Quejarse Tiene Consecuencias Perjudiciales para la salud

Recientes estudios han concluido en que quejarse tiene consecuencias perjudiciales para la salud, tanto física como mentalmente.

Se ha determinado que también se trata de algo contagioso, que puede provocar el malestar a nuestro alrededor, extendiéndose por nuestros círculos más cercanos.

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Quejarte puede empeorar tu salud

Steven Parton, autor en Psych Pedia publicó un artículo donde verificaba que quejarte y ser un “quisquilloso” tiene una serie de efectos negativos para la salud. Llega a afirmar que esta práctica puede conllevar incluso a la muerte.

A continuación te explicaré los tres aspectos, que según Parton, se tratan de los más importantes sobre este hecho.  

La sinapsis moldea tus pensamientos

El cerebro realiza constantemente múltiples sinapsis – conexión entre dos neuronas  –. Cada vez que tienes un pensamiento, una sinapsis dispara una sustancia química que crea un puente por el que las señales eléctricas cruzan, transportando de esta manera carga de información.

Como consecuencia, las acciones hacen que tu cerebro vaya remodelándose a partir de dichos pensamientos, cambiando su construcción e influenciándose. De este modo, se puede entrever que al quejarnos en todo momento estamos condicionando a nuestro cerebro a ser cada vez más negativo. En otras palabras, estamos ayudando a auto-propiciarnos un panorama más pesimista.

Efectos para la salud

Al estar en todo momento de mal humor, la sinapsis de la que te he estado hablando debilita el sistema inmunológico, elevando la presión arterial y aumentando el riesgo de padecer enfermedades del corazón o incluso la obesidad o la diabetes.

También tiene mucho que ver el cortisol, una hormona que aparece en los momentos más tensos y negativos. Según Parton, “la lista de efectos perjudiciales es interminable”.

No solo tu negatividad puede afectarte, sino la de los otros

Como se deja entrever en el título del apartado, además de tu propia actitud, la del resto de personas que te rodean puede ser perjudicial para tu salud. “Cuando vemos a alguien que está experimentando una emoción, como por ejemplo la tristeza, nuestro cerebro se pone a prueba para intentar imaginar qué es lo que le ocurre a la otra persona” afirma Parton.

Básicamente, se trata de un mecanismo empático que aparece de manera inconsciente. Pese a esto, hay maneras de contrarrestarlo. El secreto reside en la práctica del positivismo para así debilitar la tristeza. Algunos consejos que brinda el autor del estudio se encuentra en el rodearte de las personas felices para “cablear el cerebro hacia el amor”.

En conclusión…

Las elecciones son simples, positividad o negatividad. Pese a que haya momentos en los que sea prácticamente imposible sacar adelante un problema, siempre hay que mirar el lado bueno de las cosas. Tu salud y la de los que te rodean te lo agradecerán.

Respecto a este tipo de pensamientos, Steven Parton concluye explicando que “si estás atento en los fracasos, no hay razón para que el día siguiente sea peor. Hacer algo nuevo cada día, aprender su lección y elegir el positivismo antes que el quejarnos nos ayudará poderosamente. Cuanto más practiques esto, más feliz serás”.

Referencias

  1. http://psychpedia.blogspot.com.es/2015/11/the-science-of-happiness-why.html
  2. http://www.inc.com/jessica-stillman/complaining-rewires-your-brain-for-negativity-science-says.html
  3. https://www.fastcompany.com/3032351/the-future-of-work/why-venting-about-work-actually-makes-you-angrier

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