Epilepsia del Lóbulo Temporal: Síntomas, Causas y Tratamiento

La epilepsia del lóbulo temporal (ELT) es un tipo de epilepsia que se origina en los lóbulos temporales del cerebro, áreas importantes en la memoria, el lenguaje y procesamiento emocional.

Cuando se producen las convulsiones, pueden aparecer alteraciones en estas funciones. Algunas de las manifestaciones son sentimientos extraños como miedo o euforia, déjà vu, alucinaciones, disociación… Después de una crisis pueden aparecer problemas de memoria, e incluso afasia.

El término “Epilepsia del lóbulo temporal” fue oficialmente establecido en 1985 por la Liga Internacional contra la Epilepsia (ILAE). Se usó para definir una condición que destaca por la aparición de crisis recurrentes procedentes del lóbulo temporal medial o lateral.

Sin embargo, ya lo mencionó el neurólogo John Hughlings Jackson en 1881.

La epilepsia del lóbulo temporal es un tipo de epilepsia parcial, es decir, que afecta a un área concreta del cerebro (al contrario que la generalizada, que involucra al cerebro en su conjunto).

Las convulsiones asociadas a ésta pueden ser parciales simples, en las que la persona está consciente; o parciales complejas cuando se da una pérdida de la conciencia.

Este tipo de epilepsia es una de las más frecuentes y a la vez, complejas. Parece abarcar el 40% de todos los casos de epilepsia, aunque estas cifras parecen variar en los diferentes estudios.

Generalmente, el nacimiento, parto y desarrollo de las personas con epilepsia del lóbulo temporal es normal. Suele aparecer al final de la primera década de vida o al principio de la segunda, después de una lesión cerebral temprana o fiebre.

La mayoría de los pacientes responden al tratamiento con los fármacos antiepilépticos adecuados. Sin embargo, aproximadamente un tercio de los pacientes no mejora con estos medicamentos, y pueden sufrir alteraciones en la memoria y en el estado de ánimo.

Para estos casos puede servir la intervención quirúrgica acompañada de rehabilitación neuropsicológica.

Prevalencia de la epilepsia del lóbulo temporal

Según Téllez Zenteno y Ladino (2013), existen pocos datos sobre la incidencia de este tipo de epilepsia.

Según un estudio publicado en 1975, observaron que la epilepsia del lóbulo temporal aparece en 1,7 por cada 1000 personas.

Dentro de los pacientes con epilepsia de tipo parcial (que involucra a sólo un área del cerebro delimitada), entre un 60% y un 80% poseen epilepsia del lóbulo temporal.

En cuanto a estudios poblacionales, en uno publicado en 1992 se observó que afectaba al 27% de pacientes con epilepsia. Mientras que, en otro, indicaban una prevalencia del 66% de las epilepsias.

No se han encontrado diferencias entre hombres y mujeres respecto a la frecuencia de la ELT, aunque se conoce que las crisis epilépticas son más probables cuando las mujeres están menstruando.

Causas

La epilepsia del lóbulo temporal puede ser familiar o tener una aparición esporádica. Las causas parecen ser, principalmente:

– La esclerosis hipocampal (EH): se trata de la pérdida de un grupo determinado de neuronas en el hipocampo, un área muy importante situada en el lóbulo temporal. En concreto, se dan en unos núcleos neuronales llamados CA4, CA3 y CA1.

¿Cómo se produce esta pérdida? Al parecer, podría ser por una predisposición genética, o por hipoxia perinatal (falta de oxígeno en el cerebro que se da durante el nacimiento). Que provocarían una lesión en el hipocampo que facilite las crisis febriles en la infancia.

También en algunas investigaciones se ha sugerido que podría deberse a un mal desarrollo del hipocampo unido a alguna lesión posterior (infección o traumatismo).

– Tumores cerebrales de bajo grado que afecten al lóbulo temporal.

– Malformaciones congénitas de los vasos sanguíneos del cerebro.

– Lesiones glióticas, es decir, aquellas que producen la cicatrización o gliosis del hipocampo.

– Pueden facilitar la aparición de epilepsia las lesiones cerebrales traumáticas en la infancia, las infecciones como meningitis o encefalitis, los infartos cerebrales, o los síndromes de tipo genético.

El factor de riesgo más habitual es haber sufrido convulsiones provocadas por fiebre alta en el pasado. De hecho, dos tercios de los pacientes con este tipo de epilepsia han tenido convulsiones febriles sin infección antes de la aparición de crisis epilépticas.

Estas crisis se caracterizan por ser más largas de lo normal, unos 15 minutos o más. Se distinguen también por causar anormalidades neurológicas evidentes como posiciones extrañas o debilidad en alguna extremidad.

En algunos casos de epilepsia las lesiones pueden identificarse con resonancia magnética o con estudios histopatológicos.

Sin embargo, en otros casos puede no identificarse ninguna anormalidad observable, lo que dificultaría el diagnóstico y el tratamiento.

¿Qué sucede en el cerebro cuando se produce un ataque epiléptico? Parece ser que, durante los ciclos de sueño y vigilia, la actividad eléctrica de las células de nuestro cerebro va variando.

Cuando la actividad eléctrica de un grupo de neuronas se altera, puede aparecer una crisis epiléptica. En la epilepsia del lóbulo temporal, esta actividad anormal se encuentra en uno de los lóbulos temporales.

Síntomas

Los síntomas más comunes de la epilepsia del lóbulo temporal son las auras y los déficits de memoria.

Las auras aparecen en un 80% de las crisis epilépticas del lóbulo temporal. Consisten en sensaciones extrañas que funcionan como alarma, indicando el inicio de una crisis convulsiva.

El aura es un ataque parcial o focal que no perjudica la conciencia del paciente, y posee diferentes manifestaciones como:

– Experiencias sensoriales y somatosensoriales extrañas. Por ejemplo, percibir olores, sabores, experimentar alucinaciones visuales o ilusiones perceptivas. Se incluye en este grupo además la sensación de vértigo.

Los pacientes pueden ver los objetos de su alrededor más pequeños de lo normal (micropsia) o aumentados (macropsia), o bien, captar distorsiones en la forma y distancia de los elementos del medio.

Al parecer, las auras olfativas son indicativas de la posible existencia de un tumor en el lóbulo temporal (Acharya, 1998).

– Síntomas autonómicos, como cambios en el ritmo cardíaco, piel de gallina, o aumento de la sudoración. Son comunes también las molestias gastrointestinales o “mariposas en el estómago”.

– Síntomas psíquicos como el déjà vu (sentir que ya ha vivido misma situación), o el jamais vu (lo contrario, es decir, no reconoce algo que ya ha experimentado).

Además de despersonalización (estar desapegado de uno mismo), sensación de irrealidad, o aparición repentina de miedo o ansiedad. Estos dos últimos síntomas se asocian a convulsiones derivadas de la amígdala cerebral

Existen casos en los que algunos pacientes han observado su propio cuerpo desde el exterior, como si se hubieran “salido” de éste.

En cambio, cuando las crisis epilépticas asociadas al lóbulo temporal son complejas (con pérdida de conciencia) pueden durar de 30 segundos a 2 minutos. Los síntomas que pueden aparecer son:

– Pupilas dilatadas y mirada fija.

– Incapacidad para responder a los estímulos.

– Masticar o tragar de manera repetida, así como chasquear los labios.

– Movimientos extraños y repetitivos de los dedos.

– Estos síntomas pueden evolucionar a convulsiones tónico-clónicas generalizadas. Son las más típicas de la epilepsia, y se caracterizan por una fuerte rigidez corporal seguida de movimientos rítmicos incontrolados.

Después de experimentar un ataque epiléptico del lóbulo temporal, se pueden dar síntomas como:

– Confusión y dificultades para hablar.

– Amnesia, es decir, problemas para recordar lo que sucedió durante la crisis. Es posible que el paciente desconozca lo que ha ocurrido y no sea consciente de que ha tenido un ataque.

– Somnolencia excesiva.

Tipos de epilepsia del lóbulo temporal

Existen dos tipos principales de epilepsia del lóbulo temporal

– Epilepsia del lóbulo temporal medial: es la que involucra las estructuras mediales o internas del lóbulo temporal y es el subtipo más común. De hecho, suponen el 80% de todas las epilepsias del lóbulo temporal.

Normalmente afecta al hipocampo o las estructuras que están cercanas a éste. Suele estar originada por la esclerosis hipocampal, y es resistente a los fármacos.

– Epilepsia del lóbulo temporal neocortical: se trata de aquella que abarca la parte más externa del lóbulo temporal. Se vinculan con alucinaciones complejas como música, voces o gritos y con las alteraciones en el lenguaje.

¿Cómo se diagnostica?

Los profesionales pueden hacer un diagnóstico aproximado a través de los síntomas que describen los pacientes.

Sin embargo, para hacer un diagnóstico fiable y exacto, se recurren a exámenes cerebrales de resonancia magnética (RM) para observar si existen anormalidades que se puedan asociar a la ELT.

También es fundamental realizar un electroencefalograma, que mide la actividad eléctrica del cerebro. Gracias a éste, podrá detectarse dónde se localiza la actividad eléctrica alterada.

¿Cómo se trata?

Fármacos antiepilépticos

La gran mayoría de los pacientes (entre un 47 y un 60%) que presentan crisis focales en el lóbulo temporal responden al tratamiento con fármacos antiepilépticos.

Algunos de los más nuevos y que menos síntomas secundarios e interacciones con otras sustancias generan son: la oxcarbazepina, la gabapentina, el topiramato, la pregabalina, la vigabatrina, etc.

Es importante señalar que las mujeres embarazadas no pueden tomar este tipo de medicación ya que elevan el riesgo de malformaciones en el feto.

Sin embargo, hay pacientes que no responden a este tipo de medicación y que pueden llegar a manifestar problemas de memoria, y un deterioro importante en la calidad de vida.

Además, también puede ocurrir que los efectos secundarios de estos medicamentos sean demasiado molestos. Algunos de los más comunes son mareos, fatiga o aumento de peso.

Estimulación del nervio vago

Una alternativa a los fármacos y a la cirugía es la estimulación del nervio vago, que es válida para pacientes mayores de 12 años. Se trata de implantar un dispositivo estimulador en el pecho, colocando un electrodo en el nervio vago izquierdo del cuello.

Este dispositivo, con una tasa de estimulación de alta frecuencia, parece producir una reducción de las crisis de entre un 25-28% durante los primeros 3 meses. Este porcentaje aumenta al 40% cada año que se lleve.

Como síntomas secundarios, puede aparecer tos, ronquera, parestesias, disfagia (dificultades para tragar) o disnea (problemas para respirar); pero sólo si el aparato está encendido.

Curiosamente, el mecanismo exacto por el cual la estimulación del nervio vago ejerce este efecto es desconocido.

Intervención quirúrgica

Puede optarse por métodos quirúrgicos si la epilepsia es grave, no se resuelve con ningún otro tratamiento y la región cerebral causante del problema está bien localizada.

Actualmente, si la causa es la esclerosis del hipocampo, esto puede detectarse con resonancia magnética y resolverse mediante cirugía. El electroencefalograma también denotaría una actividad eléctrica alterada en esa zona.

Existen dos tipos de intervención quirúrgica según la localización del origen de la epilepsia: la lobectomía temporal anterior, y la amigdalohipocampectomía.

Tras ese tipo de intervenciones, se ha encontrado que un 70% de los pacientes ha quedado libre de crisis, sin complicaciones posteriores importantes. Incluso en un estudio en el que practicaron amigdalohipocampectomías, el porcentaje de buenos resultados fue del 92%.

Pronóstico de los pacientes

Comparados con la población general, los pacientes con ELT poseen mayores niveles de morbilidad y de mortalidad. Esto puede vincularse con la mayor tasa de accidentes que tienen estos individuos al entrar en una crisis y perder la conciencia.

Por otro lado, estos pacientes poseen un riesgo 50 veces mayor de sufrir muerte súbita, por “muerte súbita inesperada en epilepsia”. Un factor de riesgo para esto es la presencia de convulsiones tónico-clónicas generalizadas.

No obstante, con la cirugía, este riesgo de muerte disminuiría, volviéndose la mortalidad equiparable a la de la población general. Un buen indicador de mejora en el paciente es la ausencia de crisis epilépticas 2 años después de que se practique la intervención quirúrgica.

Los pacientes con epilepsia del lóbulo temporal también pueden sufrir problemas de memoria y del estado de ánimo (trastornos afectivos, tendencias suicidas…). Esto dificulta su calidad de vida, optando muchos pacientes por aislarse.

Por eso, es importante que los pacientes con epilepsia acudan a clínicas neuropsicológicas. Así, se procuraría mantener las capacidades cognitivas, emociones y funcionalidad de la persona en su día a día todo lo posible.

Referencias

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  3. Feria-Romero, I. A., Alonso-Vanegas, M., Rocha-Arrieta, L., Villeda-Hernández, J., Escalante-Santiago, D., Lorigados-Pedré, L., … & Orozco-Suárez, S. (2013). Mecanismos de neurodegeneración en la epilepsia del lóbulo temporal. Revista chilena de neuro-psiquiatría, 51(2), 137-148.
  4. Hart, Y. M., Sander, J. W. A. S., & Shorvon, S. D. (1992). National General Practice Study of Epilepsy (NGPSE) Partial seizure patterns in a general population. Neurology, 42(10), 1911-1911.
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  7. Temporal Lobe Epilepsy. (29 de abril de 2014). Obtenido de Medscape: emedicine.medscape.com.
  8. Temporal lobe seizure. (25 de junio de 2014). Obtenido de MayoClinic: mayoclinic.org.

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