Necrofilia: Causas, Implicaciones Legales y Casos Reales

La necrofilia, también llamada tanatofilia, se trata de la atracción sexual por los cadáveres. El término proviene de las palabras griegas “nekros” (muerto), y “filia” (amor). Fue mencionado por primera vez en 1850 por Joseph Guislain, un médico belga.

Es considerada una parafilia, que se define como una excitación sexual ante objetos, situaciones, comportamientos o características atípicas. Muchas personas parafílicas tienen problemas para sentir placer sexual si realizan otras prácticas que no se relacionan con su parafilia.

necrofilia

En este tema existe mucho debate, ya que la libertad, intimidad y preferencias sexuales de cada individuo deben ser respetadas. Sin embargo, hay casos en los que los gustos sexuales comprometen el bienestar de la persona y de los de su alrededor.

Los individuos con necrofilia pueden sentirse acomplejados por su condición, ya que está mal vista socialmente. Además, es posible que repercuta en su vida sentimental, en su satisfacción sexual, su autoestima, e incluso generarle conflictos éticos y legales.

No obstante, esta preferencia no tiene por qué ser una patología y podría tenerla cualquier persona. De hecho, no han encontrado relación clara entre condiciones como la psicosis, retraso mental o sadismo y la necrofilia.

El principal motivo por el que se produce la necrofilia es la atracción de poseer a una pareja sin que ésta rechace el acto sexual u oponga cualquier tipo de resistencia. Las personas fallecidas son perfectas para estos individuos, ya que pueden controlarles a su antojo sin peligro de abandono o de ataque.

Para cumplir su fantasía, es habitual que éstos elijan trabajos en los que están en contacto con cadáveres. Aproximadamente un 57% de los necrófilos tuvo acceso laboral a los cadáveres como asistente en funerarias, enfermería, o empleado de cementerios.

Aunque esta condición es relativamente rara, existen formas menos graves que no son infrecuentes. Por ejemplo, fantasías o situaciones en las que otra persona está dormida, drogada, adopta una actitud pasiva, o está en un ataúd (Trent Ochoa, 2014).

La necrofilia se ha observado también en mamíferos, reptiles, aves y ranas.

Prevalencia de la necrofilia

No existen por ahora cifras exactas de necrofilia en la población general, aunque se considera una condición muy poco frecuente.

En algunos estudios se ha comprobado que la mayoría de necrófilos son hombres, aunque hay ciertos casos de necrofilia femenina. Rosman y Resnick (1989) estimaron que el 92% de los casos eran hombres, mientras que un 8% eran mujeres.

Estas personas parecen tener una inteligencia limitada (pero no anormalmente baja). Alrededor de la mitad puede tener un trastorno de la personalidad, y sólo el 11% eran auténticos psicóticos.

Tipos de necrofilia

En 1989, Rosman y Resnick revisaron 122 casos de necrofilia en la literatura. Se percataron de que existen varios de necrofilia:

Necrofilia genuina

En estos casos, el individuo necrófilo prefiere cometer actos sexuales con personas muertas que con vivas. Su máxima excitación se asocia a esta idea por encima de otras. Dentro de estas categorías existen tres tipos:

Homicidio necrófilo: se trata de cometer un asesinato con el objetivo de utilizar el cuerpo sin vida para alcanzar la satisfacción sexual.

Necrofilia “regular”: el uso de cuerpos de personas ya fallecidas con propósitos sexuales.

Fantasía necrófila: aquellos individuos que fantasean sobre prácticas sexuales con cadáveres, pero no llevan a cabo ningún acto de necrofilia.

Pseudonecrofilia

En estos casos, los cadáveres no suelen formar parte de las fantasías eróticas de estos individuos. De hecho, prefieren contacto sexual con parejas vivas. En este grupo englobaron a los sádicos, oportunistas o casos transitorios.

Sin embargo, parece encontrarse otros tipos de necrófilos como aquellos a los que les gusta que su pareja finja estar muerta durante el acto sexual, los que permanecen unidos al cadáver de su pareja de forma romántica, los táctiles (que solo acarician el cuerpo), los que roban objetos o partes del cuerpo de un muerto para usarlos con fines sexuales, etc.

¿Qué motiva a las personas con necrofilia a actuar así?

En el mismo estudio de Rosman y Resnick (1989), investigaron los posibles motivos por los que un individuo es necrófilo. Los autores expresaron que suele haber más de un motivo.

En el 68% de los casos, el motivo fue poseer a un compañero/a sexual sin que éste se resista o rechace. Un 21% indicó una cita romántica con una pareja, mientras que en un 15% tenían una reconocida atracción sexual por los cadáveres. Otros pretendían sentirse cómodos o superar su aislamiento (15%), y un 12% quería ganar autoestima y sentirse poderoso sobre la víctima.

Otros motivos poco comunes fueron: no tener parejas disponibles, compensar la fobia a las mujeres, pensar que el sexo con una mujer viva es pecado, sentir un total control sobre la compañera sexual, obedecer a una alucinación (voces que le ordenan cosas), necesidad de realizar ilimitadas actividades sexuales, o llevar a cabo una serie de comportamientos destructivos.

¿Cuáles son las causas de la necrofilia?

Muchos expertos han tratado de buscarle una causa a esta condición. Al parecer, puede surgir por muy diversos motivos y probablemente aparezca por una combinación de varios de ellos.

Además, es complicado definirlos pues hay una gran variedad de necrófilos que van desde los que se sacian si fingen la situación, hasta los que sólo pueden tener sexo con un muerto.

Teorías biológicas

Existen algunos autores que han propuesto la existencia de bases genéticas para la necrofilia. Sin embargo, no se han encontrado genes relacionados ni hay pruebas claras de esto. Creen que puede tener una relación con la anosmia (incapacidad para percibir los olores), tendencias psicópatas, o impulsividad.

Experiencias negativas del pasado

Se han encontrado vínculos entre la necrofilia y una infancia complicada. En concreto, los padres de estas personas han sido excesivamente críticos, exigentes y duros con ellos. No es infrecuente que además hayan sido padres negligentes, que han ejercido maltrato o han ignorado las necesidades de sus hijos. Es habitual encontrar conflictos familiares, y violencia física entre los padres y contra los hijos.

Abuso sexual durante la niñez

Hay casos en los que algunas de las personas que han cometido necrofilia, de pequeños han sufrido abusos sexuales. Puede ser que estas experiencias a una edad tan temprana les provoque una visión alterada de las relaciones sexuales, además de miedo a que la experiencia se repita.

Aspectos individuales

Las personas con necrofilia, al igual que otras parafilias, poseen muy baja autoestima. Tienen problemas para relacionarse con los demás y un gran miedo al rechazo, por eso buscan a una pareja sexual que sea incapaz de rechazarles. Así, pueden ver a los cadáveres físicamente o emocionalmente inofensivos.

En algunas personas, después de estar expuestas a cadáveres, se desarrolla poco a poco la fantasía de tener sexo con personas fallecidas.

El psicoanálisis explica que la necrofilia puede formarse por “formación reactiva”, La formación reactiva se trata de una conducta o actitud que va en dirección contraria a la de un deseo o miedo reprimido. Es decir, una persona que tiene miedo de algo (como puede ser la muerte o los muertos) puede intentar transformar su miedo en un deseo.

Inadaptación sexual

Está muy asociada a la anterior, ya que algunas personas se sienten incapaces de mantener relaciones sexuales con una mujer viva. Muchos de los necrófilos indican ser impotentes en estas condiciones, lo que probablemente se deba a inseguridad, ansiedad social, fobias, miedo a fracasar, etc. Estos problemas desaparecen ante un cadáver porque éste no puede juzgarle o hacerle daño, al igual que con la masturbación cuando está solo.

Abuso de alcohol y/o drogas

En algunos casos documentados de necrofilia, los individuos tenían severos problemas con el alcohol y otras drogas. No se sabe si estas sustancias son las causantes, ya que puede haber otras inquietudes o problemas que faciliten tanto la ingesta de alcohol y drogas, como las conductas inadaptadas (donde entra la necrofilia).

En primer lugar, influyen los efectos directos del alcohol y las drogas. Estas sustancias pueden disminuir la vergüenza, así como aumentar la impulsividad, el atrevimiento, la agresividad, alucinaciones, etc. Por lo que es más probable que una persona cometa los actos de necrofilia cuando abusa de estas sustancias.

Por otro lado, cuando se consumen alcohol u otras drogas de forma crónica no es de extrañar que se produzcan problemas de salud mental, sobre todo si se es propenso a ello. Los trastornos mentales podrían asociarse con inseguridad, autoestima baja, psicopatía, fobias… que promuevan conductas necrófilas.

Daño cerebral

Existen ciertos tipos de lesiones cerebrales que pueden dar lugar a hipersexualidad e inhibición, como los daños en el lóbulo frontal.

¿Cuáles son los criterios diagnósticos para la necrofilia?

Para diagnosticarla, en el último Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V) entra en la categoría de “Otro trastorno parafílico especificado: necrofilia”.

En el manual se incluyen los criterios de: excitación sexual intensa y recurrente por los cadáveres presente más de 6 meses, malestar clínicamente significativo del paciente, y deterioro en el ámbito social o laboral.

Implicaciones legales de la necrofilia

En la mayoría de países la necrofilia está castigada por la Ley. Algunas veces existe un delito específico y en otras se incluye en un delito general de profanación de cadáveres.

En el Código Penal Español el artículo 526 habla de la “profanación de cadáveres y sus cenizas” y establece una pena de prisión de tres a cinco meses, o multa de seis a 10 meses.

En México, el artículo 281 del Código Penal Federal, castiga con penas de uno a cinco años de prisión al que “profane un cadáver o restos humanos con actos de vilipendio, mutilación, brutalidad o necrofilia. Si los actos de necrofilia consisten en la realización del coito, la pena de prisión será de cuatro a ocho años”.

Mientras que, en Colombia, el artículo 204 del Código Penal, habla genéricamente de “Irrespeto a cadáveres” y se penaliza con multa a quien “sustraiga el cadáver de una persona o sus restos o ejecute sobre ellos acto de irrespeto”.

En Francia, según el artículo 225-17 del Code Pénal, se castiga todo atentado, por cualquier medio, contra la integridad del cadáver con un año de prisión y multa de 15.000 euros.

El Código Penal Alemán en la sección § 168 habla sobre la perturbación de la paz de los muertos. Castiga a quien sustraiga de quien tenga la custodia el cadáver o parte de éste. Aunque también a quien cometa sobre él un escándalo ultrajante, con penas de prisión de hasta tres años o de multa.

En el Reino Unido, según el Sexual Offences Act 2003, en la sección 70, se penaliza la penetración sexual de un cadáver.

En Estados Unidos no existe legislación federal específica sobre la necrofilia, pero varios Estados tienen disposiciones al respecto. En 2003 tuvo mucha difusión un caso en el Estado de California, en el que un hombre realizó actos de necrofilia con el cadáver de una niña de cuatro años, pero no pudo ser procesado porque no existía un delito específico.

Para prevenir estos casos, en el 2004, el gobernador Arnold Schwarzenegger hizo que la necrofilia fuera oficialmente ilegal en su Estado. Se estableció así una enmienda a la sección 7052 del Código de Salud y Seguridad (Aggrawal, 2016).

Casos reales de necrofilia

El asesino en serie Ted Bundy

En 1975 Ted Bundy también llamado “la reencarnación del mal” asesinó a una niña de 12 años, Lynette Culver. La llevó a un hotel, la ahogó en una bañera y abusó sexualmente de su cuerpo sin vida. Con el tiempo, admitió que había matado a más de 100 mujeres en dos años y que había usado sus cuerpos para actos sexuales antes de deshacerse de ellos.

El presentador de la televisión británica Jimmy Savile

Jimmy fue un presentador muy famoso de la BBC que tenía unas extrañas preferencias sexuales. Parece ser que frecuentaba distintos hospitales de Inglaterra y abusaba de adultos mayores y niños. También parece ser que en estos hospitales practicó necrofilia con personas de todas las edades y sexos.

Leilah Wendell y su obsesión con la muerte

Leilah es famosa por su amor a la muerte, y explica sin tapujos su experiencia con la necrofilia mientras trabajaba en un depósito de cadáveres. Aunque sus fines son más espirituales que sexuales, afirmando haber notado que los cuerpos volvían a la vida durante segundos.

Caso de un necrófilo que quería “curarse”

Rosman & Resnick (1989) describen un caso real de un hombre de 40 años con un tipo de necrofilia llamado fantasía necrófila. Buscó ayuda psiquiátrica ya que tenía una fantasía que le preocupaba desde los 15 años: se excitaba con matar a una mujer, cortarla, quitarle los órganos y darse placer mientras se llenaba las manos de sangre.

Trabajó en una morgue para estar cerca de los cuerpos, pero indicaba que no tenía ningún contacto sexual con ellos. Al parecer, su placer provenía de mutilar cuerpos calientes.

Referencias

  1. 10 Shocking Real Cases of Necrophilia. (9 de Agosto de 2015). Obtenido de The Richest: http://www.therichest.com/rich-list/most-shocking/10-shocking-real-cases-of-necrophilia/
  2. Aggrawal, A. (2009). A new classification of necrophilia. Journal of forensic and legal medicine, 16(6), 316-320.
  3. Aggrawal, A. (2016). Necrophilia: Forensic and Medico-legal Aspects. CRC Press: Boca Raton, p. 202.
  4. American Psychiatric Association (APA). (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition (DSM-V).
  5. Necrophilia. (s.f.). Recuperado el 28 de noviembre de 2016, de Wikipedia: https://en.wikipedia.org/wiki/Necrophilia
  6. Necrophilia. (16 de octubre de 2013). Obtenido de Sex Info Online: http://www.soc.ucsb.edu/sexinfo/article/necrophilia
  7. Ochoa, T. T., & Jones, C. (1997). Defiling the dead: Necrophilia and the law. Whittier Law Review, 18(539), 31-14.
  8. Rosman, J. P., & Resnick, P. J. (1989). Sexual attraction to corpses: A psychiatric review of necrophilia. Journal of the American Academy of Psychiatry and the Law Online, 17(2), 153-163.

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