Agorafobia: Síntomas, Causas, Tratamientos

La agorafobia es un trastorno de ansiedad que surge en la persona cuando esta se encuentra en un lugar que no considera seguro.

La persona que padece este trastorno tiene miedo a sentir ansiedad en situaciones donde resulta difícil escapar a un lugar seguro y donde no se dispone de ayuda inmediata en caso de padecer un ataque de pánico.

agorafobia

Esto se traduce en miedo a los espacios abiertos, a encontrarse en medio de una multitud de gente, a estar en calles muy transitadas, en centros comerciales, en supermercados, a ir al cine, a hacer colas, a viajar en autobús, metro, tren, avión, etcétera.

Y en tener miedo a sufrir un ataque de pánico fuera de casa, a perder el conocimiento, a pasarlo mal, a quedarse atrapado y no poder escapar, a quedar en ridículo, a sufrir un infarto, a perder el control, a volverse loco e, incluso, a morir.

La agorafobia, tal y como su nombre indica, es una fobia, es decir, es un conjunto de miedos intensos e irracionales de los cuales la persona que los padece es consciente, pero no puede evitar sufrirlos.

Es decir, la persona sabe que su miedo a los espacios abiertos y a las multitudes es irracional e ilógico, pero no puede dejar de sentir miedo.

Como veremos a lo largo del artículo, la agorafobia es una de las fobias más incapacitantes y que más afectan a la calidad de vida de la persona afectada, impidiéndola que lleve una vida normal.

Este trastorno es más común en mujeres que en hombres y su inicio se produce al comienzo de la vida adulta.

Diferencias entre agorafobia y ataques de pánico

miedo a espacios abiertos

La agorafobia y los ataques de pánico o crisis de angustia son dos trastornos comórbidos, es decir, son dos patologías distintas que con frecuencia se presentan de manera conjunta en una misma persona.

¿Alguna vez has sufrido un ataque de pánico? Si la respuesta es sí, ya sabes que son muy molestos y desagradables de experimentar.

Los ataques de pánico se inician de manera brusca, llegando a alcanzar su máxima expresión al cabo de diez o veinte minutos, aunque algunos síntomas pueden
llegar a mantenerse durante horas.

Algunos de sus síntomas más frecuentes son: aumento de la frecuencia cardíaca, sensación de ahogo, sensación de irrealidad, opresión torácica, entumecimiento, sudoración, temblores, inestabilidad, náuseas, mareos, desmayos, sofocos, escalofríos…

Durante el ataque de pánico es muy común que la persona que lo sufre lo confunda con un ataque cardíaco, tenga miedo a perder el control, a volverse loco o a morir.

Síntomas más frecuentes de la agorafobia

A los síntomas ya mencionados del ataque de pánico se le suman otros tantos síntomas propios de la agorafobia:

  • Calambres
  • Cansancio
  • Debilidad muscular en brazos y piernas
  • Desarrollo de nuevas fobias
  • Desesperanza
  • Desorientación
  • Dificultad para respirar
  • Dificultad para tragar
  • Falta de aire
  • Fatiga
  • Hiperventilación
  • Hormigueo en manos y pies
  • Miedo a lo que puede suceder
  • Pensamientos negativos
  • Pensamientos catastróficos
  • Problemas estomacales
  • Ráfagas de calor y de frío
  • Sensación de desprotección
  • Sensación de no tener el control
  • Sensación de orinarse
  • Síntomas depresivos
  • Tensión
  • Vértigos
  • Visión borrosa
  • Etcétera.

La persona con agorafobia no sabe de donde proviene el intenso miedo que siente, no es capaz de localizar su origen.

Este desconocimiento hace que el afectado crea que todos estos síntomas surgen debido a un problema físico o una enfermedad grave, por lo que acude con regularidad al médico y a los hospitales para realizarse pruebas que confirmen sus sospechas.

Consecuencias del trastorno agorafóbico

mujer rubia triste

Las consecuencias de este trastorno son graves, ya que se juntan las consecuencias propias de la agorafobia como trastorno de ansiedad, con las consecuencias propias de la agorafobia como fobia y con las consecuencias propias de los ataques de pánico.

La consecuencia principal y más grave es el hecho de que la persona, independientemente de si ha padecido ataques de pánico o no, empieza a evitar aquellas situaciones y lugares que le generan ansiedad y miedo, en las cuales no se siente seguro.

Es decir, la persona empieza a evitar situaciones como ir centros comerciales, a supermercados, comer en restaurantes, ir a calles muy transitadas, estar en espacios abiertos, utilizar el transporte público, ir al cine, viajar, realizar deporte…

Todas estas evitaciones generan un grave problema en la calidad de vida del agorafóbico, el cual se pasa la mayor parte del tiempo en casa debido a que es el único lugar donde se siente seguro, donde no tiene miedo de que le pase nada malo.

Cuando no le queda más remedio que salir, lo hace con un gran sentimiento de malestar, niveles altos de ansiedad, miedo a padecer un ataque de pánico en cualquier momento… por lo que sus salidas suelen ser escasas y rápidas.

En dichas salidas intenta por todos los medios que alguien conocido y de confianza le acompañe: un familiar, un amigo, la pareja… el hecho de ir acompañado es una búsqueda de seguridad y control por parte de la persona afectada.

Salir acompañado no hace que los síntomas que acabamos de citar desaparezcan, siguen presentes aunque en menor intensidad. El acompañamiento lo que sí hace es que el afectado se sienta un poco más seguro que si va solo.

Otra conducta que llevan a cabo las personas agorafóbicas cuando salen de casa es el uso de “amuletos”, que no son otra cosa que objetos que por un motivo u otro les dan cierta tranquilidad (una botella de agua, un ansiolítico, tener el móvil a mano…).

Las consecuencias del trastorno hacen que su vida cotidiana se vea gravemente afectada, ya que la persona deja de ir al trabajo, deja de quedar con amigos y necesita la compañía de alguien cercano para poder realizar cualquier trámite fuera de casa.

De manera paralela la persona comienza a distanciarse de los demás, a sentirse sola, deprimida, triste y con pensamientos e ideas de suicidio, lo cual le empuja a consumir fármacos, alcohol y otras drogas en un intento por mejorar.

Como ocurre con cualquier otro trastorno o patología, el problema no mejora con el consumo de estas sustancias, sino que lo agrava, pudieron derivar en una adicción.

¿Cómo surge la agorafobia?

chica con agorafobia

La agorafobia no tiene una causa concreta, es decir, no se debe a una alteración genética o a un desequilibrio químico cerebral como sucede con otros trastornos.

Pero sí existen factores que pueden predisponer a la persona a desarrollar el problema, como por ejemplo la tendencia a:

  • Responder de manera alarmante ante cualquier suceso
  • Evitar situaciones incómodas o embarazosas
  • Depender de los demás en exceso
  • Preocuparse excesivamente por los síntomas físicos de la ansiedad
  • Etcétera.

Este trastorno puede surgir porque la persona sienta ansiedad leve en un lugar público y transitado y, a partir de ese momento y de manera progresiva, empieza a tener miedo de volver a experimentar esos síntomas, por lo que comienza a evitar dichos lugares.

Del mismo modo, puede suceder que la persona sufra un ataque de pánico o una crisis de ansiedad en público de manera brusca y ese sea el punto de inflexión para que se desarrolle el trastorno agorafóbico.

También ocurre que la persona atribuye de manera errónea los síntomas que experimenta a causa de un problema puntual (por ejemplo estrés) al hecho de padecer un ataque de ansiedad o pánico.

Es decir, la persona asocia la ansiedad y los ataques de pánico con los lugares donde ha experimentado dichas sensaciones y comienza a evitarlos a toda costa.

El problema es que dicha asociación va creciendo y ya no solo se evita el lugar donde sucedió el ataque de pánico o donde se vivieron los síntomas de ansiedad, sino también otros muchos lugares de características similares.

Como consecuencia la persona empieza a reducir los sitios a los que puede acudir, hasta el punto de quedarse en casa porque es el único lugar donde no tiene miedo de sufrir un ataque de pánico o una crisis de ansiedad.

La persona se siente segura en casa y la sola idea de tener que salir le desencadena una serie de emociones y sentimientos muy desagradables.

Se podría decir que la agorafobia surge por mecanismos de asociación y aprendizaje propios de la persona y que dicho surgimiento puede ser de manera progresiva o de manera abrupta.

Cómo superar la agorafobia

mujer feliz saltando

La persona agorafóbica necesita de un profesional de la psicología para poder superar el trastorno que padece, ya que tiene tendencia a cronificarse si no se interviene. Cuánto más tiempo pase, más difícil será de tratar y de superar.

Es muy frecuente que la persona no busque ayuda durante meses, e incluso años, porque la intensidad de la agorafobia suele ser fluctuante, varía.

Hay periodos en la vida del afectado en los cuales el trastorno es más grave e incapacitante y otros en los que su intensidad es más baja y la persona cree que se está recuperando, que el problema desaparecerá pronto, por lo que no busca ayuda.

Dentro de la psicología hay muchas orientaciones y tratamientos distintos.

El tratamiento cognitivo-conductual es el que más éxito ha demostrado en el tratamiento de la agorafobia, y consiste en exponer gradualmente a la persona afectada a las situaciones que le provocan miedo y ansiedad (espacios abiertos y multitudes).

Para que dicha exposición sea exitosa, previamente se le enseña al paciente las habilidades necesarias para hacer frente a sus miedos, como por ejemplo: técnicas de relajación, técnicas cognitivas o identificación de síntomas corporales.

En muchos gabinetes de psicología, asociaciones y centros cuentan con sistemas de realidad virtual para el tratamiento de diversas patologías, principalmente fobias.

Con este novedoso sistema el paciente se expone de manera virtual y progresiva a sus miedos. Lo ideal es que se combine la exposición virtual con la exposición real para obtener mejores resultados y más duraderos.

Si junto con la agorafobia se producen ataques de pánico, se entrenará con el paciente la técnica de la exposición interoceptiva.

Esta técnica consiste en exponer a la persona afectada a los síntomas que teme, es decir, a los síntomas propios del ataque de ansiedad. De esta manera, el paciente se habitúa a dichas sensaciones, aprende a identificarlas y puede llegar a controlarlas.

Son muchos los pacientes que ponen resistencia al conjunto de técnicas empleadas en el tratamiento de la agorafobia porque su lógica les dice que deben evitar aquello que les produce ansiedad y miedo, y el terapeuta les está proponiendo justamente lo contrario.

Para derribar esta resistencia el terapeuta debe explicarles a los pacientes muy bien en qué consiste el tratamiento, porqué se realiza de esta manera y que va la exposición se va a realizar de manera gradual y en función de sus preferencias.

Existen muchísimas investigaciones, estudios y experimentos que demuestran que para superar una fobia el paciente debe enfrentarse a ella, debe hacer frente a aquello que teme, preferiblemente de manera progresiva.

Para las personas que no quieran acudir a terapia individual o para aquellas que quieran complementar esta, existen terapias de grupo con agorafóbicos. La elección de una terapia u otra dependerá de los gustos y preferencias del paciente.

Las terapias de grupos son muy beneficiosas para los pacientes ya que encuentran apoyo en otras personas que están pasando por lo mismo, se sienten comprendidos y pueden tanto ayudar como ser ayudados por personas que consideran iguales.

En muchos casos el tratamiento consiste en las técnicas que he explicado aquí brevemente junto con el consumo de determinados fármacos, principalmente ansiolíticos y antidepresivos.

Los fármacos se pueden prescribir para el tratamiento de la agorafobia o para algún tipo de problema derivado de dicho trastorno, como por ejemplo una depresión, pero no deben ser el tratamiento de primera elección.

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