Demencia: síntomas, tipos, causas y tratamientos

La demencia se define como un síndrome crónico y/o progresivo que se caracteriza por un deterioro grave de las funciones cognitivas, más significativo del que se considera producto del envejecimiento normal.

A nivel cognitivo, la mayoría de las funciones se encuentran afectadas (Buiza et al., 2005): memoria, aprendizaje, lenguaje, orientación, velocidad de procesamiento, etc. Además, está condición se suele presentar junto con un deterioro tanto en el control de las emociones como del comportamiento (Organización Mundial de la Salud, 2015).

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Todas estas alteraciones en los estadios iniciales pueden presentarse de forma leve, casi sin producir molestias significativas; sin embargo, son progresivas, pasando a un estado moderado y finalmente grave y por tanto, afectado a la vida diaria de la persona que lo padece.

La demencia constituye una de las principales causas de dependencia y discapacidad en personas de edad avanzada en todo el mundo (Organización Mundial de la Salud, 2015). Tanto los síntomas cognitivos como conductuales de la demencia pueden generar sufrimiento en el paciente y en su cuidador, agravando el deterioro funcional (Orzalán-Rodríguez, 2012).

La demencia es producto de condiciones médicas que causan lesiones y daños a nivel cerebral, tales como la enfermedad de Alzheimer o los accidentes cerebrovasculares, entre otros. Generalmente, el Alzheimer es la causa más habitual de la demencia (Alzheimer’s Society, 2013).

Por otro lado, el curso clínico y los síntomas del deterioro cognitivo van a depender tanto de las áreas afectadas, de la patología primaria como de variables personales, protectoras o de riesgo (Alzheimer’s Society, 2013).

¿Qué es la demencia?

La demencia no se trata de un trastorno aislado. Esta patología se caracteriza por la presentación de una serie de síntomas que van a afectar a la memoria, pensamiento y/o habilidades sociales, suficientemente graves para interferir de forma significativa con la vida cotidiana de la persona (Mayo Clinic, 2014).

La demencia se presenta con alteraciones en al menos dos funciones cerebrales: pérdida de memoria, deterioro del juicio o del lenguaje; dificultad para realizar actividades rutinarias como pagar facturas o perderse en lugares familiares (Mayo Clinic, 2014).

Aunque puede parecer que las alteraciones en la memoria son el rasgo más distintivo de las demencias, la pérdida de memoria de forma aislada no nos indica de manera inequívoca que existe un proceso demencial. Existen otras muchas patologías que implican un cierto grado de pérdida de memoria; además, diferentes investigaciones han asociado diferentes alteraciones de la memoria al envejecimiento (Mayo Clinic, 2014).

Las personas que padecen demencia presentan un funcionamiento intelectual deteriorado que interfiere tanto con sus actividades personales y laborales como con las relaciones sociales normales (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Con el progreso de la patología, pierden la capacidad de resolver problemas, de planificar acciones y de mantener el control emocional. Es frecuente que se presenten cambios en la personalidad y problemas de comportamiento en los estadios más graves -delirios, alucinaciones, agitación, agresividad, etc.-(National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

¿Cuántas personas padecen demencia?

Se estima que a nivel mundial la demencia afecta aproximadamente a más de 47 millones de personas, de las que un 58% residen en países con unos ingresos medios o bajos. Se ha detectado que cada nuevo año se registran alrededor de 7,7 millones de nuevos casos (Organización Mundial de la Salud, 2015).

Generalmente, afecta a personas mayores; sin embargo, la demencia no es una causa normal del envejecimiento. Se ha estimado que entre un 5-8% de las personas con 60 años o más, sufre demencia en un determinado momento (Organización Mundial de la Salud, 2015).

¿Cuáles son los síntomas de la demencia?

Cada persona es única y diferente por lo que va a experimentar los síntomas y signos de la demencia de manera específica (Alzheimer’s Society, 2013).

Por otro lado, tanto el estadio de progreso como el tipo de enfermedad que esté causando el proceso demencial, van a contribuir a la variedad interinvididual de los síntomas.

Como hemos señalado, la demencia se trata de una patología progresiva, por lo que los síntomas suelen dividirse en tres etapas (Organización Mundial de la Salud, 2015):

Etapa temprana

Los síntomas son leves o poco significativos. Suelen pasar desapercibidos para la persona y los allegados, debido principalmente a que no implican una gran alteración de su funcionamiento diario. Algunos de los síntomas más comunes de este estadio son (Organización Mundial de la Salud, 2015):

  • Aparición de los olvidos y los fallos de memoria.
  • Pérdida de la orientación temporal, es decir, pérdida de la noción del tiempo
  • Desorientación espacial en lugares nuevos y/o familiares.

Etapa intermedia

En función del progreso temporal de la demencia, los síntomas comienzan a mostrarse de forma más evidente, causando una interferencia mayor en el funcionamiento intelectual y social de la persona. Los síntomas más característicos de esta etapa son (Organización Mundial de la Salud, 2015):

  • Fallos de memoria para acontecimientos recientes.
  • Dificultad o incapacidad para recordar nombres de personas.
  • Desorientación espacial en el hogar.
  • Alteraciones en el lenguaje que dificultan de forma significativa la comunicación.
  • Dificultades para el aseo y cuidado personal.
  • Cambios conductuales (repetir mimas preguntas, comportamientos repetitivos y estereotipados, etc.).

Etapa tardía

Las últimas fases de la demencia se caracterizan fundamentalmente por la dependencia grave que presenta la persona. Los síntomas cognitivos y las incapacidades físicas son más que evidentes. Algunos de los síntomas más comunes de este estadio son (Organización Mundial de la Salud, 2015):

  • Desorientación espacial y temporal grave.
  • Dificultad o incapacidad para reconocer a los familiares o a personas cercanas.
  • Necesidad de ayuda para el cuidado personal y aseo.
  • Alteraciones de la marcha, dificultad para caminar.
  • Alteraciones comportamentales más significativas.

De forma resumida, en el caso de las funciones cognitivas los síntomas podrán aparecer en las siguientes áreas (Alzheimer’s Society, 2013):

  • Memoria: dificultad para recordar eventos recientes, nombres, lugares, etc.
  • Concentración, planificación, atención: dificultad para tomar decisiones, resolver problemas, ejecutar secuencias para la realización de una tarea, etc.
  • Lenguaje: dificultad para mantener una conversación, dar una respuesta, encontrar las palabras correctas, etc.
  • Habilidades visuoespaciales: dificulta para percibir y juzgar las distancias y/o percibir objetos en tres dimensiones.
  • Orientación: desubicarse temporalmente en la hora y el día, no saber dónde se encuentra, etc.

Además, a nivel conductual y emocional aparecerán algunos y o varios de los siguientes signos y síntomas (Mayo Clinic, 2014):

  • Cambios en el estado de ánimo: sentimientos de frustración, irritabilidad, retraimiento, ansiedad, etc.
  • Cambios en la personalidad.
  • Conductas inapropiadas.
  • Alucinaciones, agitación, etc.
  • Cambios en los patrones de alimentación y en el apetito.
  • Trastornos del sueño.

Por otro lado, en las etapas finales, pueden aparecer diversos síntomas físicos: debilidad muscular o pérdida de peso (Alzheimer’s Society, 2013).

Fases o etapas en el deterioro cognitivo y la demencia

Existen diferentes clasificaciones clínicas que trata de establecer diferentes fases o estadios en el progreso de la demencia y del deterioro cognitivo.

La determinación y definición de la etapa en la que se encuentra la persona ayuda a los profesionales a determina la intervención terapéutica más recomendable y el pronóstico futuro del paciente.

Una de las escalas más empleadas para la ubicación de la sintomatología del paciente en una de las fases de la demencia es la Escala Global de Deterioro para la Evaluación de la Demencia primaria degenerativa –GDS- (Dementia Care central, 2016):

Fase 1- Ausencia deterioro cognitivo

La persona presenta un funcionamiento intelectual normal. No existe deterioro de la memoria ni de ninguna otra función cognitiva. En esta etapa se engloba la población general (Dementia Care central, 2016).

Fase 2- Deterioro cognitivo muy leve

Normalmente se asocia con los olvidos cotidianos relacionados son el envejecimiento normal. No existen síntomas evidentes. No se realiza diagnóstico de demencia (Dementia Care central, 2016).

Fase 3 – Deterioro cognitivo leve

Comienzan a aparecer fallos memorísticos, dificultad de concentración, o eficacia disminuida en la ejecución de diferentes tareas. Normalmente estos déficits son compensados con otras estrategias. Los síntomas pueden permanecer estables o progresar hacia fases más graves. No se realiza diagnóstico de demencia (Dementia Care central, 2016).

Fase 4 – Deterioro cognitivo moderado

Aparece dificultad de concentración, problemas para recordar eventos recientes o realizar tareas rutinarias. Comienzan a presentarse diversos episodios de desorientación temporal y/o espacial. En muchas personas existe conciencia de estos déficits. Se realiza un diagnóstico de demencia en etapa temprana (Dementia Care central, 2016).

Fase 5 – Deterioro cognitivo moderadamente severo

Las personas en esta etapa presentan déficits graves de memoria y requieren ayuda para completar actividades como vestirse, bañarse o preparar la comida. La desorientación temporal y espacial es más evidente. Se realiza un diagnóstico de demencia en etapa intermedia.

Fase 6 – Deterioro cognitivo severo

En esta fase las personas afectadas se encuentran en un estado grave de dependencia. No recuerdan nombres de familiares y eventos. En muchos casos, algunas personas solo pueden recordar acontecimientos de las primeras etapas de su vida. Presentan problemas conductuales significativos y de personalidad. Se realiza de un diagnóstico de demencia en etapa intermedia (Dementia Care central, 2016).

Fase 7- Deterioro cognitivo severo

En este fase suelen perder la capacidad de comunicación y la dependencia funcional es completa. Se realiza un diagnóstico de demencia avanzada (Dementia Care central, 2016).

¿Cuáles son las causas de la demencia?

Se han identificado múltiples causas y factores relacionadas con la demencia. Los estudios epidemiológicos han identificado a la enfermedad de Alzheimer con la forma más prevalente de demencia, representando entre un 60 y 70% d los casos (Organización Mundial de la Salud, 2015).

Otras patologías frecuentes son: demencia vascular, demencia de cuerpos de Lewy o accidentes cerebrovasculares (Organización Mundial de la Salud, 2015).

¿Cuáles son los tipos más frecuente de demencia?

Enfermedad de Alzheimer

Esta enfermedad es la causa de demencia más frecuente en personas mayores de 65 años. A pesar de esto, existen casos de presentación temprana como resultado de factores genéticos.

No se ha determinado una causa específica de la enfermedad de Alzheimer; sin embargo, la aparición de los síntomas demenciales están relacionados con la presencia elevada de beta-amiloide y proteína tau. Normalmente el Alzheimer presenta un curso clínico de 10 años aproximadamente, por lo que las capacidades cognitivas se van reduciendo de forma progresiva (Mayo Clinic, 2014).

Demencia vascular

La demencia vascular es la segunda causa de demencia y se produce como consecuencia de la presencia de daños cerebrales debido a algún factor cerebro-vascular (ictus, reducción del flujo saguíneo, etc). Los síntomas suelen aparecer de forma repentina (Mayo Clinic, 2014).

Demencia de cuerpos de Lewi

Se presenta en el 10% de los casos de demencia de forma aproximada. Se produce como consecuencia de la formación de masas de cuerpos de Lewi en diferentes áreas cerebrales. El curso clínico es similar al de la enfermedad de alzheimer, sin embargo presenta algunas características distintitas: fluctuaciones entre la confusión y la lucidez, temblor o rigidez, entre otros (Mayo Clinic, 2014).

Demencia frontotemporal

Es el tipo de demencia más frecuente en edades más tempranas. Se produce como consecuencia de la degeneración de las células nerviosas en áreas frontales y temporales. Los síntomas pueden incluir alteraciones de la personalidad, comportamiento y lenguaje (Mayo Clinic, 2014).

¿Cómo se trata la demencia?

La Organización Mundial de la Salud (2015) señala que actualmente no existen ningún tratamiento específico para la demencia o revertir su evolución progresiva.

A pesar de esto, existen diversas intervenciones terapéuticas que pueden reportar beneficios tanto a nivel sintomatológico como de calidad de vida para el paciente y sus cuidadores (Organización Mundial de la Salud, 2015).

La intervención neuropsicológica con la aplicación de programas de entrenamiento cognitivo son una de las opciones más beneficiosas para el mantenimiento de las funciones cognitivas residuales, el control del progreso clínico y el desarrollo de estrategias compensatorias de los primeros déficits y síntomas.

Todas las intervenciones sanitarias y psicológicas que se realicen con personas con demencia deben ir orientadas a (Organización Mundial de la Salud, 2015):

  • La detección temprana de los síntomas y el diagnóstico precoz.
  • Mejora de la salud física y mental.
  • Mejora de la calidad de vida personal y familiar.
  • Control del curso clínico.
  • Ofrecer apoyo e información tanto al paciente como a los cuidadores, tanto a corto como a largo plazo.

Conclusiones

Las demencias son trastornos progresivos y altamente incapacitantes. A pesar de que en las etapas tempranas pueden pasar desapercibidos, conforme avanza su desarrollo, se podrán presentar signos que alteren de forma muy significativa la calidad de vida de las personas que lo padecen.

Diferentes investigaciones prevén que en el año 2030 el número de personas con demencia se encuentre en torno a los 73,6 millones y en el año 2050 aproximadamente en alrededor de 135,5 millones de personas (Organización Mundial de la Salud, 2015).

Estas cifras sugieren que estamos ante una de las principales enfermedades del siglo XXI, por lo que es esencial que la investigación experimental y clínica avancen en el conocimiento de sus bases biológica, causas y tratamientos.

Referencias

  1. Alzheimer’s Association. (2016). What is Dementia? Obtenido de Alzheimer’s Association: http://www.alz.org/what-is-dementia.asp.
  2. Buiza, C., Etxwbarría, C., & Yanguas Lezaun, J. (2005). Deterioro Cognito Grave. Madri: Portal Mayores.
  3. DCC. (20016). Dementia. Obtenido de Dementia Care Central: http://www.dementiacarecentral.com/.
  4. Mayo Clinic. (2016). Dementia. Obtenido de Mayo Clinic: http://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/.
  5. NHI. (2015). What is Dementia? Obtenido de National Institute of Neurological Disorders and Stroke: http://www.ninds.nih.gov/disorders/.
  6. Olazarán-Rodríguez, J., Agüera-Ortiz, L., & Muñiz-Schwochert, R. (2012). Síntomas psicológicos y conductuales de la demencia: preveción, diagnóstico y tratamiento. Rev Neurol, 55(10), 598-608.
  7. OMS. (2015). Demencia. Obtenido de Organización Mundial de la Salud: http://www.who.int/mediacentre/.
  8. Society, A. (2013). What is dementia?.

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