Higiene Mental:  Qué es y 10 consejos para tenerla

La higiene mental es un concepto que se usa para definir ese conjunto de actividades que permiten a una persona estar en equilibrio con su entorno sociocultural.

Las conductas que abarcan la higiene mental tienen el objetivo de prevenir comportamientos negativos en el contexto social. Así mismo, pretenden aportar estabilidad emocional e incrementar la calidad de vida de las personas.

The Healthy Brain and The Unhealthy Brain

Según este constructo de la psicología, cada persona posee un control individual sobre su funcionamiento, que le permite regular su estado de integración y bienestar.

El objetivo de este artículo radica en exponer las bases y los significados de la higiene mental, y proporcionar diez elementos básicos para su consecución.

El concepto de higiene mental

Conseguir estar en armonía con el entorno sociocultural es una tarea imprescindible para el bienestar de toda persona. Sin embargo, a menudo aparecen elementos y obstáculos que pueden complicar su consecución.

El concepto de higiene mental defiende la capacidad y la autonomía de cada individuo para la consecución de tales objetivos. De este modo, las barreras que puede dificultar el equilibrio con el entorno sociocultural quedan en un segundo plano.

Toda persona tiene capacidad para encontrar las conductas que le proporcionan bienestar y de llevarlas a cabo. Los individuos que lo consiguen, poco a poco van construyendo una realidad gratificadora para ellos.

Sin embargo, no realizar comportamientos de higiene mental, así como llevar a cabo conductas nocivas o perjudiciales, pueden poner en entredicho la calidad de vida de la persona.

En este sentido, la higiene mental configura todos los elementos que tiene que desarrollar un sujeto para estar en armonía. La realización de tales acciones, tendrá un efecto beneficioso directo en la persona, y en las relaciones socioculturales que le envuelven.

¿Quieres saber qué comportamientos resultan básicos a la hora de conseguir equilibrio y armonía con el entorno? A continuación expongo las 10 actividades que se erigen como principales en la consecución de la higiene mental.

10 tips para conseguir higiene mental

1- Satisfacción de necesidades básicas

El primer paso para desarrollar la higiene mental radica en la satisfacción de las necesidades básicas. .

Se trata de encontrar un equilibrio entre esas necesidades más primarias y las conductas que realizamos.

Llevar una dieta satisfactoria, descansar adecuadamente, mantener relaciones sexuales cuando lo requerimos… Todas estas actividades satisfacen una necesidad biológica. Cuando se reprimen, tanto nuestro estado físico como nuestro estado emocional se desestabiliza.

De este modo, el primer requisito que se tiene que tener en cuenta a la hora de alcanzar un estado de armonía total consiste en conseguir un adecuado equilibrio interno.

No trates de hacer una dieta muy estricta que te provoca malestar para perder peso. No reduzcas tus horas de sueño en exceso para incrementar tu actividad. No reprimas tus necesidades sexuales de forma constante.

Estas acciones se realizan con mucha frecuencia en nuestra sociedad. Sin embargo, el resultado que se consigue es un desequilibrio personal. Trata de armonizar estos aspectos básicos, con el objetivo de que no disminuyan tu calidad de vida.

2- Cuidado de la autoestima

La satisfacción de las necesidades básicas te aportarán un mínimo de equilibrio, pero no te asegurará que estés bien contigo mismo.

De hecho, para poder conseguirlo, tienes que aceptarte tal y como eres, agradarte y, sobretodo, quererte a ti mismo.

Este aspecto es altamente importante ya que si uno no se quiere a sí mismo le costará mucho querer a los demás. Del mismo modo, si uno no está bien consigo mismo, le costará mucho estar en equilibrio con su entorno socio-cultural.

Fomentar la autoestima no consiste en creerse que se es el mejor, que nadie hace las cosas igual de bien que uno mismo, o que se poseen mejores aptitudes que el resto.

De hecho, el autoestima no es un concepto comparativo. Más bien, la falta de autoestima aparece con el exceso de comparación con los demás.

Así pues, cuidar la autoestima consiste en quererse a uno mismo. Aceptarse y valorar lo que uno es.

Si el primer paso de quererse no lo realiza uno mismo, raramente lo harán los demás. Del mismo modo que si la primera persona que se quiere no es uno mismo, difícilmente se tendrá capacidad para querer a los demás.

Estos factores ponen de manifiesto la altísima relevancia que presenta la autoestima para la consecución de la higiene mental. Para poder estar bien con los demás, antes es necesario estar bien con uno mismo.

3- Valoración positiva de los demás

Una vez se haya realizado una valoración positiva de uno mismo y se haya potenciado el autoestima, es necesario valorar positivamente también a los demás.

Si se valora de forma negativa a las personas que se tienen alrededor, las relaciones se verán afectadas y poco a poco se irán deteriorando.

Párate a pensar. ¿Por qué mantienes relación con cada una de las personas que forman tu círculo social? ¿Cuál es el motivo por el qué compartís diferentes aspectos de vuestras vidas?

De bien seguro que si te formulas estas preguntas obtendrás respuestas muy variadas para cada uno de los individuos.

Además, te percatarás que cada una de las personas de tu ambiente social están presentes por qué aportan algo positivo en tu vida. Y seguramente tú aportas algo positivo en la suya.

De este modo, realizar valoraciones positivas sobre los demás te permitirá mejorar la imagen que tienes sobre ellos, y facilitar la relación. Sin embargo, cuando se realizan valoraciones negativas se distancia la relación, empeora su calidad, y esta puede llegar a ser nociva.

El hecho de valorar positivamente a los demás no significa que se les tenga que idolatrar ni que todo lo que hagan se les tenga que premiar. Pero sí que implica una mayor atención hacia lo positivo que hacía lo negativo de las personas que apreciamos.

4- Cuidado de las relaciones sociales

Por otro lado, no sólo tenemos que cuidar la imagen que tenemos sobre las personas de nuestro alrededor, sino que también tenemos que trabajar para que la relación sea satisfactoria.

De hecho, esas relaciones que no se cuidan acaban muriendo o aun pero, acaban resultando nocivas.

Del mismo modo que tu mantienes una relación porque te aporta, la otra persona la mantiene porque le aporta.

Y aun es más, la relaciones personales y sociales son siempre bidireccionales. Es decir, se tiene una relación porque en ella podemos dar y recibir.

Así pues, es muy importante tener las relaciones personales en mente y dedicarle tiempo y esfuerzo para que funcionen adecuadamente.

Realizar esta tarea permite mantener un circulo social satisfactorio y, además, constituye una de las principales fuentes de gratificación personal.

5- Gestión adecuada de las emociones

La gestión de las emociones implica el desarrollo del autocontrol, de tal modo que adquirimos capacidad para modular las sensaciones que experimentamos.

Cuando uno deja llevarse por sus emociones y no posee capacidad para gestionarlas, normalmente no acaba tomando la mejor decisión para sus intereses.

Aprender a gestionar las emociones no implica eliminarlas, ni dejar de tenerlas en cuenta para nuestro funcionamiento. De hecho, existen momentos en los que es beneficioso o incluso necesario utilizarlas para actuar correctamente.

Sin embargo, hay muchas otras veces en las que es importante limitar su intensidad y evitar que las emociones negativas se excedan.

Sin gestión de emociones es probable que se actúe mal en muchas ocasiones, y esto puede pasar factura tanto a nivel personal como relacional.

Así pues, ejercitar la inserción de la razón cada vez que aparece una emoción, para valorar cómo debe gestionarse, resulta un proceso vital de la higiene mental.

6- Afrontamiento de situaciones

A pesar de que se realicen todas esas acciones que encaminan hacia el estado de armonía personal y social, las situaciones complicadas pueden aparecer con facilidad.

De hecho, la aparición de complicaciones es una situación que en muchas ocasiones no se puede controlar. En esos momentos, adquiere una gran importancia el modelo de afrontamiento que se aplique.

Cada situación requiere un afrontamiento distinto, incluso múltiples estilos de afrontamiento pueden resultar adecuados en una misma situación.

Sin embargo, lo que resulta incuestionable es que el afrontamiento, sea cual sea, es indispensable en las situaciones complejas.

Las personas requieren adoptar un papel protagonista en sus vida. Si no se afrontan los problemas, el malestar suele multiplicarse y el equilibrio personal se puede poner en entredicho.

7- Pensamiento positivo

A menudo las situaciones y los hechos que suceden no se pueden modificar. Pero lo que siempre se puede gestionar es lo que pensamos acerca lo sucedido.

Los pensamiento negativos suelen aparecer de forma automática, y no se pueden evitar. Sin embargo, sí que se puede decidir hasta donde se quieren prolongar.

Para poder estar bien emocionalmente, las personas necesitan que los pensamientos positivos abarquen la mayoría de su cognición. Cuando esto no sucede, aparecen sentimientos negativos que conducen a un estado de malestar.

De este modo, es importante potenciar lo máximo posible los pensamientos positivos y, sobretodo, conseguir que los pensamientos negativos no adquieran un protagonismo principal.

En cualquier situación, por mala que sea, siempre se puede desarrollar un pensamiento positivo.

Este es el objetivo de toda persona que quiere estar bien consigo misma y con los demás. Intentar que las cosas negativas afecten lo menos posible y encontrar siempre un aspecto positivo que permita mejorarlos o mitigarlas.

8- Establecimiento de objetivos

Las personas necesitan tener objetivos en su vida. Sin ellos, se puede caer en la monotonía y la ilusión puede ir desapareciendo.

Vivir de una forma alegre y motivada sin ilusión resulta una tarea prácticamente imposible de alcanzar. Por este motivo, resulta vital establecer continuamente nuevos objetivo.

Los objetivos pueden abarcar cualquier aspecto de la vida de un individuo. Ya sea el laboral, el personal, el social, el relacional…

De este modo, puedes establecer continuamente nuevos objetivos en tu vida, independientemente de sus cualidades o características.

Es importante que los objetivos que te establezcas cumplan dos requisitos imprescindibles.

En primer lugar, tiene que aportarte algo positivo, es decir, su consecución te tiene que transmitir algún tipo de gratificación o sensación satisfactoria. De lo contrario, el objetivo te resultará indiferente y no cumplirá su función motivadora.

En segundo lugar, es importante que el objetivo sea racionalmente alcanzable. Imaginar metas de forma abstracta o con componentes que interpretados como inalcanzables hará que te distancies automáticamente de ellas, y no te aportarán motivación en tu día a día.

9- Actividades placenteras

La satisfacción personal no sólo se debe obtener de uno mismo y del funcionamiento que uno lleve a cabo, sino que también se puede y se debe conseguir de estímulos externos.

Seguro que hay muchas actividades que te aportan gratificación con el simple hecho de realizarlas. Así mismo, seguro que hay muchos elementos que te pueden causar satisfacción.

A una persona le puede resultar muy placentero ir al cine los sábados por la tarde, quedar con sus amigos para cenar o hacer excursiones los domingos. A otra persona en cambio, le puede gratificar mucho comprarse un nuevo libro o salir a correr cada día.

Es importante que sepas qué actividades te resultan placenteras y no te prives de ellas. A menudo un mal día, una preocupación o una situación que te causa malestar puede dejar de afectarte pasando un buen rato.

En otros casos, la realización de estas actividades puede ser tu fuente de motivación para realizar otras tareas menos gratificantes.

En cualquier caso, las actividades placenteras juegan un papel principal en la consecución de un buen estado emocional y una óptima calidad de vida.

10- Actividad física

Finalmente, la ejercicio físico es una de las actividades que mayor bienestar originan. Además, proporcionan gratificación de una forma directa.

Múltiples estudios han puesto de manifiesto cómo la actividad física resulta altamente beneficiosa para mejorar el estado de ánimo, reducir la tensión y la ansiedad, fomentar el autoestima y mejorar la calidad de vida.

Todos estos aspecto resultan básicos para conseguir la higiene mental, por lo que la actividad física es una de las herramientas más útiles para obtener bienestar y equilibrio personal.

Referencias

  1. Barchas, JD, JM Stolk, RD Ciaranello, DA Hamberg. 1971. Neuroregulatory agents and psychological assessment. En Advances in Psychological Assessment, dirigido por P McReynolds. Palo Alto, Calif.: Science and Behavior Books.
  2. Bühler, Ch. (1967). Higiene Mental del Niño. Buenos Aires: Pidós.
  3. Dávila, H. (1994) La Salud mental. Difusión en Investigación. Ministerio de Desarrollo Humano Secretaria Nacional de Salud. P. 7, 11-15.
  4. Holland, JL. 1973. Making Vocational Choices: A Theory of Careers. Englewood Cliffs, NJ: Prentice Hall.
  5. Karasek, R, T Theorell. 1990. Healthy Work. Londres: Basic Works.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here