Parafrenia: Síntomas, Tipos y Tratamiento

La parafrenia es un trastorno mental que se caracteriza por un delirio crónico. El delirio consiste en ideas poco racionales o alejadas de la realidad que el paciente sostiene con firmeza, y que le provocan sufrimiento. Los delirios pueden acompañarse o no de alucinaciones.

Generalmente la parafrenia aparece de forma tardía, evoluciona lentamente y presenta una relativa conservación de la personalidad.

parafrenia

Además, estos delirios se caracterizan por poseer una tonalidad fantástica y una presentación exuberante. Sin embargo, las funciones cognitivas y la inteligencia se mantienen intactas.

Exceptuando el tema delirante, el paciente aparenta no tener ningún problema y parece llevar a cabo sus tareas cotidianas sin dificultades.

Se ha observado que los pacientes con parafrenia tienden a ser desconfiados y/o arrogantes. Por tanto, el origen de un delirio de persecución podría ser por una amplificación extrema de la desconfianza hacia los demás. Mientras que el delirio de grandeza provendría de la arrogancia causada por una obsesión por el “yo”.

El término “parafrenia” fue descrito por el psiquiatra alemán Karl Kahlbaum en la segunda mitad del siglo XIX. Lo utilizó para explicar ciertas psicosis. En concreto, las que aparecían de forma muy temprana en la vida las denominó hebefrenias. Mientras que aquellas tardías las llamó demencias (actualmente, este término tiene otro significado).

Por otro lado, Emil Kraepelin, el fundador de la psiquiatría moderna, habló de la parafrenia en su obra Lehrbuch der Psychiatrie (1913).

La diferenciaba de la esquizofrenia (que se denominaba “demencia precoz”) y de la paranoia, resaltando que en la parafrenia los delirios aparecían de forma muy tardía.

Es importante saber que el concepto de parafrenia se ha delimitado de forma incorrecta. En algunas ocasiones se ha utilizado como sinónimo de esquizofrenia paranoide. También ha llegado usarse para describir un cuadro psicótico de evolución progresiva, con un delirio bien sistematizado, que provoca gran malestar (Rodríguez Salgado, Correas Lauffer y Saiz Ruiz, 2005).

En la actualidad, la parafrenia no se incluye en los manuales de diagnóstico más comunes (como el DSM-V o CIE-10). Sin embargo, algunos autores defienden la validez psicopatológica del concepto.

Como no está bien determinado, sus causas no se conocen con exactitud, al igual que su prevalencia en la población. Por ahora no existen estadísticas actualizadas y fiables.

¿Cuáles son los síntomas de la parafrenia?

Como se mencionó anteriormente la parafrenia se caracteriza por la presencia de un delirio que surge bruscamente en etapas tardías de la vida. Cuando no se trata el tema delirante, parece que la persona actúa con total normalidad. Estos delirios pueden ser de diferentes tipos:

– Delirio de persecución: la persona siente que es objeto de persecución, pudiendo pensar que la están buscando para hacerle daño, y que vigilan todos sus movimientos. Este tipo de delirio es el más consistente y frecuente, y parece encontrarse en el 90% de los pacientes.

– Delirio de referencia: se encuentra en un 33% de los pacientes con parafrenia aproximadamente. Consiste en creer que sucesos, detalles o afirmaciones sin importancia van dirigidas a él o tienen un significado especial.

De esta forma, estos individuos pueden pensar, por ejemplo, que la televisión habla sobre él o le envía mensajes ocultos.

– Delirio de grandeza: en este caso, el paciente piensa que posee cualidades especiales o es un ser superior, por lo que merece reconocimiento.

– Delirio erótico: la persona sostiene firmemente que despierta pasiones, que tiene admiradores que le persiguen, o que cierta persona está enamorada de él/ella. Sin embargo, no existen pruebas que demuestren que esto es cierto.

– Delirio hipocondríaco: el individuo cree sufrir gran variedad de enfermedades, acudiendo constantemente a los servicios médicos.

Delirios de pecado o culpa: el paciente siente que todo lo que ocurre a su alrededor está provocado por él mismo, sobre todo los eventos negativos.

Estos últimos cuatro delirios son menos frecuentes, pero pueden presentarse también.

Alucinaciones: consisten en la percepción de elementos como voces, personas, objetos, olores… que realmente no están presentes en el entorno. Tres cuatros de las personas con parafrenia normalmente tienen alucinaciones de tipo auditivo.

Las alucinaciones también pueden ser visuales, presentándose en un 60% de estos pacientes. Las olfativas, táctiles y somáticas son menos habituales, pero pueden aparecer.

– Según Almeida, el 46% de los pacientes con parafrenia muestran síntomas de primer orden de Schneider.

Estos síntomas se delimitaron para describir la esquizofrenia, y consisten en alucinaciones auditivas como: escuchar voces que hablan entre ellas, oír voces que comentan lo que uno está haciendo, o bien, escuchar sus propios pensamientos en voz alta.

Otro síntoma es creer que la mente o el propio cuerpo está siendo controlado por algún tipo de fuerza externa (lo que se denomina como delirio de control).

También pueden pensar que le están extrayendo pensamientos de la mente, introduciéndoles otros nuevos, o que otros pueden leerle el pensamiento (llamado difusión del pensamiento). Éste último tipo de delirio está en un 17% de los pacientes aproximadamente.

Finalmente, se ha comprobado que estos pacientes suelen manifestar percepciones delirantes tales como relacionar experiencias normales con una conclusión extraña y poco racional. Por ejemplo, pueden creer que la presencia de un coche rojo indica que lo están vigilando.

– A pesar de parecerse a la esquizofrenia, son dos conceptos diferentes. La principal diferencia es la conservación de la personalidad, y la falta de deterioro de la inteligencia y funciones cognitivas.

Además, conservan sus hábitos, tienen una vida relativamente normal y son autosuficientes. Ellos están conectados a la realidad en otros ámbitos que no se relacionen con el tema de su delirio.

Tipos de Parafrenia

Kraepelin determinó cuatro tipos de parafrenia diferentes que se exponen a continuación:

Parafrenia sistemática

Es más frecuente en hombres que en mujeres. Se inicia entre los 30 y 40 años en la mitad de los casos, y entre los 40 y 50 en el 20% de los casos.

Kraepelin la describió como “el desarrollo extraordinariamente lento e insidioso de un delirio de persecución fatalmente progresivo, al cual se agregan en última instancia ideas de grandeza sin destrucción de la personalidad psíquica”.

En la primera fase de la parafrenia sistemática, la persona se siente inquieta, desconfiada y amenazada por un ambiente hostil. Su interpretación de la realidad le lleva a experimentar alucinaciones auditivas y visuales en algunas ocasiones.

Parafrenia expansiva

Se presenta generalmente en las mujeres, iniciándose entre los 30 y 50 años. Se caracteriza por un delirio de grandeza exuberante, aunque puede poseer también ideas delirantes de tipo místico-religioso y eróticas. Parece creer en estos fenómenos, aunque algunas veces asume que son fantasías.

Esto se acompaña de una leve excitación intelectual, que le da locuacidad y le hace oscilar entre la irritabilidad y la euforia. Además, presentan un lenguaje confuso y cambios de humor, aunque mantienen su capacidad mental.

Parafrenia confabulatoria

Es menos frecuente, y en la mayoría de los casos se presenta sin predilección de sexo. Al igual que las demás, se inicia entre los 30 y 50 años.

Se caracteriza por un falseamiento de los recuerdos e historias extrañas (confabulaciones). Sin embargo, se mantiene la conciencia lúcida. Progresivamente los delirios se van haciendo más absurdos hasta generar un derrumbamiento psíquico.

Parafrenia fantástica

Se presenta más en los hombres, y aparece generalmente entre los 30 o 40 años. Evoluciona rápidamente y en 4 o 5 años conlleva a demencia. Es muy similar a la esquizofrenia. Primero se presenta como una distimia, y posteriormente aparecen ideas de persecución fantásticas, o delirios de grandeza.  

Al inicio, el paciente tiene interpretaciones despectivas que provocan que las ideas persecutorias se consoliden. Así, cree que está siendo acosado.

Más tarde brotan las alucinaciones auditivas, principalmente voces que comentan sus actos o creencia de que su pensamiento se oye en voz alta.

Presentan un estado de ánimo indiferente y una ligera excitación. También pueden darse pseudopercepciones cinestésicas (de movimiento). Mientras que, en los casos crónicos, se observan neologismos (invento de palabras propias) durante una conversación.

Al tratar esta parafrenia, Kraepelin se cuestiona si estas personas tal vez padecen de una forma atípica de dementia praecox (esquizofrenia). A pesar de todo, estas personas pueden adaptarse a su vida cotidiana.

¿Cómo se diagnostica la parafrenia?

Aunque el diagnóstico de parafrenia no se encuentra en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM) ni en el CIE-10, se han elaborado ciertos criterios diagnósticos basados en las últimas investigaciones (Ravidran, Yatham y Munro, 1999):

Debe darse un trastorno delirante con una duración mínima de 6 meses, caracterizada por:

 – La preocupación por una o más ideas delirantes, normalmente acompañada de alucinaciones auditivas. Estos delirios no forman parte del resto de la personalidad como en el trastorno delirante

– La afectividad está conservada. De hecho, en las fases agudas se ha observado la capacidad de mantener una relación adecuada con el entrevistador.

– No debe presentar ninguno de los siguientes síntomas durante el episodio agudo: deterioro intelectual, alucinaciones visuales, incoherencia, afectividad plana o inapropiada, o comportamiento gravemente desorganizado.

– Alteración del comportamiento en concordancia con el contenido de los delirios y las alucinaciones. Por ejemplo, la conducta de mudarse a otra ciudad para evitar que sigan persiguiéndole.

– Sólo se cumple parcialmente el Criterio A para la esquizofrenia. Éste consiste en delirios, alucinaciones, discurso y comportamiento desorganizado, síntomas negativos como falta de expresión emocional o apatía).

– No se presenta ningún trastorno orgánico cerebral significativo.

¿Cómo se trata la parafrenia?

Los pacientes con parafrenia rara vez solicitan ayuda de forma espontánea. Generalmente el tratamiento viene por la solicitud de sus familias o acción de las autoridades.

Si debe acudirse al médico, el éxito del tratamiento depende en gran parte de la buena relación terapeuta – paciente. Esto lograría una buena adherencia al tratamiento, lo que significa que el paciente estaría más comprometido con su mejora y colaboraría en su recuperación.

De hecho, muchas de las personas aquejadas por parafrenia pueden llevar una vida normal si cuentan con el debido apoyo de su familia, amigos y profesionales.

Se ha señalado que la parafrenia, como la esquizofrenia paranoide, se puede tratar con medicamentos neurolépticos. Sin embargo, este tratamiento sería crónico y no podría interrumpirse.

Según Almeida (1995), en una investigación se examinó la reacción de estos pacientes a un tratamiento con trifluoperazina y tioridazina. Encontraron que el 9% no respondía, el 31% mostró alguna mejora y el 60% reaccionó de manera efectiva al tratamiento.

Sin embargo, otros autores no han tenido resultados tan buenos, ya que encontrar un tratamiento adecuado para este tipo de síntomas sigue siendo un reto para los profesionales; ya que cada individuo puede reaccionar de manera distinta a los fármacos.

Por eso puede ser más adecuado centrarse en otro tipo de terapias, como la cognitiva conductual, que tendría el objetivo de reducir la preocupación delirante.

Caso real de parafrenia

Rodríguez Salgado, Correas Lauffer y Saiz Ruiz (2005), describen un caso real de parafrenia de una mujer de 48 años. Se trataba de una ama de casa con hijos que ingresaron por presentar ideas delirantes y alteraciones perceptivas. Sin embargo, no tenía ningún antecedente psiquiátrico.

La mujer sentía al pasar por la iglesia “la llamada del Padre” y lo relacionaba con sentimientos acerca de que algo malo podría ocurrir.

La paciente relataba que pensaba cosas que no salían de ella que le indicaban qué hacer. También decía que se le ocurrían frases sin sentido, por ejemplo, cuando abría el armario pensaba en “el armario del asesino”.

La familia afirmaba que la mujer parecía perpleja, con la mirada fija, mientras que en otros momentos estaba muy exaltada. Ella misma se sentía en ocasiones con una gran felicidad y otras veces muy inquieta.

A veces, llegaban frases a su cabeza como “no hay verdad, solo el bien o el mal” o “la verdad te será revelada paso a paso”.

También veía en diferentes lugares la silueta del diablo. En cuanto al plano emocional, pasaba de la risa al llanto de forma repentina, y decía cosas rápidamente como si recitara.

La llevaron al hospital cuando un día, al llegar de paseo, se tumbó en el sofá sin hablar ni reaccionar. Pasó la noche bajo observación, y al despertar, hablaba fluidamente, aunque no identificaba a su esposo y pensaba que su hija era su madre.

Durante los siguientes días, tenía ideas delirantes y alteraciones perceptivas que ella consideraba como señales del “Padre”. Se inquietaba al ver una cruz, y afirmaba haber recibido en su cabeza una frase que le decía que era “un regalo de su madre”.

Un mes más tarde, su hija muere de forma violenta y le costó mucho aceptarlo. Recibió entonces una nueva frase que decía: “Tu hija no está muerta, tienes que despertarla”. También comenzó a ver la silueta de su hija en la habitación.

Paralelamente comenzó a creer que sus hijos no eran miembros de su familia. En ese momento tuvieron que ingresarla de nuevo.

A pesar de todo, esta paciente ha seguido una vida medianamente normal, realizando tareas domésticas sin dificultades.

Otra característica de este caso y la mayoría de personas con parafrenia es que no poseen conciencia de su enfermedad. Por otra parte, las exploraciones de neuroimagen y los análisis sanguíneos y serológicos son normales.

Probablemente se deba a alguna alteración en la actividad eléctrica o química del cerebro adquirida en etapas tardías de la vida. No obstante, aún queda mucho por descubrir sobre esto.

Referencias

  1. Almeida, O. (1998). 10 Late paraphrenia. In Seminars in Old Age Psychiatry (p. 148). Springer Science & Business.
  2. American Psychiatric Association (APA). (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition (DSM-V).
  3. Kraepelin, E. (1905). Introducción a la clínica psiquiátrica: treinta y dos lecciones (Vol. 15). Saturnino Calleja-Fernández.
  4. Ravindran, A. V., Yatham, L. N., & Munro, A. (1999). Paraphrenia redefined. The Canadian Journal of Psychiatry, 44(2), 133-137.
  5. Rendón-Luna, B. S., Molón, L. R., Aurrecoechea, J. F., Toledo, S. R., García-Andrade, R. F., & Sáez, R. Y. (2013). Parafrenia tardía. A propósito de una experiencia clínica. Revista gallega de psiquiatría y neurociencias, (12), 165-168.
  6. Sarró, S. (2005). En defensa de la parafrenia. Revista de Psiquiatría de La Facultad de Medicina de Barcelona, 32(1), 24-29.
  7. Serrano, C. J. P. (2006). Parafrenias: revisión histórica y exposición de un caso. Revista gallega de psiquiatría y neurociencias, (8), 87-91.
  8. Widakowich, C. (2014). Parafrenias: nosografía y presentación clínica. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, 34(124), 683-694.
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Licenciada en Psicología (Universidad de Huelva). Cursando Máster en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta de la Universidad de Sevilla.

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