Bebidas Carbonatadas: Consecuencias sobre la salud

Las bebidas carbonatadas son bebidas que contienen normalmente agua carbonatada, un endulzante y un saborizante natural o artificial. El endulzante puede ser azúcar, jarabe de maíz alto en fructosa, zumo de fruta, sustitutos del azúcar (en el caso de bebidas dietéticas), o alguna combinación de éstos.

Estoy seguro que la mayoría de ustedes que leen este artículo han visto alguna vez esa imagen donde se muestra que  tomar una bebida gaseosa es como consumir aproximadamente de ocho a diez cucharadas de azúcar refinada y aun así, de manera casi inexplicable, seguimos consumiéndolas.

bebidas carbonatadas

De esta realidad no se escapa prácticamente ningún país. La penetración de estos productos ha sido tan efectiva que sus marcas estrella son capaces de provocar esa sensación refrescante y burbujeante.

Para hacer mucho más grave la situación, las podemos encontrar prácticamente en cualquier local comercial, en la calle, grandes tiendas, en distintos formatos y su publicidad suele incluir a destacadas figuras del deporte o la música, lo cual nos hace mucho más susceptibles a consumirlas.

¿Qué son las bebidas carbonatadas o gaseosas?

Es importante que entiendas en forma resumida su proceso de elaboración, el cual es bastante simple: primero se realiza una mezcla de agua filtrada, dióxido de carbono, edulcorantes (sustancias que proporcionan un sabor muy dulce) y acidulantes (las que cambian o controlan el ph de la fórmula).  

Esto da lugar a una refrescante bebida que se envasa mayormente en recipientes de plástico (un tremendo daño al medio ambiente) y la puedes encontrar después en infinidad de lugares, y sobre todo al alcance de los más pequeños.

Sin lugar a dudas hemos olvidado algo que te debe resultar paradoja; su origen y desarrollo se remiten a la industria farmacéutica ya que eran utilizadas como remedios para aliviar la migraña y la indigestión.

¿Sabemos en realidad cuánto puede afectar esto a nuestra salud? A continuación te presento un resumen de razones para no ingerir en forma frecuente o excesiva estas bebidas.

Consecuencias sobre la salud

Debemos situarnos en el hecho de que en las últimas décadas, la obesidad y el sobrepeso se han transformado en una enorme pandemia sin precedentes. Según reportes del máximo organismo sanitario, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2008, aproximadamente 1400 millones de adultos (≥20 años de edad) presentaban un estado nutricional de sobrepeso, de los cuales, más de 200 millones de hombres y cerca de 300 millones de mujeres sufría ya de obesidad.

Las bebidas azucaradas (con azúcar añadida en su formulación), en las que se incluyen las conocidísimas bebidas saborizadas de las grandes industrias internacionales, los jugos de frutas y principalmente las bebidas carbonatadas, se han visto asociadas claramente con este aumento en las cifras de obesidad.  

Además de esto, se ha establecido una directa asociación entre el consumo frecuente de estos refrescos y la presencia de enfermedades metabólicas, tales como la resistencia a la insulina, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, obesidad abdominal, hipertrigliceridemia y síndrome metabólico.  Esta relación puede ser el resultado de que las bebidas azucaradas tienen un alto índice glucémico y que escasamente te dejan una sensación de saciedad.

En resumidas cuentas, el consumo de azúcares agregados (los que son añadidos a los alimentos durante su elaboración pero que no pertenecen a éstos de manera natural) en países desarrollados representa más de un cuarto de las calorías consumidas al día y, de éstas, 40% proviene de bebidas azucaradas no alcohólicas, incluidas las bebidas energéticas y para deportistas. 

Por otro lado, el preferir este tipo de líquidos provoca muchas veces sustituir el consumo de leche y zumos de fruta natural. Este hábito ha producido un aumento en el total de calorías ingeridas a nivel mundial, llegando inclusive a ser la principal fuente de energía líquida en muchos países.

Que nadie te engañe, las bebidas azucaradas solo proporcionan calorías con escaso valor nutricional, además de que diferentes revisiones sistemáticas han encontrado una correlación entre el consumo de bebidas azucaradas y diversas enfermedades que detallaremos más adelante.

Bebidas carbonatas y Obesidad

Muchas investigaciones han determinado que el aumento de peso en las personas está relacionado con la cantidad de carbohidratos, líquidos consumidos y con su densidad.

En este sentido, las bebidas más viscosas (por ejemplo, bebidas con agregados de cereales, proteínas y grasas) producen mayor saciedad y, por ende, una menor sensación de hambre en comparación con las bebidas menos densas como las gaseosas e incluso infusiones con azúcar.

Sumado a ello, estas últimas las ingieres mucho más rápido debido a que no necesitas masticar, su rápida absorción gastrointestinal y baja o nula estimulación de las señales de saciedad o plenitud gástrica. Debido a lo anterior se plantea que las personas aumentan su ingesta calórica diaria por un incremento en el consumo de calorías adicionales aportadas precisamente por las bebidas azucaradas.

Si quieres conocer más a fondo, te cuento que la fructosa es un “azúcar” presente en forma natural en frutas, verduras, miel y en forma artificial siendo agregada en alimentos etiquetados como diet o light, bebidas y néctares.

La ingesta de este nutriente se ha incrementado considerablemente en los últimos años, especialmente en la forma de “Jarabe de maíz alto en fructosa”, que puedes encontrar en el etiquetado de los productos. Este jarabe otorga un gran y atractivo dulzor a una amplia gama de alimentos procesados que puedes encontrar a diario en las tiendas  y lamentablemente suelen ser los preferidos por niños y adultos.

En países en vías de desarrollo, el consumo de bebidas gaseosas ha aumentado significatívamente en la población, lo que implica un elevado consumo de fructosa asociado a efectos perjudiciales en la salud.

La fructosa, a pesar de tener un nombre similar a la glucosa, presenta diferencias en su metabolismo. Por ejemplo, se absorbe más lentamente que la glucosa, aunque es captada y metabolizada de manera más rápida por el hígado.

Literatura reciente y de alta calidad científica, asocia el consumo de fructosa añadida en estas bebidas con diversas alteraciones metabólicas como: Intolerancia a la fructosa de causa genética, hígado graso, alteraciones en la sensibilidad a la insulina y diabetes mellitus tipo 2, lo cual pasaremos a revisar en forma más específica en los siguientes párrafos.

Bebidas azucaradas y diabetes mellitus

Investigadores británicos determinaron que en niños con sobrepeso u obesidad el consumo de tan solo 100 ml (medio vaso) de este tipo de refrescos se asociaba con un aumento de parámetros indicativos de diabetes e incluso de la presión arterial y sus medidas de circunferencia de cintura.

¿Se dará este efecto solo en los niños? No, ya que estas mismas relaciones e incluso mucho más determinantes han sido encontradas en estudios para hombres, mujeres y todo tipo de población.

Su relación con síndrome metabólico, dislipidemia y enfermedad cardiovascular

Un estudio prospectivo mostró que en adultos  el consumo de un vaso diario de estos productos provoca un gran incremento del riesgo de desarrollar Síndrome Metabólico.

Este hecho es muy importante, dada su directa relación con la Diabetes Mellitus tipo 2. Existen evidencias de que las mujeres que consumen más de 2 bebidas gaseosas al día (500 cc o medio litro) tienen mayor probabilidad para desarrollar enfermedad coronaria o un accidente cerebro vascular.

Esto se ha estudiado buscando una relación dosis-efecto, llegando a la conclusión de que mientras más vasos de estos refrescos consumas, mayor es el riesgo de desarrollar una de estas complicadas enfermedades.

Bebidas gaseosas y riesgo de hiperuricemia

Diversos estudios han asociado el consumo de bebidas azucaradas  con un significativo mayor nivel de ácido úrico en sangre, lo cual es peligroso para la salud. Datos prospectivos también han sugerido que tienen el potencial de aumentar el riesgo de hiperuricemia y gota (enfermedad que provoca inflamación y gran dolor en las articulaciones).

Bebidas azucaradas y riesgo de osteoporosis

Esta relación tiene mucha lógica, pues si tú prefieres uno de estos refrescos al desayuno, es muy  poco probable que consumas lácteos, comprobándose que su consumo habitual incrementa en 3 veces el riesgo de no beber leche.

Estudios transversales realizados en niños y adolescentes han asociado el consumo de bebidas azucaradas con una baja densidad mineral ósea (capacidad de los huesos para resistir golpes o similares sin fracturarse), aunque los autores sugieren que tales asociaciones pueden ser debido a un reemplazo de la leche por estos refrescos. No obstante se ha sugerido que la cantidad de ácido fosfórico presente en las bebidas colas podría ser suficiente para causar este desequilibrio.

Bebidas azucaradas y cáncer

El cáncer (en sus distintos tipos) es una de las enfermedades que más muertes provoca día a día a nivel mundial, además de la gran carga física, psicológica y económica que significa para nuestra sociedad y en particular para las familias que lo sufren.

En este sentido, ciertos estudios han reportado un riesgo elevado de cáncer de páncreas por consumir bebidas azucaradas, las cuales pueden contener una gran cantidad de jarabe de maíz alto en fructosa (potencialmente cancerígeno), sin embargo los datos aún no son completamente consistentes.

Una revisión sistemática (de estudios que han asociado el consumo de fructosa, carbohidratos, índice glicémico y el riesgo de cáncer de páncreas), concluye que determinados tipos de hidratos de carbono, especialmente la fructosa, pueden incrementar el riesgo de padecer cáncer de páncreas.

Caries dental y erosión del esmalte dental

Si deseas mantener una salud bucal óptima, te aconsejo alejarte de su consumo, pues varios ingredientes presentes en gran cantidad en estos refrescos (como azúcar refinada, ácido fosfórico y ácido cítrico) contribuyen enormemente en el desarrollo de caries dentales y desgaste del esmalte dental.

Recordemos que la caries dental se produce por colonización y desmineralización de las piezas dentales causadas por los productos ácidos provenientes de la fermentación de restos de alimentos no removidos a través de una correcta higiene, especialmente carbohidratos, inducida por las bacterias presentes en la cavidad bucal.

En los niños y adolescentes la estructura del esmalte dental, en proceso de maduración, es todavía incompleta y muy factible de ser atacada por estos agentes, que provienen regularmente de los restos alimenticios o de los ácidos presentes en estas bebidas. Para que lo tengas claro, el pH de las gaseosas contribuye directamente a la desmineralización de los tejidos duros del diente.

¿Qué hacemos al respecto? ¿Impuestos especiales a estas bebidas?

Con todo lo que te he contado, seguramente te preguntarás ¿Qué estamos haciendo para revertir o prevenir  todo esto? La verdad es que bastante poco, pero entre otras cosas se ha intentado disminuir su consumo a través de la aplicación de mayores impuestos a estas industrias, con la esperanza de que esto repercuta finalmente en un menor consumo de ellas.

Estudios sugieren que los impuestos sobre estos refrescos pueden indirectamente ayudar a reducir los índices de obesidad, diabetes y enfermedades cardiovasculares. Lamentablemente muchos de estos estudios (y se observa en la realidad) sugieren que si el incremento en el precio de venta de estos refrescos no es significativo (superior a un 15%) o no se consideran otras medidas, no se logrará el impacto esperado en la salud, y solamente afectará a los estratos más pobres de la población.

¿Queremos estos patrones de ingesta para nuestros hijos? ¿Para nuestros nietos? Estoy seguro que no. Pues entonces, y por más difícil que parezca, debemos dar pasos concretos no solo hacia el acceso a este tipo de información, sino principalmente hacia medidas concretas como consumidores, empoderándonos en nuestro derecho de elegir y exigir productos alimenticios de calidad  y asequibles para todos.

En definitiva, lo que te aconsejo es que a pesar de lo atractivas y deliciosas que pueden ser este tipo de refrescos, la relación costo-beneficio es demasiado arriesgada. Por lo tanto, existen opciones mucho más saludables y seguras como el preparar tus propios zumos, batidos y jugos naturales o inclusive simplemente agua,  pues así estarás protegiendo tu salud y la de tu familia.

Referencias

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