¿Cómo superar una violación en la infancia?

Superar una violación en la infancia es posible interviniendo con rapidez, con profesionales formados y con experiencia, y con apoyo de la familia y de los recursos sociales.

El abuso sexual es una evento que marca la vida de muchas personas y que pueden dejar innumerables secuelas en el individuo que lo padece. Además, suele ser habitual que los efectos del abuso impacten tanto a la víctima como a su familia y al marco relacional que construye a su alrededor.

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Atendiendo a las propiedades altamente traumáticas, es de vital importancia intervenir estos casos cuanto antes, ya que de lo contrario pueden desembocar un gran número de problemas personales y psicológicos.

Abuso sexual y la importancia de intervención

El abuso sexual resulta un golpe emocional extremadamente elevado para la persona que lo padece.

Origina daños en el amor propio, en la forma de ver la vida y, cuando se producen en la infancia, puede poner en entredicho el desarrollo personal del individuo.

Sufrir una violación puede alterar la elaboración emocional de la persona y producir una gran gama de alteraciones.

La más importante es la depresión mayor y el abandono de la persona a sí misma, no obstante, pueden aparecer muchas otras alteraciones psicológicas tras un abuso sexual si este no se interviene de forma adecuada.

La mayoría de ellas están relacionadas con la evitación de la realidad, ya que debido al elevado estrés que origina el suceso la persona, puede no ser capaz de elaborar distintos aspectos de su vida.

Por ello, como todo suceso traumático, la violación requiere un proceso de elaboración interno para poder superar el trauma.

Si no se realiza, las alteraciones pueden volverse crónicas y el malestar psicológico se puede enquistar en el interior de la persona.

El método más eficaz para superar estas situaciones consiste en realizar psicoterapia centrada en la elaboración del suceso traumático.

¿Cómo se puede superar una violación?

No todas las persona abusadas reaccionan igual, por lo que no existe una única fórmula que permite elaborar adecuadamente el evento y superar el trauma.

No obstante, por lo general sí que existen una serie de factores de riesgo a problemas emocionales que se ponen de manifiesto tras la vivencia de un abuso.

Lo más normal es que, tras un evento como este, aparezcan mensajes como “tú no vales nada” “eres un objeto que cualquiera puede usar” “eres tan malo que la vida te ha castigado” o “no sirves para nada”.

Los sentimientos de indefensión y de falta de control pueden provocar que la persona pierda todos sus atributos que definían su identidad y ver como su “yo” se derrumba por completo.

Este hecho resulta especialmente relevante en los abusos infantiles, ya que el desarrollo emocional de los niños es más inmaduro y menos evolucionado, por lo que inserir pensamientos racionales que eliminen las connotaciones del trauma resulta muy complicado.

Por este motivo, es necesario y realmente importante reconstruir lo que el abuso destruyó a través de terapias psicológicas específicas.

¿En qué se basa la psicoterapia en estos casos?

Padecer una violación en la infancia puede originar un gran número de síntomas y trastornos psicológicos.

La persona puede padecer una depresión mayor, un trastorno de estrés postraumático y, con el paso de los años, alteraciones alimenticias como anorexia o bulimia, y problemas con el consumo de drogas.

En el caso de que se presenten alguna de estas psicopatologías, se requerirá un tratamiento psicológico específico que permita intervenir la alteración mental.

No obstante, de forma independiente a los trastornos que pueda originar el abuso sexual, en estos casos es importante realizar una terapia centrada en el suceso.

La violación constituye el eje central del malestar de la persona y las alteraciones psicológicas que se presentan.

De este modo, la terapia psicológica debe centrarse en reconstruir todos esos aspectos personales que ha destruido el suceso.

La violación puede haber puesto en entredicho la identidad de la persona y dar lugar a unos rasgos de personalidad marcados por la depresión, la baja autoestima y la indefensión.

El terapeuta identificará los aspectos que han resultado dañados tras la violación y trabajará conjuntamente con el paciente para reconstruirlos desde cero.

Terapia de reparación,  un tratamiento eficaz para la violación infantil

Esta terapia psicológica se centra en la identificación de distintas etapas dentro del proceso de reparación. Según Dolan, existen tres fases principales que deben guiar el proceso terapéutico.

1- Reconocerse como víctima

Esta primera fase supone registrar la situación de desigualdad jerárquica y abuso de poder a la que se estuvo sometido en relación con el abusador. El paciente debe reconocerse como víctima sin temores y aceptar que le tocó vivir esa situación.

2- Reconocerse como sobreviviente

Posteriormente, la víctima debe identificar los recursos personales que le han permitido protegerse del abuso y sobreponerse a sus efectos a largo plazo.

El papel de víctima se vivió en el momento de la violación, en la actualidad, el papel desarrollado es el de sobreviviente.

3- Celebrar la vida

Finalmente, se debe recuperar la posibilidad de imaginar un futuro libre de la influencia del abuso como un factor determinante en la estructuración de la propia vida.

Es decir, el suceso traumático no desaparece ni debe desaparecer, pero debe guardarse en el interior de la persona como un situación del pasado, no del presente o del futuro.

Implicaciones terapéuticas

Estas tres etapas representan el proceso que sigue una persona cuando consigue superar un abuso sexual.

De este modo, el objetivo de la psicoterapia consiste en conseguir que el paciente supere cada una de estas etapas hasta alcanzar la recuperación.

Para poder conseguir se deben tener en cuenta un serie de implicaciones terapéuticas.

  • En el proceso es fundamental que la persona se reconozca como víctima en el allá y entonces superar la culpa respecto al abuso. Este constituye un aspecto central de la terapia que facilita el reconocimiento del suceso traumático e inicia el proceso de elaboración.
  • Así mismo, es importante que se evalúe el suceso de violación dentro de un contexto relacional violento en el que el individuo no tenía ninguna posibilidad de controlar o detener las acciones abusivas del adulto.
  • Es importante reconocerse como víctima en el pasado, cuando sucede el abuso sexual, pero este hecho no debe significar que se esté condenado a padecer sus efectos toda la vida. Debe diferenciarse el abuso de sus efectos.
  • La persona debe contactar con sus propios recursos y áreas de fortalezas, las cuales serán el punto central para guiar la recuperación.
  • La última implicación terapéutica consiste en trabajar para que la persona recupere la sensación de control sobre la propia vida y la posibilidad de desarrollarla en forma constructiva y satisfactoria.

Focos terapéuticos específicos

De forma más concreta se deben plantear focos terapéuticos que aporten beneficios a la víctima y que colaboren en el proceso de superación del suceso traumático.

Los principales son:

Creación de un marco comunicacional que permita integrar el abuso

El hecho de no contar el abuso padecido cumple una función de autoprotección sobre la persona por el temor que esta presenta de ser rechazada o culpada.

De este modo, que el terapeuta crea a la persona y mantenga una actitud de aceptación total hacia ella ya produce en sí efectos terapéuticos. Además, permitirá establecer una relación de confianza para seguir trabajando hacia la superación de la violación.

Semantizar la experiencia

A menudo, las personas que han sido víctimas de un abuso poseen un recuerdo basado en sensaciones difusas que crean mucha confusión acerca de lo ocurrido.

La psicoterapia se centrará pues en conseguir poner palabras a todos los recuerdos que se posean sobre el suceso.

Este hecho ayuda a la persona a describir de manera más precisa aquello que está relatando, otorgar carácter de realidad a los hechos vividos y favorecer la validación de las percepciones y vivencias asociadas a la violación.

Para elaborar un trauma se debe hablar sobre él, y cuanto más fácil y entendedor sea el relato de lo sucedido, más fácil lo tendrá la víctima para comprender lo que le pasó, aceptarlo y superarlo.

Contener y elaborar los sentimientos asociados al abuso.

El abuso suele estar asociado a dolorosos e intensos sentimientos de angustia, vergüenza, culpa, miedo, desconfianza, tristeza o rabia.

Estos sentimientos son los factores principales que mantienen el malestar producido por la violación e impide la elaboración del trauma.

La tarea del terapeuta consiste en ofrecer un espacio contenedor que permita reconocer y validar las emociones y facilite una expresión regulada de estas.

Se ayuda a la persona a legitimar sus vivencias para poder elaborar el suceso y aliviarse del malestar que le produce.

Síntomas asociados a la violación

Debido a la perturbación que causa la violación, la persona puede experimentar una serie de síntomas psicológicos.

Esta sintomatología debe analizarse con especial delicadeza y, en el caso de que su gravedad sea muy elevada, pueden requerir una intervención psicológica más específica. Los principales síntomas son:

  • Sentimientos de confusión y sentir que la imagen corporal se ha modificado.
  • Sentimientos de miedo, rabia, tristeza, desánimo.
  • Sentimientos de culpabilidad.
  • Experimentar sentimientos de tristeza, impotencia y llantos frecuentes.
  • Ausencia de apetito.
  • Problemas para conciliar y mantener el sueño, así como experimentación de pesadillas.
  • No estar tan a gusto con los amigos, la pareja o tus familiares.
  • Reexperimentar la agresión a través de pesadillas, alucinaciones o flashbacks, y pensar constantemente en lo sucedido.
  • Tener la sensación de qué lo que ha pasado es irreal.
  • Estar en alerta constantemente, sobresaltarse por cualquier cosa, sentir impaciencia e irritabilidad.
  • Dificultades de concentración.
  • Síntomas activación fisiológica como temblores, tensión muscular, sudoración, taquicardias o sensaciones de ahogo.
  • Evitación de lugares o situaciones que recuerdan a la agresión o abuso.
  • Pérdida de energía, apatía, sensaciones de incapacidad.
  • Alteración de la actividad sexual. No tener ningún tipo de deseo sexual o un gran aumento del deseo y de conductas de hipersexualidad.

¿Qué puede hacer la víctima por sí sola?

La forma más eficaz y segura para superar un abuso en la infancia consiste en acudir a un psicólogo, ya que la psicoterapia permite analizar y establecer los elementos de recuperación de la forma más beneficiosa posible.

Sin embargo, esto no quiere decir que una violación no se pueda superar sin ayuda de un experto en psicología o que aún acudiendo a psicoterapia la víctima no pueda realizar actividades por sí sola que también le favorezcan la superación del evento traumático.

Así pues, a continuación comentaremos los aspectos básicos que puede desenvolver una víctima de abuso sexual por sí sola y que le puede resultar muy útil para ir elaborando poco a poco su trauma y superar los efectos negativos de la violación padecida.

Evitar en todo momento el aislamiento

Es importante darse a uno mismo  la oportunidad de hablar sobre lo sucedido con personas de confianza.

Como hemos visto, el mayor peligro que posee un suceso de abuso sexual radica en que este quede “enquistado” en el interior de la persona y se manifieste a través de síntomas psicopatológicos. Es muy importante poder hablar de ello en un clima de tranquilidad y confianza.

No evitar situaciones que recuerden lo sucedido

Suele ser muy habitual que debido al miedo que produce el suceso de violación, la persona empiece a evitar cualquier estímulo que le pueda recordar el evento traumático.

No obstante, esto puede resultar dañino para la victima ya que puede dar lugar al desarrollo de un trastorno e estrés postraumático.

Por este motivo, aunque tampoco se debe forzar, es conveniente que la víctima intente no evitar las situaciones que le recuerden lo sucedido y se pueda exponer a ellas.

Utilizar recursos

Los abusos sexuales suelen producir una elevada alteración en la vida de la persona, por lo que en estos momentos es importante dejarse ayudar.

Familiares y amigos deben convertirse en un apoyo imprescindible, pero también resulta importante ponerse en contacto con la asociación de víctimas que esté cerca de tu ciudad.

Esta asociaciones te proporcionarán orientación, consejo, apoyo y tratamiento tanto para los temas psicológicos como para posibles aspectos legales que se tengan que tramitar.

Referencias

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  2. Massip, J. y Garrido, E. (2007). La evaluación del abuso sexual infantil. Análisis de la validez de las declaraciones del niño. Sevilla: Eduforma.
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  4. Vázquez Mezquita, B. (1995). Agresión sexual. Evaluación y tratamiento en menores. Madrid: Siglo XXI.
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