¿Cuáles son las Diferencias entre la Demencia y Alzheimer?

Algo que no le queda claro a muchos es la diferencia entre la demencia y el Alzheimer, o si son conceptos intercambiables. Es una pregunta muy común, ya que a veces los límites no están definidos y los profesionales de la salud pueden dar lugar a confusión.

Esto es porque muchas veces se utiliza el término “demencia” sustituyendo al de “Alzheimer”, ya que este último puede tener connotaciones muy negativas y abrumar al paciente o a la familia.

diferencias entre demencia y alzheimer

Sin embargo, demencia y Enfermedad de Alzheimer implican significados diferentes. En los últimos años, la esperanza de vida está aumentando. Las condiciones de vida hacen que vivamos más tiempo, y, por lo tanto, que las enfermedades asociadas al envejecimiento son más comunes. Por ello, la demencia está incrementándose de manera drástica en las sociedades más desarrolladas.

Principales diferencias entre Demencia y Alzheimer

¿Qué es la demencia?

En un estudio publicado en 2013 se estimó que 35,6 millones de personas en todo el mundo sufren demencia, duplicándose esta cifra cada 20 años. Además, observaron que el 58% de estos pacientes se encuentran en países con ingresos bajos o medios.

El Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares indica que la demencia es:

“Un grupo de síntomas causados por trastornos que afectan al cerebro. No es una enfermedad específica. Las personas que la sufren poseen un deterioro cognitivo que les impide hacer actividades normales, tales como vestirse o comer (síntomas asociados al Alzheimer). Pueden perder su capacidad para resolver problemas o para controlar sus emociones. Incluso puede llegar a cambiar su personalidad, a veces entrando en un estado fuerte de agitación sin motivo aparente o percibiendo cosas que no están presentes en el entorno.”

La demencia es un síndrome, no una enfermedad. Un síndrome es un conjunto de síntomas que no tienen un diagnóstico definitivo.

La demencia consiste entonces en un conjunto de enfermedades neurodegenerativas. Es decir, que implican daños cerebrales progresivos y/ o crónicos que va afectando poco a poco la memoria, el lenguaje, la orientación, el aprendizaje, la coordinación motora, etc. Por tanto, supone un grupo de síntomas que involucran aspectos cognitivos como la memoria y el razonamiento.

Puede clasificarse como demencia senil o demencia presenil según la edad de inicio: la demencia senil es la que comienza a partir de los 65 años. Es importante mencionar aparece más frecuentemente cuanto mayor es la edad.

En definitiva, la diferencia principal reside en que la demencia consiste en un conjunto de síntomas que pueden ser comunes en varias enfermedades, entre ellas el Alzheimer. Mientras que ésta última se considera la causa más habitual de la demencia.

Así, se puede tener demencia sin ser Alzheimer, mientras que la enfermedad de Alzheimer supone siempre demencia.

¿Qué es el Alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer es una forma muy específica y frecuente de demencia, suponiendo un 50-70% aproximadamente de todos los casos de demencia (según el Center for Disease Control).

La causa exacta de esta condición es desconocida. Lo poco que se sabe es que los daños en el cerebro empiezan años antes de que se produzcan los síntomas, y consisten en depósitos de proteínas anormales que forman placas y ovillos.

Esto provoca que las conexiones neuronales o sinapsis se pierdan y éstas comiencen a morir. Poco a poco el cerebro va perdiendo tejido, de manera que en fases muy avanzadas éste muestra una notable disminución de tamaño.

El tiempo desde el diagnóstico hasta la muerte puede ser tan escaso como 3 años en personas mayores (más de 80 años). Aunque puede ser mucho más largo para los más jóvenes.

Condiciones que provocan demencia

Existen otras enfermedades aparte del Alzheimer que se enmarcan dentro de la demencia ya que involucran la pérdida progresiva de las funciones cognitivas:

Demencia Vascular

Es la que aparece como consecuencia de daños cerebrales que surgen por accidentes cerebrovasculares, o lesiones que afectan a los vasos sanguíneos que irrigan el cerebroEs la segunda causa de demencia más habitual y es la más fácil de prevenir.

El patrón de aparición de los síntomas son déficits que aparecen de forma abrupta tras las lesiones, siguiendo un curso fluctuante y progresivo.

Sus síntomas dependen de la zona del cerebro que se perjudique, aunque suelen presentar aislamiento, cambios en la personalidad, apatía, depresión o agresividad.

Se diferencia de la enfermedad de Alzheimer principalmente por sus causas, que son vasculares. Mientras que el Alzheimer surge por una superproducción en las neuronas de una proteína llamada b-amiloide que provoca la degeneración cerebral.

Demencia por Cuerpos de Lewy

Es muy parecida a la enfermedad de Alzheimer, aunque se diferencia de ésta por la forma de aparición. De hecho, hay muchos pacientes con esta demencia que se les realiza el diagnóstico de Alzheimer.

Los cuerpos de Lewy son unas partículas que aparecen en las neuronas de los que sufren este tipo de demencia, que parecen ser responsables de los daños cerebrales progresivos.

Algunos síntomas característicos de la demencia de cuerpos de Lewy son dificultades motoras: rigidez, temblores, movimientos lentos… parecidos al Parkinson; rendimiento cognitivo alterado que puede cambiar por momentos, trastornos del sueño y alucinaciones.

Demencia Frontotemporal

Tiene un inicio muy temprano, sobre los 40 o 50 años y va afectando poco a poco a todas las capacidades de la persona que la sufre.

No se conoce aún por qué surge, pero parece que influyen factores genéticos. A veces se desencadena por depresiones, eventos muy estresantes u otros trastornos como esquizofrenia.

Se diferencia del Alzheimer en que la demencia frontotemporal involucra principalmente síntomas asociados con la personalidad, el afecto, la inhibición, el autocontrol, y la interacción social. En cambio, en el Alzheimer se observan más problemas de memoria y orientación.

Esto es porque en la demencia frontotemporal se dañan primordialmente las áreas cerebrales frontales y temporales, que son las que controlan dichos aspectos.

Enfermedad de Huntington

Es una enfermedad neurológica, degenerativa y hereditaria (Asociación Corea de Huntington Española, 2016).

Es poco frecuente, afectando aproximadamente a 1 de cada 10000 habitantes. Aparece por una mutación genética que produce una proteína alterada que provoca muerte neuronal en algunas zonas del cerebro.

Comienza manifestándose por cambios en la personalidad, dificultades para recordar y movimientos torpes de los dedos de las manos y pies.

Enfermedad de Parkinson

Entre un 50 y 80% de los pacientes con esta condición experimentan demencia más adelante, unos 10 años después (Alzheimer’s Association, 2016). Y también surge por depósitos microscópicos anormales de proteínas en el cerebro, que provocan en última instancia que mueran neuronas lentamente.

comienza afectando a estructuras cerebrales involucradas en el movimiento como los ganglios basales, manifestándose así con temblores, rigidez muscular, postura encorvada, problemas para iniciar movimientos y falta de expresión facial.

Estos cambios cerebrales se van extendiendo poco a poco, llegando a afectar más tarde a la memoria, atención, toma de decisiones, y planificación para llevar a cabo una serie de tareas secuenciadas.

Estas dos últimas condiciones se diferencian del Alzheimer básicamente en que el inicio de los síntomas suelen ser movimientos involuntarios, mientras que en el Alzheimer son olvidos frecuentes y problemas para recordar el nombre de las cosas.

Enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (ECJ)

Esta enfermedad también tiene una causa genética hereditaria, y es degenerativa y progresiva. Comienza sobre los 60 años y se manifiesta por fallos en la memoria, problemas de coordinación motora, alteraciones visuales y cambios conductuales.

Los síntomas se van agravando hasta la muerte, y se produce por una partícula infecciosa llamada prion que altera las formas de otras proteínas, dañándolas.

Síndrome de Wernicke-Korsakoff:

Consiste en dos trastornos que ocurren conjuntamente, el de Korsakoff que surge por una deficiencia de vitamina B1, que a la larga provoca la encefalopatía de Wernicke: una degeneración cerebral.

Los síntomas son parecidos a los de otras demencias: pérdida de memoria, confusión, falta de coordinación motora, problemas para aprender, temblores, alteraciones visuales, etc.

Hay más condiciones que pueden causar demencia, pero son poco frecuentes. Como infecciones (por ejemplo, el VIH), enfermedades vasculares, depresión, abuso prolongado de drogas, etc.

Incluso se pueden tener varios tipos de demencia al mismo tiempo (lo que se conoce como demencia mixta), lo que hace que este tema sea más complejo. Esto sólo puede conocerse de forma fiable tras una autopsia.

Como podemos ver, las demencias pueden tener múltiples causas, pero tienen elementos comunes: una degeneración del tejido cerebral que va avanzando poco a poco y va afectando a las capacidades mentales y físicas de la persona.

Cuando a una persona se le realiza un diagnóstico de demencia, es que posee un conjunto de síntomas parecidos neurodegenerativos cuya causa no se conoce con exactitud. Un diagnóstico más concreto, como puede ser el Alzheimer, ya nos diría mucho más sobre las causas y por tanto sobre el avance de la enfermedad.

Para detectar de qué tipo de demencia puede tener un paciente con estos síntomas, se identificará la causa realizándose un historial de síntomas, análisis de sangre, evaluaciones del funcionamiento cognitivo y pruebas de escáner cerebral.

Las causas de la demencia pueden identificarse en un 90% de los casos aproximadamente. Sin embargo, es cierto que sólo podemos saber que un paciente tiene Alzheimer con absoluta exactitud tras la muerte, examinando con microscopio la existencia de placas y ovillos en el tejido cerebral (MayoClinic, 2016).

Otra diferencia entre la demencia y el Alzheimer es que ésta última no es reversible. Actualmente no tiene cura y la degeneración cada vez avanza más, estando los tratamientos enfocados al máximo bienestar de la persona en su vida diaria.

Sin embargo, otras formas de demencia (como la producida por una deficiencia de vitaminas) puede revertirse; detenerse o al menos atrasar su desarrollo.

Para finalizar, debemos destacar la importancia de que continúe la investigación sobre este tema. Ya que un conocimiento mayor de las causas de estas enfermedades facilitará los diagnósticos correctos, clasificaciones más acertadas y estaremos más cerca de descubrir los posibles tratamientos y curas.

Referencias

  1. ¿Qué es la enfermedad de Huntington? (s.f.). Recuperado el 6 de Septiembre de 2016, de Asociación Corea de Huntington Española: http://www.e-huntington.es/

2. Alzheimer’s disease and dementia are different. (27 de Septiembre de 2007). Obtenido de Mayo Clinic: http://www.mayoclinic.org/diseases-conditions/

3. Creutzfeldt–Jakob disease. (s.f.). Recuperado el 6 de septiembre de 2016, de Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/

4. Dementia and Alzheimer’s: What Are the Differences? (29 de Julio de 2016). Obtenido de Healthline: http://www.healthline.com/health/

5. Dementia vs Alzheimer. (s.f.). Recuperado el 6 de Septiembre de 2016, de The Fisher Center for Alzheimer’s Research Foundation: https://www.alzinfo.org/

6. Difference Between Alzheimer’s and Dementia. (s.f.). Recuperado el 6 de Septiembre de 2016, de Alzheimers.net: http://www.alzheimers.net/

7. Parkinson’s disease dementia. (s.f.). Recuperado el 6 de Septiembre de 2016, de Alzheimer’s Association: https://www.alz.org/dementia/

8. Prince, M., Bryce, R., Albanese, E., Wimo, A., Ribeiro, W., & Ferri, C. P. (2013). Review Article: The global prevalence of dementia: A systematic review and metaanalysis. Alzheimer’s & Dementia: The Journal Of The Alzheimer’s Association, 963-75. e2.

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