Los Procesos Psicológicos Superiores (Concepto y Tipos)

Las procesos psicológicos superiores consisten en un concepto muy amplio que abarca estructuras conocidas como las cortezas cerebrales. Es la capa más exterior que forma nuestro cerebro y alcanza su máximo desarrollo en la edad adulta.

Estas áreas se denominan integradoras, ya que procesan gran cantidad de información proveniente de distintas estructuras y le dan un sentido único. 

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Las funciones cerebrales superiores son las que nos colocan en la cima de la evolución (Tranel, Cooper & Rodnitzky, 2003). ¿Cuáles son y que capacidades tienen? ¿En qué se diferencia de los funciones inferiores? ¿Cuán importante es para el desarrollo del lenguaje? ¿Que alteraciones pueden presentar?

Definición de procesos psicológicos superiores

Muchos lo consideran como el pensamiento superior, la parte más desarrollada del cerebro que nos hace reflexivos. Esto es así porque estas funciones parecen asociarse con la atención, toma de decisiones, conciencia, lenguaje, juicio, la capacidad de pensar en el futuro, etc.

Filogenéticamente surgieron al aumentar nuestra capacidad craneana, probablemente debido a la necesidad de adaptarnos a ambientes hostiles y cambiantes.

Azcoaga (1977) define que las funciones cerebrales superiores son, básicamente, las praxias (patrones de movimientos aprendidos), las gnosias (dar significado a lo que captan nuestros sentidos) y el lenguaje. Se basan en estos aspectos:

– Son exclusivas de los humanos, es decir, no existen en otras especies animales.

– A diferencia de las funciones inferiores, las superiores se desarrollan a través de un aprendizaje mediado por la interacción social.

Todo esto paralelo al desarrollo del cerebro durante nuestra vida. La influencia reciproca de la maduración neurológica y las experiencias que se viven van construyendo estas funciones.

Así, una función cerebral inferior se refiere a una reacción innata hacia un estímulo del entorno (si me quemo la mano, la retiro); mientras las superiores son más elaboradas, como el engaño o la llamada de atención a otros.

– Son necesarias para que se den otros procesos de aprendizaje.

– Nos dan la capacidad de manejar dos o más tipos de información o eventos de manera simultánea (Louise Bérubé, 1991).

Estas funciones son necesarias para actividades típicas del aprendizaje escolar como la lectura, escritura, cálculo, música, deportes, artes, etc. Estos son conocimientos que se transmiten de generación en generación, asumidos como un elemento del patrimonio cultural humano.

Pueden verse a través de nuestra conducta y son muy útiles para desarrollar las capacidades artísticas y la creatividad.

Los 4 Principales procesos mentales superiores

Gnosias

Están asociadas con la percepción, pero un sentido más complejo: otorgar significado a lo que captamos. Consiste en la habilidad para reconocer estímulos que están almacenados en nuestra memoria.

Así, las gnosias nos permiten conocer o reconocer nuestro entorno, sus objetos y a nosotros mismos y encontrarle un sentido.

Involucra a los diferentes sistemas sensoriales y a las áreas del cerebro que le dan distintos significados según cada momento y lugar. Así como a nuestra memoria, con el objetivo de relacionar aspectos ya aprendidos con los nuevos.

Para que aparezca este tipo de aprendizaje, deben llegar conjuntamente varios elementos desde los sentidos hasta la corteza cerebral. Cuando estos elementos aparecen juntos repetidas veces, se consolida su aprendizaje. Por ejemplo, vinculamos un lugar con cierto olor y cuando ese olor aparece en otro contexto, nos extrañamos.

Hay dos tipos de gnosias según su complejidad:

– Gnosias simples: percepciones simples que nos permiten dar significado a información que llega directamente de los sentidos: visual, táctil, auditivo, gustativo y olfativo.

– Gnosias complejas: se tratan de las gnosias simples pero integradas, formando de manera combinada otras percepciones más elaboradas. Por ejemplo, la percepción del tiempo o del espacio, de movimiento, de velocidad o de nuestro propio cuerpo y su posición (éste último se llama somatognosia).

Aquí dentro enmarcamos las gnosias visuoespaciales, que implican el reconocimiento de planos, distancias, formas geométricas… todo asociado con la orientación espacial (Fernández Viña y Ferigni, 2008).

Cuando se daña da lugar a una condición llamada agnosia. Se caracteriza por una falta de reconocimiento del mundo ya sea visualmente (agnosia visual), audivamente (agnosia auditiva), táctil (agnosia táctil), olfativa (anosmia) o en el esquema corporal (asomatognosia). Lo curioso es que el daño no está en sus órganos sensoriales (ojos, oídos, piel…) sino en sus centros cerebrales que le dan significado.

Es una manifestación típica de la demencia y se observa en que ya les cuesta reconocer caras familiares, objetos, olores familiares, su propio cuerpo, etc.

Praxias

Consiste en la realización de movimientos aprendidos controlados y voluntarios. Ya pueden ser simples o complejos y aparecen como respuesta a ciertos estímulos del entorno.

Algunos ejemplos pueden ser tocar algún instrumento, la comunicación por gestos, abrocharse una camisa, atarnos los zapatos, encender una vela, cepillarse los dientes, etc.

Así, requiere que no tengamos daños en nuestros músculos, articulaciones, huesos… Que los centros cerebrales que dirigen el movimiento estén conservados, al igual que las áreas que supervisan los movimientos que estamos haciendo; y una memoria preservada, ya que tenemos que recordar cómo ejecutar los movimientos que hemos aprendido.

Para que la praxia ocurra necesita que todo el encéfalo funcione correctamente, principalmente los sistemas motores y sensitivos.

Cuando se dan ciertas lesiones cerebrales, aparece una condición llamada apraxia. Significa una incapacidad para hacer tareas motoras aprendidas sin existir ninguna parálisis motora, problemas del tono muscular o de la postura, ni deficiencias sensoriales (Rodríguez Rey, Toledo, Díaz Polizzi y Viñas, 2006).

En el artículo podrás encontrar más información del tema y ver los tipos de apraxias que existen. Apraxias: Trastornos motores.

Hay que saber que realmente las praxias y las gnosias no son conceptos separados, y que a nivel de actividad cerebral trabajan de manera conjunta e indivisible. De hecho, existe la llamada “praxia constructiva” en la que trabajan a la vez la gnosia visuoespacial y las praxias. Se observa en tareas como copiar dibujos, hacer puzzles o construcciones con cubos.

Lenguaje

Como sabemos, es la capacidad que más representa a los seres humanos y que nos diferencia de las otras especies.

Los humanos han sido capaces de crear idiomas, facilitando el aprendizaje de cada individuo y provocando que nuestra inteligencia y conocimientos avancen a pasos agigantados.

Esta forma humana de lenguaje se considera el “lenguaje simbólico”, caracterizado por sonidos discretos muy variados que se pueden combinar infinitamente, dando la libertad de expresar lo que queramos.

Incluso nuestra manera de comunicarnos da lugar a múltiples matices y juegos: rimas, poesía, metáforas…

El lenguaje es una complejísima tarea que requiere de un aparato bucofonatorio conservado, una buena memoria para recordar expresiones, palabras, sonidos, sílabas, letras…

Además de que las áreas que controlan el movimiento de nuestros órganos implicados en el habla estén preservadas, y que seamos capaces de supervisar lo que estamos diciendo/escribiendo y corregirlo si es necesario. Esto último implica que somos conscientes de que lo que decimos tenga un sentido y una coherencia y que sea apropiado para el momento en el que nos encontramos.

Para la comprensión del lenguaje pasa lo mismo: entender lo que otro nos dice requiere de sofisticados y múltiples mecanismos. Todo este proceso integrador ocurre gracias a nuestras funciones cerebrales superiores.

Esto es así porque el lenguaje es algo a lo que estamos predispuestos, pero si no tenemos a nadie que nos lo enseñe, no vamos a desarrollarlo. Es una habilidad que crece y se enriquece a medida que se practica.

Cuando esta capacidad superior se daña, aparecen las conocidas afasias en las que la persona no puede producir el lenguaje o comprenderlo por alguna alteración cerebral. Esto en ausencia de problemas motores del habla. Puedes ver en este artículo qué es la afasia, los tipos que existen y su tratamiento.

Funciones ejecutivas

Se puede decir que son los procesos mentales más complejos que se encargan de dirigir, supervisar, organizar, y planificar nuestros actos. Son consideradas funciones cerebrales superiores por integrar y manejar una gran cantidad de información continuamente.

Están involucrados en la toma de decisiones adecuada, predicción de las consecuencias, resolución de problemas de manera más efectiva, ideas abstractas, etc.

En definitiva, es nuestra parte más “racional”, el “jefe” que se encarga de organizar todos los otros sistemas de la mejor manera posible.

Dentro de las funciones ejecutivas puede incluirse un tipo de atención: aquella que es voluntaria y dirigida a un estímulo conscientemente, aunque no sea de nuestra preferencia, haciendo un esfuerzo por inhibir otras distracciones.

Así, por ejemplo, podemos elegir atender al profesor en clase, aunque ésta sea poco motivante para nosotros, a la vez que evitamos distraernos con ruidos o interrupciones. Esta sería la forma de atención más propia de las funciones ejecutivas.

Al igual puede ocurrir con la memoria, cuando hacemos un esfuerzo activo para recordar alguna palabra o concepto que temporalmente no tenemos acceso.

O bien, aquellas estrategias que aprendemos en el colegio para memorizar voluntariamente fórmulas matemáticas. E incluso nuestros propios métodos que vamos perfeccionando para aprendernos el contenido de un examen. Todo ello requiere un uso consciente y controlado de nuestra memoria.

Por otro lado, las funciones ejecutivas nos permiten también hacer valoraciones: ver si la decisión que hemos tomado ha sido buena o podríamos haber hecho algo mejor.

También existe una capacidad llamada la metacognición, que nos hace poder regular nuestro propio aprendizaje y reflexionar sobre nuestros propios pensamientos y razonamiento. Sería algo así como pensar sobre nuestra forma de pensar.

Las funciones ejecutivas están localizadas en toda la corteza prefrontal de nuestro cerebro, y los principales neurotransmisores que participan son la norepinefrina y la dopamina.

Cuando esta estructura se daña aparecen problemas para regular la propia conducta, la persona se puede volver desinhibida, infantil, no controlar sus impulsos, no prever consecuencias, tener dificultades para dirigir su atención, disminución de la motivación, comportamientos perseverantes, etc.

Si te interesa saber más sobre las funciones ejecutivas visita “Lóbulo frontal: anatomía y funciones”.

Comportamiento y alteraciones

Uno de los métodos para descubrir el comportamiento de las funciones cerebrales superiores ha sido a través de estudios de lesiones. Es decir, se observa con alguna técnica de neuroimagen qué región del cerebro está dañada y se asocia con los comportamientos en los que la persona tiene dificultades.

Comparando muchos estudios de lesiones diferentes, se acaban descubriendo áreas que si se perjudican provocan los mismos resultados en el comportamiento en todos los individuos.

A través de estudios de la neuroimagen también se ha podido observar como varios participantes, que llevaban a cabo ciertas actividades, activan ciertas áreas cerebrales según cada momento. 

Sin embargo, al contrario que las funciones más inferiores, es importante saber que las funciones cerebrales superiores no están localizadas en áreas delimitadas del cerebro; sino más bien están integrados en grupos que conforman una red cerebral llena de conexiones neuronales.

Cuatro tipos de corteza

Para comprender mejor cómo se organizan las funciones cerebrales superiores, vamos a describir los cuatro tipos de corteza cerebrales que existen y su localización.

  • Cortezas primarias: son las que reciben directamente la información sensorial desde la periferia.

Son principalmente el área visual (situada en la corteza occipital), el área auditiva (lóbulos temporales), área gustativa (opérculo parietal), área olfativa (áreas frontobasales), áreas motoras (circunvolución pre-rolándica) y área somatosensorial (circunvolución post rolándica).

Si estas cortezas se lesionan, van a provocar dificultades en la sensibilidad como ceguera, hipoestesia o disminución de la sensibilidad o parálisis parciales.

La información que procesan estas zonas se envías a las cortezas unimodales.

  • Cortezas de Asociación Unimodales: estas serían las más relacionadas con las funciones cerebrales superiores, ya que le dan un sentido a la información que llega de las cortezas unimodales según lo aprendido en experiencias anteriores.

Sus neuronas envían proyecciones a las cortezas heteromodales y regiones paralímpicas.

  • Cortezas de Asociación Heteromodales: también llamadas multimodales, también se asocian con las funciones cerebrales superiores porque integran información tanto motora como sensitiva de distintas modalidades diferentes.

Este procesamiento es el que nos permite desarrollar la atención, el lenguaje, la planificación de los movimientos voluntarios, el procesamiento visuoespacial, etc.

  • Corteza Límbica y Paralímbica: son las involucradas en el procesamiento emocional y consisten en las regiones más antiguas filogenéticamente hablando. Incluyen áreas como la amígdala, el hipocampo, el cíngulo, la ínsula, etc.

Establece múltiples conexiones con las cortezas unimodales, heteromodales y otras estructuras como el hipotálamo (González-Hernández, 2016).

Referencias

  1. Azcoaga, J.E. (1977). Investigación de las funciones cerebrales superiores. Docencia e investigaciones en Neuropsicología y Afasiología Rosario (Santa fé, Argentina).
  2. Bérubé L. (1991). Terminologie de neuropsychologie et de neurologie du compartament, Montreal, Les Edicions de la Cheneeliére Inc.
  3. Fernández Viña, A. L. y Ferigni, P. L. (2008). Las Funciones Cerebrales Superiores. De Grupo PRAXIS
  4. Fujii, T. (2009). Neuroimaging studies on higher brain functions. Rinsho Shinkeigaku, 49(11): 933-4.
  5. Gnosias. (s.f.). Recuperado el 31 de Agosto de 2016, de Mundo Asistencial
  6. González-Hernández, J. (s.f.). Corteza Cerebral. Recuperado el 31 de Agosto de 2016, de Memoriza: www.memoriza.com/documentos/Docencia/neuropsicologia.pdf
  7. Martínez, S. (s.f.). Las gnosias. Recuperado el 31 de Agosto de 2016, de Facultad de Psicología, Universidad de la República
  8. Rodríguez Rey, Roberto. (2005). Funciones cerebrales superiores. De la Facultad de Medicina, Universidad Nacional de Tucumán
  9. Rodríguez Rey, R.; Toledo, R.; Díaz Polizzi, M.; Viñas, M.M. (2006). Funciones cerebrales superiores: semiología y clínica. Revista de la facultad de medicina, 7 (2): 20-27.
  10. Tranel, D., Cooper, G. & Rodnitzky, R.L. (2003). Higher Brain Functions. En P.M. Conn. (Ed.), Neuroscience in Medicine (pp. 621-639). New York: Humana Press.
  11. Pert, C. (s.f.). Higher Brain Function. Recuperado el 31 de Agosto de 2016, de Life Power Wellness: www.lifepowerwellness.com/higherbrainfunction.htm

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