Anorgasmia: Características, Causas y Tratamientos

La anorgasmia es un trastorno sexual en el que la persona que lo padece es incapaz de alcanzar el orgasmo durante la práctica sexual.

De este modo, a pesar de recibir la estimulación adecuada, la persona no permite culminar su fase de excitación a través del orgasmo.

causas, síntomas y características de la anorgasmia

Esta alteración puede estar originada por múltiples causas, sin embargo puede ser superada si se trata adecuadamente.

En este artículo explicaremos las características de la anorgasmia, comentaremos qué factores puede provocarla y qué tratamientos se pueden realizar para remitirla.

¿Qué es la anorgasmia?

La anorgasmia constituye una alteración psicológica catalogada como trastorno sexual.

Se define como la incapacidad de alcanzar el orgasmo, a pesar de que se logre tener deseo y excitación sexual.

La persona que padece anorgasmia, puede excitarse adecuadamente durante la práctica sexual pero no consigue culminar su excitación a través de la experimentación de un orgasmo.

De este modo, la persona puede recibir una estimulación normal o adecuada en intensidad, duración y tiempo, puede experimentar el deseo y las fases de excitación correspondientes durante la práctica sexual, pero es incapaz de alcanzar el orgasmo.

Para poder hablar de anorgasmia, la inhibición del orgasmo debe presentarse de forma recurrente y persistente, por lo que la ausencia de orgasmo de forma ocasional no puede considerarse como un trastorno sexual, y posiblemente esté sujeta a factores temporales.

Así mismo, es importante realizar una distinción entre anorgasmia y falta de apetito o deseo sexual.

Evidentemente, una persona que durante la práctica sexual no presenta deseo sexual, no será capaz de alcanzar el orgasmo.

Sin embargo, esta situación no se explicaría por una anorgasmia, sino por un trastorno del apetito sexual como el deseo sexual hipoactivo o aversión al sexo.

Del mismo modo, debe diferenciarse la anorgasmia de los trastornos de la excitación sexual.

Estas alteraciones se caracterizan por la incapacidad de experimentar excitación sexual durante las relaciones íntimas.

En esta caso, sí que existe deseo sexual pero no excitación, por lo tanto, a pesar de desear mantener relaciones sexuales, la persona no es capaz de excitarse durante la práctica.

Estas alteraciones incluirían los trastornos de la erección en el hombre, también conocidos como disfunción eréctil, y el trastorno de la excitación sexual en la mujer, donde esta no es capaz de mantener la respuesta de lubricación propia de la fase de excitación.

Así pues, la anorgasmia no se caracteriza ni por ser una alteración durante la fase de deseo ni de excitación sexual, las cuales se presentan con normalidad, sino como una alteración de la etapa de resolución sexual, durante la fase del orgasmo.

Diagnóstico de anorgasmia

Para poder catalogar una alteración como un trastorno de anorgasmia, se deben cumplir lo siguientes criterios diagnósticos según DSM-IV.

Por lo que refiere el trastorno orgásmico femenino, deben presenciarse las siguientes especificaciones.

  1. Ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo tras una fase de excitación sexual normal. Las mujeres muestran una amplia variabilidad en el tipo o intensidad de la estimulación que desencadena el orgasmo. El diagnóstico de trastorno orgásmico femenino debe efectuarse cuando la opinión médica considera que la capacidad orgásmica de una mujer es inferior a la que correspondería por edad, experiencia sexual y estimulación sexual recibida.

  2. La alteración provoca malestar acusado o dificultad en las relaciones interpersonales.

  3. El trastorno orgásmico no se explica mejor por la presencia de otro trastorno y no es debido exclusivamente a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas o fármacos) o a una enfermedad médica.

Por lo que refiere la anorgasmia masculina, los criterios son los siguientes:

  1. Ausencia o retraso persistente o recurrente del orgasmo, tras una fase de excitación sexual normal, en el transcurso de una relación sexual que el clínico, teniendo en cuenta la edad del individuo, considera adecuada en cuanto a tipo de estimulación, intensidad y duración.

  2. El trastorno provoca malestar acusado o dificultades en las relaciones interpersonales.

  3. El trastorno orgásmico no se explica mejor por la presencia de otro trastorno y no es debido exclusivamente a los efectos fisiológicos directos de una sustancia (p. ej., drogas o fármacos) o a una enfermedad médica.

Tipos de anorgasmia

Como vemos, a pesar de que la respuesta sexual difiere según género, los criterios diagnósticos para la anorgasmia son bastante parecidos entre hombres y mujeres, ya que se caracteriza en ambos sexos por la incapacidad de experimentar el orgasmo durante una práctica sexual adecuada.

No obstante, no todas las personas experimentan la anorgasmia a través de los mismos síntomas y características, ya que se pueden diferenciar distintos tipos.

Por lo general, se puede diferenciar entre anorgasmia primaria y anorgasmia secundaria.

La anorgasmia primaria se caracteriza por no lograr consolidar un orgasmo ni a través del coito, ni a través de la masturbación, ni por estimulación directa de la pareja.

La anorgasmia secundaria, en cambio, se caracteriza por la incapacidad de experimentar el orgasmo a través de las relaciones sexuales pero sí a través de la masturbación o la estimulación directa del clítoris.

Finalmente, se postula la existencia de la anorgasmia situacional, la cual se caracterizaría por la incapacidad de experimentar el orgasmo solamente ante circunstancias específicas o en relaciones sexuales con determinadas personas.

Anorgasmia femenina

A pesar de que la anorgasmia puede prestarse tanto en hombres como en mujeres, esta disfunción suele relacionarse con el género femenino.

Esta relación entre anorgasmia y sexo femenino podría estar justificada ya que las mujeres experimentan esta alteración sexual con mucha más frecuencia que  los hombres.

El orgasmo femenino constituye una culminación refleja de la excitación acumulada durante la práctica sexual, a través de contracciones rítmicas de la pared vaginal, la descarga de la tensión muscular y la experimentación de niveles variables de placer.

Sin embargo, existen grandes diferencias individuales en la respuesta sexual femenina, por lo que la experimentación del orgasmo puede diferir tanto cuantitativa como cualitativamente entre las mujeres.

En este contexto, Kaplan desarrolló diferentes estadios sobre la respuesta sexual femenina, en el que en un extremo se encontrarían aquellas mujeres que pueden alcanzar el orgasmo sólo con sus fantasías eróticas, y en el otro extremo las que sólo consiguen experimentarlo a través de la estimulación directa, continua e intensa.

Por lo general, la mayoría de las mujeres se encuentran en un punto intermedio, pero la variabilidad en cuanto a la capacidad de excitación y experimentación de orgasmo suele ser muy elevada.

Así pues, se estima que entre un 16 y un 30% de las mujeres padecen anorgasmia, un 50% es incapaz de experimentar el orgasmo a través del coito, y las alteraciones orgásmicas constituyen un 19% de las consultas de sexología.

La mayoría de mujeres consiguen alcanzar el orgasmo a través de la estimulación del clítoris, sin embargo, estas pueden presenciar diversas etapas en su sexualidad, en las que en algunas de ellas pueden tener dificultades para alcanzar el orgasmo.

Por lo general, con la edad aumenta la capacidad orgásmica de la mujer, presenciándose una mayor incapacidad para alcanzar el orgasmo durante las relaciones sexuales iníciales.

El tipo de anorgasmia más frecuente es el primario y este puede prolongarse durante muchos años si no se ponen medio para remediarlo.

Causas

El orgasmos femenino es una respuesta sexual compleja en el que intervienen tanto componentes biológicos como psicológicos y sociales.

La anorgasmia femenina puede estar originada por el desconocimiento de la propia anatomía sexual, en particular del clítoris y su estimulación.

Además algunas causas psicológicas y conductuales durante la práctica sexual que pueden dificultar la experimentación del orgasmo son:

  • La autovigilancia durante la relación sexual.

  • La ansiedad asociada a las expectativas sexuales o la experimentación del orgasmo.

  • Intentar controlar el orgasmo y vigilar su “aparición”.

  • Sentimientos de culpabilidad o creencias erróneas sobre la experimentación del placer.

  • Dudas sobre los sentimientos o la confianza hacia la pareja.

  • Baja autoestima o mala imagen personal.

  • Experimentación de sucesos traumáticos como abusos sexuales, violaciones o experiencias sexuales desagradables.

  • Padecimiento de alteración del estado de ánimo o problemas de ansiedad.

Causas orgánicas como periodos de embarazo, climaterio, andropausia, menopausia o vejez también puede originar anorgasmia debido a las fluctuaciones de los niveles hormonales.

Además, enfermedades como hipotiroidismo, diabetes avanzadas, tumores o lesiones medulares, así como la ingesta de ciertos medicamentos como antipsicóticos, antidepresivos o sedantes, también pueden verse involucrados en la experimentación de anorgasmia.

Finalmente, estilos de crianza muy convencionales con rechazo hacia las prácticas sexuales, o criarse ante actitudes machistas o la represión familiar y educativa, pueden jugar un papel importante en las dificultades para experimentar orgasmos.

Anorgasmia masculina

La anorgasmia es un trastorno bastante infrecuente entre la población masculina, sin embargo, los hombres también puede experimentar esta disfunción sexual.

Normalmente, la anorgasmia masculina va asociada a otras alteraciones sexuales, como el deseo sexual inhibido o la eyaculación precoz.

Lo más habitual es presenciar la incapacidad de experimentar el orgasmo durante la práctica sexual, pero suele ser muy poco frecuente que los hombres presenten anorgasmia durante la masturbación.

Con el paso de la edad, los varones suelen demorar la experimentación del orgasmo, y suelen requerir una estimulación más duradera para poder alcanzarlo.

Sin embargo, no se considera anorgasmia las dificultadles para alcanzar el orgasmo que aparecen de forma ocasional.

Normalmente, la anorgasmia masculina se asocia a alteraciones psicológicas y suelen estar muy relacionadas con la relación sexual que se mantiene con la pareja.

La ansiedad excesiva y la experimentación de altas sensaciones de presión pueden provocar la incapacidad de experimentar el orgasmo.

Así mismo, creencias disfuncionales sobre las obligaciones del varón durante la práctica sexual, los comportamientos dominantes que debe realizar durante el coito así como el requisito “de hacer disfrutar a la pareja para cumplir”, pueden provocar alteraciones sexuales y dificultar el periodo de orgasmo.

Tratamiento

Un estudio de Lobitz demostró cómo si se realizan los tratamientos adecuados, la anorgasmia primaria se supera en un 82% y la anorgasmia secundaria en 76% durante el primer año de intervención.

Los problemas graves, persistentes y duraderos para experimentar el orgasmo suele requerir la intervención de un especialista en sexología para revertir la situación.

Sin embargo, existen programa de autoayuda que a menudo resultan de gran eficacia para desarrollar las habilidades necesarias para experimentar el orgasmo.

En especial, Lo Piccolo y Lobitz desarrollaron un programa de autoayuda basado en la masturbación y la focalización sensorial que resulta muy útil para tratar muchos casos de anorgasmia.

Estos programas consisten en realizar la masturbación de forma periódica y asociarla con la focalización sensorial para aprender a alcanzar el orgasmo con mayor facilidad.

Así pues, la persona que padece anorgasmia debe realizar ciertas acciones mientras se masturba que pueden ayudarle a conocer mejor sus fases de excitación y descubrir el funcionamiento de su respuesta orgásmica.

Algunos de los aspectos a trabajar durante la masturbación son:

  • Autoobservación del cuerpo y de los genitales.

  • Autoexploración de los genitales.

  • Localización de las áreas más placenteras.

  • Aumento de la excitación a través de fantasías eróticas.

  • Masturbación con vibradores o utensilios sexuales que potencien la estimulación.

  • Focalización sensorial no genital.

  • Masturbación en presencia de la pareja, la cual puede colaborar aumentando el grado de excitación.

  • Focalización sensorial genital.

Así mismo, en el caso de que exista una causa claramente identificable de la anorgasmia, debe trabajarse ese aspecto en concreto.

En el caso de que esté originada por problemas de tensión o ansiedad, es importante realizar respiraciones profundas o ejercicios de relajación antes de la práctica del coito para que sea más sencillo alcanzar el orgasmo.

Cuando la anorgasmia está provocada por problemas conyugales o falta de confianza con la persona que se realiza la práctica sexual, se debe intervenir en la relación entre ambas partes de la pareja para conseguir crear un clima adecuado para la práctica sexual.

Así mismo, cuando existen creencias disfuncionales sobre el sexo y el placer, se deberá hacer especial hincapié en el tratamiento de estos pensamientos que pueden interrumpir el disfrute sexual.

Referencias

  1. Bachmann G. Female sexuality and sexual dysfunction: are we stuck on the learning curve? J Sex Med. 2006;3(4):639-45.

  1. Gelder Michael G, López-Ibor Juan, Andreasen Nancy. Disfunciones sexuales. Tratado de Psiquiatría. Tomo II. Barcelona: Ars Medica; 2003.

  2. Lo Piccolo, J. y Lobitz, W.L. The role of masturbation in the treatment of orgasmic dysfunction. Archives of Sexual Behavior 1972: 3, 585-
    595.

  1. Kaplan HJ. Disorders of Sexual Desire. Brumser Mazel, NY, 1979. Traducción castellana: Ediciones Grijalbo, Barcelona, 1985.

  1. Masters W, Jonhson V. La sexualidad humana. La Habana: Ed. Científico Técnica; 1997.

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