Perfeccionismo: Cómo Evitarlo en 10 Sencillos Pasos

El perfeccionismo puede causar tantas ventajas (si se gestiona bien) como desventajas (si se gestiona mal). En general no hay nada malo en querer hacer las cosas lo mejor posible, pero si produce malestar en la persona se tendrá una mala calidad de vida y poco bienestar mental.

De hecho, un exceso de perfeccionismo puede producir sensaciones de que nunca se realizan suficientes cosas o que nunca se realizan suficientemente bien.

perfeccionismo

Cuando al perfeccionismo le siguen sensaciones como estas, estamos hablando de algo negativo que puede tener grandes repercusiones tanto a nivel de funcionamiento como a nivel psicológico.

En este artículo hablaremos sobre cómo podemos evitar este perfeccionismo negativo en 10 sencillos pasos, y adquirir un modo de funcionamiento más equilibrado, más productivo y más saludable.

¿Qué consecuencias tiene el perfeccionismo?

En un principio, el perfeccionismo puede ser considerado una cualidad positiva, la cual se asocia con un aumento de implicación al hacer las cosas, mayor motivación, y más posibilidades de hacer las cosas bien y conseguir logros.

Sin embargo, el perfeccionismo es tan positivo como peligroso, y sea como sea, siempre acaba produciendo una serie de consecuencias negativas en la persona que funciona de este modo.

Y es que a pesar de que el perfeccionismo es esa cualidad que, tal y como su nombre indica, nos permite realizar cosas perfectas, al realizar una actividad de este modo automáticamente sufrimos una serie de consecuencias:

  1. Nos ponemos tensos.

  2. Nos angustiamos con facilidad.

  3. Tememos en exceso el error o el fracaso.

  4. Nos cuesta más alegrarnos por nuestros logros.

  5. Nos implicamos a niveles muy elevados con la tarea.

  6. Podemos sentirnos fracasados más fácilmente.

  7. Podemos tener tendencia a obsesionarnos o a realizar conductas compulsivas.

  8. Tenemos mayores dificultades para desconectar y descansar.

  9. Aumentan nuestros estados de estrés y fatiga.

  10. Podemos sufrir adicción al trabajo.

Así pues, cada vez que funcionemos de un modo perfeccionista debemos tener en cuenta que todas estas consecuencias pueden aparecer en cualquier momento.

Bien es cierto que algunas tareas o actividades se pueden beneficiar del perfeccionismo, o aun más, deben ser realizadas de un modo perfecto para adquirir su valor.

No obstante, pocas son este tipo de tareas, y muchas veces caemos en un funcionamiento perfeccionista en actividades que no lo requieren.

Cuando esto sucede, a pesar de que utilizamos el perfeccionismo para mejorar la calidad de nuestras actividades, este suele reducir nuestra productividad al invertir mucho tiempo en perfecciones irrelevantes.

De este modo, el “quit” de la cuestión del perfeccionismo reside en utilizarlo en esos momentos que es necesario, pero nunca adoptarlo como un modo de funcionamiento general, ya que si lo hacemos descenderá nuestra productividad y nuestra salud lo pagará caro.

Posiblemente ahora mismo te estés preguntando… ¿Soy una persona perfeccionista? ¿El perfeccionismo me está haciendo sufrir y perder aspectos relevantes de mi vida?

Para salir de dudas te dejo 6 preguntas con las que podemos salir de dudas:

  1. ¿Sientes que constantemente debes mejorar lo que estás haciendo y te cuesta dar por bien terminada una actividad?

  2. ¿Sientes la necesidad de ser siempre el primero y mejor que el resto?

  3. ¿Experimentas sentimientos de tensión o angustia cuando te equivocas o cuando crees que puedes estar cometiendo un error?

  4. ¿Te preocupa mucho la opinión de los demás respecto a ti y las cosas que realizas?

  5. ¿Pospones esas actividades dificultosas en las que no estás seguro de tener éxito?

  6. ¿Revisas de forma sistemática las tareas que ya has acabado?

Si tu respuesta a la mayoría de preguntas es afirmativa, posiblemente tengas un funcionamiento perfeccionista, el cual te puede estar aportando más inconvenientes que ventajas.

Vamos a ver pues, cómo podemos abandonar este tipo de perfeccionismo y adquirir un funcionamiento más adaptado.

10 consejos para dejar de ser perfeccionista

1-Acéptate a ti mismo

aceptar con dedos

El primer paso para empezar a gestionar el perfeccionismo es aceptar que tú eres de un modo concreto que hace que tengas tendencia a querer perfeccionar mucho las cosas.

Esta primera aceptación sobre cómo eres es muy importante, ya que no tienes que rechazar por completo tu forma de ser perfeccionista y querer adquirir de golpe un funcionamiento opuesto.

Como hemos dicho, ser perfeccionista no tiene por qué ser algo negativo si se gestiona bien, por lo que el trabajo que realizaremos durante estos 10 pasos no irá dirigido a cambiar tu forma de ser, sino a aprender a gestionar una parte de ti.

Así mismo, debes ser consciente que mientras trabajes para gestionarlo, habrá una parte de ti que se resistirá enormemente, ya que en tu mente está instalado el perfeccionismo, el cual se opondrá firmemente a los cambios que quieras realizar.

De este modo, piensa abiertamente sobre cómo eres, acéptate a ti y a tu perfeccionismo, y centra tus esfuerzos en mejorar tu funcionamiento en esos momento en los que ser perfeccionista te juega una mala pasada.

2-Haz una lista de pros y contras

lista cualidades

Para poder mejorar tu perfeccionismo deberás tener muy claro por qué quieres hacerlo y cuáles son tus motivaciones al respecto.

Como acabamos de comentar, abandonar el perfeccionismo no será una tarea sencilla, porque mientras tú te esfuerces para conseguirlo, otra parte de ti se resistirá a que tu esfuerzo se convierta en logro.

Dicho de otra forma: el proceso para evitar el perfeccionismo será una lucha entre tu mismo, entre tus pensamientos que quieren cambiar y tus pensamientos que se resisten al cambio.

De este modo, si no cuentas con una idea muy clara sobre por qué quieres cambiar, muy probablemente tus pensamientos perfeccionistas te ganen la partida.

Para evitar que esto suceda, haz una lista de todos los inconvenientes que te produce ser perfeccionista, qué podría mejorar en ti si cambiaras esta situación y por qué quieres dejar de serlo.

Haz una lista tan larga como puedas y llévala siempre contigo, ya que te podrá aportar una dosis de energía extra en esos momentos que te sienta más angustiado.

3-Identifica tus pensamientos perfeccionistas

chica pensando

El perfeccionismo está regido por ciertos pensamientos que aparecen de forma automática en tu mente en ciertas situaciones y que te producen un conducta determinada.

Por ejemplo: estás realizando una tarea y cuando la has acabado te aparece un pensamiento como “la tarea no está suficientemente bien realizada”, el cual hace que te pongas a revisar o a retocar sistemáticamente la actividad.

Sin embargo, este pensamiento es automático está regido por tu forma de pensar (una forma de pensar perfeccionista) y no te das tiempo para analizar si ese pensamiento es adecuado o no, y lo das por bueno automáticamente, por lo que asumes que la tarea no es correcta.

De este modo, el primer paso para poder evitar pensamientos y conductas perfeccionistas es saber identificar este tipo de cogniciones. Si lo haces, podrás analizarlos más detalladamente y tendrás más opciones de evitar el perfeccionismo.

Realiza un tabla en la que haya 4 columnas: situación, emoción, pensamiento y conducta.

Cada vez que estés realizando una tarea detente un momento y rellena la tabla, anotando en qué situación estás, qué pensamientos y conductas has realizado y qué emoción has experimentado.

4-Analízalos y adáptalos

pensamiento en red

Una vez hayas ido completando las tablas (debes haber anatado el pensamiento que has tenido cada vez que ha aparecido el perfeccionismo) ya puedes empezar a trabajar sobre estos pensamientos.

Detente en cada uno de ellos e intenta encontrar un pensamiento alternativo que no sea perfeccionista.

Por ejemplo: ante el pensamiento “la tarea no está suficientemente bien realizada” puedes preguntarte: “¿Qué pruebas tengo de que no esté bien?”.

También puedes proponer un pensamiento alternativo como “quizá no está perfecto pero está bien hecho” o “los seres humanos no somos perfectos no debería buscar permanentemente la perfección en una tarea que está bien realizada”.

El objetivo consiste en que una vez hayas propuesto pensamientos alternativos para cada pensamiento perfeccionista, seas capaz de que aparezcan cada vez que el perfeccionismo se apodere de ti.

De este modo, cuando te venga un pensamiento perfeccionista te aparecerá también uno que no lo es, y tendrás una mayor capacidad para valorar adecuadamente si la tarea se debe mejorar o no.

5-Exponte a las imperfecciones

desorden

Acto seguido puedes poner a prueba el ejercicio anterior para experimentar en primera persona las consecuencias tanto de los pensamientos perfeccionistas como de los pensamientos alternativos.

Realiza tareas y dalas por terminadas aun cuando en tu mente aparezcan pensamientos perfeccionistas tipo “está tareas no está suficientemente bien”.

En ese momento habrá aparecido tu pensamiento alternativo “no tengo pruebas de que no este suficientemente bien”.

Dale un voto de confianza a tu pensamiento alternativo (aunque sea a modo de prueba) y fíjate en cuáles han sido sus consecuencias.

¿Has tenido represalias por hacer algo que no estaba perfecto?, ¿has terminado la tarea más rápidamente? ¿has sido más productivo? ¿te has sentido menos angustiado al no estar horas y horas revisándola?.

6-Define tus metas

diana objetivos

Una vez ya estés entrenado para generar pensamientos alternativos a los perfeccionistas, debes definir claramente cuáles son tus objetivos.

Seguramente el perfeccionismo te impida trabajar de un modo rápido, productivo y resolutivo, por lo que ahora que ya tenemos herramientas para controlarlo, podemos empezar a plantearnos estas metas.

Haz una lista de las cosas que tienes que hacer (no de cómo las tienes que hacer) en un periodo de tiempo determinado, y mantén esta lista como el objetivo que conseguir.

7-Empieza

comenzar chica

Ahora ya podemos empezar a trabajar, siendo muy conscientes de que lo haremos de una forma distinta de cómo lo hemos hecho hasta ahora, ya que lo realizaremos sin ser extremadamente perfeccionistas.

Toma la lista anterior y empieza a realizar las actividades. Cada vez que te aparezca un pensamiento perfeccionista pon en práctica el pensamiento alternativo que has realizado anteriormente para que el perfeccionismo no se interponga en el logro de tus objetivos.

8-Fija un tiempo límite

tiempo limite

Para que puedas combinar tus objetivos con tu perfeccionismo, el cual no ha desaparecido (recuerda que estamos aprendiendo a gestionarlo, no a eliminarlo) es muy importante que delimites el tiempo. Para ello, es bueno que te organices y delimites un tiempo máximo para cada actividad.

No hace falta que empieces exigiéndote al máximo, por lo que puedes darte un tiempo razonable para cada tarea, pero teniendo siempre en cuenta que el tiempo que delimites a cada actividad debe permitirte conseguir el resto de objetivos.

El objetivo de este octavo paso consiste en que seas capaz de realizar una tarea en un tiempo determinado y razonable (nunca excesivo) de modo que no tengas tiempo para sobrepasarte con perfeccionismos.

Para poder realizar cada tarea en un plazo determinado, probablemente tengas que utilizar tu lista de pensamientos alternativos para evitar que aparezca tu conducta perfeccionista, la cual te podría hacer perder mucho tiempo.

9-Analiza tus resultados

analizar resultados

Una vez hayas realizado todas las tareas que marcaba tu lista de objetivos, de un modo más o menos rápido y sin tener tiempo para que aparezcan tus  conductas perfeccionistas, analiza cuáles han sido los resultados.

¿Lo has realizado muy mal todo? ¿los resultados difieren mucho a los que conseguías anteriormente? ¿cuánto tiempo habrías tardado en realizar todo esto cuando utilizabas el perfeccionismo y cuánto has tardado ahora?

Seguramente puedas sacar tus conclusiones y ver que, a pesar de que no hayas podido perfeccionar tanto como una parte de ti quisiera, tus resultados han sido parecidos, has tardado mucho menos que antes y no te has angustiado tanto.

10-Cambia tus ideas perfeccionistas

cambiar ideas

Con todo lo que has realizado hasta ahora, puedes empezar a cambiar tus supuestos más generales sobre el perfeccionismo.

¿Son válidos e inamovibles tus pensamientos perfeccionistas? ¿A veces pueden ser igual de validos otro tipo de pensamientos? ¿Te sale rentable funcionar de un modo perfeccionista o es mejor intentar evitarlo cuando no sea necesario?

El objetivo de este último punto es que recapitules todo lo que has hecho hasta ahora y veas que realmente es muy útil poder gestionar el perfeccionismo.

De este modo, podrás quitarle importancia y evitar que juegue un papel fundamental en tu forma de funcionar.

¿Y tú cómo lo has hecho para evitar el perfeccionismo? Coméntalo con nosotros. ¡Muchas gracias!

Referencias

  1. Costa, M y López E. (2008). Educación para la salud. Guía práctica para promover estilos de vida saludables. Madrid: Pirámide.
  1. Pérez Álvarez, M., Fernández Hermida, J.R., Fernández Rodríguez, C. y Amigó Vazquez, I. (2003). Guía de tratamientos psicológicos eficaces. Vol I, II y III. Madrid: Pirámide.
  1. M.A. Vallejo Pareja. (1998). Manual de terapia de conducta. Vol. 1 i 2. Madrid: Dykinson.
  1. http://www.crecimiento-y-bienestar-emocional.com/autoestima-perfeccionismo.html.
  1. http://bsc.harvard.edu/files/perfectionism_strategies_for_change_revised_2014.pdf.
  1. http://webstandardssherpa.com/reviews/

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