¿El Tiempo Pone a Cada Uno en su Lugar?

¿Tú crees que el tiempo pone a cada uno en su lugar? ¿Será un hecho real y sistemático o es un efecto psicológico para hacernos sentirnos bien?

Según las investigaciones, la realidad es que se trata de un fenómeno psicológico. La hipótesis del “mundo justo” es una artimaña que la mente de todas las personas inventa para sentirse mejor.

Si la mente no nos engañara, tal vez no soportaríamos la vida

El tiempo pone a cada uno en su lugar

Los psicólogos no dejan de asombrarse de la enorme capacidad humana para el autoengaño. La mente cierra deliberadamente los ojos ante las cosas feas del mundo, ante los sucesos que no puede controlar, para tener una sensación de bienestar y control que provoca autoestima y felicidad.

Probablemente, estos mecanismos defensivos favorecen la supervivencia de la especie y han sido seleccionados naturalmente durante el curso de la evolución hasta llegar al presente.

De todas las formas de autoengaño que existen, una de las más llamativas es la creencia del “mundo justo”, a pesar de la abundante evidencia que indica exactamente lo contrario.

Esta creencia es la que ha dado lugar a ciertos dichos populares, como “el tiempo pone a la gente en su sitio” entre otras frases de este estilo.

Control vs Azar

La vida está llena de situaciones que no es posible controlar, aunque tu mente intentará engañarte haciéndote creer lo contrario.

Piensa en el siguiente ejemplo: un corredor de 100 metros llanos que desea obtener el primer puesto y un jugador de ruleta que desea ganar el premio mayor.

El corredor puede tener cierto control de la situación, que depende de su habilidad. Puede esforzarse en su entrenamiento para intentar ganar la carrera. Por otro lado, el que apuesta en la ruleta depende exclusivamente del azar para obtener el premio mayor.

Sin embargo, quien juega a la ruleta muchas veces lleva “amuletos de la suerte” o diseña estrategias que supuestamente le ayudarán a ganar.

Este es un intento de controlar lo incontrolable, porque a la psique le resulta muy difícil aceptar que el mundo es caótico y que somos simples monigotes cuyo destino depende a menudo del azar.

Existen muchísimas situaciones que están fuera de tu control, como enfermedades, accidentes, encuentros casuales, etc. pero es más tranquilizador pensar que el destino de alguna manera tiene un orden sobre estas situaciones.

Sin embargo, esta en nuestra genética percibir el mundo como controlable, aunque no lo es. Cuando ocurre algo, presumimos que era normal que ocurriese, aunque nadie lo esperaba.

Por ejemplo, ¿hace 5 años, realmente esperabas que estuvieras hoy haciendo lo que estas haciendo? ¿quién esperaba que Alemania ganará el mundial de fútbol? ¿o quién esperaba hace 2 años que en España haya actualmente partidos que están superando el bipartidismo?

En realidad, no era previsible, pero habrá “expertos” que dirán que si lo era. El problema es que dicen que “era normal que ocurriese” una vez que ya ha ocurrido.

En cualquier caso, yo creo que gran parte de los acontecimientos de nuestra vida depende de nosotros y que el esfuerzo recompensa. También creo que la suerte existe, pero que se tiene que encontrar sudando.

El mundo justo

Uno de los mecanismos que tienes para proteger tu autoestima de un mundo lleno de situaciones azarosas que no es posible controlar, es la creencia de que toda acción tiene un resultado.

Es la hipótesis del “mundo justo”. A las personas buenas les pasan cosas buenas y a quienes actúan mal, les suceden cosas malas. Seguro que has pensado en esta idea más de una vez, o en algún otro concepto parecido, como “qué hice para merecer esto”, porque es algo totalmente natural, aunque sea una idea equivocada.

Es la manera en que pones un orden en el mundo, pues sería muy difícil para ti (y para todas las personas, por supuesto) vivir en un mundo caótico donde algo muy malo puede suceder por azar. Sería imposible sentirse bien pensando en que podrías ser el próximo.

La hipótesis del mundo justo quedó demostrada en 1966 con un experimento de Melvyn Lerner y Carolyn Simmons. Mostraban a los participantes una mujer que recibía shocks eléctricos cada vez que respondía incorrectamente en una prueba de memoria. 

Si los participantes tenían la opción de aliviar el sufrimiento de la mujer lo hacían. Sin embargo, si no podían hacer nada (si no podían aliviar el sufrimiento), tendían a pensar que la mujer no era tan víctima, Es decir, ver a una persona sufriendo sin posibilidad de compensar su sufrimiento motivaban a los participantes a devaluar a la víctima”.

Entonces, ¿cuando vemos a alguien pidiendo dinero en la calle creemos que se lo merece? ¿cuando existe maltrato sexual creemos que la mujer se lo buscaba? ¿los países pobres no trabajan lo suficiente?

Yo diría que no, más bien el mundo es injusto, aunque eso no te debería entristecer, sino impulsar a actuar. 

¿Qué opinas tú? ¿Crees que el mundo es justo? ¿Tenemos lo que nos merecemos?

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