Síndrome de Abstinencia al Tabaco: Síntomas y Tratamientos

El síndrome de abstinencia al tabaco constituye una serie de reacciones físicas, corporales y mentales que aparecen cuando una persona sufre adicción a una sustancia y deja de consumirla.

Es síndrome constituye una serie de manifestaciones molestas que se presentan cuando el fumador deja de recibir la sustancia a la que es adicto, es decir, la nicotina.

síndrome de abstinencia al tabaco

Popularmente, este síndrome se conoce como mono o craving, y hace referencia a un estado de malestar producido por la ausencia de la sustancia deseada.

No obstante, este síndrome no hace referencia sólo al elevado deseo de consumir que tiene el adicto cuando no ingiere la sustancia a la que es adicto.

De hecho, este síndrome abarca mucho más que un simple deseo, y realiza modificaciones corporales y de funcionamiento tanto físicas como psicológicas.

Por lo general, todas las sustancias que poseen componentes adictivos (alcohol, tabaco, cocaína, anfetaminas, ansiolíticos, etc.) pueden originar un síndrome de abstinencia.

No obstante, no todas las sustancias producen el mismo tipo de síndrome, ya que dependiendo del potencial adictivo de cada droga y de los mecanismos cerebrales que altere su consumo, los síntomas que pueden aparecer serán unos u otros.

¿Por qué aparece el síndrome de abstinencia?

El síndrome de abstinencia aparece como respuesta a la supresión del consumo de una sustancia a la que se es adicto.

Este hecho se explica principalmente a través de las modificaciones que realizan las distintas drogas sobre el funcionamiento del cerebro.

En términos generales, las sustancias adictivas poseen compuestos químicos semejantes a los neurotransmisores (compuestos químicos empleados por las neuronas para comunicarse entre sí).

Cuando las drogas acceden al cerebro empiezan a modificar el funcionamiento de estas sustancias químicas neuronales. Es decir, llegan sustancias químicas externas que empiezan a funcionar de un modo parecido a las endógenas.

En un principio, estas sustancias del cerebro las interpreta como externas, por lo que a menudo, ante los primeros consumos, la droga puede sentar mal o realizar efectos desagradables.

Esto se explica porque el cerebro tiene un funcionamiento determinado, al que está acostumbrado, por lo que cuando llegan sustancias que modifican su funcionamiento se resiste a dichos cambios.

Ahora bien, cuando las sustancias adictivas empiezan a consumirse y a llegar al cerebro de forma habitual, este se acostumbra a la presencia de dichas sustancias.

Así pues, poco a poco, el cerebro deja de funcionar a través de sus mecanismos iníciales e incorpora el consumo de la droga como parte fundamental de su funcionamiento.

¿Cuando aparece el síndrome de abstinencia?

El síndrome de abstinencia aparece en los momentos en los que la droga deja de ser consumida.

No obstante, no todas las drogas tienen por qué producir síndrome de abstinencia ni todas los producen de la misma forma.

Así mismo, hay drogas que pueden producir un síndrome de abstinencia con relativa facilidad y otras que no.

Por lo general, se requiere un consumo de la sustancia de forma regular, prolongada y reiterativa para que, cuando se deje de consumir, el cuerpo responda a través de una serie de síntomas relativos al síndrome de abstinencia.

Así mismo, se requiere que la droga que se consume altere las regiones cerebrales que se encargan de proporcionar las sensaciones de recompensa, placer o satisfacción. Es decir, se necesita que la droga contenga componentes adictivos.

De hecho, las drogas adictivas (y que pueden crear síndrome de abstinencia) se caracterizan por ser sustancias que modifican los sistemas de recompensa del cerebro.

Estos sistemas de recompensa son los que se encargan de generar sensaciones de placer o satisfacción cuando nos exponemos a situaciones o acciones agradables.

De este modo, el consumo de la droga produce de forma inmediata una sensación de gratificación sin necesidad de haber experimentado algún acontecimiento que nos proporcione placer, ya que la sustancia en sí ya nos permite obtener recompensa y gratificación.

Así mismo, se requiere que el consumo de esta droga que altera los sistemas de recompensa sea regular y prolongado en el tiempo.

El cerebro empezará a funcionar “con normalidad” sólo cuando esté presente la sustancia adictiva en su interior, ya que se habrá “acostumbrado”  a funcionar a través de sustancias internas (las propias del cerebro) y externas (las de la droga).

Cuanto mayor sea la modificación cerebral que realice la droga sobre estas estructuras , mayor será la adicción, y mayor será el síndrome de abstinencia cuando se deje de consumir.

Es decir, cuando el funcionamiento de alguna región cerebral se ve altamente modificado por una droga, en el momento que esta deja de ser consumida, el cuerpo la reclamará para poder funcionar de la forma que está acostumbrado a hacerlo.

¿El tabaco crea síndrome de abstinencia?

El tabaco es considerado una droga “blanda”, por lo que muy a menudo no se asumen los riesgos que posee el consumo de esta sustancia.

De hecho, el tabaco se considera una droga blanda porque a pesar de que puede ser perjudicial para el organismo, las sustancias psicoactivas de esta droga realizan pocas modificaciones a nivel cerebral.

Mientras el consumo de cannabis, la cocaína o las anfetaminas pueden generar una mayor alteración cerebral, un claro deterioro mental y la aparición de síntomas conductuales o perceptivos peligrosos, el tabaco no.

De hecho, se ha demostrado que el tabaco no produce efectos especialmente nocivos sobre el funcionamiento mental y no deteriora las regiones cerebrales.

Pero ojo, la sustancia psicoactiva del tabaco, la nicotina, sí que realiza una acción importante sobre el cerebro: actúa sobre el sistema de recompensa y gratificación.

Si eres fumador, probablemente no te haya hecho falta leer estos párrafos para ser consciente de que el tabaco contiene un poder adictivo importante.

Cuanto más prolongado sea el consumo de tabaco, mayores serán las cantidades consumidas, ya que el cerebro necesitará mayores dosis para recibir los mismos efectos gratificantes.

Del mismo modo, cuanto mayor sea el consumo, mayor será el efecto de la droga sobre el sistema nervioso y mayor será la adaptación del cuerpo a esta sustancia.

¿Cómo es el síndrome de abstinencia al tabaco?

La adicción a la nicotina puede generar de por sí un síndrome de abstinencia cuando se deja de consumir la sustancia.

Así mismo, cuanto mayor sea el consumo de tabaco mayores probabilidades habrá de que se presente un síndrome de abstinencia cuando se deja de fumar.

No todos los fumadores experimentan este síndrome de abstinencia cuando dejan de consumir nicotina. Sin embargo, en esas personas que han consumido cantidades elevadas durante años es muy probable que aparezca.

En este sentido, un estudio realizado por Lara Gabriela y sus colaboradores identificó como el síndrome de abstinencia se produce en un porcentaje importante de los fumadores que dejan de consumir tabaco.

De hecho, en este estudio se documentó como más del 50% de los fumadores presentaban una serie de síntomas relativos al síndrome de abstinencia al tabaco y un 25% presentaba una sintomatología grave y elevada cuando dejaba de consumir nicotina.

No obstante, el síndrome de abstinencia al tabaco no está constituido por unos síntomas únicos, ni todos los fumadores que dejan de consumir nicotina presentan las mismas manifestaciones.

Se pueden observar un gran número de variaciones respecto a la intensidad y la repercusión de los síntomas, por lo que las diferencias individuales pueden ser múltiples.

Por otro lado, a pesar de que el síndrome de abstinencia al tabaco suele ser frecuente y puede ser grave, se considera que es de menor intensidad en comparación con otras drogas de abuso.

Síntomas del síndrome de abstinencia al tabaco

Los síntomas que puede originar el síndrome de abstinencia al tabaco son muy variados, sin embargo, parece haber algunos que son más prototípicos y que pueden presentarse en la mayoría de los casos.

En este sentido, varios estudios han demostrado como los síntomas más relacionados con dejar de fumar y dependencia a la nicotina son la presencia de deseos de fumar, la ansiedad, la depresión y la diaforesis.

Por otro lado, síntomas físicos como la sudoración y la tensión suelen ser muy frecuentes en el síndrome de abstinencia al tabaco.

Otros síntomas psicológicos que pueden aparecer son la irritabilidad (aparece en un 61% de los casos), el insomnio (en un 46%),  y las dificultades para concentrarse (38%).

Por lo que respecta otros síntomas físicos que pueden aparecer cuando se deja de fumar, se han presenciado un gran número de alteraciones distintas.

De entre todas ellas, el malestar gastrointestinal, el mareo, la cefalea y las palpitaciones pueden presentarse en más del 30% de los casos.

Otras alteraciones como las palpitaciones, el temblor, el hormigueo o la urticaria suelen ser menos frecuentes pero también pueden aparecer.

¿Qué repercusiones tiene el síndrome de abstinencia al tabaco?

Hay que tener en cuenta que los síntomas que se presentan en el síndrome de abstinencia al tabaco son temporales.

Es decir, aparecen en algunos casos de fumadores cuando dejan de fumar, sin embargo, desaparecen si la persona consigue permanecer sin consumir tabaco durante un periodo prolongado de tiempo.

Así mismo, los síntomas del síndrome de abstinencia suelen ser más elevados al principio de dejar de fumar y suelen ir desapareciendo a medida que transcurre el tiempo sin consumir.

Si has dejado de fumar y empiezas a experimentar algunos síntomas de los que hemos comentado anteriormente, tienes que tener en cuenta que estos aparecen como respuesta a la supresión de nicotina pero desaparecerán si continuas sin consumir.

Del mismo modo que acostumbraste a tu cerebro a funcionar “con normalidad” a través del consumo de tabaco, ahora tienes que “reacostumbrarlo” a funcionar sin la presencia de nicotina.

No obstante, la repercusión del síndrome de abstinencia es clara, dificulta el proceso de dejar de fumar.

De este modo, cuando una persona está dejando de fumar y experimenta síntomas desagradables, la primera opción que tiene para detener el malestar del síndrome de abstinencia consiste en volver a consumir.

Estos síntomas pueden provocar un gran número de recaídas en el consumo. El malestar desaparecerá antes si se consume que si se espera que el cerebro se acostumbre a funcionar sin nicotina.

¿Cómo se puede tratar?

Como hemos visto, la principal herramienta que tiene un fumador para eliminar el síndrome de abstinencia consiste en persistir sin consumir tabaco.

Si notas que dejar de fumar te está resultando demasiado complicado, puedes acudir a un psicoterapeuta.

Las terapias motivacionales, el entrenamiento en autoeficacia, la búsqueda de actividades alternativas, el control de estímulos, el contrato de contingencias y la realización de autorregistros han mostrados ser técnicas eficaces para incrementar la capacidad personal para dejar de fumar.

Ahora bien, estas técnicas ayudan a no recaer y persistir sin consumir, pero no alivian los síntomas del síndrome de abstinencia, porque estos sólo desaparecerán a medida que te vayas acostumbrando a funcionar sin fumar.

Si durante el proceso de dejar de fumar los síntomas del síndrome de abstinencia se te hacen inaguantables, puedes optar por otras opciones.

En primer lugar, existen productos de remplazo de nicotina que permiten aliviar el síndrome de abstinencia.

Los que han sido aprobados por la administración de alimentos y drogas de los estados unidos son: el parche de nicotina, la goma de mascar con nicotina, las pastillas de nicotina, el atomizador nasal de nicotina y el inhalador de nicotina.

En caso de que estos productos tampoco funcionen puedes acudir al médico. Un doctor puede recetar medicamentos que no contienen nicotina pero que pueden ayudar a superar el síndrome de abstinencia como el bupropión o la varenciclina.

Referencias

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