Las 53 Mejores Frases de La Divina Comedia

A continuación te dejo más de 50 frase de La Divina Comedia, poema escrito por Dante Alighieri y una de las obras fundamentales de la transición del pensamiento medieval al renacentista.

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Frases de La Divina Comedia

1-Temer se debe sólo a aquellas cosas que pueden causar algún tipo de daño; mas a las otras no, pues mal no hacen.

2-Cuanto más perfecto es algo, más dolor y placer siente.

3-El demonio no es tan negro como es pintado.

4-Considerar vuestro origen. No fuisteis formados para vivir como brutos, sino para seguir la virtud y el conocimiento.

5-No hay mayor dolor que recordar la felicidad en tiempos de miseria.

6-Hablando cosas que callar es bueno, tal como era el hablarlas allí mismo.

7-Así que arriba: vence la pereza con ánimo que vence cualquier lucha, si con el cuerpo grave no lo impide

8-Ahora es preciso que desheches la pereza; que no se alcanza la fama reclinado en blanda pluma ni al abrigo de colchas; y el que consume su vida sin gloria, deja en pos de sí el mismo rastro que el humo en el aire o la espuima en el agua. Ea, pues, levántate; domina la fatiga con el alma, que vence todos los obstáculos mientras no se envilece con la pesadez del cuerpo.

9-Aquel en quien bulle un pensamiento sobre otro pensamiento, se extravía, porque el fuego del uno ablanda al otro.

10-Arriba, abajo, acá y allí les lleva; y ninguna esperanza les conforta, no de descanso, mas de menor pena.

11-Tras vuestros daños vendrá el llanto originado por un justo castigo.

12-Entrad, pero os advierto que vuelve afuera aquel que atrás mirase.

13-El corazón me has puesto tan ansioso de echar a andar con eso que me has dicho que he vuelto ya al propósito primero.

14-Cada cual volverá a su triste tumba, retomarán su carne y su apariencia, y oirán aquello que atruena por siempre. Así pasamos por la sucia mezcla de sombras y de lluvia a paso lento, tratando sobre la vida futura.

15-No te detenga el miedo, que por mucho que pudiese no impedirá que bajes esta roca.

16-Vemos, como quien tiene mala luz, las cosas -dijo- que se encuentran lejos, gracias a lo que esplende el Sumo Guía.-El fraude, que cualquier conciencia muerde, se puede hacer a quien de uno se fía, o a aquel que la confianza no ha mostrado.

17-Entre todo lo que yo te he enseñado, desde que atravesamos esa puerta cuyos umbrales a nadie se niegan, ninguna cosa has visto más notable como el presente río que las llamas apaga antes que lleguen a tocarle.

18-Vieja fama en el mundo llama ciegos, gente es avara, envidiosa y soberbia: líbrate siempre tú de sus costumbres.

19-Tanto honor tu fortuna te reserva, que la una parte y la otra tendrán hambre de ti; mas lejos pon del chivo el pasto.

20-Saber de alguno es bueno; de los demás será mejor que calle, que a tantos como son el tiempo es corto.

21-La verdad que parece una mentira debe el hombre callarse mientras pueda, porque sin tener culpa se avergüence.

22-Tan oscuro es el fondo, que no deja ver nada si no subes hasta el dorso del arco, en que la roca es más saliente.

23-La rígida justicia que me hiere se sirve del lugar en que pequé para que ponga en fuga más suspiros.

24-Por mí se va a la ciudad doliente. Por mí se va a las eternas penas. Por mí se va entre la gente perdida. La Justicia movió a mi autor supremo. Me hicieron el divino Poder, la suma Sabiduría y el Amor primero. Antes que yo no hubo cosa crea­da, sino lo eterno, y yo permaneceré eternamente. Dejad toda espe­ranza los que entráis.

25-En el centro del universo, en el punto más alejado de Dios, entre los hielos que envuelven las sombras, está Lucifer, emperador del reino del dolor, sacando medio cuerpo fuera de la superficie glacial.

26-Llegó aquel mal querer, que males busca con su sabiduría, y humo y viento movió con el poder de que es dotado.

27-La justicia en su pecho muchos guardan, y, prudentes, disparan tarde el arco; mas tu pueblo la tiene en plena boca.

28-Raras veces renace por las ramas la probidad humana; y esto quiere quien la otorga, para que la pidamos.

29-Cuando cualquiera de estas llaves falla, y no da vueltas en la cerradura -dijo él- esta entrada no se abre.

30-No es el ruido mundano más que un soplo de viento, ahora de un lado, ahora del otro, y muda el nombre como cambia el rumbo.

31-Habla breve y claramente.

32-Oh hermano todos somos ciudadanos de una Ciudad auténtica; tú dices que viviese en Italia peregrina.

33-Y ahora vete, toscano, que deseo más que hablarte, llorar; así la mente nuestra conversación me ha obnubilado. 

34-El cielo os llama y gira en torno vuestro, mostrando sus bellezas inmortales, y ponéis en la tierra la mirada; y así os castiga quien todo conoce.

35-A mayor fuerza y a mejor natura libres estáis sujetos; y ella cría vuestra mente, en que el cielo nada puede.

36-Es un divino espíritu que muestra el camino de arriba sin pedirlo, y él a sí mismo con su luz esconde.

37-Con tus palabras y mi ingenio atento -le respondí- ya sé qué es el amor, pero esto de otras dudas me ha llenado; pues si el amor se ofrece desde fuera, y el alma no procede de otro modo, no es mérito si va torcida o recta.

38-Dichosos los que alumbra tanto la gracia, que el amor del gusto en su pecho no alienta demasiado, apeteciendo siempre cuanto es justo.

39-El dulce fruto que por tantas ramas buscando va el afán de los mortales, hoy logrará saciar toda tu hambre.

40-Bendito seas, grifo, porque nada picoteas del árbol dulce al gusto, porque mal se separa de aquí el vientre. 

41-Podremos ver allí lo que creemos, no demostrado, mas por sí evidente, cual la verdad primera en que cree el hombre.

42-Mas cuando fue devuelta luego al mundo contra su voluntad y buena usanza, nunca el velo del alma le quitaron.

43-Si te deslumbro en el fuego de amor más que del modo que veis en la tierra, tal que venzo la fuerza de tus ojos, no debes asombrarte; pues procede de un ver perfecto, que, como comprende, así en pos de aquel bien mueve los pasos.

44-Bien puedo ver que anidas en tu propia luz, y que la desprendes por los ojos, porque cuando te ríes resplandecen; mas no quien eres, ni por qué te encuentras alma digna, en el grado de la esfera que a los hombres ocultan otros rayos.

45-Mas vosotros hacéis un religioso de quien nació para ceñir espada, y hacéis rey del que gusta de sermones; y así pues vuestra ruta se extravía.

46-Ahora, si te han bastado mis palabras y si me has escuchado atentamente, si recuerdas aquello que te he dicho, en parte habrás tus ganas satisfecho al ver por qué la planta se marchita, y verás por qué causa yo te dije “Que hace avanzar a quien no se extravía”.

47-No se aventure el hombre demasiado en juzgar, como aquel que aprecia el trigo sembrado antes de que haya madurado; que las zarzas he visto en el invierno cuán ásperas, cuán rígidas mostrarse; y engalanarse luego con las rosas; y vi derecha ya y veloz la nave correr el mar en todo su camino, y perecer cuando llegaba a puerto.

48-Quien pinta allí no tiene quien le guíe, sino que guía, y de aquél se origina la virtud que a los nidos da su forma.

49-Oh perpetuas flores de la alegría eterna, que uno sólo me hacéis aparecer vuestros aromas, aclaradme, espirando, el gran ayuno que largamente en hambre me ha tenido, pues ningún alimento hallé en la tierra.

50-Soy el amor angélico, que esparzo la alta alegría que nace del vientre que fue el albergue de nuestro deseo; y así lo haré, reina del cielo, mientras sigas tras de tu hijo, y hagas santa la esfera soberana en donde habitas. 

51-Sin que lo hayas proferido, mejor he comprendido tu deseo que tú cualquiera cosa verdadera; porque la veo en el veraz espejo que hace de sí reflejo en otras cosas, mas las otras en él no se reflejan.

52-Ve pues la excelsitud y la grandeza del eterno poder, puesto que tantos espejos hizo en que multiplicarse, permaneciendo en sí uno como antes.

53-El gran deseo que ahora te urge y quema, de que te diga qué es esto que ves, más me complace cuanto más intento; mas de este agua es preciso que bebas antes que tanta sed en ti se sacie. De este modo me habló el sol de mis ojos.

54-Faltan fuerzas a la alta fantasía; mas ya mi voluntad y mi deseo giraban como ruedas que impulsaba. Aquel que mueve el sol y las estrellas.

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