Epilepsia: síntomas, causas, tratamiento

La epilepsia es trastorno neurológico que afecta al sistema nervioso central caracterizada por la presencia de episodios recurrentes denominados crisis o ataques epilépticos (Fernández-Suárez, et al., 2015).

Las crisis o ataques epilépticos se producen como consecuencia de una actividad neuronal inusual que, se altera provocando convulsiones o períodos de comportamiento y sensaciones inusuales y en ocasiones puede provocar la pérdida de la consciencia (Mayo Clinic., 2015).

epilepsia

Los síntomas de las crisis y ataques epilépticos pueden variar de forma considerable dependiendo tanto de área cerebral en la que se produzca y de la persona que las padece. Algunas personas solo parecen estar ausentes durante los ataques, mientras que otras presentan un fuerte episodio convulsivo.

Además, la actividad neuronal anormal se puede transmitir a diferentes áreas cerebrales por lo que tanto la ubicación del evento como gran parte del cerebro podrá verse afectado por los eventos convulsivos. De esta forma, las crisis pueden tener importantes consecuencias y secuelas neurológicas (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2016).

Normalmente, se suelen emplear tratamientos farmacológicos para controlar la frecuencia de las convulsiones. Sin embargo, muchos de los medicamentos pueden perjudicar el desarrollo de otras actividades de la vida diaria (Mayo Clinic., 2015).

El tratamiento farmacológico o a través de procedimientos quirúrgicos son efectivos en aproximadamente el 80% de los casos. En el caso de la población infantil es posible que los síntomas de la enfermedad desaparezcan con el desarrollo (Mayo Clinic., 2015).

Características de la epilepsia

La epilepsia se trata de una enfermedad neurológica que se caracteriza por una predisposición duradera para presentar ataques epilépticos que van a producir una amplia variedad de consecuencias neurobiológicas, cognitivas psicológicas y sociales (International League Against Epilepsy, 2014).

Además, la Organización Mundial de la Salud (2016), destaca que se trata de una enfermedad crónica que puede afectar a cualquier persona del mundo y que se define por el desarrollo de convulsiones recurrentes como resultado de los ataques o crisis epilépticas.

Actualmente, las definiciones comunes de la epilepsia incluyen la necesidad de haber padecido al menos dos ataques no provocados con más de 24 horas de diferencia(International League Against Epilepsy, 2014).

¿Qué es un ataque o crisis epiléptica?

La International League Against Epilepsy y la International Bureau for Epilepsy ofrece la siguiente definición:

Una crisis epiléptica (CE) es un acontecimiento transitorio de signos y/o síntomas debido a una actividad neuronal anormal, excesiva o con ausencia de sincronía (Guía Andaluza de Epilepsia, 2015).

Por lo tanto, las crisis epilépticas se producen como resultado de la presencia de patrones anormales de excitabilidad y sincronía entre neuronas de áreas cerebrales específicas (Guía Andaluza de Epilepsia, 2015).

Es frecuente que asociemos las crisis epilépticas a la ocurrencia de convulsiones, sin embargo, la epilepsia puede presentarse con una sintomatología muy variada.

Además, no todos los tipos de convulsiones se deben a la epilepsia, se pueden presentar por otro tipo de razones: diabetes, enfermedades cardiacas, etc. (Epilepsy Society, 2013)

¿Cuántas personas padecen epilepsia?

Aproximadamente unos 50 millones de personas padecen epilepsia en todo el mundo (Organización Mundial de la Salud, 2016).

Actualmente, la prevalencia de la epilepsia se estima entre 4 y 10 casos por cada 1.000 habitantes Fernández-Suárez, et al., 2015). Sin embargo, algunos estudios desarrollados en países con ingresos medios-bajos, sugieren que la proporción de epilepsia es más elevada, alrededor de 7-14 casos por cada 1.000 personas (Organización Mundial de la Salud, 2016).

En general, la incidencia anual de la epilepsia es de unos 500 casos por cada 100.000 habitantes cada año (Fernández-Suárez, et al., 2015). Según diferentes estimaciones, se diagnostican aproximadamente 2,4 millones de nuevos casos de epilepsia personas (Organización Mundial de la Salud, 2016).

Con respecto a la edad, se han identificado dos picos máximos de incidencia, uno en la primera década de la vida y otro en la séptima década (Fernández-Suárez, et al., 2015).

Síntomas

Los síntomas de la epilepsia varían en una amplia proporción de un individuo a otro. Algunas personas pueden desarrollar episodios de ausencias, mientras que otras pierden el conocimiento o presentan convulsiones caracterizadas por violentas sacudidas (National Instiutes of Health, 2015).

Debido a la actividad anormal de las neuronas de diferentes áreas, las convulsiones pueden afectar a cualquier parte de nuestro cerebro y por tanto alguno de los signos y síntomas que pueden producir son (Mayo Clinic., 2015):

  • Confusión temporal.
  • Ausencia epiléptica: desconexión temporal del medio.
  • Sacudida incontrolable de las extremidades superiores e inferiores.
  • Pérdida de consciencia.

Los síntomas que presente la persona afectada van a variar del tipo de convulsión que presente. Normalmente, una persona que padece epilepsia tienen a presentar el mismo tipo de convulsión, por lo tanto, los síntomas entre episodios serán similares (Mayo Clinic., 2015).

En función del punto de inicio y la expansión de la descarga epiléptica, los convulsiones se pueden clasificar en focales y generalizadas (Mayo Clinic., 2015).

Convulsiones focales  (Mayo Clinic., 2015)

Los eventos epilépticos son producto de la actividad anormal en una única área específica del cerebro Estas convulsiones se denomina ataques focales o parciales y pueden dividirse en dos categorías:

  • Convulsiones focales sin pérdida de consciencia o convulsiones parciales simples: Este tipo de eventos no causan una pérdida de consciencia pero pueden alterar las emociones, el olfato, el tacto el gusto, la audición , entre otras cosas. También pueden generar movimientos involuntario y descontrolados de algunas parte del cuerpo (brazo o piernas) y síntomas sensoriales (hormigueo, mareo, percepción de luces).
  • Crisis parciales complejas: este tipo de eventos no implica una pérdida de consciencia como tal. Cuando ocurre una crisis parcial compleja es posible observar como la persona no responde de forma normal a la estimulación ambiental, realiza movimientos de forma repetitiva o mira al vacío.

Convulsiones generalizadas (Mayo Clinic., 2015).

Las convulsiones generalizadas son aquellas en las que el evento epiléptico producto de la actividad neuronal anormal va a afectar a todas o gran parte de las áreas cerebrales.

Dentro de las convulsiones generalizadas podemos distinguir seis subtipos:

  • Crisis de ausencias: en este tipo de eventos, la persona que lo padece se presenta con la mirada fija o con movimientos sutiles como parpadeo. Cuando ocurren en grupo y de forma sucesiva, pueden ocasionar pérdida de consciencia. Se suelen producir en mayor proporción en niños.
  • Convulsiones tónicas: los eventos tónicos se caracterizan por el desarrollo de una gran rigidez muscular, especialmente en la espalda, brazos y piernas. En muchos casos ocasionan caídas al suelo.
  • Convulsiones atónicas: las convulsiones atónicas producen una pérdida de control muscular, por lo tanto puede causar caídas.
  • Convulsiones clónicas: los eventos clónicos se caracterizan por la presencia de movimientos musculares rítmicos, repetitivos y/o bruscos. Las convulsiones clónicas suelen afectar al cuello, la cara y los brazos.
  • Crisis mioclónicas: las crisis o eventos miclónicos se desarrollan como sacudidas fuertes y repentinas en brazos y piernas.
  • Convulsiones tónico-clónica: los eventos tónico-clónicos, anteriormente conocidos de forma genérica como ataque epilépticos, pueden causar pérdida de consciencia, rigidez muscular,, temblores, pérdida de control de esfínteres, etc. Las crisis tónico-clónicas son el tipo de evento epiléptico más grave.

Causas

En el estudio de la epilepsia, se han identificado muchas casusas posibles. A pesar de esto, en más de la mitad de los casos no se ha logrado concretar la causa específica que da lugar al desarrollo de este tipo de patología . (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

En otros casos, se han identificado factores genéticos, anormalidades en el desarrollo cerebral, infecciones, accidentes cerebrovasculares o lesiones cerebrales como factor etiológico de la epilepsia (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Por lo tanto, la epilepsia puede aparecer debido a diferentes alteraciones del cableado cerebral, diversos desequilibrio en las sustancias que transmiten señales nerviosas, o diferentes combinaciones de estos factores epilepsia (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Entre los factores más importantes se encuentran (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015):

  • Factores genéticos: las mutaciones genéticas desempeñan un papel importante en el desarrollo de algunos tipos de epilepsia. Se han identificado epilepsias que pueden afectar a varios miembros de una misma familia, destacando un componente hereditario.
  • Otros trastornos: la epilepsia también pueden presentarse como resultado de diferentes daños cerebrales relacionadas con otro tipo de patologías; tumores cerebrales, traumatismos craneoencefálicos, alcoholismo o síndrome de abstinencia del alcohol, accidentes cerebrovasculares, enfermedad de Alzheimer, malformaciones arteriovenosas, inflamación encefálica, infecciones o procesos virales.

Factores de riesgo

Diferentes investigaciones han identificados algunos factores que se relacionan con el desarrollo de la epilepsia (Mayo Clinic., 2015):

  • Edad: comúnmente la epilepsia se inicia durante el período de la primera infancia o después de los 60 años de edad. A pesar de esto, es posible desarrollar esta patología en cualquier rango de edad.
  • Historia familiar: cuando se tienen antecedentes familiares de epilepsia, es posible que se posea una probabilidad mayor de desarrollar eventos epilépticos.
  • Lesiones cráneo-encefálicas: diversas lesiones a nivel craneal o encefálico pueden ser responsables del desarrollo de crisis convulsivas.
  • Enfermedades cerebrovasculares: los trastornos cerebrovasculares y otras enfermedades que afectan a la circulación sanguínea pueden aumentar nuestra probabilidad de padecer convulsiones.
  • Demencia: algunos estudios han identificado un incremento de la probabilidad de desarrollar episodios convulsivos en adultos mayores que pacen procesos degenerativos demenciales.
  • Infecciones: algunas infecciones como la meningitis que va a producir una inflamación del tejido encefálico o espinal, también pueden incrementar el riesgo de desarrollar epilepsia.
  • Convulsiones infantiles: el padecimiento de fiebres elevadas durante la infancia se asocia al padecimiento de convulsiones. Generalmente, los niños que desarrollan este tipo de convulsiones no suelen desarrollar epilepsia, aunque el riesgo se incrementa de forma considerable, si presentan ataques recurrentes, presentan otras patologías a nivel de sistema nervioso o tienen antecedentes familiares de epilepsia.

Consecuencias

El desarrollo y padecimiento de procesos convulsivos en determinados momentos o circunstancias pueden suponer una situación de peligro tanto para la persona que lo padece como para otros (Mayo Clinic., 2015):

  • Riesgo de caídas: una caída en un episodio convulsivo puede causar contusiones y fracturas tanto a nivel craneal como en otras áreas corporales.
  • Riesgo de ahogamiento: puede aumentar el riesgo de ahogamiento al padecer un episodio convulsivo en un medio acuático.
  • Riesgo de accidentes de tráfico: un proceso convulsivo puede causar la pérdida del control muscular y de la consciencia, por lo que puede ser realmente peligroso cuando se conduce un vehículo.
  • Riesgo de complicaciones en el embarazo: las convulsiones durante la gestación pueden causar daños tanto para la madre como para el bebé. Además, el empleo de fármacos antiepilépticos incrementan el riesgo de desarrollo de anormalidades embrionarias.
  • Riesgo de desarrollo de alteraciones emocionales: es posible que se incremente la probabilidad de desarrollar alteraciones depresivas o de ansiedad. En muchos casos, algunos de estos problemas son secundarios al empleo de algunas medicaciones.

Además uno de los factores más importante es el desarrollo de secuelas neurológicas. La actividad neuronal anormal y las descargas epilépticas van a causar importantes daños a nivel cerebral tanto de forma focal como generalizada.

Dependiendo de las áreas que se encuentren afectadas se van a producir diversos déficits y alteraciones a las funciones cognitivas: memoria, atenciónfunción ejecutiva, etc.

Todos estos déficits podrán afectar de forma significativa tanto al rendimiento intelectual general como al desempeño de las tareas ordinarias del día a día.

¿Qué es el estatus epiléptico?

Con el término estatus epiléptico nos referimos a una condición en la que da una actividad convulsiva continua que dura más de 5 minutos o el desarrollo de convulsiones recurrentes sin una recuperación plena de la consciencia (Mayo Clinic., 2015).

Las personas que se encuentran en este estado tienen tanto una mayor probabilidad de desarrollar daños cerebrales permanentes como de fallecimiento (Mayo Clinic., 2015).

Diagnóstico

Para realizar un diagnóstico de epilepsia, en la actualidad, no existe una única prueba o test que determine su existencia (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

En la investigación clínica se pueden emplear diversas técnicas para determinar si una persona presenta epilepsia y que tipo de crisis presenta(National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Algunos de los métodos que se emplean son: electroencefalograma, magnetoencefalograma, imágenes cerebrales, historia clínica, análisis sanguíneos y otras

pruebas de conducta, funcionamiento neurológico y desarrollo (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Con respecto a los criterios diagnósticos, la International League Against Epilepsy (2014), señala algunos de los criterios que deben presentarse para considerar que una persona padece epilepsia:

  • Al menos dos convulsiones no provocadas con más de 24 horas de diferencia.
  • Una crisis convulsiva no provocada y una probabilidad de al menos 60% de presentar una crisis futura después de dos ataques no provocados.
  • Diagnóstico de síndrome de epilepsia.

Tratamientos

Existen diversas intervenciones terapéuticas para controlar las crisis convulsivas. En ese sentido, el diagnóstico concreto del tipo de epilepsia que padece la persona será esencial para encontrar el tratamiento más eficaz (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Para el tratamiento de la epilepsia se pueden considerar la aplicación de abordajes terapéuticos a través de medicamentos, cirugía, dispositivos o modificaciones dietéticas (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

La mayoría de personas que padecen epilepsia pueden conseguir el control incluso la desaparición de las crisis con la ingesta de fármacos anticonvulsivos o medicamentos antiepilépticos (Mayo Clinic., 2015).

Alguno de los medicamentos anticonvulsivos son: carbamazepina, clobazam, diazepan, divaleprox sódico, acetato de scarbazepina, ezogabina, felbamato, gabapentia, lacosimida, lamotrigina, levetiracetam, lorazepam, ozcarbazepina, parampanel, fenobarbital, fenitoina, pregabalina, primodona, rufinamida, clorhidrato de tiagabina, topiramato, ácido valpróico, vigabatrina, etc. (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Por otro lado, también se han empleado intervenciones sobre los hábitos dietéticos y alimenticios en personas con epilepsia que han demostrado ser efectivos. Se suele emplear una dieta citogénica, con alto contenido graso y bajo de carbohidratos, para el tratamiento sintomático de personas con epilepsias farmacoresistentes (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Además, en casos en los que no funciona ningún tipo de intervención farmacológica se pueden emplear procedimientos quirúrgicos para determinar el foco epiléptico o zona de origen de la cris y extirparlo o inactivarlo (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2015).

Referencias

  1. Epilepsy Foundation. (2016). What is epilepsu? Obtenido de Epilepsy Foundation.
  2. Epilepsy Society. (2013). what is epilepsy? Obtenido de Epilepsy Society.
  3. Fernández-Suárez, E., Villa-Estébanez, R., García-Martínez, A., Fidalgo-González, J., Zanabili Al-Sibbai, A., & Salas-Puig, J. (2015). Prevalencia, tipo de epilepsia y uso de fármacos antiepilépticos en atención primaria. Rev Neurol, 60(2), 535-542.
  4. ILAE. (2014). The 2014 Definition of Epilepsy. Obtenido de International League Against Epilepsy.
  5. Mayo Clinic. (2015). Epilepsy. Obtenido de Mayo Clinic.
  6. NIH. (2015). Epilepsy – overview. Obtenido de MedlinePlus.
  7. NIH. (s.f.). The Epilepsies and Seizures: Hope Through Research. Obtenido de National Institute of Neurological Disorders and Stroke.
  8. OMS. (2016). Epilepsia. Obtenido de Organización Mundial de la Salud.

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