Antidepresivos Tricíclicos: Efectos y Mecanismo de Acción

Los antidepresivos tricíclicos (ADT) son unos de los primeros fármacos antidepresivos descubiertos. Su nombre se debe a su estructura química, que está compuesta por tres anillos.

Como su nombre indica, son efectivos para tratar la depresión. Aunque se utiliza también para otras condiciones como el trastorno bipolar, el trastorno de pánico, el trastorno obsesivo- compulsivo, migrañas o dolor crónico.

antidepresivos-triciclicos

Los efectos antidepresivos de estos fármacos se descubrieron por accidente, ya que previamente sólo se conocían sus propiedades antihistamínicas y sedantes.

A partir de dicho descubrimiento, han sido el tratamiento farmacológico por excelencia durante más de 30 años. Comenzó a comercializarse desde finales de los años 50; y sobre los años 80, se redujo su uso con el “boom” de los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS). 

Actualmente, se prescriben con menos frecuencia; ya que se están reemplazando por otros antidepresivos que provocan menos efectos secundarios. Sin embargo, pueden ser una buena opción para algunas personas cuando otros tratamientos han fallado.

¿Cómo funcionan los antidepresivos tricíclicos?

Modelo de la molécula de amitriptilínido, un antidepresivo tricíclico.

Se cree que en los individuos con depresión existe un desequilibrio en ciertas sustancias químicas del cerebro llamadas neurotransmisores. Más concretamente, se asocia con un déficit de algunas de las tres monoaminas: noradrenalina, o serotonina.

Hay varios procesos complejos que pueden ocasionar esta disminución de neurotransmisores. Los antidepresivos actúan en uno o varios de ellos con un objetivo: lograr que los niveles de noradrenalina, dopamina o serotonina disponible aumenten hasta un punto seguro. Esto tendría como consecuencia la interrupción de los síntomas depresivos.

Realmente, los antidepresivos tricíclicos poseen cinco fármacos en uno: inhibidor de la recaptación de serotonina, de noradrenalina, fármaco anticolinérgico y antimuscarínico, antagonista adrenérgico alfa 1 y antihistamínico.

Inhibidor de la recaptación de serotonina y noradrenalina

El principal mecanismo de acción de los antidepresivos tricíclicos es la inhibición o bloqueo de la llamada “bomba de recaptación de monoaminas”. Dentro de las monoaminas, en este caso hablamos de la serotonina y de la noradrenalina.

La bomba de recaptación es una proteína que se localiza en las membranas de las neuronas (células nerviosas del cerebro). Su función es “absorber” la serotonina y la noradrenalina que previamente se ha liberado, para su posterior degradación. En condiciones normales, sirve para controlar la cantidad de monoaminas que están actuando en nuestro cerebro.

En el caso de la depresión, como existe poca cantidad de estas sustancias, no es conveniente que la bomba de recaptación actúe. Esto es porque disminuiría aún más dicha cantidad. Por eso, la misión de los antidepresivos tricíclicos es bloquear esta bomba de recaptación. Así, actúa aumentando los niveles de los neurotransmisores mencionados.

Sin embargo, lo que garantiza que los efectos conseguidos con el antidepresivo se mantengan en el tiempo (aunque éste se deje de tomar), es que este bloqueo produce cambios en el cerebro.

Cuando hay más cantidad de serotonina o noradrenalina en el espacio sináptico (aquel existente entre dos neuronas que conectan, intercambiando información), los receptores encargados de captar estas sustancias se regulan.

En la depresión, el cerebro cambia, desarrollando muchos receptores para las monoaminas. Su objetivo es compensar la falta de éstas, aunque no tiene mucho éxito.

En cambio, los antidepresivos tricíclicos aumentan los niveles de monoaminas en la sinapsis. La neurona receptora capta este aumento, y disminuye poco a poco su número de receptores; ya que deja de necesitarlos.

Efectos secundarios de los antidepresivos tricíclicos

Como se mencionó en el apartado anterior, los antidepresivos tricíclicos se consideran cinco fármacos en uno. Sin embargo, tres de ellos son los que provocan los temidos efectos adversos por los que se está abandonando el uso de estos tipos de antidepresivos.

Antagonista adrenérgico alfa 1

Uno de los efectos secundarios de los antidepresivos tricíclicos es el bloqueo de los llamados receptores adrenérgicos alfa 1. Provocando una disminución de la presión arterial, mareos y somnolencia.

Anticolinérgico y antimuscarínico

Los antidepresivos tricíclicos, por otro lado, bloquean los receptores de acetilcolina (M1). Esto da lugar a efectos secundarios como visión borrosa, estreñimiento, boca seca y somnolencia.

Antihistamínico

Otro efecto que producen los antidepresivos tricíclicos es el bloqueo de los receptores histamínicos H1 del cerebro.

Esto da lugar a un efecto antihistamínico, es decir, somnolencia y aumento de peso (por aumento de apetito).

Otros efectos secundarios asociados que se han observado son retención urinaria, sedación, sudoración excesiva, temblores, disfunciones sexuales, confusión (principalmente en ancianos), y toxicidad por sobredosis.

¿En qué condiciones los antidepresivos tricíclicos son recomendables?

A pesar de todo, los antidepresivos tricíclicos parecen ser muy efectivos para el tratamiento de:

Fibromialgia. 

– Dolor.

Migrañas

Depresión grave. Parece ser que cuanto mayor es la depresión, más efectivo es este tratamiento. Además, es más aconsejable en aquellas personas cuya depresión es de carácter endógeno, y con componentes genéticos.

– Sedantes o hipnóticos (para dormir). 

¿En qué condiciones los antidepresivos tricíclicos NO son recomendables?

Por lógica, este tipo de fármacos está desaconsejado para los siguientes casos:

– Pacientes que poseen poca tolerancia a la retención urinaria, estreñimiento y sedación diurna.

– Personas con cualquier enfermedad cardíaca.

– Pacientes con sobrepeso.

– Aquellos que poseen un elevado riesgo de suicidio. Ya que los antidepresivos tricíclicos son tóxicos en sobredosis, y estos pacientes pueden utilizarlos para tal fin.

– Pacientes que toman varios medicamentos más al mismo tiempo, ya que pueden darse interacciones farmacológicas no deseadas.

– Personas con alguna demencia

– Personas epilépticas, ya que aumenta la frecuencia de las convulsiones.

Por otro lado, estos fármacos suelen estar desaconsejados para menores de 18 años y pueden ser peligrosos en periodos de embarazo, lactancia (ya que pasan a la leche materna), si se consume alcohol u otras drogas, fármacos o suplementos.

Absorción, distribución y eliminación

Los antidepresivos tricíclicos se administran por vía oral y se absorben rápidamente por el tracto gastrointestinal.

Son muy solubles en lípidos, lo que da lugar a una distribución amplia y rápida por todo el organismo. Sin embargo, antes de esta distribución pasan por un primer metabolismo en el hígado. Algunos estudios indican que, aproximadamente un 30% de las sustancias perdidas son reabsorbidas por el tracto intestinal a través de la bilis.

Una vez reabsorbidos, los antidepresivos tricíclicos atraviesan la barrera hematoencefálica. De hecho, estos antidepresivos poseen una fuerte afinidad con el cerebro y el miocardio. Los antidepresivos tricíclicos tienen, 40 veces más afinidad con el cerebro y 5 veces más con el miocardio respecto a otros tejidos del cuerpo.

Finalmente, se metabolizan en el hígado y pasan al sistema renal para excretarse. La mayor parte de la sustancia se expulsará en un máximo de 36 horas en condiciones normales. Esta eliminación renal es importante tenerla en cuenta en los casos de sobredosis.

¿Cuánto tardan en hacer efecto los antidepresivos tricíclicos?

Tardan aproximadamente entre dos y cuatro semanas en hacer efecto. Para que se produzcan auténticos cambios duraderos en el sistema nervioso, es necesario que se tomen durante al menos seis meses. Aunque en los casos de depresión recurrente, puede recomendarse un tratamiento más prolongado (dos años o más).

Después de este ciclo, la dosis se va reduciendo gradualmente hasta retirarse por completo. Si se interrumpe antes de lo debido, los síntomas pueden volver rápidamente. Además, si se interrumpe la dosis de forma brusca, pueden darse síntomas de abstinencia.

Todo este proceso debe estar debidamente supervisado por un profesional de la salud cualificado.

Tipos de antidepresivos tricíclicos

No todos los antidepresivos tricíclicos actúan exactamente de la misma manera. Cada uno posee pequeñas variaciones, lo que permite adaptarse a la situación individual de cada paciente.

De forma general, existen dos clases de antidepresivos tricíclicos:

– Aminas terciarias: poseen un mayor efecto en el aumento de la serotonina que en el de noradrenalina. Sin embargo, provocan una mayor sedación, mayores efectos anticolinérgicos (estreñimiento, visión borrosa, sequedad de boca) e hipotensión.

Dentro de este grupo, se encuentran antidepresivos como la imipramina (la primera que se comercializó), la amitriptilina, la trimipramina y la doxepina.

Según parece, la doxepina y la amitriptilina son los tipos de antidepresivos tricíclicos más sedantes. También, junto con la imipramina, son los más propensos a ocasionar aumento de peso.

Las aminas terciarias son más convenientes para personas depresivas con problemas de sueño, inquietud, y agitación.

– Aminas secundarias: son las que aumentan más los niveles de noradrenalina que los de serotonina, y ocasionan irritabilidad, sobre-estimulación y trastornos de sueño. Son recomendables para pacientes deprimidos que se sienten apagados, apáticos y fatigados. Un ejemplo de este tipo de antidepresivos tricíclicos es la desipramina.

Algunos antidepresivos tricíclicos que conviene mencionar son:

– Maprotilina: pertenece al grupo de las aminas secundarias, y provoca un aumento de las convulsiones.

– Amoxapina: funciona como un antagonista de los receptores de serotonina (lo que aumenta la cantidad de serotonina en la sinapsis). Posee propiedades neurolépticas , por lo que se puede aconsejar para aquellos pacientes que tengan síntomas psicóticos , o episodios maníacos.

– Clomipramina: es uno de los antidepresivos tricíclicos más potente en cuanto al bloqueo de la recaptación de serotonina, al igual que de la noradrenalina. Se ha demostrado su efectividad en el trastorno obsesivo-compulsivo, aunque a dosis elevadas aumenta el riesgo de convulsiones.

– Nortriptilina: al igual que la desipramina, parece que es uno de los antidepresivos tricíclicos con efectos secundarios mejor tolerados por los pacientes.

– Protriptilina

– Lofepramina

Consecuencias negativas

  • Efectos sedantes que pueden ocasionar accidentes: Como los antidepresivos tricíclicos dan lugar a síntomas de sedación, no se recomienda conducir o manejar máquinas. Ya que, si se está bajo sus efectos, el riesgo de sufrir o provocar accidentes aumenta.

Para reducir estos problemas y evitar la somnolencia diurna, el médico puede aconsejar que estos fármacos se tomen por la noche; antes de dormir.

  • Aumenta el riesgo de suicidio: se ha encontrado que en algunos casos de adolescentes y adultos jóvenes aparecen deseos de suicidio tras comenzar a tomar antidepresivos tricíclicos. Al parecer, es algo que se vincula a las primeras semanas de iniciar la medicación o tras aumentar la dosis.

Los investigadores no conocen con exactitud si estas ideas se deben a la depresión en sí o al efecto de los antidepresivos.

Algunos creen que puede deberse a que, al principio del tratamiento, la inquietud y la agitación son más acentuadas. Esto puede provocar que, si existen algunas ideas previas de suicido (muy común en la depresión), el depresivo se sienta con energía suficiente para cometerlo.

Este riesgo parece disminuir a medida que el tratamiento avanza. Sin embargo, si se nota un cambio brusco lo mejor es acudir al profesional lo antes posible.

  • Puede dar lugar a intoxicación por sobredosis, coma e incluso muerte: se han documentado casos de abuso de antidepresivos tricíclicos o bien mal uso de éstos. Por ejemplo, en personas sanas con el objetivo de sentirse más sociables y eufóricos, seguidos de síntomas como confusión, alucinaciones y desorientación temporal.

La intoxicación por antidepresivos tricíclicos no es extraña. La dosis letal de desipramina, imipramina o amitriptilina es de 15 mg por kg de peso. Hay que tener cuidado con los niños pequeños, pues podrían sobrepasar este umbral con sólo una o dos píldoras.

El abuso de este tipo de antidepresivos puede ocasionar, además de la potenciación de los síntomas secundarios nombrados: taquicardias, fiebre, estado mental alterado, oclusión intestinal, rigidez, piel seca, pupilas dilatadas, dolor en el pecho, depresión respiratoria, coma, e incluso muerte.

  • Síndrome de la serotonina: a veces los antidepresivos tricíclicos pueden propiciar este síndrome, debido a la acumulación excesiva de serotonina en el sistema nervioso.

No obstante, la mayoría de las veces aparece cuando los antidepresivos se combinan con otras sustancias que aumentan aún más los niveles de serotonina. Por ejemplo, otros antidepresivos, algunas drogas, analgésicos, o suplementos nutricionales como la hierba de San Juan.

Los signos y síntomas de este síndrome incluyen: ansiedad, agitación, sudoración, confusión, temblores, fiebre, pérdida de coordinación y taquicardias.

  • Síndrome de abstinencia: los antidepresivos tricíclicos no se consideran adictivos ya que no producen “craving” o deseo de volver a tomarlos.

Sin embargo, dejarlos de golpe puede causar en algunas personas síntomas de abstinencia. Éstos pueden variar según el tipo de fármaco y no duran más de dos semanas:

– Ansiedad, inquietud y agitación.

– Cambios en el humor y estado de ánimo bajo.

– Alteración del sueño.

– Sensación de hormigueo.

– Mareos y náuseas.

– Síntomas similares a la gripe.

– Diarrea y dolores estomacales.

Si los antidepresivos se reducen gradualmente hasta dejarlos, no se producen estos síntomas.

Referencias

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