Los 12 Tipos de Ansiedad y sus Síntomas

En este artículo explicaremos los tipos de ansiedad principales, sus síntomas, causas y principales tratamientos que se pueden seguir.

La ansiedad es algo habitual en nuestra vida, ya que podemos encontrarnos ante ciertas situaciones que la desencadenan: un problema en el trabajo, un examen o tener que tomar una decisión importante.

Young Woman With Anxiety Disorder

De hecho, es un mecanismo adaptativo que pone en marcha nuestro organismo para afrontar con éxito las demandas del medio exterior. Es un “empuje” o “energía” que nos hace actuar y salir airosos de los problemas.

Sin embargo, hay momentos en los que la ansiedad más que resultarnos útil supone un impedimento para llevar una vida normal. Esto ocurre cuando aparecen síntomas de ansiedad sin motivos aparentes, o bien, que el nivel de ansiedad ante un suceso es totalmente desproporcionado respecto al peligro real que supone. Es definitivo para el diagnóstico de ansiedad que ésta genere un malestar importante o que interfiera en la vida normal de la persona.

Estamos hablando en este caso de trastornos de ansiedad. Aunque para diagnosticarse y hablar de “trastorno” normalmente deben cumplirse más criterios, como su extensión en el tiempo.

Los trastornos de ansiedad, abarcando todos sus tipos, es el trastorno mental más frecuente. Aunque es cierto que su prevalencia parece variar según cada país y cultura: por ejemplo, en un estudio sobre la prevalencia sobre el trastorno de pánico (un tipo de ansiedad) se observaron unas tasas que oscilan desde el 0,4% en Taiwán hasta el 2,9% en Italia (Medscape, 2016).

En la población general, se estima que el 29% de las personas han sufrido o sufren trastornos de ansiedad. Y los tipos más frecuentemente diagnosticados son el Trastorno de Pánico, la Agorafobia y el Trastorno de Ansiedad Generalizada.

Síntomas presentes en todos los tipos de ansiedad

Los síntomas de ansiedad son prácticamente los mismos en todos los tipos, pero existen variantes según cómo aparezca o respecto a qué situación surjan los síntomas. De esa forma, en cada persona puede tener una presentación diferente: algunas sufren crisis de pánico de manera inesperada e intensa mientras que otras experimentan la ansiedad cuando piensan que tienen que conocer a gente nueva.

Sin embargo, hay síntomas que suelen darse habitualmente en todos los tipos de ansiedad:

– Sentimientos de preocupación, malestar, miedo o pánico.

– Manos o pies fríos o sudorosos.

– Hormigueo o entumecimiento de las extremidades.

– Tensión muscular.

– Sensación de ahogo o dificultades para respirar.

– Náuseas o malestar gastrointestinal.

– Mareos o vértigo.

– Sequedad de boca.

– Palpitaciones, taquicardias.

– Problemas de sueño o trastornos del sueño.

– Sentir que pierde el control sobre sus síntomas y que no puede relajarse.

– Encontrarse continuamente tenso o preocupado por cosas que normalmente no provocan ese grado de preocupación en la mayoría de las personas.

– Despersonalización y desrealización. Descubre más sobre esto aquí.

No obstante, gracias al tratamiento muchos afectados logran mejorar notablemente y llevar una vida satisfactoria, teniendo un buen pronóstico en el futuro.

Tipos de trastornos de ansiedad

Según la clasificación de la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM V), los trastornos de ansiedad pueden clasificarse en:

1- Trastorno de ansiedad generalizada

Este tipo de ansiedad se caracteriza por preocupaciones persistentes y excesivas que se hacen imposibles de controlar. La temática es muy variada, pudiendo así una persona con ansiedad generalizada preocuparse por cualquier cosa y sufrir constantes temores. No es extraño tampoco que el individuo experimente los síntomas de ansiedad sin saber exactamente por qué.

Esto afecta al bienestar e incluso puede interferir con las tareas del día a día, ya que tienen la sensación constante de que algo malo va a suceder en cualquier momento. Por ejemplo, una persona con ansiedad generalizada puede pasarse todo el día pensando que su pareja va a tener un accidente de tráfico cuando esté conduciendo y llevará a cabo la conducta de llamarle constantemente para saber si está bien.

Esta condición tiende a la cronicidad y es más común en mujeres, en personas que han abusado de las drogas en el pasado, o que tienen antecedentes familiares de ansiedad. Estas personas sufren mucho con la incertidumbre.

Además, debe cumplirse el criterio de que debe darse la mayoría de los días durante un periodo mínimo de 6 meses.

Puedes leer más de este trastorno y su tratamiento aquí.

2- Mutismo selectivo

El mutismo selectivo supone una incorporación nueva del DSM-V, y se trata de la incapacidad para iniciar una conversación o responder a otros cuando debería hacerse. Es decir, los afectados con mutismo selectivo no son capaces de hablar con otras en determinados ámbitos sociales, pero sí en otros.

Por ejemplo, si están en casa con sus familiares más cercanos no tienen ningún problema para mantener conversaciones; pero son incapaces de hacerlo en otros entornos (el colegio, por ejemplo).

En resumen, se podría decir que estas personas tienen fobia a que otros le escuchen hablar, exceptuando algunas personas conocidas con las que tiene mucha confianza.

Así, van desarrollando otras formas de comunicarse: asentir con la cabeza, gestos, susurrar en el oído, e incluso mediante la escritura. Muchas veces se mantienen en el tiempo por refuerzo de otras personas, que entienden sus gestos o hablan por ellos; provocando que los afectados no se recuperen ya que se dan cuenta de que pueden comunicarse sin tener que hablar.

Esta clasificación es exclusiva para la población infantil, apareciendo en los primeros años de vida; principalmente cuando comienza a ir a la escuela y a relacionarse con otros niños.

Estos niños suelen tener antecedentes familiares de ansiedad, siendo más vulnerables a sentir miedo ante situaciones nuevas.

El criterio para su diagnóstico es que el individuo experimente los síntomas como mínimo durante un mes, aunque no se aplica si es el primer mes de escuela. Lee más aquí.

2- Ansiedad por separación

La ansiedad por separación, curiosamente, puede darse a lo largo de toda la vida (antes sólo se diagnosticaba en niños). Aunque es muy poco frecuente en la etapa adulta.

Se define como un fuerte y persistente miedo o ansiedad que aparece al tener que separarse físicamente de alguien con el que existe una relación estrecha. Destaca de otras situaciones normales porque la ansiedad que se experimenta es extrema o excesiva, e interfiere con el funcionamiento adecuado de la persona.

Se caracteriza mínimo por tres manifestaciones clínicas que son: malestar psicológico subjetivo o preocupación, rechazo a permanecer solo en casa o acudir solo a otros ambientes como el colegio o el trabajo, y síntomas físicos cuando se produce la separación o se imagina.

En adultos, los criterios diagnósticos deben permanecer durante un mínimo de 6 meses, mientras que, en niños y adolescentes, 1 mes. Si quieres saber más sobre este tipo de ansiedad, entra aquí.

3- Agorafobia

La agorafobia es un miedo o ansiedad intensa que se da en dos o más situaciones típicas consideradas agorafóbicas, como pueden ser: hacer colas, encontrarse inmerso en una multitud de gente, lugares abiertos, lugares cerrados como un ascensor, utilizar el transporte público, salir solo fuera de casa, etc.

Estas personas evitan dichas situaciones de manera activa, exigen estar acompañadas o las viven con una fuerte ansiedad.

En realidad, lo que temen estos individuos es que, ante dichas situaciones, les lleguen los síntomas de pánico y que no puedan huir, pierdan el control, monten una escena “vergonzosa” o que estén solos y nadie les ayude. De hecho, es frecuente que se dé junto con crisis de angustia (ataques de pánico).

Para hacer el diagnóstico los criterios deben cumplirse durante 6 meses o más. En este artículo puedes leer más sobre la agorafobia y su tratamiento.

4- Trastorno de angustia

Se conceptualiza como la presencia de crisis de angustia (conocidas como ataques de pánico) recurrentes e inesperadas. Al menos una de ellas va seguida de preocupación persistente de que aparezcan nuevas crisis y sus consecuencias, que dura mínimo un mes.

Las crisis de angustia consisten en la aparición repentina (ya esté la persona tranquila o nerviosa) de un miedo o malestar intenso que alcanza su máxima expresión en cuestión de minutos.

Durante ese periodo de tiempo se producen síntomas como: sudoración, temblores, palpitaciones, aceleración de la frecuencia cardíaca, sensación de ahogo o de desmayo, mareos, escalofríos o calor sofocante, parestesias, miedo a volverse loco, miedo a morir (es común que lleguen a pensar que van a morir de un ataque cardíaco, lo que les pone aún más nerviosos).

Estas crisis pueden ser inesperadas o esperadas. Cuando va pasando el tiempo se van haciendo más frecuentes, porque el factor desencadenante de las crisis suele ser el miedo a los propios síntomas de ansiedad (generando más nerviosismo cuando cree que van a aparecer los síntomas); actuando como un círculo vicioso.

Finalmente se terminan desarrollando una serie de conductas que tienen el objetivo de evitar estos ataques de pánico en el futuro, como evitar ir a ciertos lugares donde ocurrió un ataque en el pasado, hacer ejercicio físico o ir a lugares nuevos.

Además, es frecuente que aparezcan conductas de seguridad. Suponen un intento de evitar o paliar la ansiedad de alguna forma que a largo plazo termina manteniéndola o aumentándola. Algunos ejemplos son: llevar encima ansiolíticos, tranquilizantes o alcohol; sentarse cerca de la puerta por si tiene que huir, exigir ir siempre acompañado, etc.

5- Trastorno de la ansiedad social

Más conocida como fobia social, se define por un miedo excesivo y persistente a una o más situaciones sociales en la que la persona está expuesta a la posible evaluación de otros, o tiene que tratar con desconocidos.

El mayor miedo de estas personas es actuar de alguna forma humillante o vergonzosa delante de los demás, o que éstos se den cuenta de que está ansioso. Esto hace que las situaciones sociales de casi todo tipo se eviten o se vivan acompañadas de evidentes síntomas de ansiedad que tratan de disimular.

Al final, provoca que el individuo con esta condición tenga problemas en su vida diaria: escasa vida social, dificultades en el trabajo o en la escuela, o malestar por la propia fobia en sí.

Tiene que durar para ser diagnosticada, 6 meses o más. Es uno de los tipos de ansiedad más habituales, estando presente en un 2-3% de la población general aproximadamente. Visita nuestro artículo de Todo sobre La Fobia Social si te interesa el tema.

6- Fobia específica

La fobia consiste en un miedo exagerado o irreal a un objeto, situación o actividad determinados. Se tiene una reacción exagerada ante algo que en realidad no conlleva peligro o que la probabilidad de estar en peligro es notablemente baja.

Las fobias pueden abarcar una gran cantidad de situaciones y objetos, aunque las más comunes son: el miedo a los animales e insectos (como serpientes), miedo a volar o miedo a las alturas.

Los subtipos de fobias son: animal, entorno natural, sangre/heridas/inyecciones, situacionales, u otras. Y deben estar presentes como mínimo durante 6 meses.

En los casos más graves, la persona puede pasar mucho tiempo preocupándose por la fobia y llega a tener problemas en su día a día por evitarla. Pero, es importante destacar que quien quiere superar una fobia debe exponerse a ella y no evitarla, porque al evitarla se hace más fuerte. Aquí puedes ver Cómo Superar una Fobia en 10 Pasos.

Por otro lado, estas son unas de las fobias más raras que existen: anatideafobia, pogonofobia o aletofobia.

7- Trastorno de ansiedad inducido por sustancias/ medicación

En este caso, existe evidencia de que los síntomas de ansiedad o la crisis de angustia ha aparecido poco después o durante de una intoxicación o periodo de abstinencia de una sustancia. O bien, por haber tomado un fármaco capaz de producir dichas respuestas.

8- Trastorno de ansiedad debido a enfermedades médicas

La ansiedad o crisis de angustia se debe a aspectos fisiológicos directos de otras condiciones médicas.

9- Otros trastornos de ansiedad especificados/ no especificados

Aquí se incluyen los trastornos de ansiedad que presentan síntomas clínicamente significativos, pero no llega a cumplir todos los criterios diagnósticos de ninguno de los trastornos expuestos arriba.

Puede especificarse la razón por la que los criterios no se cumplen (que la condición no dura el tiempo fijado, por ejemplo) o bien estos criterios pueden no especificarse por falta de información.

Por otro lado, el CIE-10 (Clasificación Internacional de Enfermedades), además de las condiciones de las que hemos hablado, añaden:

10- Trastorno mixto ansioso-depresivo

El trastorno mixto ansioso-depresivo ocurre cuando se dan tanto síntomas que corresponden con ansiedad como depresión, pero ninguno de los dos trastornos predomina sobre el otro ni tienen la suficiente intensidad como para diagnosticarse por separado. Es una condición muy frecuente y se vincula a bajas laborales o académicas, aunque al ser algo más leve que otros trastornos, son los que menos piden ayuda psicológica.

Debe extenderse durante más de un mes y no debe asociarse con acontecimientos vitales muy estresantes y significativos (sino, entraría en la categoría de trastornos de la adaptación). Conoce más sobre este trastorno aquí.

11- Otros trastornos mixtos de ansiedad

Son condiciones en las que se cumplen los criterios del trastorno de ansiedad generalizada pero que además presenten ciertas características de otros trastornos (aunque no se cumplan estrictamente los criterios de estos últimos).

Por ejemplo: el trastorno obsesivo compulsivo, trastornos disociativos (como la fuga disociativa), trastornos de somatización, trastorno somatomorfo indiferenciado y trastorno hipocondríaco.

De hecho, en versiones anteriores del DSM el trastorno obsesivo compulsivo y la hipocondría pertenecían a los trastornos de ansiedad. En la última versión se extrajeron de esa categoría, aunque no puede dudarse que la ansiedad tiene un importante papel en estas condiciones.

Referencias

  1. Anxiety Disorders and Anxiety Attacks. (s.f.). Recuperado el 17 de agosto de 2016, de Help Guide: http://www.helpguide.org/articles/anxiety/anxiety-attacks-and-anxiety-disorders.htm
  2. DSM-5 Definition of Social Anxiety Disorder. (s.f.). Recuperado el 17 de agosto de 2016, de Social Anxiety Institute: https://socialanxietyinstitute.org/dsm-definition-social-anxiety-disorder
  3. Estadísticas de interés. (s.f.). Recuperado el 17 de agosto de 2016, de Centro de Investigaciones Médicas de Ansiedad: http://www.centroima.com.ar/informacion_estadisticas.php
  4. Tortella Feliú, M. (2014). Los Trastornos de Ansiedad en el DSM-5. Cuadernos De Medicina Psicosomática Y Psiquiatría De Enlace, (110), 62.
  5. Trastornos neuróticos, secundarios a situaciones estresantes y somatomorfos. (s.f.). Recuperado el 17 de agosto de 2016, de Psicomed: http://www.psicomed.net/cie_10/cie10_F41.html
  6. What Are Anxiety Disorders? (s.f.). Recuperado el 17 de agosto de 2016, de WebMD: http://www.webmd.com/anxiety-panic/guide/mental-health-anxiety-disorders
  7. Yates, W. (18 de abril de 2016). Anxiety Disorders. Obtenido de Med Scape: http://emedicine.medscape.com/article/286227-overview#showall

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