19 Enfermedades Causadas por el Estrés

Existen enfermedades causadas por el estrés debido a las respuestas emocionales, fisiológicas y endocrinas que se dan en el organismo. Estas respuestas pueden tener efectos negativos en nuestra salud, tanto mental como física.

De manera breve podría definirse el estrés como un estado físico y mental en el que entramos como respuesta a acontecimientos estresantes. Las respuestas ante el estrés no son solo conductuales, aunque ésta sea la única respuesta que directamente observable.

enfermedades causadas por el estrés

Las respuestas fisiológicas y endocrinas van encaminadas al aumento de la energía del individuo para que éste pueda responder al estímulo de una manera rápida y eficaz. Para ello se activa nuestro sistema nervioso autónomo (se tensan los músculos, aumenta nuestra presión sanguínea, sudamos, aumenta el tamaño de nuestra pupila…), activa nuestro sistema inmunológico y nuestro sistema endocrino segrega epinefrina, norepinefrina y esteroides.

La activación de nuestro sistema inmunológico se produce para evitar que suframos alguna infección mientras respondemos ante el estímulo estresor, pero si este estímulo perdura en el tiempo el sistema inmunológico cae y nos deja expuesto ante las infecciones. Por ello es tan usual resfriarse justo después de un periodo de exámenes.

La epinefrina se encarga de liberar los nutrientes almacenados y la norepinefrina aumenta la presión sanguínea para que estos nutrientes lleguen a los músculos y aumenten su activación. La norepinefrina además funciona como un neurotransmisor en el cerebro y media las respuestas emocionales ante estímulos aversivos.

El cortisol, una hormona esteroide secretada en situaciones estresantes, se encarga de convertir los glucocorticoides en glucosa para que ésta pueda ser utilizada por el organismo, además aumenta el flujo sanguíneo, y estimula las respuestas conductuales. También tiene efectos negativos como disminuir la sensibilidad de los órganos reproductores ante las hormonas reproductoras (concretamente la hormona luteinizante), lo cual disminuye el apetito sexual.

La vivencia de situaciones estresantes a largo plazo provoca daños cerebrales debidos principalmente a la exposición de glucocorticoides. Entre los daños cerebrales destaca la destrucción de las neuronas del hipocampo que causa problemas de aprendizaje y memoria. También se ha comprobado que la amígdala sufre daños, lo cual hace que la persona identifique una situación nueva como estresante.

Además, el estrés provoca un fenómeno denominado aprendizaje diabólico, este fenómeno se da cuando se sufre un síntoma durante un largo periodo de tiempo, en este caso el estrés, y se crea un circuito autodestructivo.

Digamos que las modificaciones de ciertos circuitos cerebrales hacen que se den respuestas estresantes ante cualquier tipo de situación, lo cual hace que la persona sufra más estrés, vuelve a modificar su circuito y dan respuestas estresantes cada vez más intensas. Este fenómeno puede causar irritabilidad, cambios de humor y un aumento de la agresividad.

Los efectos que tenga el estrés sobre nuestra salud depende tanto de variables internas, es decir, las asociadas al individuo, como externas, las asociadas al contexto. En los cuadros siguientes pueden observarse algunas de las variables más estudiadas en cuanto a su relación con el estrés:

Cuadros estres

Un acontecimiento vital por sí mismo no genera un trastorno, hay que tener en cuenta la vulnerabilidad o resistencia biológica del individuo y las características del estresor y el contexto.

Las personas más resistentes al estrés suelen tener una predisposición genética que les hace resilientes, es decir, les hace superar eventos estresantes negativos, tienen un temperamento calmado, perciben que tienen el control de la situación, sienten que son eficaces, tienen una autoestima alta y están bien integrados socialmente.

También existen variables externas que hacen que el evento se perciba como menos estresante como pertenecer a sociedades comunitarias donde sea normal apoyarse en las personas del entorno para superar eventos estresantes, tener buenas relaciones con los familiares (sin que éstos lleguen a ser sobreprotectores), que el evento estresante no ocurra durante la infancia y, por supuesto, que los estresores sean de baja intensidad y no ocurran de manera prolongada.

Además, el modo en el que aparecen los eventos estresantes condiciona el tipo de trastorno que se puede desarrollar. Las situaciones estresantes de gran intensidad pero que pasan rápido son igual de perjudiciales que las que perduran a lo largo del tiempo pero son de nivel moderado, sin embargo las formas agudas del estrés suelen estar vinculadas a los síntomas de ansiedad mientras que las crónicas predisponen los síntomas depresivos.

Trastornos físicos relacionados con el estrés

La exposición a situaciones estresantes durante un largo periodo de tiempo puede provocar o intensificar los trastornos físicos descritos a continuación.

  • Enfermedades coronarias. Estas enfermedades pueden darse por el aumento de presión sanguínea provocado por la secreción de norepinefrina y cortisol. Entre estas enfermedades se encuentra la hipertensión, las taquicardias e incluso el aumento de probabilidad de sufrir un ataque cardíaco, una embolia o un infarto cerebral.
  • Trastornos dermatológicos. Los desajustes hormonales y endocrinos provocados por el estrés pueden causar problemas como el acné (por el exceso de secreción sebácea), la alopecia, manchas, eccemas, sequedad, sudoración excesiva, debilidad en las uñas…
  • Trastornos endocrinos. La hiperfunción del sistema endocrino puede acabar causando diabetes de tipo II (producida por el aumento sistemático de glucosa en la sangre) y, en los casos más graves, pueden acabar llevando a la persona a la obesidad.
  • Trastornos gastrointestinales. El aumento de las secreciones de jugos gástricos puede provocar úlceras en el estómago, problemas digestivos, náuseas, diarreas, dolor abdominal e incluso un trastorno denominado síndrome del colón/intestino irritable que explicaré más adelante.
  • Trastornos respiratorios. El estrés sostenido hace que tengamos una mayor probabilidad de sufrir alergias, apnea del sueño (cortes en la respiración mientras se está durmiendo que disminuyen la calidad del sueño) y asma.
  • Problemas musculares y articulatorios. Debido a la continua tensión de los músculos son frecuentes los dolores de cuello y de espalda, los tirones y las contracturas. Además, esto causa a su vez problemas articulatorios.
  • Dolores de cabeza y migrañas. Al aumentar la presión arterial pueden inflamarse las meninges (capas que envuelven al cerebro) y esto puede provocar dolor de cabeza y, en casos más graves, migrañas. Un dato curioso es que el cerebro no tiene receptores del dolor, por lo tanto, cuando nos duele la cabeza no es porque nos pase nada en el cerebro, normalmente es debido a la inflamación de las meninges.
  • Trastornos inmunológicos. Como he explicado antes, las defensas bajan si la situación estresante perdura en el tiempo, por lo tanto, es más probable contraer enfermedades infecciosas.
  • Trastornos de los órganos sexuales. Los órganos sexuales pueden deteriorarse debido a los desajustes hormonales provocados por el estrés. Este deterioro puede provocar alteraciones de los ciclos menstruales, disminución del apetito sexual, empeorar algunos trastornos de la conducta sexual (de los que hablaré más adelante) e incluso infertilidad tanto en hombres como en mujeres.
  • Problemas de crecimiento. La altura que alcanzaremos en nuestra adultez viene predeterminada genéticamente, pero en nuestros genes no hay una cifra exacta si no un intervalo dentro del cual podrá estar nuestra altura. La altura que alcancemos, dentro de ese intervalo, depende de factores ambientales y uno de ellos es el estrés. Se ha comprobado que los adultos que sufrieron estrés durante su infancia no llegan a la altura máxima de su intervalo.

Influencia del estrés en trastornos psicológicos

Está claro que el estrés empeora algunos trastornos psicológicos, pero ¿por qué ocurre esto? Según el modelo de diátesis-estrés desarrollado por Zubin y Spring existen componentes genéticos y adquiridos que nos hacen reaccionar ante el estrés de diferentes maneras, esta reacción nos hace más vulnerables o resistentes ante las situaciones desencadenantes de trastornos psicológicos.

Pongamos el caso de una persona que tiene genes que le predisponen a actuar de forma exagerada ante situaciones estresantes. Esta persona no sufre ninguna condición psicopatológica pero un día se divorcia, no consigue manejar esa situación, y empieza a manifestar síntomas de algún trastorno psicológico. Posiblemente otra persona, con una genética diferente, hubiera manejado de otra manera la situación estresante y no hubiera llegado a desarrollar un trastorno psicológico.

Entre los trastornos psicológicos influenciados por el estrés nos encontramos con:

  • La depresión. Se ha comprobado que el este trastorno es más frecuente en las personas que han sufrido estrés crónico.
  • Trastornos de ansiedad. Las personas que sufren mucho estrés en su vida cotidiana tienen una mayor probabilidad de sufrir trastornos de ansiedad porque se activan demasiado ante situaciones estresantes por el proceso de aprendizaje diabólico explicado anteriormente.
  • El dolor crónico. Algunos estudios han demostrado que el estrés crónico produce hiperalgesia (sensibilidad excesiva al dolor) en los órganos internos y el sistema somatosensorial y, por lo tanto, es más probable sufrir dolor crónico.
  • Los trastornos de la conducta sexual. Niveles altos de estrés pueden provocar un trastorno de la conducta sexual denominado Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo. Este trastorno es más frecuente en mujeres y conlleva la pérdida progresiva del deseo sexual.
  • Los trastornos del sueño. Es frecuente que las personas que sufren niveles altos de estrés desarrollen trastornos del sueño como el insomnio. Además, en un estudio reciente, se ha demostrado que las maneras que tienen de afrontar el estrés este tipo de personas son poco eficientes.
  • Trastornos de la conducta alimentaria. Uno de los trastornos de la conducta alimentaria más frecuentes en las personas que sufren estrés es el Trastorno por Atracón. Este trastorno se caracteriza por los episodios de ingesta compulsiva (atracones), es decir la persona come una cantidad de comida excesiva durante muy poco tiempo y tiene una sensación de pérdida de control sobre lo que está haciendo.
  • El alzheimer. Hay estudios que demuestran que el estrés produce un envejecimiento prematuro de áreas claves del cerebro, como el hipotálamo, y, por lo tanto, aumenta las probabilidades de desarrollar la Enfermedad de Alzheimer.
  • Zubin y Spring sugieren que la experiencia de estrés es esencial para la aparición de psicosis aguda. Estudios recientes han comprobado que esto es así, las experiencias estresantes mal gestionadas, que causan malestar y ansiedad, pueden generar la aparición de síntomas psicóticos en individuos con una predisposición genética. Además, si esto individuos han sufrido una experiencia de trauma infantil, hay bastante probabilidad de que desarrollen la psicosis.

Trastornos psicológicos causados por el estrés

A parte de influir en algunos trastornos y ayudar a que éstos se desarrollen, también hay trastornos provocados principalmente por el estrés. Entre ellos destacan:

  • Trastorno adaptativo o estrés crónico. Como explicaba en un artículo anterior, el estrés crónico es un tipo de trastorno de adaptación que se caracteriza por una reacción emocional y conductual no saludable ante una situación identificable y prolongada de estrés. Es decir, este trastorno aparece cuando el individuo sufre estrés de forma prolongada y no lleva a cabo respuestas adaptativas ante ese estrés.
  • Síndrome del colon irritable (o del intestino irritable). Este síndrome está provocado directamente por una situación que cause un estrés intenso o un estrés prolongado. La hiperactivación del sistema endocrino debida al estrés puede provocar un aumento de sensibilidad en los órganos internos, como el colon o el intestino.
  • Trastorno por estrés postraumático. Este trastorno se da como consecuencia de una experiencia traumática que provoca un estrés agudo, como sufrir abusos sexuales o presenciar una catástrofe. No ocurre en todas las personas que sufren este tipo de experiencias, es más frecuente que se desarrolle si la experiencia ha ocurrido durante la infancia del individuo o si este usa estrategias poco adaptivas para afrontar el estrés.

Por último, me gustaría recordaros que todos estos trastornos influidos o provocados por el estrés se desarrollan porque usamos estrategias que no son saludables para afrontarlos y no por el mero hecho de sufrir estrés. Así que está en tus manos, cuídate y usa estrategias adaptativas para gestionar el estrés.

Referencias

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