Neurosis Depresiva: Síntomas, Causas y Tratamiento

La neurosis depresiva es un trastorno psicopatológico que se caracteriza por la presencia de un estado de ánimo constantemente triste. De este modo, puede considerarse como un caso leve y permanente de depresión.

Las personas que presentan esta alteración presentan un estado de ánimo bajo durante largos periodos de tiempo. Así mismo, experimentan una elevada inactividad física y un letargo generalizado.

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Además, la neurosis depresiva suele cursar con alteraciones somáticas y trastornos del sueño. Los sujetos con este trastorno puede preservar un mínimo grado de funcionamiento, sin embargo, el bajo estado de ánimo les origina un elevado malestar y una nefasta calidad de vida.

En la actualidad, el diagnóstico de neurosis depresiva no existe como tal. De hecho, ha sido reemplazado en los manuales de diagnóstico por el trastorno conocido como distímia.

Sin embargo, la neurosis depresiva sirvió para sentar las bases de los trastornos del estado de ánimo e incorporar valiosa información acerca de las psicopatologías depresivas.

En el presente artículo se revisan las características de la neurosis depresiva. Se explican sus síntomas, su diagnóstico y sus causas y se revisan las intervenciones que se pueden llevar a cabo para intervenirla.

Características de la neurosis depresiva

La neurosis depresiva es un trastorno del estado de ánimo que se define por siete característica estables y principales. Esta son:

  1. Resulta una alteración primaria del estado del ánimo.
  2. Presenta una psicopatología estable y prolongada.
  3. Tiene una representación cerebral.
  4. Posee una naturaleza periódica.
  5. Se asocia con una probable vulnerabilidad genética.
  6. Se relaciona con rasgos de personalidad específicos del individuo.
  7. Permite una restitución biopsicosocial integral.

Así pues, la neurosis depresiva constituye un tipo de depresión determinado. Este subtipo depresivo se define por la presentación de una sintomatología menos intensa y una evolución crónica o fluctuante de la vida.

De hecho, para su diagnóstico, la neurosis depresiva presenta el siguiente criterio que define el estado del paciente:

“Animo depresivo la mayor parte del día, la mayoría de los días por un periodo no inferior a dos años sin estar más de dos meses libre de síntomas y sin trastorno mayor del ánimo o manía”.

La neurosis depresiva pues, se diferencia de la depresión mayor por dos aspectos fundamentales.

En primer lugar, la sintomatología depresiva resulta más leve y no alcanza la intensidad típica de la depresión mayor. En segundo lugar, la evolución y pronóstico de la neurosis depresiva resulta más crónico y estable que el de la depresión.

Síntomas

La neurosis depresiva se caracteriza por la tríada de síntomas típicos: disminución de la vitalidad, estado de ánimo deprimido y pensamiento y habla enlentecidos.

Estas tres manifestaciones resultan las más importantes del trastorno y se presentan en todos los casos. Sin embargo, la sintomatología de la neurosis depresiva es mucho más extensa.

Así pues, en este trastorno pueden aparecer diferentes síntomas tanto emocionales como cognitivos y conductuales. Los más prevalentes son:

  1. Pérdida de interés en las actividades diarias.
  2. Sentimientos de tristeza.
  3. Desesperación.
  4. Falta de energía.
  5. Fatiga o falta de energía.
  6. Baja autoestima.
  7. Dificultad para concentrarse.
  8. Dificultad para tomar decisiones.
  9. Autocrítica.
  10. Rabia excesiva.
  11. Disminución de la productividad.
  12. Evitación de actividades sociales.
  13. Sentimientos de culpa.
  14. Falta o exceso de apetito.
  15. Problemas para dormir y trastorno del sueño.

La neurosis depresiva en niños puede resultar ligeramente distinta. En estos casos, aparte de las manifestaciones anteriormente comentadas, se suelen presentar otros síntomas como:

  1. Irritabilidad generalizada durante todo el día.
  2. Bajo rendimiento escolar y aislamiento.
  3. Actitud pesimista.
  4. Falta de habilidades sociales y poca actividad relacional.

Clínica

La neurosis depresiva provoca un estado de ánimo anormalmente bajo y una sensación generalizada de debilidad. Estos típicos síntomas de la psicopatología suelen acompañarse de otras manifestaciones somáticas.

Las más comunes son los mareos, las palpitaciones, la fluctuaciones en la presión arterial, la pérdida de apetito y los trastornos funcionales del tracto gastrointestinal.

Con el paso del tiempo, el humor va empeorando y los sentimientos de tristeza se van haciendo más notorios en la vida del sujeto. Este desarrolla una notable apatía y presenta dificultades para experimentar sensaciones gratificantes y emociones positivas.

En varios casos, la neurosis depresiva puede cursar con otros síntomas como la reducción de la actividad motora, una expresión facial escasa, un pensamiento enlentecido y una habla anormalmente lenta.

De forma habitual, estos síntomas afectan al día a día de la persona. Sin embargo, resulta común que los sujetos con neurosis depresiva puedan seguir “tirando”.  Pueden conservar su trabajo aunque les cueste mucho concentrarse y rendir adecuadamente, tener una vida relacional estable y un óptimo contexto familiar.

Sin embargo, el desempeño de estas actividades nunca proporcionan gratificación en el sujeto. Este realiza actividades por deber u obligación, pero nunca por ganas de llevarlas a cabo.

Por otro lado, la mayoría casos de neurosis depresiva cursan con trastornos del sueño. La dificultad para dormirse y los despertares durante la noche son los más comunes. Estas alteraciones pueden ir acompañadas de palpitaciones u otros signos de ansiedad.

Causas de la neurosis depresiva según el psicoanálisis

Según las corrientes psicoanalíticas, que fueron quienes acuñaron el trastorno de neurosis depresiva, esta psicopatología es causada por la condición psicógena del individuo.

En este sentido, la aparición de la neurosis depresiva está relacionada con circunstancias traumáticas o experiencias desagradables externas.

Las teorías psicoanalíticas postulan que, por regla general, los factores externos que pueden originar la neurosis depresiva resultan particularmente importantes para el sujeto.

En referencia a las situaciones de estrés que conducen a la neurosis depresiva, se postulan dos grupos principales.

El primero de ellos se relaciona con el desempeño de la propia persona. Numerosos fallos producidos en diferentes ámbitos de la vida del sujeto conducen a un interpretación de “autofallo” o “vida fallida”.

El segundo grupo en cambio, está formado por los llamados hechos de privación emocional. En este caso, cuando el individuo se ve obligado a separarse de sus seres queridos y no posee la capacidad para hacer frente a la situación, puede desarrollar una neurosis depresiva.

Factores etiológicos

Las investigaciones actuales acerca del trastorno han dejado de lado las teorías psicoanalíticas y se han centrado en el estudio de otro tipo de factores.

En este sentido, en la actualidad no se ha detectado ningún elemento como causante de la patología. Sin embargo, se han connotado ciertos factores que podrían estar relacionados.

De forma general, estos pueden ser factores biológicos, factores genéticos y factores ambientales.

Factores biológicos

La psicopatología referente a la neurosis depresiva se muestra muy heterogénea, hecho que dificulta su investigación. No obstante, ciertos estudios muestran que el trastorno podría explicarse a través de aspectos neurofisiológicos, hormonales y bioquímicos.

a) Neurofisiología

Los hallazgos neurofisiológicos en las neurosis depresivas han constituido uno de los aspectos más importantes de su diagnóstico.

Uno de los elemento más estudiados se encuentran relacionados con la latencia REM. Así pues, las personas con neurosis depresiva parecen presentar una latencia de sueño REM notablemente más baja que el resto de población.

b) Estudios hormonales

Dentro de las pruebas neuroendocrinas, el test de supresión a la dexametasona ha sido uno de los más estudiados en la neurosis depresiva.

Por lo general, los resultados obtenidos muestran que los sujetos con neurosis depresiva presentan un porcentaje de “no supresores” relativamente más bajo que las personas con depresión mayor.

c) Bioquímica

Finalmente, por lo que respecta la bioquímica, varios estudios muestran que la neurosis depresiva podría estar relacionada con los receptores de serotonina.

En este sentido, se postula que los individuos con neurosis depresiva podrían presentar un menor número de receptores de esta sustancia. Sin embargo, estos hallazgos han sido corroborados por algunos estudios y rechazados por otros.

Factores genéticos

Las alteraciones del estado de ánimo parecen poseer importantes componentes genéticos en su etiología. En este sentido, las personas que presentan historia de depresión en su familia, podrían ser más susceptibles a desarrollar neurosis depresiva.

Factores ambientales

Finalmente, este último grupo de factores tienen que ver con las situaciones de vida que resultan complejas de afrontar para las personas.

Se relacionan notablemente con los conceptos postulados por el psicoanálisis y podrían jugar un papel importante en el desarrollo de la patología.

Diagnóstico

En la actualidad, el diagnóstico de neurosis depresiva ha sido desahuciado. Esto quiere decir que ya no se utiliza el término de neurosis para la detección de esta alteración del estado de ánimo, sin embargo, no significa que el trastorno no exista.

Más bien, la neurosis depresiva ha sido reformulada y renombrada por el trastorno depresivo persistente o distímia. Las semejanzas entre ambas patologías son muchas, por lo que pueden considerarse como trastornos equivalentes.

Dicho de otra forma, los sujetos que años atrás eran diagnosticados de neurosis depresiva, actualmente reciben el diagnóstico de distímia.

La clínica y la sintomatología son prácticamente idénticas, y hacen referencia a la misma alteración psicológica. Los criterios establecidos para el diagnóstico de trastorno depresivo persistente (distímia) son:

  1. Estado de ánimo deprimido durante la mayor parte del día, presente más días que los que está ausente, según se desprende de la información subjetiva o de la observación por parte de otras personas, durante un mínimo de dos años.
  1. Presencia, durante la depresión, de dos (o más) de los síntomas siguientes:
  1. Durante el período de dos años (un año en niños y adolescentes) de la alteración, el individuo nunca ha estado sin los síntomas de los Criterios 1 y 2 durante más de dos meses seguidos.
  1. Los criterios para un trastorno de depresión mayor pueden estar continuamente presentes durante dos años.
  1. Nunca ha habido un episodio maníaco o un episodio hipomaníaco, y nunca se han cumplido los criterios para el trastorno ciclotímico.
  1. La alteración no se explica mejor por un trastorno esquizoafectivo persistente, esquizofrenia, trastorno delirante, u otro trastorno especificado o no especificado del espectro de la esquizofrenia y otro trastorno psicótico.
  1. Los síntomas no se pueden atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento) o a otra afección médica (p. ej., hipotiroidismo).
  1. Los síntomas causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.

Tratamiento

El tratamiento actual de la neurosis depresiva resulta complejo y polémico. Los sujetos con esta alteración suelen requerir medicación, aunque no resulta siempre satisfactoria.

En este sentido, la intervención de esta psicopatología suele incluir tanto psicoterapia como tratamiento farmacológico.

Tratamiento farmacológico

El tratamiento farmacológico de la neurosis depresiva está sujeto a una cierta controversia. De este modo, en la actualidad no existe un fármaco que sea capaz de revertir, por completo, la alteración.

No obstante, los inhibidores selectivos de recaptación de serotonina (ISRS) son los antidepresivos más eficaces y, por lo tanto, el tratamiento farmacológico de primera elección.

De entre ellos, los medicamentos más utilizados son la fluoxetina, la paroxetina, la sertralina y la flovoxamina.

Sin embargo, la acción de estos fármacos es lenta, y los efectos no suelen aparecer hasta las 6-8 semanas de tratamiento. A su vez, la eficacia de los fármacos antidepresivos resulta también limitada en el tratamiento de la neurosis depresiva.

Varios estudios muestran que la eficacia de estos fármacos resultaría inferior al 60%, mientras que la toma de placebo alcanzaría un 30% de eficacia.

Tratamientos psicológico

La psicoterapia adquiere una especial relevancia en el tratamiento de la neurosis depresiva debido a la baja eficacia que presenta la faramacoterapia.

Más de la mitad de sujetos con esta alteración no responden bien a los medicamentos, por lo que los tratamientos psicológicos resultan claves en esos casos.

En la actualidad, el tratamiento cognitivo conductual es la herramienta psicoterapéutica que se ha mostrado más eficaz en el tratamiento de los trastorno del estado de ánimo.

Las técnicas cognitivo conductuales más utilizadas en la neurosis depresiva son:

  1. Modificación del entorno.
  2. Incremento de la actividad.
  3. Entrenamiento en habilidades.
  4. Reestructuración cognitiva.

Referencias

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