Dispareunia: Síntomas, Causas, Tratamiento

La dispareunia es el nombre que reciben las relaciones sexuales coitales que resultan dolorosas. Puede ocurrir tanto en hombres como en mujeres, aunque es más frecuente en estas últimas. De hecho, muchas experimentan o han experimentado dolor en el coito en algún momento de su vida.

En cuanto a las causas de la dispareunia, éstas pueden ser muy variadas. Muchos no saben que influyen más de lo esperado los factores de tipo psicológico como el estrés.

Worried Woman As Difficulties Strike Relationship

Afortunadamente, esta condición se puede tratar fácilmente en la mayoría de los casos. Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-V), si estas molestias permanecen por más de 6 meses en la mujer y provocan un malestar importante, podría diagnosticarse el “Trastorno de dolor genito-pélvico/penetración”.

Éste se caracteriza por síntomas como dificultades en la penetración vaginal, dolor pélvico o vulvovaginal marcado durante este tipo de relaciones, ansiedad debida a pensar que va sentir dolor durante el coito, o contracción intensa de los músculos del suelo pélvico durante el intento de penetración. Este trastorno también se asocia con el vaginismo.

Prevalencia de la dispareunia

Es muy difícil saber con exactitud cuántas personas sufren esta condición, ya que es complicado recopilar información precisa sobre ámbitos de sexualidad.

En un estudio que evaluaba a 313 mujeres, se encontró que 86 de ellas (un 27,5%) había experimentado dispareunia en algún momento de su vida. Mientras que 105 mujeres (33,5%) la seguían sufriendo en ese momento.

Un dato significativo que se obtuvo era que la mayoría de estas mujeres no habían acudido a un profesional de la salud y que no tenían ni idea de qué pudo causar el problema (Glatt, Zinner & McCorkmack, 1990).

En otro estudio que evaluaba a 3017 mujeres, se descubrió que la dispareunia es más habitual entre los 20-29 años, disminuyendo la frecuencia a medida que avanza la edad (Danielsson et al., 2003).

Hay muy pocos estudios disponibles que examinen la prevalencia de la dispareunia masculina. No obstante, se encontró que el 5% de los hombres en Australia sufren esta condición en un estudio en el que participaban 4000 varones (Pitts et al., 2008).

Síntomas

– Dolor que está directamente provocado por la penetración y que se da con frecuencia.

– En el caso de la mujer, este dolor existe prácticamente con cualquier penetración de tipo vaginal. Es decir, puede aparecer con la introducción de otros objetos en la vagina o los dedos.

– El dolor es intenso y persistente, y puede durar horas después del coito.

– Rechazo a intimar con otras personas por temor a que aparezca el dolor.

Causas

Podemos clasificar las causas de la dispareunia, según hablemos de sexo femenino o masculino.

En el caso de las mujeres, las causas pueden variar si el dolor se produce de forma superficial en la entrada, o surge sólo si se da una penetración más profunda, intensificándose en ciertas posiciones. Sin embargo, pueden existir ambos tipos conjuntamente.

Causas del dolor en la entrada

En este caso, hay mujeres que indican que experimentan dolor en la vagina, labios vaginales o clítoris. Algunas de las causas pueden ser:

– Ciertas anormalidades congénitas: los causantes del dolor pueden ser también condiciones que están presentes al nacer, como la agenesia vaginal o el himen imperforado.

La primera se refiere a un desarrollo incompleto de los genitales femeninos, siendo la vagina más corta de lo habitual.

El segundo, significa poseer de nacimiento un himen que obstruye completamente la vagina (normalmente las mujeres nacen con una pequeña abertura en el himen). Este caso se puede solucionar con una sencilla cirugía, y normalmente se detecta en la adolescencia al ver que la menstruación no llega.

– Lesiones, daños o irritación: es evidente que, si está presente algún daño en los genitales, irritación, o se está recuperando de una cirugía pélvica o del parto, es normal que pueda aparecer dolor durante el coito.

– Infecciones e inflamación: a veces el dolor puede estar provocado por cualquier tipo de infección en los genitales o tracto urinario, al igual que por problemas en la piel como eczemas. Una irritación debida a algún tipo de enfermedad de transmisión sexual también podría producir este tipo de dolor.

– Vaginismo: consiste en una contracción involuntaria de los músculos de la vagina que prácticamente impiden la penetración, o si ésta si intenta, resulta muy dolorosa. Parece que las causas de esta condición son psicológicas, asociándose con miedo o ansiedad ante las relaciones sexuales.

– Lubricación insuficiente: probablemente la mujer no se encuentre en el estado de excitación óptima y necesite más estimulación (o una estimulación diferente).

Puede ocurrir también en situaciones donde se da una caída en los niveles de estrógeno, como durante la lactancia o tras la menopausia.

Por otro lado, el estrés o el consumo de ciertos fármacos o drogas pueden inhibir la excitación, y, por tanto, disminuir la lubricación necesaria para unas relaciones satisfactorias. Algunas sustancias que producen esto serían los antidepresivos, los antihistamínicos, fármacos para la hipertensión o algunas píldoras anticonceptivas.

Causas del dolor con la penetración profunda

– Enfermedades y condiciones médicas: como la enfermedad inflamatoria pélvica, el prolapso uterino, la endometriosis, retroversión del útero (posición inadecuada del útero), cistitis, síndrome de colon irritable, hemorroides y ovarios poliquísticos, entre otras.

– Cirugías o ciertos tratamientos: la cicatrización de una cirugía que involucre el interior de la pelvis como la histerectomía (extirpación del útero). Al igual que tratamientos para el cáncer como la quimioterapia o la radioterapia.

En hombres

Se sabe muy poco sobre la dispareunia masculina. Tiene a vincularse con condiciones físicas como la fimosis, condición en la que la abertura del prepucio es más estrecha de lo normal y no puede dejar el glande al descubierto.

También se asocia con infecciones e inflamación como la prostatitis, que proviene de infecciones urinarias recurrentes y provoca la inflamación de la glándula prostática. La uretritis (inflamación de la uretra), la epididimitis (inflamación del epidídimo), algunas enfermedades de transmisión sexual o alergias a lubricantes o látex pueden provocar también dispareunia.

Por otra parte, hay hombres que poseen un “frenillo” más corto de lo habitual. El frenillo es el nombre que se le da a la parte que une el prepucio con la cabeza del glande, y que, si es más corto de la cuenta, puede lesionarse durante las relaciones sexuales. Esto puede resolverse con una sencilla intervención quirúrgica.

La enfermedad de Peyronie también puede causar dispareunia. Se trata de la presencia de una importante curvatura en el pene que causa dolor cuando se alcanza la erección.

Causas psicológicas (en hombres y mujeres)

En muchas ocasiones los exámenes médicos no manifiestan ninguna afectación física, estando las causas relacionadas con factores psicológicos como:

– Cierto malestar psicológico o trastornos mentales: preocupaciones sobre el físico, miedo a la intimidad, temor a quedarse embarazada (o ansiedad por querer quedarse embarazada y no haberlo conseguido), problemas con la pareja, miedo a volver a sentir dolor… Podrían ser algunos de los pensamientos típicos que frenan la excitación sexual, provocando incomodidad ante la penetración.

También algunos trastornos como la ansiedad y la depresión, pueden anular el deseo sexual.

– El estrés cotidiano: estar pasando por épocas de estrés intenso como perder un ser querido, fracasar en proyectos, o tener un incremento importante de responsabilidades que es complicado afrontar; pueden aumentar la tensión muscular.

Así, los músculos del suelo pélvico también tienden a contraerse, causando dolor en las relaciones coitales.

– Abuso sexual o historia de maltrato: la mayoría de las personas que sufren dispareunia no tienen por qué haber experimentado abuso sexual o maltrato. Aunque ciertamente esta situación te predispone a sufrir todo tipo de dificultades en relaciones sexuales futuras.

Haber tenido relaciones de pareja donde se daba cualquier tipo de maltrato, también puede afectar a los deseos de intimar con futuras parejas, y, por tanto, aumentando la tensión y el dolor.

Hay que tener en cuenta que ejerce una gran influencia haber recibido una educación que reprimía y castigaba cualquier acercamiento a la sexualidad. Igual que si la persona tiene importante desconocimiento del tema, poca experiencia en prácticas sexuales y ausencia de autoexploración del propio cuerpo.

Evaluación y diagnóstico de la dispareunia

En primer lugar, si se presentan estos síntomas, hay que realizarse los exámenes médicos pertinentes para descartar cualquier causa física.

Para comenzar, en la primera consulta se obtendrá la historia clínica completa del paciente. Para ello, se harán preguntas como:

– ¿Desde cuándo existe la dispareunia?

– ¿Dónde se encuentra el dolor? (en la superficie, profundamente o ambos).

– ¿Cuándo se produce el dolor? (antes, durante o después del coito).

– Si en la actualidad puede comenzar, mantener o finalizar las relaciones sexuales.

– Si en el pasado ha tenido relaciones sexuales satisfactorias.

– Si coincide con algún evento importante: operaciones, enfermedades, parto, menopausia, eventos estresantes, etc.

– La aparición o no de excitación en las relaciones sexuales, al igual que conocer si han hecho esta actividad cuando no lo deseaban o siendo forzadas.

– ¿Ha intentado utilizar lubricantes artificiales?

– ¿Existe historia de abuso sexual, violación o maltrato por parte de compañeros/as sexuales?

También es adecuado recabar en la historia de enfermedades médicas del paciente, principalmente aquellas que involucren el intestino, vejiga o alguna cirugía en dichas áreas.

Es importante no olvidar los aspectos psicológicos y psiquiátricos, preguntando sobre éstos y sobre la medicación que se toma en la actualidad.

Probablemente el profesional examine visualmente el área genital, presione algunas partes de los genitales y músculos pélvicos, examine la mucosa o realice un escáner uterino. Sin embargo, es posible que estos exámenes no se realicen en el mismo día de la primera consulta.

Puede ser recomendable si se han tenido varias parejas sexuales y existen otros síntomas, hacerse pruebas que evalúen la presencia de enfermedades de transmisión sexual.

Tratamiento

El tratamiento depende totalmente de la causa subyacente del dolor. Hasta que no se encuentre una causa clara, no se puede comenzar el tratamiento. Por ejemplo, si el dolor se debe a algún tipo de infección o irritación en los genitales, se debe tratar esto primero para resolver el problema.

Curiosamente, independientemente de qué cause el dolor, parece que los tratamientos psicológicos son tan eficaces como los médicos aliviando la dispareunia (Flanagan et al., 2015).

Así, en los casos más sencillos en los que la causa del dolor es por falta de lubricación, puede ser muy útil la terapia sexual. Es importante que la mujer aprenda a conocer su cuerpo y encontrar la estimulación que necesita para sentirse excitada. En algunas condiciones, se puede recomendar el uso de lubricantes.

Puede ser que la pareja deba probar con diferentes posiciones durante el coito, encontrando la más idónea y placentera. Si la mujer es la que experimenta la dispareunia, es conveniente que se coloque encima del hombre y controle la profundidad de la penetración.

No olvidemos que transmitirle a nuestra pareja nuestros deseos y preferencias es esencial para que las actividades sexuales sean placenteras. Esto se puede aprender a través de la terapia de pareja.

En otras ocasiones puede ser recomendable una intervención de tipo multidisciplinar. Es decir, combinar terapia psicosexual, fisioterapia, psicología clínica, tratamiento farmacológico (alteraciones hormonales, infecciones), etc.

Si las causas son de tipo psicológico como el estrés, historia de abuso sexual, problemas de autoestima o la existencia de trastornos mentales, se podrá resolver con terapia psicológica. Puede ser muy beneficioso acompañar este tratamiento practicando ejercicios que trabajen el suelo pélvico como los ejercicios Kegel.

Por otro lado, hay condiciones en las que la cirugía es necesaria, como los problemas congénitos de los que hemos hablado o el himen imperforado. En los hombres, puede ser necesaria una operación de fimosis para eliminar el dolor.

Debes saber también que la dispareunia no debe ser incapacitante para tener una vida sexual activa. Se pueden llevar a cabo otras actividades muy placenteras que no implican contacto vaginal, como masajes, besos, caricias, palabras excitantes o masturbación.

Lo importante es buscar solución acudiendo a consulta médica para tener claro el diagnóstico, tratar de controlar la ansiedad y ser paciente. El pronóstico es muy positivo y en la mayoría de los casos la dispareunia desaparece.

Referencias

  1. American Psychiatric Association (APA). (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition (DSM-V).
  2. Danielsson I., Sjoberg I., Stenlund H., & Wikman M. (2003). Prevalence and incidence of prolonged and severe dyspareunia in women: results from a population study. Scand J Public Health 31:113–8.
  3. Flanagan E., Herron K.A., O’Driscoll C., et al. (2015). Psychological treatment for vaginal pain: does etiology matter? A systematic review and meta-analysis. J Sex Med.; 12(1):3-16.
  4. Pitts M., Ferris J., Smith A., Shelley J., & Richters J. (2008). Prevalence and correlates of three types of pelvic pain in a nationally representative sample of Australian men. J Sex Med.;5(5):1223.
  5. Dyspareunia. (s.f.). Recuperado el 29 de septiembre de 2016, de Patient.info.
  6. Male dyspareunia. (s.f.). Recuperado el 29 de septiembre de 2016, de UpToDate.
  7. Painful intercourse (dyspareunia). (24 de Junio de 2015). Obtenido de Mayo Clinic.
  8. Vaginismus. (s.f.). Recuperado el 29 de septiembre de 2016, de WebMD.
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Licenciada en Psicología (Universidad de Huelva). Cursando Máster en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta de la Universidad de Sevilla.

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