Teorias de la Motivacion según las Distintas Escuelas de Psicología

Las teorías de la motivación han estado presentes desde los comienzos de la psicología y han sido objeto de estudio de diversos autores y paradigmas de esta ciencia.

La palabra motivación proviene etimológicamente de “móvil” que significa lo que moviliza a actuar al individuo. Es decir, la motivación nos activa, nos dirige y contribuye al mantenimiento de nuestro comportamiento.

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La motivación, en sí, es un constructo hipotético. Es decir, es una variable no aprehensible en sí misma. Es una inferencia que construimos a partir de la observación de conductas específicas y/o sucesos que anteceden o bien, son consecuentes a una conducta determinada.

Desde el punto de vista de la psicología es muy importante dar respuesta a qué es la motivación y cuáles son sus mecanismos de funcionamiento, puesto que de esta manera se sabrá por qué se produce la conducta y se podrán identificar los procesos subyacentes que ponen en marcha la conducta y la mantienen.

A lo largo del post, conoceremos distintos tipos de motivación y otros conceptos relacionados. Aunque, en primer lugar, es importante destacar que la motivación primaria responde a una base biológica y ésta, también, funciona como la base de la motivación secundaria que responde a mecanismos psicológicos. 

Los primeros acercamientos científicos al estudio de la motivación están íntimamente ligados con el concepto de instinto que está muy relacionado con la teoría de Darwin.

William McDougall enunció que, sin instintos, el ser humano no sería más que una masa inerte. También apuntó que el instinto está formado por tres componentes: cognitivo, afectivo y conectivo.

Teorías sobre la motivación en psicología

A continuación, vamos a ver las distintas teorías que existen sobre la motivación en psicología, cada una de ellas encuadrada en su paradigma.

El Conductismo

Este enfoque de la psicología nació de la mano de Watson en el seno de la psicología académica. El objetivo de la psicología conductista es explicar la conducta a través de los aspectos de ésta que son medibles y cuantificables.

Dentro del conductismo, existen diversas ramas como el neo-conductismo (de corte metodológico) y el radical.

En lo que refiere al estudio de la motivación, el neoconductismo tomó el concepto de impulso y Clark L. Hull promovió el desarrollo de un modelo sistemático en el que habló de distintos términos:

  • Potencial de reacción: tendencia a que se produzca alguna reacción en presencia de un estímulo.
  • Fuerza del hábito: intensidad del hábito que se forma en el organismo a medida que el aprendizaje progresa.
  • Impulso: estado de necesidad del organismo. Esto quiere decir que un             organismo saciado no actuará de igual manera que uno deprivado.

A partir de estos conceptos y cómo estos pueden interrelacionar de manera matemática, los resultados de las investigaciones realizadas por Hull arrojaron que resultaba imprescindible añadir un elemento motivacional.

El conductismo radical, de Skinner, habló sobre el condicionamiento operante. Este paradigma enuncia que las situaciones en las que una respuesta va seguida de consecuencias, ésta respuesta queda asociada a las consecuencias.

En este punto, tenemos que hablar de la motivación extrínseca que ocurre cuando esperamos un beneficio al realizar una acción. En este caso, cabe citar las personas que trabajan con incentivos, es decir, ganas más si consigues más clientes, por ejemplo.

La Psicología Cognitiva

Nace como continuación del neo-conductismo, también conocido como conductismo metodológico. Este enfoque de la psicología, toma como objeto de estudio la conciencia o mente humana.

En lo que respecta al abordaje de la motivación, el objeto principal de estudio fueron las conductas intencionales dirigidas a la consecución de metas. La mayoría de los estudios relacionados con la motivación, tuvieron lugar a partir de la década de los 80, sobre todo en los 90.

Uno de los conceptos clave de la psicología cognitiva, relacionado con la motivación y la emoción es el de “appraisal” que suele ser traducido por valoración.

A grandes rasgos, ya que cada autor toma un enfoque distinto del appraisal, éste se refiere al constante proceso de evaluación que los seres humanos realizan de los cambios que se producen en el medio. Tiene distintas valoraciones que son las siguientes:

  • Valoración Motivacional: evaluación de un objeto en función de su relevancia y de su congruencia en la consecución de metas personales.
  • Valoración Afectiva: al evaluar de manera automática si un evento es beneficioso, perjudicial o neutro.
  • Valoración Cognitiva: cuando evaluamos conscientemente algo en función de la habilidad, los recursos de afrontamiento, las reglas sociales, etc.

En general, la aportación desde la Psicología Cognitiva a la motivación y a los procesos motivacionales ha sido variada y plural. De hecho, esta pluralidad ha provocado una gran dificultad en poder seguir tratando y estudiando el tema de la motivación y sus aplicaciones.

Entre los científicos, la motivación es un foco de estudio que suscita grandes desacuerdos. A pesar de este hecho, existen una serie de puntos sobre los que sí llegan a acuerdos:

  • Los conceptos relacionados con la motivación son de un alto contenido mentalista. Algunos de ellos son expectativas, atribuciones causales, metas… Todos ellos se refieren a la anticipación.
  • Interés en dirigir el estudio de la motivación consciente, aquella que está vinculada con las conductas voluntarias e intencionales, con un propósito   establecido con anterioridad.

De esta manera, se entiende que la conducta humana está relacionada con una finalidad premeditada y consciente.

Garrido (2000) propone la existencia de tres dimensiones que nos permiten diferenciar cómo, a lo largo de la historia de la psicología, se ha entendido la motivación. Son:

 “Libre oportunidad versus determinismo”.

“Anticipación de metas versus mecanicismo”.

 “El ser humano como sistema auto-regulador versus el hombre máquina”.

Desde la psicología cognitiva se adoptan unas posturas de la motivación que caracterizan por la libre voluntad, la anticipación de metas y la auto-regulación del ser humano.

En primer lugar se considera que la conducta humana no está condicionada por factores internos ni por factores externos, como sí habla el conductismo radical. La psicología cognitiva, determina que es fruto de la volición, de la decisión personal del individuo. De esta manera, el ser humano es agente y responsable de su propio comportamiento.

En segundo lugar, nuevamente en contraposición al conductismo, el ser humano no responde de una manera mecánica a los estímulos sino, que posee la capacidad de anticiparse a las metas y, así, de responder ante ellas.

En tercer, y último lugar, la psicología cognitiva considera que el ser humano es un sistema con capacidad de auto-regulación a partir de los mecanismos de retroacción y de proacción.

El primero de ellos, el de retroacción, permite comparar un estado desequilibrado con un estado deseado para activar o inhibir los sistemas que controlan la conducta.

El mecanismo de proacción permite realizar una comparación de la anticipación cognitiva de un estado deseado con el actual y así, se llevarán a cabo unas determinadas conductas para conseguir los objetivos deseados.  

Durante la década de los 90, comenzaron a emerger una serie de mini-teorías sobre la motivación. Esta abundancia, contribuyó a una mayor riqueza de estudios y a conocer más sobre la motivación, pero también ha promovido una concepción disgregada de la psicología de la motivación que ha dificultado la elaboración de una teoría única.

De esta manera, Reeve (1994) contribuyó a las teorías de la motivación intrínseca que surgen en contraposición a la motivación extrínseca de la que nos hablaba Skinner. La motivación intrínseca alude a que realizamos una determinada acción por la mera satisfacción que sentimos al llevarla a cabo, por ejemplo, cuando practicamos algún hobby.

Los teóricos de esta orientación de la motivación, explican que los individuos desarrollan determinadas conductas cuando los estímulos reforzadores son mínimos o más bien, inexistentes. De esta manera, proponen la existencia de una serie de necesidades psicológicas que son las responsables del inicio y del mantenimiento de unas determinadas conductas que son denominadas “intrínsecamente motivadas”.

Enfoques Psicoanalíticos y Humanísticos

Desde estos enfoques se habló de la autorrealización que es el proceso de desarrollo en el que deja atrás la defensa, la crueldad y la timidez de la dependencia infantil y se acerca hacia la auto-regulación autónoma, las valoraciones realistas, la compasión hacia los otros y el valor para crear y explorar.

Este proceso de cultivo y crecimiento personal permite, al ser humano, acercarse a un crecimiento saludable basado en la autonomía y la apertura, también denominada experiencia.

Dentro de la vertiente humanista de la psicología, Abraham Maslow, propuso la existencia de un cúmulo de necesidades que están interrelacionadas y que gobiernan y organizan todo el resto de necesidades. Están organizadas dentro de una jerarquía que presenta cinco cúmulos que se clasifican desde la deficiencia hasta el crecimiento personal y se conoce como la pirámide de Maslow (1943).

Existen una serie de enunciados que nos ayudan a comprenden la teoría de Maslow:

  1. Las necesidades se arreglan por sí mismas dentro de la jerarquía, de acuerdo con la potencia o fuerza con la que se realicen.
  2. Mientras más abajo se encuentre ubicada la necesidad en la jerarquía, más pronto aparecerá en el desarrollo del ser humano.
  3. De esta manera, las necesidades que aparecen en la jerarquía se satisfacen de manera secuencial, de la más baja a la más alta.

Todas las necesidades que aparecen reflejadas, son psicológicas, excepto el primer nivel de la jerarquía, el más bajo de todos y que nos habla de necesidades fisiológicas.

Dentro de las necesidades psicológicas, nos encontramos dos grupos: las de deficiencia y las de crecimiento. Las necesidades de deficiencia son las perturbaciones psicológicas y las necesidades de seguridad, de pertenencia y de estima. Son tan necesarias para nosotros, como un aporte vitamínico. Las necesitamos para nuestro desarrollo.

En lo que respecta a las necesidades de crecimiento, están relacionadas con la autorrealización, éstas emergen a la superficie y vuelven a la persona inquieta y descontenta.

Pirámide de Maslow

A continuación, vamos a ver todos los cinco estratos que conforman la jerarquía de la pirámide de Maslow. El orden que seguiremos es desde el inferior hasta el superior.

Necesidades Fisiológicas

Son de tipo orgánico y resultan imprescindibles para la supervivencia. Son las más básicas porque hasta que éstas no se puedan cumplir, será imposible alcanzar las de estratos superiores. Ejemplos de estas necesidades son la alimentación, el sueño, la respiración, el sexo, el refugio…

Necesidades de Seguridad

Están relacionadas con la seguridad personal, el orden, la estabilidad que se puede conseguir a través de los ingresos y los recursos, la salud, etc.

Necesidades de Afiliación

Éstas cobran sentido cuando las inmediatamente inferiores están satisfechas. Dentro de esta categoría, encontramos el amor, el afecto, la pertenencia a un grupo social; todos ellos están encaminados a combatir los sentimientos que emergen de a soledad.

Estas necesidades se encuentran realmente presentes y muy arraigadas en la sociedad, cuando las personas deciden casarse, formar una familia, tomar parte en la comunidad, pertenecer a algún club… En definitiva, están relacionadas con la vida en sociedad.

Necesidades de Reconocimiento

Cuando el individuo cumple y obtiene el resto de estratos anteriores, aparecen este tipo de necesidades que son la autoestima, el reconocimiento, la consecución de logros, el respeto hacia los demás, etc.

Cuando estas necesidades están satisfechas, la persona se auto-percibe como valiosa y segura de sí misma. En el caso contrario, las personas tienden a desarrollar sentimientos relacionados con la inferioridad y a no darse el valor que realmente tienen.

Dentro de esta categoría, Maslow describió dos tipos de necesidades de reconocimiento. En primer lugar, las necesidades inferiores que hablan del respeto de los demás, las necesidades de status, el reconocimiento, la reputación, la dignidad, la gloria, etc. Las superiores, determinan el respeto hacia uno mismo, cuando las personas desarrollan sentimientos como la autoconfianza, la competencia, la independencia y la libertad.

Necesidades de Autorrealización

Último escalón de la pirámide. Estas necesidades, como dije anteriormente, están relacionadas con el crecimiento personal. Son necesidades internas que van encaminadas hacia el desarrollo espiritual y moral, la búsqueda de una misión en la vida, la ayuda que se presta de manera desinteresada que se le presta a los demás, etc.

Referencias

  1. Reeve, J. (2003) Motivación y Emoción (3º ed) (V. Campos, trad.) México: McGraw- Hill.
  2. Barberá, E. (1999). Marco conceptual e investigación de la motivación humana. Revista electrónica de Motivación y Emoción.
  3. Garrido, I. (2000) La motivación: mecanismos de regulación de la acción. Revista electrónica de Motivación y Emoción.
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Licenciada en Psicología por la Universidad de Sevilla. Máster en Intervención Psicológica Integral en Enfermedades Poco Frecuentes.
Me interesan las personas así como los contextos en los que se desenvuelven.

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