Duelo Perinatal: Cómo Superar la Muerte de un Hijo

El duelo perinatal es el proceso que atraviesan las personas tras la pérdida de un hijo no nacido y, por lo general, es una pérdida no reconocida por la sociedad.

Estoy segura de que en algún momento de tu vida has pasado por el duro proceso de tener que superar la muerte de un ser amado, ya sea un abuelo, un padre, un amigo…

duelo perinatal

Cuando sucede algo así, sientes un dolor desgarrador, tu vida pierde sentido, tus esquemas se rompen y ya nada importa. 

Ya no existen las prisas, las tareas pendientes o aquel informe de trabajo que tenías que entregar con urgencia. Tu mundo se ha paralizado ante la pérdida de tu ser querido.

Ahora piensa por un momento en una de las mayores pérdidas de tu vida, en el dolor que sentiste, en cómo tu mundo se vino abajo, en el tiempo que tardaste en superarla… y pregúntate: ¿cómo habría sido ese momento si nadie hubiese reconocido mi pérdida

La pérdida del hijo ha podido producirse de varias maneras:

  • Por un aborto espontáneo.
  • Por un aborto voluntario.
  • Por un aborto voluntario debido a malformaciones del feto.
  • Por un aborto voluntario porque la vida de la madre está en peligro.
  • Por la reducción selectiva del embarazado (en caso de gemelos, trillizos…) debido a que uno de los bebés tiene algún problema/malformación o por cualquier otro motivo.
  • Por complicaciones en el parto.
  • Etcétera.

Aunque a lo largo del artículo hablemos de duelos por la pérdida de hijos no nacidos, el duelo perinatal comprende las pérdidas producidas desde el momento de la concepción hasta los seis meses de vida del bebé.

Si leemos acerca del duelo perinatal podemos encontrar autores que establecen otros rangos (por ejemplo, desde las 22 semanas de embarazo hasta un mes, seis meses…). En este tema existen multitud de opiniones.

Debo destacar que el dolor asociado al duelo perinatal no difiere del dolor asociado a un duelo normal, aunque entre ambos si existen diferencias.

Diferencias entre duelo perinatal y duelo normal

Cuando una persona querida fallece, la sociedad nos reconoce dicha pérdida de varias maneras:

  • Permitiéndonos llevar a cabo los rituales de duelo que creamos oportunos (funerales, misas, entierros…).
  • Cambiando nuestro rol: pasamos de ser hijo a ser huérfano o de ser marido/mujer a ser viudo/a.
  • Obteniendo unos días libres en el trabajo para poder “recuperarnos”.
  • Recibiendo el apoyo de las personas de nuestro alrededor, las cuales nos preguntan y se interesan por nosotros.

Sin embargo, cuando el duelo es perinatal y la pérdida es la de un hijo no nacido, las cosas cambian:

  • No existen rituales de duelo establecidos para este tipo de pérdidas, lo cual desconcierta a los padres, que tienen la necesidad de realizar algún tipo de rito, pero no saben cómo, cuándo ni dónde llevarlo a cabo.
  • No existe en el castellano una palabra que describa el nuevo rol de los padres que han perdido a un hijo.
  • No existe la opción de cogerse unos días en el trabajo, sino que debes incorporarte a tu puesto de manera inmediata tras la pérdida.
  • El apoyo recibido es mucho menor, ya que este tipo de pérdidas suelen ser un tema tabú por el que no se pregunta o se pregunta poco.

La sociedad no reconoce este tipo de pérdidas, las niega, manteniendo la falsa creencia de que si no se habla de algo, es como si nunca hubiera sucedido.

Esta negación complica la situación de los padres, que se encuentran desamparados sin saber qué hacer ni cómo actuar ante una situación tan dolorosa.

Debo destacar que la sociedad no niega la existencia de un embarazo que no ha llegado a buen término, sino que niega la existencia de una relación social entre los padres/familiares con el bebé, y, por lo tanto, si no hay relación social, no hay duelo.

El hecho de que no se reconozca el duelo por la pérdida de un hijo no nacido, deriva en una serie de graves consecuencias.

Consecuencias de una pérdida perinatal

  • Aislamiento social.
  • Ansiedad y miedo ante un nuevo embarazo.
  • Creencias erróneas sobre el propio cuerpo y sobre una misma (mi cuerpo no es capaz de gestar, mi cuerpo no vale, yo no valgo…).
  • Culpabilidad hacia uno mismo.
  • Depresión.
  • Dificultades a la hora de tomar decisiones.
  • Enfado hacia otros (el equipo médico, Dios…).
  • Falta de cuidados al resto de los hijos.
  • Falta de interés en las actividades de la vida cotidiana.
  • Problemas de alimentación (no comer o comer en exceso).
  • Problemas en la pareja (tanto a nivel relacional como sexual).
  • Problemas físicos (opresión en el pecho, vacío en el estómago…).
  • Problemas para dormir (insomnio, pesadillas…).
  • Sentimientos de ambivalencia ante un nuevo embarazo.
  • Sentimiento de soledad, de vacío.
  • Tristeza.
  • Etcétera.

Estas consecuencias no solo le afectan a la madre, sino también al padre, a los hermanos y a los abuelos. No hay que olvidar que ellos también han vivido el embarazo y, por lo tanto, también sufren la pérdida.

Cómo ayudar tras un duelo perinatal

Tanto si somos profesionales como si no, podemos ayudar a las personas que están pasando por este mal momento de muchas maneras. Si quieres ayudar debes:

  • Reconocer su pérdida, sin negar en ningún momento lo sucedido.
  • Permitirles hablar contigo de lo ocurrido, dejándoles llorar delante de ti, preguntándoles a menudo cómo se sienten…
  • Ofrecer tu apoyo para todo aquello que necesiten, aunque lo que te pidan te parezca ridículo e insignificante.
  • Buscar los recursos que sean necesarios para su mejora (un médico, un psiquiatra, un psicólogo…).
  • Respetar sus decisiones, como por ejemplo deshacerse o no de las cosas del bebé.

También debes tener en cuenta una serie de aspectos a evitar y que por desgracia tendemos a hacer:

  • Nunca debes decir frases del estilo: “no te preocupes, ya tendrás más hijos”, pues para los padres cada hijo es único, especial e irremplazable.
  • Debes evitar las frases típicas ante una pérdida: “sé fuerte”, “está en un lugar mejor”, “todo sucede por una razón”… No ayudan.
  • No digas “entiendo tu dolor” si no has pasado por algo similar.
  • No juzgues las decisiones que hayan tomado los padres.
  • No busques aspectos positivos a lo sucedido.

Por desgracia el duelo perinatal es un tema desconocido para la mayoría de la población, de ahí que tengamos carencias a la hora de ayudar a quienes están pasando por este doloroso momento.

En muchas ocasiones es mejor permanecer al lado de la persona en duelo, ofreciéndole nuestro cariño y apoyo, que hablar sin tener mucha idea y provocar más dolor.

Cómo ayudarse a uno mismo

Si estás pasando por un duelo perinatal y no sabes muy bien qué hacer, como actuar o cómo manejar todos esos sentimientos que te abruman, no te preocupes, es totalmente normal.

Lo primero que debes hacer es entender que estás pasando por un proceso de duelo, el cual implica un tiempo de elaboración y mucho dolor asociado. Acabas de perder a un ser querido y eso es muy duro.

A continuación te propongo varios pasos a seguir para superar el duelo:

  • Despedirte de tu bebé es muy importante para la elaboración del duelo. Pide a las enfermeras que te lo traigan y pasa un rato a solas con él.
  • Realiza algún tipo de rito funerario, en el cual la familia y allegados podáis despediros de él.
  • En algunos hospitales te permiten hacer un molde de las manitas o los pies de tu bebé, fotografiarte con él o incluso bañarle. Siempre que quieras, estas actividades son recomendables.
  • Habla sobre lo sucedido con tus seres queridos. En caso de que esto no sea posible, busca un grupo de apoyo para dicha labor.
  • No contengas tus sentimientos y emociones, no los reprimas, es necesario para tu mejora que sientas el dolor asociado a la pérdida.
  • Infórmate sobre el duelo perinatal, cuánta más información tengas mejor.
  • Existen muchas asociaciones de padres que han perdido a un hijo, infórmate y anímate a participar.
  • No tengas prisa por superar el duelo, es un proceso largo.
  • Acude a un psicólogo, te ayudará en estos duros momentos.

Dependiendo de las condiciones, el duelo será más o menos complicado de elaborar. No es lo mismo un aborto natural que programar el fallecimiento de tu bebé, no es lo mismo tener una o varias pérdidas…

Respecto a la duración del duelo, es muy difícil de predecir, ya que influyen multitud de variables: la historia de duelos anteriores, características de personalidad, el tipo de fallecimiento, el tipo de relación con el fallecido…

Tal y como expresa el autor William Worden: “preguntar cuando ha acabado un duelo es un poco como preguntar cómo de alto es arriba”.

Todas estas recomendaciones tienen como fin que aceptes la pérdida de tu hijo, tanto a nivel intelectual como emocional. Sé que es duro, pero es el primer paso para seguir adelante con tu vida.

El dolor del duelo es tan parte de la vida como lo es la alegría del amor; es, quizás, el precio que pagamos por el amor, el coste del compromiso”- Colin Murray.

Referencias

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