Displasia Cortical: Causas, Síntomas y Tratamiento

La displasia cortical consiste en un conjunto de malformaciones en el desarrollo de la corteza cerebral, que se asocia cada vez más con la epilepsia de tipo refractaria (aquella que es resistente al tratamiento).

A pesar de sus complejas anomalías estructurales, esta condición es difícil de ver reflejada en escáneres cerebrales. Esto es porque sus manifestaciones pueden ser muy sutiles, llegando a encasillarse como una imagen cerebral normal (Gálvez, Rojas, Cordovez, Ladrón, Campos y López, 2009).

displasia cortical

Fuente imagen: www.radiologyassistant.nl

Características de la displasia cortical

La Displasia Cortical es una patología congénita (presente al nacer) muy peculiar que se asocia con problemas en el nacimiento y migración de las neuronas.

Se caracteriza por crisis epilépticas que continúan a pesar de tratamientos farmacológicos, e imágenes radiológicas y rasgos histológicos distintivos.

Lo positivo es que esta condición puede mejorar mediante una intervención quirúrgica (Pascual-Castroviejo et al., 2011).

La displasia cortical forma parte de las conocidas “malformaciones del desarrollo cortical” (MDC), un grupo variado de patologías que destaca principalmente por un desarrollo alterado de la estructura de la corteza cerebral.

El cerebro se comienza a desarrollar antes del nacimiento, en el periodo intrauterino y pasa por diversas fases que pueden solaparse entre sí.

Las etapas principales del desarrollo de la corteza cerebral son la proliferación y diferenciación celular, migración y organización de las células en sus áreas correspondientes y mielinización.

Evidentemente, si hay cualquier tipo de alteración en estos procesos el desarrollo cortical va a verse perjudicado y se reflejará en diversos déficits cognitivos y conductuales.

En concreto, las displasias corticales ocurren por lesiones ocurridas durante el periodo de proliferación o neurogénesis (crecimiento de neuronas nuevas), o bien durante la etapa de organización cortical (las neuronas se van situando en capas en los lugares adecuados).

De esa forma, las neuronas y células gliales de ciertas regiones de la corteza cerebral se encuentran alteradas; lo que se manifiesta como: déficits neurológicos concretos, crisis epilépticas, retraso del desarrollo psicomotor, etc.

El concepto de displasia cortical focal surge en 1971 por Taylor y colaboradores cuando examinaban piezas cerebrales de pacientes que habían tenido epilepsia resistente a la medicación.

Observaron daños en la citoarquitectura de la corteza como: células dismórficas (que tienen el citoesqueleto alterado), células “balloon” o balonadas (destacan por tener membrana muy gruesa, ser anormalmente grandes y de bordes mal definidos) y dislaminación (capas celulares desorganizadas) (Villarejo-Ortega, Álvarez-Linera y Pérez-Jiménez, 2013).

Actualmente se conoce que éste es sólo un tipo de displasia cortical, el más conocido y frecuente, llamado DCF tipo II o tipo Taylor (Pascual-Castroviejo et al., 2011). Aunque como veremos, hay más tipos con otras alteraciones diferentes.

En definitiva, las lesiones típicas de esta condición abarcan desde pequeñas alteraciones prácticamente invisibles hasta alteraciones graves en la organización cortical con la aparición de células anormales, gliosis o neuronas ectópicas (significa que están colocadas en lugares incorrectos).

Así, se observan un grupo de neuronas grandes y bizarras y células grotescas que ocupan áreas profundas de la corteza cerebral y de la sustancia blanca.

Sin embargo, los distintos avances en técnicas de neuroimagen permiten detectar cada vez mejor estas anomalías de la displasia cortical.

Síntomas

En este momento nos preguntaremos: ¿qué provocan estas alteraciones cerebrales en la persona? A continuación, trataré de responder la pregunta enumerando los síntomas más comunes:

– Epilepsia refractaria en un 76% de los pacientes: de hecho, en la literatura, la displasia cortical aparece continuamente vinculada a la epilepsia suponiendo la causa de ésta.

La epilepsia puede ser de cualquier tipo, pero normalmente suele relacionarse con epilepsia resistente a los medicamentos (refractaria).

Por eso, estos pacientes poseen frecuentes crisis que comienzan a cualquier edad desde la etapa intrauterina y alargarse toda la vida; aunque son más habituales en la niñez.

Según donde se localicen las anormalidades cerebrales y la edad del paciente, las crisis pueden ser: parciales simples (sólo afectan a una parte mínima del cerebro), parciales complejas (involucran los dos hemisferios del cerebro y provocan pérdida de la conciencia) o generalizadas (convulsiones producidas por una alterada actividad eléctrica de prácticamente todo el cerebro)

– Déficits neurológicos focales: suponen problemas en alguna parte concreta de nuestro funcionamiento debidos a causas cerebrales.

Pueden ser muy variados como: la sensibilidad de un lado de la cara, el movimiento de una extremidad, la visión de un ojo, dificultades para expresar el habla, problemas de control emocional, etc.

– Problemas intelectuales: incluso algunas veces puede asociarse con un nivel de inteligencia por debajo de la media, problemas para concentrarse y dificultades para aprender cosas nuevas.

– Retraso en el desarrollo cognitivo y psicomotor: la mejor manera de saber cómo se está desarrollando un niño pequeño es observar su capacidad motora.

Si su habilidad para moverse o adquirir ciertos retos del desarrollo como mantenerse erguido, comenzar a andar, poder coger una cuchara, etc. Llegan de forma muy tardía o presenta dificultades sin ningún problema físico conocido y con la estimulación adecuada, es posible que existan causas neurológicas.

Esto es lo que les puede ocurrir a los bebés con displasia cortical.

En cuanto al aspecto del cerebro, en algunos casos las anomalías son difíciles de observar porque son a nivel celular, microscópicas. Mientras que en otros casos puede verse a través de escáneres cerebrales. Algunos ejemplos son:

Lisencefalia: el cerebro se ve liso, es decir, no presenta las circunvoluciones que se observan normalmente.

Polimicrogiria: se caracteriza por más pliegues en la corteza cerebral de lo normal, pero con surcos de escasa profundidad.

– Paquigiria: menos circunvoluciones de lo habitual, muy aplanadas y gruesas.

– Síndrome de la doble corteza: es una condición grave en la que las neuronas se amontonan unas sobre otras por problemas de migración, formando dos cortezas cerebrales.

Causas

Como dijimos, cuando el bebé está en el vientre materno es cuando comienza a desarrollarse el sistema nervioso. En un primer momento, las células cerebrales nacen y se encuentran agrupadas.

Cada una lleva unas instrucciones concretas sobre a qué parte del cerebro tiene que viajar para situarse donde le toca. Poco a poco, surgen unas vías conductoras, como carreteras, por donde estas células se desplazan hasta colocarse formando 6 capas distintas de la corteza cerebral.

Pero todo este proceso es muy complejo e intervienen muchos factores en él, cuando alguno de estos procesos se ve perjudicado puede surgir la displasia cortical.

Se conoce que, para que se produzca esta condición, deben estar presentes tanto factores genéticos como factores ambientales o adquiridos (Kabat & Król, 2012).

Puede ocurrir por motivos como anormalidades genéticas, infecciones prenatales, isquemias (problemas de riego sanguíneo al cerebro), o exposición a elementos tóxicos (Gálvez, Rojas, Cordovez, Ladrón, Campos y López, 2009).

– Factores genéticos: no están completamente explorados, y aunque falta más investigación, se sabe que la genética tiene algo que ver ya que hay casos de familias con displasia cortical y que no se debe a una sola mutación genética.

Hay autores que han encontrado que los genes TSC1 y TSC2 pueden tener relación con esta condición ya que parecen ser los responsables de las células “balloon” que antes mencionamos.

También hay alteraciones en las rutas de señalización de las proteínas Wnt y Notch. Éstas se encargan de que se produzca una migración neuronal adecuada, algo que está perjudicado en la displasia cortical.

Así, cualquier mutación genética que afecte a la regulación de estas vías podría asociarse con esta patología.

– Factores externos: se ha demostrado que la radiación y el metilazoximetanol pueden causar daños en el ADN que finalmente provoquen displasia cortical.

Tipos de displasia cortical

La displasia cortical puede abarcar cualquier parte del cerebro, puede variar en extensión y en localización; e incluso puede ser focal, o bien multifocal (ocupa varias áreas distintas del cerebro) (Kabat & Król, 2012).

Cuando abarca un hemisferio completo o gran parte de ambos hemisferios, se conoce como Displasia Cortical Gigante (DCG).

Aunque normalmente se usa el término de displasia cortical focal, disgenesia cortical; o algo más general, alteraciones de la migración neuronal (Pascual-Castroviejo et al., 2011).

Se han propuesto numerosas clasificaciones por las heterogéneas y complejas alteraciones estructurales que puede provocar esta condición.

Por lo general, la displasia cortical se suele dividir en:

· Malformación Leve del Desarrollo Cortical (MLDC):

Se refiere a un grupo de alteraciones histológicas microscópicas poco definidas de lesiones que no son visibles por escáneres cerebrales como la Resonancia Magnética. Puede aparecer bajo el nombre de “microdisgenesia” y son las más leves.

Dentro existen dos subtipos:

– MLDC Tipo I: existen neuronas ectópicas (significa que están localizadas en la capa I de la corteza o cerca de ésta, cuando no deberían estar allí).

– MLDC Tipo II: se caracteriza por heterotopías microscópicas exteriores a la capa I, lo que se refiere a que existen grupos de neuronas que no han terminado de migrar a su lugar correcto y han quedado ancladas donde no debían.

Displasia Cortical Focal de Tipo I

Es también una forma muy leve, manifestándose con epilepsia, alteraciones en el aprendizaje y en la cognición. Habitualmente comienza a observarse en los adultos.

No obstante, puede no tener síntomas; de hecho, existe un estudio que indica que este tipo de displasia puede encontrarse en un 1,7% de los individuos sanos.

Normalmente no se ven con una resonancia magnética, o las alteraciones son muy leves. Suelen encontrarse en el área temporal del cerebro, y se clasifican en dos subgrupos:

– DCF Tipo IA: alteraciones en la arquitectura de manera aislada.

– DCF Tipo IB: también está dañada la arquitectura, pero además existen células gigantes. No se observan aquí células dismórficas (con malformaciones en el citoesqueleto)

Displasia Cortical Tipo II o de Taylor:

En este caso los síntomas aparecen a menor edad, sobre la niñez, y presentan más frecuencia de crisis epilépticas y convulsiones que las de tipo I.

Además, es el tipo que más se relaciona con la epilepsia resistente al tratamiento.

Se asocia con un aumento de células anormales, muy grandes, con el citoesqueleto alterado (dismórficas), y que afectan a las señales eléctricas del cerebro.

Se sitúan además en lugares incorrectos, alterando la arquitectura habitual de la corteza cerebral. Esto ocurre porque surgen por una alteración en el proceso de diferenciación celular de neuronas y células gliales, así como su migración.

Dentro de esta categoría podemos definir dos subcategorías según la existencia o no de células balonadas o “balloon cells”.

Curiosamente, el lugar donde se encuentran este tipo de células está menos asociado a la epilepsia que otras áreas alteradas cercanas.

Este tipo se observa mejor a través de escáneres cerebrales, por tanto, sus anormalidades pueden ser corregidas quirúrgicamente de manera más acertada.

Estas alteraciones se sitúan con frecuencia en áreas cerebrales no temporales.

Patología dual

Muy asociada con la epilepsia, se trata de la presencia de dos patologías al mismo tiempo: esclerosis hipocampal (alteraciones en el hipocampo y otras áreas del cerebro asociadas) y displasia cortical focal que ocupa áreas temporales.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para la displasia cortical, más bien las intervenciones se enfocan a tratar los síntomas más incapacitantes, que suelen ser las convulsiones.

Para ello, se utilizan fármacos antiepilépticos y anticonvulsivos en primer lugar y se observa el avance del afectado.

Por otro lado, hay casos en los que la epilepsia continúa a pesar de la medicación. Esto llega a ser muy molesto, ya que pueden darse hasta 30 ataques epilépticos al día.

En esos casos se recomienda recurrir a la neurocirugía, que está dando muy buenos resultados para paliar esta condición.

Se interviene de manera quirúrgica en el cerebro para eliminar o desconectar las células anormales de otras zonas sanas del cerebro.

Puede abarcar la retirada de un hemisferio por completo (hemisferectomía), a una reducida parte de éste, o múltiples áreas pequeñitas.

También suele optarse por terapia física, que puede ser muy útil para bebés y niños que poseen debilidad muscular.

En cuanto a los retrasos del desarrollo, es conveniente informar a los trabajadores del colegio para que adapten el programa escolar a las necesidades del niño.

Una correcta estimulación y cuidados puede ayudar mucho a estos niños a llevar una vida satisfactoria.

Referencias

  1. Cortical dysplasia. (s.f.). Recuperado el 7 de septiembre de 2016, de Wikipedia.
  2. Cortical Dysplasia. (s.f.). Recuperado el 7 de septiembre de 2016, de Johns Hopkins Medicine.
  3. Cortical Dysplasia in Children. (Febrero de 2016). Obtenido de Cincinnati Children’s.
  4. Escobar, A., Boleaga, B., Vega Gama, J., & Weidenheim, K. (2008). Focal cortical dysplasia and epilepsy. Revista Mexicana De Neurociencia, 9(3), 231-238.
  5. Gálvez M, Marcelo, Rojas C, Gonzalo, Cordovez M, Jorge, Ladrón de Guevara, David, Campos P, Manuel, & López S, Isabel. (2009). DISPLASIAS CORTICALES COMO CAUSA DE EPILEPSIA Y SUS REPRESENTACIONES EN LAS IMÁGENES. Revista chilena de radiología, 15(Supl. 1), 25-38.
  6. Kabat, J., & Król, P. (2012). Focal cortical dysplasia – review. Polish Journal of Radiology, 77(2), 35–43.
  7. Pascual-Castroviejo, I., Hernández-Moneo, J., Gutiérrez-Molina, M., Viaño, J., Pascual-Pascual, S., Velazquez-Fragua, R., & … Quiñones, D. (2012). Original: Displasia cortical focal. Correlaciones clínico-radiológicas-patológicas. Neurología, 27472-480.
  8. Pérez Jiménez, M. A. (2013). Cirugía de la epilepsia en niños con displasias corticales focales. Revista De Neurología, (1), 221.

DEJA UNA RESPUESTA