¿Qué es el Falocentrismo?

El falocentrismo es un concepto  elaborado en el año 1965 por el filósofo francés Jacques Derrida (1930-2004), quien fue reconocido por su trabajo acerca del pensamiento de la deconstrucción, referido al estudio del lenguaje y su estructura.

El término falocentrismo es el resultado de la combinación de las palabras falogocentrismo y logocentrismo, utilizado por este filósofo para criticar la teoría psicoanalítica, principalmente la lacaniana.

El falocentrismo remite a la teoría que Sigmund Freud (1856-1939), médico psicoanalista, desarrolló acerca de la sexualidad femenina, según la cual, la libido o energía sexual presente en el inconsciente es de carácter masculino.

En esta teoría, el falo es el referente de la sexualidad, es decir que ésta se orienta y gira en torno al él.

Es a partir del falo que se produce la diferenciación de los sexos entre hombres y mujeres y, mediante la cual se produce una relación asimétrica entre ellos.

Se cuestiona incluso la existencia del sexo femenino. Ya que desde la teoría psicoanalítica se concluye que sólo hay un sexo, el masculino. Siendo la mujer definida como un varón sin sexo, es decir como castrada.

Es el hombre quien posee el falo (pene) y la mujer quien aparece como castrada, como quien no lo tiene y lo envidia. De allí surge el pensamiento social, caracterizado por ser la mujer inferior al hombre y, quien debe someterse pasivamente a su deseo. 

Falocentrismo: primacía de lo masculino, ¿inexistencia de lo femenino?

La crítica de Jacques Derrida hacia la teoría Lacaniana radica en que según ésta, el niño debe entrar al mundo del lenguaje para convertirse en un sujeto hablante.

Lo que resalta Derrida es que el lenguaje y  la sociedad están basados en ideales masculinos o machistas que humillan y esclavizan la feminidad. 

El falocentrismo hace referencia a la existencia de un privilegio de lo masculino sobre lo femenino. Estos ideales fueron incorporándose al inconsciente colectivo provocando una generalización del género masculino.

Esto puede verse no sólo en el lenguaje utilizado a diario, sino también en la mirada que tuvo la sociedad hace muchísimos años atrás, y que en menor medida, mantiene actualmente para con la mujer.

Basados en la desigualdad y dominación de las mujeres por los hombres, estos pensamientos tienen como idea central la inferioridad del sexo femenino sobre el masculino.

Desde la mirada social, las mujeres son vistas de forma peyorativa. Según dicha mirada, las mujeres son menos capaces de realizar las mismas actividades que pueden realizar los hombres.

Desde esta perspectiva, también la mujer es vista como un objeto. Un objeto sexual para los hombres, siendo su tarea primordial, la de satisfacer el deseo masculino.

De este modo se creó una sociedad basada en el sometimiento de la mujer. Poco a poco, sus deseos fueron considerándose cada vez menos hasta desaparecer, dejando de tener relevancia y limitándose a tener que satisfacer a los deseos del hombre.

El deseo femenino quedó entonces anulado, debiendo la mujer reprimir sus propios deseos. Esto provocó una restricción en su desarrollo sexual, lo cual a la actualidad produce efectos a nivel psíquico y somático.

El Falocentrismo desde la mirada femenina

Ante una mirada sociocultural donde el falo aparece como único referente válido culturalmente, las mujeres comenzaron a revelarse.

En diversas partes del mundo, frente a una cultura y una sociedad machista, desarrollaron movimientos feministas. A partir de los cuales, el concepto de falocentrismo obtuvo una significación negativa.

Este concepto remitía a una forma de poder y dominio basada en la desigualdad entre hombres y mujeres.  

En una sociedad donde prima el pensamiento falocéntrico, se ve a la mujer no como un ser independiente distinto al hombre, con género propio, sino que se la mira sobre la base de su relación con el hombre, remarcando la desigualdad y diferencia entre ambos sexos.

De este modo, la mujer aprende a sentirse, conocerse y verse a través de la mirada del hombre, desvalorizando y despreciando su propio cuerpo.

Porque desde su nacimiento, la mujer aparece como un varón castrado, es decir con algo que le falta. Y, es en relación a ello que se desarrolla el sistema de poder en relación a hombres y mujeres. Es decir, en la medida en que el hombre es quien tiene el falo y como tal quien tiene el poder.

De este modo, la mujer aparece con un rol pasivo y de ahí el dominio del hombre sobre ella. Ahora bien, hay una sexualidad que no es falocéntrica, sino femenina. Premisa que lleva como estandarte el feminismo.

Éste es entendido como un movimiento cultural, político y social que tiene como objetivo principal liberar a la mujer del sometimiento masculino. Padecimiento al que la propia sociedad la ha sometido.

Dicho movimiento cuestiona la violencia ejercida con las mujeres a lo largo de la historia, el dominio y la violencia de los hombres sobre ellas, reclamando la igualdad de derechos.

Desde esta perspectiva, el falocentrismo ha sido denunciado por afectar la sexualidad femenina y, la integridad psíquica de la mujer.

Ha sido visto como una de las representaciones más crueles de la superioridad del poder masculino, que excluye a la mujer y niega todo aquello que represente lo femenino.

Estos movimientos feministas han obtenido logros significativos. Entre ellos, la mujer aparece con más libertades para elegir su formación, el estilo de vida que quieren vivir o explorar y satisfacer su propia sexualidad.

La mujer ha logrado también tener voz y voto, el poder de decidir, el cual antes se veía reprimido por el poder del hombre ejercido sobre ella. Ha logrado incluso que a medida que se acrecienta su poder, disminuya el del hombre.

El feminismo busca, a través de sus prácticas culturales, tener más representación y producir un cambio en la sociedad.

En la actualidad es indudable que el poder conferido a la mujer ha ido en una escala creciente.

El cambio de lugar y de función que ha logrado respecto a esa mirada falocéntrica, aún dista mucho de una igualdad de condiciones, pues en muchas partes del mundo todavía parecen tener una mirada masculina más arraigada.

Referencias 

  1. Antigone: A Genealogy of the Critical Idea of Phallocentrism. (1994).
  2. Armour, E. T. (1999). Deconstruction, Feminist Theology, and the Problem of Difference: Subverting the Race/Gender Divide. University of Chicago Press.
  3. Derlagen, B. (n.d.). Sexual Difference and Female Subjectivity. Retrieved from Academia 
  4. Deutscher, P. (2002). Yielding Gender: Feminism, Deconstruction and the History of Philosophy.
  5. Holland, N. (2010). Feminist Interpretations of Jacques Derrida. Penn State Press.
  6. Koealeski-Wallace, E. (2009). Encyclopedia of Feminist Literary Theory.
  7. Louise Braddick, M. L. (2013). The Academic Face of Psychoanalysis: Papers in Philosophy, the Humanities, and the British Clinical Tradition.
  8. Nash, J. (n.d.). Psychoanalysis and Psychotherapy. Retrieved from psychoanalysis-and-therapy
  9. Oh, J. S. (n.d.). A Study of Kristeva and Irigaray’s Critiques on Phallogocentrism: . Retrieved from Cerebration 
  10. Rueda, A. C. (2016). Sex and Nothing: Bridges from Psychoanalysis to Philosophy. Karnac Books.

DEJA UNA RESPUESTA