10 Remedios Caseros para Bajar el Colesterol (Naturales)

Algunos de los mejores remedios caseros para bajar el colesterol son tomar grasas omega 3, sustituir carbohidratos simples por integrales, comer más legumbres, hacer deporte, la meditación y otros que a continuación te explicaré.

Como siempre digo es importante conocer a fondo algo para transformarnos verdaderamente en dueños de nosotros mismos y poder cuidar de verdad de nuestro estado de salud.

remedios caseros bajar colesterol

Hoy en día todos sabemos que es importante mantener un equilibrado nivel de colesterol para cuidar de nuestra salud y prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Pasamos a enumerar en primer lugar los remedios caseros para conseguir nuestro objetivo.

1- Aumenta los niveles de grasas Omega 3 en tu alimentación 

Los alimentos ricos en grasa omega 3 son anti-inflamatorios y los puedes encontrar naturalmente en:

– Los frutos secos

Empieza a comerlos a diario, especialmente las nueces y las almendras, en su justa medida (son muy calóricos).

¿Cómo puedes hacerlo? Por ejemplo podrías merendar con un puñado de nueces y juntarlas con yogur natural, o añadirlas a tus ensaladas.

– En las semillas

Sobre todo en las de lino. Toma la costumbre de añadir semillas a tus ensaladas e incluso de aliñarlas con con aceite de linaza.

– En el pescado azul

Sardinas, boquerones, anchoas o atún. Come estos alimentos por lo menos un par de veces a la semana.

2- Sustituye los carbohidratos simples con los integrales 

Toma la costumbre de cambiar tanto las harinas blancas con las integrales como todos los productos a base de cereales, por ejemplo el arroz blanco y el pan blanco con sus equivalentes integrales.

Como te expliqué en mi artículo acerca del índice glucémico, estos alimentos no hacen que el azúcar en la sangre aumente de manera repentina, protegiéndote entonces de todos aquellos procesos implicados en la inflamación arterial que vimos antes.

Además, puedes empezar a introducir en tu alimentación diaria cereales nuevos como la quinoa, por ejemplo, que tiene un natural efecto de bajar el colesterol por su contenido en grasas omega 3 y ácido oleico.

Otro que no debería de faltar en tu mesa es la avena, muy efectivo para bajar el pico glucémico.

Además estimula el tiroides, acelerando el metabolismo y ayudándote a alcanzar y mantener tu peso ideal (no es aconsejada para quien tenga problemas relacionados con este glándula).

3- Aumenta el consumo de legumbres

Como los cereales integrales, también las legumbres ayudan a mantener la glucemia estable y en consecuencia también la producción de insulina por parte del páncreas.

Por su alto contenido en fibra, reducen el absorción del colesterol de la comida y la reabsorción de las sales biliares de la vesícula, que a su vez son ricas en colesterol endógeno.

Además de ser una buena fuente de hidratos de carbono complejos, también son una buena fuente de proteínas vegetales. Consumiendo legumbres podemos limitar el aporte de proteínas animales que conllevan muchas grasas saturadas y colesterol.

4- Toma dos tazas de Té Bancha todos los días 

El té Bancha es un tipo de té verde, rico en antioxidantes y bajo en teína. Tiene un efecto muy beneficioso sobre el hígado porque actúa como depurador del mismo.

Cuanto más limpio mejor será su forma de actuar. Acostúmbrate a tomar un par de tazas de este té cada día y hazlo lejos de la comida. ¿Por qué?

El té Bancha suele retener la absorción de hierro y tomarlo durante las comidas haría que tu organismo tenga un aporte reducido de este mineral.

Además de ayudarte a bajar el colesterol, este producto es un buen anticancerígeno, así que ya no tienes escusas para no transformarle en un fiel compañero de tu vida diaria.

5- Acompaña la carne con cúrcuma 

La cúrcuma, de la que te hablé en mi artículo sobre los alimentos anticancerígenos, es una planta herbácea de la familia de las zingiberáceas (la misma que el jengibre).

Es utilizada como una especia, de hecho es una de los componentes del curry. Tiene un elevado poder antiinflamatorio por la presencia de la curcumina.

La cúrcuma actúa a nivel hepático favoreciendo la liberación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL, colesterol bueno) que transportan el colesterol desde las arterias hasta el hígado.

Además estimula el mismo hígado a producir más bilis, contribuyendo de esta manera a eliminar el colesterol en exceso.

Puedes aprovecharte de ella añadiéndola a alimentos ricos en grasa, como por ejemplo la carne. De esta manera disminuirás la absorción del colesterol naturalmente presente en ella.

La curcumina viene asimilada mejor del organismo cuando se junta con la piperina (presente en la pimienta negra). Por esta razón se aconseja de juntar la cúrcuma con la pimienta a la hora de tomarla

6- Come alcachofas 

Como el té Bancha, también la alcachofa es un alimento que tiene un efecto détox del hígado por su contenido en ácido oleico y linoleico.

Puedes acompañar tu plato principal con esta verdura o tomarla como infusión.

7- Haz deporte

A parte de ser muy saludable en general, el deporte suele aumentar el colesterol “bueno” (HDL o de alta intensidad) y disminuye el colesterol “malo” (LDL o de baja intensidad) actuando a la vez sobre los triglicéridos.

Nuestro metabolismo se vuelve más activo con el ejercicio físico y ayuda, en muchos casos, a bajar de peso, que es importantísimo para prevenir las enfermedades cardiovasculares.

Los ejercicios aeróbicos más beneficiosos para bajar el colesterol son pasear, correr, nadar, ir en bicicleta.

Además, el deporte es un gran aliado en combatir el estrés, que como verás en el punto siguiente, está directamente implicado en el aumento de colesterol.

En este artículo puedes conocer los beneficios de practicas deporte.

8- Medita cada día

Meditar o simplemente tomarte un ratito de tiempo para ti cada día es una manera muy efectiva de reducir el colesterol.

Te estarás preguntando: ¿qué tiene a que ver algo así con los niveles de colesterol en la sangre?

La respuesta es muy sencilla: meditar o dedicar un momento del día en hacer algo que nos guste reduce el estrés.

Cuando estamos estresados nuestro cuerpo produce adrenalina, que a su vez activa un proceso bioquímico responsable de la producción de colesterol. Al mismo tiempo, en estas condiciones, nuestro cuerpo necesita más colesterol que constituye el material básico de muchas hormonas implicadas en la respuesta fisiológica al estrés.

9- Deja el tabaco y reduce el alcohol 

El tabaco daña las paredes de los vasos sanguíneos, siendo así uno de los mayores responsables de aquel estado inflamatorio arterial crónico que vimos al principio.

Por esta razón, es responsable del aumento de los depósitos de grasas en las arterias y en la formación de las placas ateroscleróticas que, como ya sabes, activan la producción de colesterol y el acumulo del mismo en estas zonas.

Muchos estudios han demostrado que el tabaco no solo aumenta los niveles de LDL, colesterol malo, sino que también reduce el bueno, por la presencia de acroleína, una substancia extremadamente tóxica producida por la combustión del tabaco.

Cuando llega a los pulmones, pasa rápidamente a la sangre, donde impide a las lipoproteínas LDL de transportar el colesterol hemático al hígado, aumentando los niveles de colesterol en la sangre.

10- Come fruta y verdura cruda

Comer a diario fruta y verdura cruda aumenta el aporte de antioxidantes y fibra.

Los polifenoles presentes en los frutos del bosque, en la uva y en al aceite extra virgen de oliva (crudo), nos ofrecen una elevada protección de aquellos procesos inflamatorios responsables del aumento de colesterol en la sangre y de la formación de la placa aterosclerótica.

La fibra presente en todos los alimentos de origen vegetal nos ayudan a prevenir los picos de insulina.

¿Qué es el colesterol?

Se trata de una molécula lipídica que, a parte de encontrarse en la sangre, también está en nuestro cerebro, en la bilis y en cada célula del cuerpo.

Juega un papel muy importante, contribuyendo en la formación y en la reparación de las membranas celulares, las hormonas, la vitamina D y las sales biliares, que nos ayudan a digerir las grasas.

Te estarás dando cuenta, entonces, de lo importante que es el colesterol para nuestra sobrevivencia, aunque siempre lo asociemos a algo malo, que hay que tener bajo control a través de la alimentación.

Sin embargo, solo un 25% de la cantidad proviene de la comida, el restante 75% lo producimos nosotros mismos.

Además no todo el colesterol que circula en nuestro organismo es igual. Imagino que ya habrás escuchado hablar de colesterol “bueno” y colesterol “malo”, ¿verdad? En realidad cuando nos referimos a colesterol bueno estamos hablando de las lipoproteínas de alta densidad, las famosas HDL, mientras que cuando hablamos del malo estamos hablando de las lipoproteínas de baja densidad, LDL.

Las primeras tienen la capacidad de transportar el colesterol desde los tejidos del cuerpo hasta el hígado donde viene eliminado, y por eso, actúan como pequeñas basureras que limpian nuestras arterias. Me gusta imaginarlas como si fueran estos hombres que van por la calle con su aspiradoras quitando las hojas secas de las aceras.

Las LDL, por el contrario, estás sintetizadas por el hígado, recogen el colesterol incrementando su tamaño, y circulan a través del torrente sanguíneo. Por esta razón se dice que están implicadas en el proceso de formación de las placas ateroscleróticas, responsables de varias patologías.

Antes de hablarte de los remedios para bajar el nivel de colesterol “malo”, quiero que te quedes con este concepto fundamental: la placa aterosclerótica no se forma por el exceso de colesterol, sino que este exceso es una natural consecuencia del proceso de inflamación de las arterias.

¿Qué es el proceso inflamatorio?

El proceso inflamatorio es una reacción espontánea de nuestro cuerpo para defenderse y eliminar los invasores (virus, sustancias tóxicas etc) que percibe como amenazas para sí mismo.

Piensa como cuando te cortas: el proceso de inflamación es lo que te permite sanar la herida a través de todos los mecanismos implicado. Los vasos sanguíneos se hacen más estrechos, la sangre se hace más densa, el sistema inmunitario envía las substancias químicas necesarias para combatir el “invasor” y las células se multiplican para reparar los daños causados por él.

Cuando el proceso de inflamación implica las arterias, lo que pasa es algo muy parecido a lo que acabo de explicarte.

Es como si se formara una pequeña herida en las paredes arteriales: esta herida la llamamos placa.

Juntos con ella, se desencadenarán también otros fenómenos en la constricción de los vasos sanguíneos y una densidad mayor de la sangre, aumentando así el riesgo de hipertensión debido a que el paso de la sangre estará más dificultoso.

Pero date cuenta de una cosa: el protagonista de nuestro “cuento”, el colesterol, todavía no ha entrado en la escena.

De hecho, llega solo en un segundo momento, con la intención positiva de substituir las células dañadas. Es ahora que el hígado empieza a producir más y más colesterol y a verterlo en la sangre, para que llegue a la zona dañada y pueda contribuir a la formación de nuevas células sanas.

A menudo este estado es crónico, es decir que es constante y permanente.

Ahora una pregunta surge espontánea: ¿Qué es lo que ha causado la inflamación? La respuesta está en lo que solemos comer.

El mayor responsable de la inflamación crónica es la sobrecarga de carbohidratos simples y procesados (azúcar blanco, harinas refinadas) y de grasas omega 6, presentes en muchos aceites vegetales (soja, maíz, girasol) y en toda la comida comida procesada e industrial.

El exceso de hidratos de carbono simples hacen que se los niveles de azúcar en la sangre aumente de manera repentina y brusca. Como respuesta el páncreas produce insulina, que como te expliqué en un artículo anterior, tiene la función de recoger el azúcar en exceso y llevarlo sus “almacenes “ específicos (cerebro, hígado y músculos).

Cuando estos almacenes están llenos el azúcar que todavía se encuentra libre en la sangre se convierte en grasa, responsable de la formación de muchas moléculas pro inflamatorias.

Además este mismo azúcar “libre” se junta con unas proteínas que, a su vez, golpean la superficie de las paredes de los vasos sanguíneos desencadenando la inflamación.

Para que puedas verlo con más claridad, imagina pasar un cepillo en la superficie de las paredes de los vasos sanguíneos.

En todo este proceso hay que considerar que la alimentación moderna e industrial tiene un exceso de grasas omega 6. Estas son importantes para nuestra salud porque pertenecen a las grasas poliinsaturadas, que nuestro cuerpo no es capaz de producir solo y que necesita asumir a través de la alimentación.

Las grasas poliinsaturadas se dividen en grasas Omega 3 y Omega 6: las primeras tienen un efecto anti-inflamatorio, las segundas pro- inflamatorio. En una alimentación equilibrada la relación entre las grasas Omega 3 y Omega 6 debería de ser 50% cada uno.

Lo que pasa es que hoy en día solemos comer alimentos que tienen 25 veces más cantidad de Omega 6 respecto a los Omega 3, y como consecuencia vamos a desarrollar en nuestro cuerpo un ambiente pro-inflamatorio.

Así que, para mantener los niveles de colesterol equilibrados y disfrutar de un buen estado de salud podemos, entre otras cosas, tener una alimentación que prevenga este estado inflamatorio crónico que es responsable de la formación de la placa aterosclerótica.

Referencias

  1. Pollmer U., Warmuth S., Lexikon der populären Ernährungsirrtümer, Weltbild, 2003, ISBN 3-8289- 1930-8.
  2. E. Vartiainen et al., Twenty-year trends in coronary risk factors in North Karelia and in other areas of Finland, in International Journal of Epidemiology, nº 23, 1994, p. 495.
  3. M. Kohlmeier et al., Verbreitung von klinisch-chemischen Risikofaktoren, Niederkleen, VERA-Schriftenreihe Band VII, 1993.
  4. Jacobs et al., Report of of the conference of low blood cholesterol. Mortality associations., in Circulation, nº 86, 1992, p. 1046.
  5. Willibald Pschyrembel, Pschyrembel: Klinisches Wörterbuch, Berlino, Walter de Gruyter GmbH & Co., 2004, ISBN 3-11- 017621-1.
  6. Colpo, Anthony (2005). «LDL Cholesterol: Bad Cholesterol, or "Bad Science"?». Journal of American Physicians and Surgeons, 10 (3): 83-90.
  7. Colpo, Anthony (2005). «LDL Cholesterol: Bad Cholesterol, or "Bad Science"?». Journal of American Physicians and Surgeons 10 (3): 83-90.
  8. Dr. Jorge Bordenave, La Dieta Anti-Inflamatoria: El rol de la dieta y enfermedades crónico
  9. Atherosclerosis. 2012 Nov;225(1):148-53. doi: 10.1016/j.atherosclerosis.2012.08.002. Epub 2012 Aug 24.
  10. Statins use and coronary artery plaque composition: results from the International Multicenter
  11. Colpo, Anthony (2005). «LDL Cholesterol: Bad Cholesterol, or "Bad Science"?». Journal of American Physicians and Surgeons 10 (3): 83-90.
  12. Ravnskov, Uffe (2005). «Los mitos del colesterol – Sección I – El nivel de colesterol dice muy poco acerca de su futura salud» Los mitos del colesterol.

DEJA UNA RESPUESTA