Sexsomnia: causas, consecuencias y cómo controlarla

La sexsomnia es una alteración del sueño que consiste en realizar conductas de tipo sexual de forma inconsciente durante el sueño. En países de habla inglesa también se le suele conocer como “sleep sex”.

Si no se le analiza demasiado, podría parecer que es algo divertido, quizás un buen material para fantasías eróticas. Pero la verdad es que ni quien lo padece ni quien lo observa o participa suele sentirse a gusto una vez conoce sus implicaciones.

sexsomnia

Como toda parasomnia, durante esta ocurre un arousal parcial o, lo que es igual, se activan algunas áreas de nuestro cuerpo, cerebro, sistema endocrimo y reticular, que solo están activas cuando estamos despiertos. Esto es lo que permite moverse en aparente voluntad.

No se debe confundir lo anterior con el arousal sexual, que corresponde al arousal del deseo sexual, también conocido como excitación. Las personas con sexsomnia experimentan placer (e incluso llegan al orgasmo) la mayoría de las veces, pero podrían no sentir ningún placer.

Durante la sexsomnia, la persona puede involucrarse en cualquier tipo de actividad sexual: masturbación y caricias eróticas (a sí mismo o a otros), relaciones sexuales (con conocidos o extraños) e incluso abuso sexual. Podría implicar también gemidos durante el sueño.

La persona afectada de sexsomnia podría no conocer su condición si no involucra a terceros y no se despierta en el proceso o deja evidencias que puede observar despierta. Sin embargo, muchas personas terminan descubriendo esta condición en algún punto de la misma.

Sigue leyendo si estás interesado en desmitificar esta condición y conocer qué tienen para aportar los expertos sobre las causas de esta alteración del sueño, lo mismo que sobre sus consecuencias y tratamiento.

Datos sobre la sexsomnia

La sexsomnia forma parte de los llamados Trastornos del Sueño-Vigilia, más específicamente de las parasomnias. En el DSM 5 (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) está tipificado dentro del Trastorno del Despertar del Sueño No REM.

Sobre esta condición no existe mucha bibliografía pues su conocimiento es reciente. La primera investigación que sugirió la existencia de la sexsomnia es de 1996, aunque sin llamarla como tal. El término se usó por primera vez en una investigación de 2003.

Una parasomnia implica la presencia de uno o más episodios de despertarse en medio del sueño. Estos suelen ser breves o el despertar es parcial, por lo cual no se interrumpe de forma importante el sueño, ni tampoco afecta a la posterior fase de vigilia durante el día.

Así pues, la sexsomnia no está asociada al insomnio, aunque algunos pueden pensarlo así por la similitud de los nombres. Ello en tanto que el insomnio sí implica despertares nocturnos que afectan de forma relevante al sueño y/o al siguiente estado de vigilia.

Los Trastornos del Despertar del Sueño No REM incluyen diferentes tipificaciones como la del sonambulismo (entre la que está incluida la sexsomnia), la somniloquia (hablar dormido) el síndrome de alimentación nocturna y los terrores nocturnos (que no deben confundirse con las pesadillas).

Otras parasomnias serían el despertar confuso (más común en bebés y niños), el trastorno de pesadillas, la vocalización y comportamientos motores complejos durante el sueño REM, e incluso el bruxismo (apretar o rechinar los dientes), la enuresis (orinarse) y los calambres de piernas.

Como se puede observar, las parasomnias son muy variadas y, dentro de estas conductas alteradas del sueño, la sexsomnia es solo una más, por lo general provocando estragos emocionales similares a los de las otras condiciones.

Finalmente, entre los datos necesarios para comprender mejor la sexsomnia, habría que explicar brevemente qué es el sueño no REM. REM significa movimientos oculares rápidos, según sus siglas en infles (Rapid Eyes Movemente). En español también se le llama MOR.

Las fases del sueño humano son cuatro: I. sueño ligero, II. somnolencia, III. sueño lento o profundo, y IV. sueño REM. En este último es en el que ocurren las imágenes oníricas (los sueños). Las tres fases anteriores, por ende, serían las fases de sueño no REM.

Un adulto promedio tiene de 4 a 5 ciclos completos (de 90 a 120 minutos) de sueño con sus 4 fases por noche. Las fases III y IV son las más importantes, pues durante la III se da la restauración física (el descanso) y durante la IV, la cognitiva (aprendizaje, memoria, etc.).

En tanto que durante las fases no REM no hay parálisis muscular, y que estas fases se parecen al pensamiento en vigilia (a diferencia de la fase REM, caracterizada por contenidos mentales extraños), es que suele ocurrir el sonambulismo y la sexsomnia (mayormente en la fase III, la del sueño profundo, y de allí la dificultad de despertar a las personas con una parasomnia).

Criterios diagnósticos del Trastorno del Despertar del Sueño No REM

En el anterior apartado vimos que la sexsomnia es tipificada dentro del Trastorno del Despertar del Sueño No REM en el DSM 5. Así que veamos ahora cuáles son los criterios para diagnosticar esta condición según el citado manual.

  1. Episodios recurrentes de despertar incompleto del sueño, que generalmente se producen durante el primer tercio del período principal del sueño, y que van acompañados de una u otra de las siguientes características:
  2. Sonambulismo: Episodios repetidos en los que el individuo se levanta de la cama y camina durante el sueño. Durante el episodio de sonambulismo, el individuo tiene la mirada fija y en blanco; es relativamente insensible a los esfuerzos de otras personas para comunicarse con él y solo se puede despertar con mucha dificultad [Aquí está incluida la sexsomnia].
  3. Terrores nocturnos: Episodios recurrentes de despertar brusco con terror, que generalmente comienzan con gritos de pánico (…).
  4. No se recuerdan los sueños o el recuerdo es mínimo (p. ej., solamente una escena visual).
  5. Amnesia de los episodios está presente.
  6. Los episodios causan malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  7. La alteración no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., una droga, un medicamento).
  8. Los trastornos mentales y médicos coexistentes no explican los episodios de sonambulismo o de terrores nocturnos.

Fuente: DSM 5.

Así pues, según podemos ver, el Trastorno del Despertar del Sueño No REM puede estar caracterizado por el sonambulismo (donde se incluye la sexsomnia) o por los terrores nocturnos. Y en cualquiera de sus formas genera un malestar significativo.

También es importante recordar que los episodios de sexsomnia no se recuerdan, ni tampoco los posibles sueños ocurridos durante dichos episodios, y que este no es un trastorno que se deba al consumo de alguna sustancia o a algún otro trastorno mental.

Finalmente, en los criterios diagnósticos se pide que se especifique, en el “tipo con sonambulismo” si hay “ingestión de alimentos relacionada con el sueño” o “comportamiento sexual relacionado con el sueño”.

Causas de la sexsomnia

Como ocurre con casi todos los trastornos del sueño, sus causas reales son desconocidas por la ciencia. Algunos piensan que puede haber un componente genético, mientras que otros opinan que se trata de la combinación de factores principalmente psicológicos.

En líneas generales, las investigaciones solo han logrado apuntar a algunos datos correlacionales o, lo que es igual, a factores que ocurren con frecuencia en personas con sexsomnia, pero que no ocurren en todos o también ocurren en personas sin la condición.

En lo referido a la prevalencia de la sexsomnia, las encuestan indican que la mayor parte de los afectados son hombres (las dos terceras partes). Esas mismas encuestan arrojaron datos sobre factores que ocurren con cierta frecuencia en personas con sexsomnia.

Los factores correlacionales más comunes incluyen el consumo de alcohol o drogas (aunque no debe confundirse con las conductas erráticas o desinhibidas y la amnesia propias de la intoxicación por alcohol o drogas), lo mismo que la fatiga y el estrés.

Y en tanto que la sexsomnia implica una experiencia alterada de arousal, es relevante apuntar los factores asociados a estas condiciones, que en su mayoría incluyen la depresión (con un arousal bajo y mucha somnolencia) y la ansiedad (hipervigilancia diurna y sueño inquieto).

De la misma forma, por ser una forma de sonambulismo, las causas de este pueden ser las mismas de la sexsomnia: falta de sueño, exceso de cansancio, fiebre, el uso de medicamentos neurolépticos o somníferos. También podría estar asociada a mayores niveles de disociación o puntajes altos en tests de histeria, e incluso a personas con migraña o epilepsia.

Se ha observado, además, que las personas con sexsomnia suelen tener un largo historial médico de otros trastornos del sueño asociados y podrían tener padres o familiares cercanos con parasomnias de algún tipo.

Como en otras parasomnias, la sexsomnia suele tener un disparador que hace que la persona despierte a medias: puede ser un ruido, el roce de la persona con quien duerme u otro evento alterado del sueño, como la apnea del sueño o epilepsia asociada al sueño.

Finalmente, la conexión de la sexsomnia con trastornos sexuales o represión sexual no ha sido probada, así como tener sueños eróticos tampoco está directamente relacionado a estos componentes. En líneas generales, es necesario seguir estudiando sus causas.

Consecuencias

Las consecuencias de la sexsomnia incluyen las que siente la persona con la condición, la que podría sentir una pareja sentimental o sexual, estable o no y la que podría sentir un participante involuntario o víctima. Por ello, sus consecuencias también podrían ser legales.

Para la persona que sufre de sexsomnia es común sentir confusión, negación, culpa y vergüenza como emociones principales. Pero también es posible que sientan ira, miedo, frustración y repulsión. Todo ello junto a altas cuotas de estrés.

Para las parejas estables suele ser difícil de manejar y puede llegar a fracturar la relación. Hay que recordar que los actos sexuales durante la sexsomnia se realizan con la mirada en el vacío y estando psicológicamente ausente (que no es igual a frigidez o poco interés sexual).

También puede pasar que una persona con sexsomnia realice actos sexuales más desinhibidos, agresivos o contrarios a sus habituales deseos o gustos, lo que puede generar interpretaciones erróneas en las parejas.

A la pareja, en definitiva, también le puede provocar repulsión, miedo o culpabilidad, ya sea que solo vea, se involucre o sea involucrado. En parejas furtivas, en cambio, el riesgo lo puede correr la persona con sexsomnia, siempre que no involucre asalto sexual.

Cuando sí involucra asalto sexual, las implicaciones para la víctima son iguales a las de las otras formas de asalto sexual. Pero para el agresor, puede resultar emocionalmente devastador, hasta el punto de constituir un trauma psicológico.

Además, en estas circunstancias es posible se den consecuencias legales. Algunos casos de abuso sexual se han resuelto a favor de los agresores al alegar que sufren de sexsomnia, pero en otros casos la resolución ha sido en contra. Todavía es un área legal gris.

Finalmente, las consecuencias a largo plazo no están tan claras para los investigadores, tanto porque la sexsomnia no suele presentarse por períodos tan prolongados como otras parasomnias, como porque es un trastorno de estudio muy reciente.

Tratamiento

En general, no existe ningún tratamiento específico para esta condición. Pero, de igual forma que con las consecuencias, para ayudar a una persona con sexsomnia existen algunas medidas, pero también otras para proteger a las personas cercanas y posibles afectados.

En el área psicfarmacológica, se han probado algunos medicamentos, como sedantes y antidepresivos, pero ninguno ha sido probado en su efectividad. En cambio, sí se ha observado que algunos neurolépticos o somníferos pueden exacerbar los síntomas.

Por ello, lo que se suele hacer es atacar los factores de riesgos, a saber, evitar el consumo de alcohol y drogas, especialmente en horas cercanas a dormir, crear un ambiente de sueño adecuado, sin ruidos, texturas o eventos displacenteros.

En líneas generales, como en otras parasomnias, lo que más puede ayudar es trabajar en la higiene del sueño, cambiando las rutinas por unas más saludables, para lo cual un psicólogo puede ser muy útil, igual que para trabajar las consecuencias emocionales.

Si se ha incurrido en violencia sexual es fundamental la atención psicológica tanto para la víctima como para el agresor. Y si la persona tiene una pareja estable, la psicoterapia de pareja puede ser necesaria para atender los conflictos que la sexsomnia genere.

Por último, es importante recordar la seguridad tanto de la persona con sexsomnia como de los posibles afectados. En casos de riesgo de violencia sexual, puede requerirse dormir en cuartos separados o incluso colocar alarmas en otras habitaciones. Y si hay riesgo de autolesión, eliminar los objetos con los que se pueda generar.

Conclusiones

Como se pudo constatar en este artículo, la sexsomnia es un trastorno serio, de difícil atención y de consecuencias clínicamente negativas. Pero por tocar un área tabú como la de la sexualidad, puede prestarse para chistes o para ser subestimada o escondida.

El primer paso para mejorar nuestros conocimientos sobre esta condición es sensibilizar a la población e informarla sobre esta condición. Solo después de esto será posible que las personas hablen de forma franca y, para entonces, podremos contar con estadísticas más reales y mejores datos para analizar.

La invitación, entonces, es a que compartas este artículo para que más personas conozcan de esta condición y así ir ampliando nuestra sensibilización sobre el tema.

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Psicólogo clínico y yo auxiliar psicodramático certificado. Docente universitario y escritor publicado.

2 Comentarios

  1. Mi pareja suele despertarse a la noche y agarrarme para tener relaciones, incluso quedé embarazada por un descuido de él en ésta situación.. Y ahora lo eché de casa porque lo vi manoseándole la cola a nuestro hijo dormido que se había pasado a nuestra cama.. nose si tiene ésta condición o no.. ¿Cómo puedo asegurarme que sea éste trastorno y no sea él consciente?..
    Ayuda por favor!
    Durante el episodio vi su mirada rara.. cómo fija con los ojos bien abiertos… había tomado bastante alcohol.. y hace unos meses también se sentó en la cama, me miró con la misma mirada y me pego bastante fuerte en el hombro…
    No estoy segura si es un trastorno del sueño o se ésta volviendo loco.. y me da miedo dejarlo volver a casa porque nose que podría hacerle a nuestro hijo mientras duerme.

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