Prosopagnosia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La prosopagnosia, ceguera facial o agnosia facial, es un trastorno neurológico en el que la persona es incapaz de reconocer los rostros de otras personas (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2007).

La mayoría de nosotros somos capaces de reconocer caras conocidas rápidamente, con precisión y sin un esfuerzo notable. Sin embargo, esto no sucede en las personas que padecen prosopagnosia (Rivolta, 2014).

prosopagnosia

Dependiendo del grado de afectación, algunas personas presentaran dificultad para reconocer una cara familiar o conocida; otras no podrán diferenciar entre rostros desconocidos (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2007).

Por otro lado, algunas personas pueden presentar graves dificultades para reconocer su propio rostro (National Institute of Neurological Disorders and Stroke, 2007), no pudiendo reconocerse a sí mismo en un espejo ni en una fotografía (Canché-Arenas et al., 2013).

Además, aunque la mayoría de personas suelen presentar un déficit muy selectivo a las caras, en otras ocasiones se extiende a otros estímulos, como diferentes objetos.

Muchas personas también apuntan dificultades relacionadas con el procesamiento de las caras, como una dificultad para juzgar la edad, el sexo las expresiones emocionales (Centre for Face Processing Disorders Bournemouth University, 2016).

Normalmente, la prosopagnosia se trata de la manifestación inicial de diferentes enfermedades neurológicas, aunque suele ser una manifestación infrecuente de entidades como la migraña, lesiones neoplásicas o enfermedades cerebrovasculares (Canché-Arenas et al., 2013).

Estadísticas de la prosopagnosia

Los casos de prosopagnosia adquirida son escasos, por lo que la mayoría de datos estadísticos proceden de estudios relacionados con la prosopagnosia del desarrollo.

En una investigación reciente realizada en Alemania, el estudio de las habilidades de reconocimiento facial en un amplio grupo de estudiantes mostró una tasa de prevalencia de entre un 2 y 2,5%.

Es decir, es probable que una de cada 50 personas puedan presentar prosopagnosia del desarrollo (Centre for Face Processing Disorders Bournemouth University, 2016).

En el caso del Reino Unido, es posible que exista una cifra cercana a 1,5 millones de personas que presentan signos o síntomas de esta patología.

Incluso, si se sobreestimara su presencia en un 1%, esto significaría que aproximadamente 600.000 personas padecen este tipo de trastorno (Centre for Face Processing Disorders Bournemouth University, 2016).

Definición e historia

La prosopagnosia se refiere un trastorno en el reconocimiento de caras. Este término deriva de las raíces griegas prosop que significa rostro y Gnosis que significa conocimiento (Canché-Arenas et al., 2013).

Entre los primeros casos que hacen referencia a un déficit en la identificación de rostros, se encuentran los descritos por Wilbrand en 1892.

Sin embargo, el término fue acuñado por el médico Joachin Bodamer en 1947, para caracterizar diferentes casos clínicos, entre los que se encuentran el de un paciente con 24 años de edad que tras una herida de bala en la cabeza perdió su capacidad para reconocer las caras de sus familiares y amigos, incluso su propio rostro al mirarse en el espejo.

Sin embargo, era capaz de identificar a estar personas por otras características como el tacto, la voz o la forma de caminar (García-García y Cacho-Gutierrez, 2004).

A partir de este caso, Boadamer definía el término prosopagnosia de la siguiente manera: Es la interrupción selectiva de la percepción de rostros, tanto del propio como el de los demás, los que pueden ser vistos pero no reconocidos como losque son propios de una determinada persona” (González Ablanedo et al., 2013).

Síntomas de la prosopagnosia

Se considera que la prosopagnosia en general puede causar alguno o varios de los siguientes déficits:

  • Incapacidad de experimentar sensación de familiaridad ante rostros conocidos.
  • Dificultad para reconocer rostros de familiares y conocidos.
  • Incapacidad para reconocer y discriminar entre rostros de familiares y conocidos.
  • Incapacidad de discriminación entre rostros desconocidos.
  • Dificultad o incapacidad de discriminación entre rostros y otros estímulos.
  • Dificultad o incapacidad para reconocer el rostro propio en el espejo o en fotografías.
  • Dificultad o incapacidad de percibir y reconocer los rasgos faciales.
  • Dificultad para el reconocimiento de otros elementos asociados a los rasgos faciales como la edad, el sexo o la raza.
  • Dificultad o incapacidad de percibir y reconocer las expresiones faciales.

Tipos

Todas las manifestaciones de la prosopagnosia pueden presentarse en un grado diferente de severidad. En muchos casos, el reconocimiento de las expresiones faciales aparece conservado, los individuos son capaces de identificar si la cara expresa alegría, tristeza o ira.

Además, también son capaces de detectar la edad, el sexo o incluso son capaces de realizar juicios discriminativos acerca del carácter atractivo de un rostro (González Ablanedo et al., 2013).

En cuando a los criterios de clasificación de este trastorno, no existen una unanimidad en el panorama clínico. No obstante, es evidente que muchos de los pacientes manifiestan de forma diferente esta patología.

Algunas personas presentan un déficit visoperceptivo, déficit en la información percibida o déficit de almacenamiento/recuperación de la información (García-García y Cacho-Gutierrez, 2004).

En función de esto, se proponen cuatro tipos de prosopagnosia (García-García y Cacho-Gutierrez, 2004):

  • Prosopagnosia aperceptiva: en este caso, algunos pacientes presentan una dificultad para reconocer que una cara es una cara.
  • Prosopagnosia discriminativa: los individuos presenta una dificultad para reconocer una misma cara desde diferentes perspectivas espaciales, o para identificar un mismo rostro en posición invertida.
  • Prosopagnosia asociativa: algunos pacientes presenta una dificultad para reconocer caras familiares, es decir, presentan un déficit en la asociación de la familiaridad a un estímulo facial conocido.
  • Prosopagnosia identificativa: en otros casos, los pacientes pueden conservar la capacidad de reconocer si una cara pertenece a alguien conocido, sin embargo, presentan dificultades para determinar de quién se trata.

Causas de la prosopagnosia

Hasta hace poco, se consideraba que la prosopagnosia se trataba de una patología rara y poco frecuente (Centre for Face Processing Disorders Bournemouth University, 2016).

Normalmente, su presentación se asociaba a un daño neurológico adquirido (un accidente vascular-cerebral o un trastorno craneoencefálico), y la mayoría de estudios del siglo XX, abalaban estas suposiciones (Centre or Face Processing Disorders Bournemouth University, 2016).

Sin embargo, los estudios más actuales han apuntado la existencia de variedad de casos de prosopagnosia en personas que no han adquirido un daño neurológico (Centre for Face Processing Disorders Bournemouth University, 2016).

Por lo tanto, en función de la naturaleza de la patología podemos distinguir dos tipos:

Prosopagnosia adquirida

En en esta clasificación se establece una relación directa entre la lesión cerebral y el déficit en la percepción, reconocimiento e identificación de rostros (Canché-Arenas et al., 2013).

En general, una de las causas más comunes es el accidente cerebrocascular, que se refieren a la interrupción del flujo sanguíneo cerebral como consecuencia de una oclusión o perforación de los vasos sanguíneos.

Cuando las células dejan de recibir oxígeno y glucosa, dejan de funcionar hasta que se produce una muerte neuronal. En concreto, cuando el ictus se produce en vasos sanguíneos cerebrales posteriores puede causar este tipo de patología (Rivolta, 2014).

Por otro lado, los eventos traumáticos sobre la cabeza (accidentes de tráfico, lesiones deportivas, etc.), pueden causar una perdida neuronal importante que conduzca al padecimiento de esta patología (Rivolta, 2014).

La prosopagnosia adquirida también se puede presentar como consecuencia de cirugías para el tratamiento de la epilepsia, trastornos degenerativos, intoxicación por monóxido de carbono (Rivolta, 2014), neoplasias o procesos infecciosos (Canché-Arenas et al., 2013).

Prosopagnosia congénita o del desarrollo

Las dificultades para el reconocimiento, identificación y discriminación de rostros se observa en ausencia de lesiones neurológicas (Canché-Arenas et al., 2013).

Las evidencias experimentales recientes sugieren que existen una contribución genética a la prosopagnosia congénita o del desarrollo. Varios estudios muestran casos con al menos un familiar de primer grado que también sufre algún tipo de deficiencia de reconocimiento facial (Centre for Face Processing Disorders Bournemouth University, 2016).

En muchos casos, es difícil de detectar ya que el individuo nunca ha experimentado un nivel premóbido o “normal” con el que comparar sus habilidades de procesamiento facial. Además, debido a su origen congénito es posible que la persona haya desarrollado estrategias de compensación para el reconocimiento (Rivolta, 2014).

Independientemente de la naturaleza de la patología, el procesamiento de caras y el reconocimiento de rostros se mostrará alterado cuando los mecanismos etiológicos afecten a las siguientes regiones cerebrales:

  • Hipocampo y regiones fronto-temporales: esenciales en el proceso de comparación de estímulo con las imágenes mnésicas para activar sensaciones de familiaridad.
  • Corteza de asociación visual: esencial en la construcción de la imagen mental del estímulo facial.
  • Regiones temporo-parietales: esenciales en la memoria semántica relacionada con las personas.
  • Hemisferio izquierdo: importante en la activación de estructuras lingüísticas que codifican la información para el acceso al nombre.

Diagnóstico

No existe una prueba diagnóstica única que informe sobre la presencia o ausencia de la prosopagnosia. Para la evaluación se suelen emplear diferentes tipos de pruebas que evalúan aspectos de la percepción, el reconocimiento o la identificación de rostros (Canché-Arenas et al., 2013).

En general, esta evaluación puede parecer sencilla, ya que se trata de comprobar si un paciente es capaz o no de reconocer rostros. Si tenemos en cuenta que la percepción de caras implica una secuencias de procesos cognitivos que están ligados a diferentes estructuras cerebrales, es necesario realizar una exploración específica aplicando diferentes tipos de pruebas que evalúen las diferentes áreas (García-García et al., 2004).

Evaluación del ámbito perceptivo

Para determinar si la persona es capaz de percibir cada uno de los rasgos que caracterizan un rostro. Algunas de las pruebas que podemos emplear para evaluar este aspecto son (Canché-Arenas et al., 2013):

  • Prueba de emparejamiento de fotografías.
  • Prueba de identificación perceptiva de rostros.
  • Dibujo de una cara.
  • Copiar el dibujo de una cara.

Evaluación del ámbito asociativo

  • Prueba de emparejamiento de fotografías diferentes.
  • Prueba de identificación categorial.
  • Dibujo pautado de una cara.

Evaluación del ámbito identificativo

  • Prueba de emparejamiento visuoverbal identificativa. Asociar fotografías de rostros de personas conocidas con su profesión, escrita verbalmente.
  • Prueba de elección múltiple.

Evaluación del ámbito denominativo

  • Prueba de emparejamiento visuoverbal denominativa. Emparejar fotografías de rostros de personas cercanas con su nombre escrito.
  • Prueba de denominación.

Evaluación de la identificación de expresiones faciales y estados emocionales

  • Prueba de identificación de expresiones faciales.

Consecuencias de la prosopagnosia

Las personas que presentan este tipo de patología, son capaces de recordar a las personas que son conocidas (familiares, amigos) y recuerdan sus caras. Sin embargo, al verlas no son capaces de reconocerlos (González Ablanedo et al., 2013).

En general, recurren a diferente señales para compensar este déficit de reconocimiento: ropa, gafas, pelo, particularidades (cicatrices), esperar a oír la voz, forma de caminar, etc., (González Ablanedo et al., 2013).

Sin embargo, no siempre tiene la habilidad de emplear mecanismos compensatorios, por lo que el trastorno tendrá un impacto funcional importante.

No en todos los casos son capaces de distinguir los elementos faciales, de diferenciar una cara de otro tipo de estímulo o incluso de diferenciar una cara de otra (Centre for Face Processing Disorders Bournemouth University, 2016).

Debido a estas circunstancias, suelen evitar asistir a reuniones sociales o aglomeraciones. En muchos casos, también muestran dificultades para seguir el hilo argumental de una película debido a que no son capaces de identificar a sus personas (González Ablanedo et al., 2013).

Diferentes investigaciones han mostrado casos de evitación de la interacción social, problemas en las relaciones interpersonales y en la carrera profesional y/o depresión (Centre for Face Processing Disorders Bournemouth University, 2016).

Además, en casos graves los pacientes van a ser incapaces de reconocer su propio rostro por lo que es posible que desarrollo alteraciones neuropsquiátricas importantes.

Tratamiento

No existe un tratamiento específico para esta patología. Las investigaciones que están en marcha actualmente tratan de centrar su estudios en la compresión de las causas y la base de la prosopagnosia, mientras que otros examinan la eficacia de algunos programas diseñados para la mejora del reconocimiento facial (Centre for Face Processing Disorders Bournemouth University, 2016).

En muchos casos, las técnicas de compensación (reconocimiento a través de otro estímulos perceptivos) suele ser útiles, pero no siempre funcionan (Centre for Face Processing Disorders Bournemouth University, 2016).

Conclusiones

La prosopagnosia pueden tener importantes repercusiones negativas en la esfera social del individuo que la padece.

Las personas con este trastorno presentan serias dificultades para reconocer a los miembros de su familia y amigos cercanos. Aunque emplean otras formas de identificarlos (la voz, la ropa o los atributos físicos) ninguno de estos son tan eficaces como los rostros.

En general, el objetivo central de cualquier intervención terapéutica debe ser ayudar a la persona a identificar y desarrollar este tipo de estrategias compensatorias.

Referencias

  1. BU. (2016). Prosopagnosia Research at Bournemouth University. Obtenido de Centre for Face Processing Disorders : prosopagnosiaresearch.org.
  2. Canché-Arenas, A., Ogando-Elizondo, E., & Violante-Villanueva, A. (2013). Prosopagnosia como manifestación de enfermedad vascular cerebral: Reporte de caso y revisión de la literatura. Rev Mex Neuroci, 14(2), 94-97.
  3. García-García, R., & Cacho-Gutiérrez, L. (2004). Prosopagnosia: ¿Entidad única o múltiple? Rev Neurol, 38(7), 682-686.
  4. Gonzales Ablanedo, M., Curto Prada, M., Gómez Gómez, M., & Molero Gómez, R. (2013). Prosopagnosia, la discapacdad para reconocer una cara conocida. Rev Cient Esp Enferm Neurol., 38(1), 53-59.
  5. NHI. (2007). Prosopagnosia. Obtenido de National Institute of Neurological Disorders and Stroke: ninds.nih.gov.
  6. Rivolta, D. (2014). Prosopagnosia: The Inability to Recognize Faces. En D. Rivolta, Prosopagnosia. When all faces look the same. Springer.

2 Comentarios

  1. Mi padre murió cuando yo tenía 4 años, desde entonces tenía un sueño recurrente en el que él venía a buscarme. También por aquella época empecé a no reconocer la cara de mi madre, cosa que me dura hasta hoy y hace ya 43. No es continuo, son episodios en los que la tengo delante y pienso ¿quien es esa mujer? Al momento voy centrandome y ya me pregunto ¿es mi madre? Es angustioso, al punto que he llegado a pensar que a lo mejor soy adoptada ¿es posible que la prosopagnosia te ocurra sólo con una persona?

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