Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)

El trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos del desarrollo más comunes en niños y puede continuar en la adolescencia y edad adulta.

Es característico de personas que pasan de una actividad a otra, que comienzan varias tareas sin terminar ninguna y que parecen no prestar atención si los demás hablan.

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Sus síntomas principales son:

  • Hiperactividad: hacer múltiples actividades, no parar de moverse, pasar de una actividad a otra, incapacidad de quedarse quieto…
  • Falta de atención: dificultad para prestar atención a personas que hablan o para realizar tareas.
  • Impulsividad: dificultad para controlar los impulsos, actuar sin pensar.

Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad

La hiperactividad y la falta de atención de los niños en la escuela pueden provocar deficiencias académicas y problemas en las relaciones personales.

Los estudios de imagen cerebral han encontrado que en los niños con TDAH, el cerebro madura en un patrón normal, aunque retrasándose de media unos 3 años.

Ese retraso se da más en áreas cerebrales relacionadas con la atención, la planificación o el pensamiento.

Otros estudios recientes han encontrado que en la corteza cerebral se da un retraso general en la maduración.

Aunque los tratamientos pueden aliviar los síntomas, actualmente no existe una cura. Con el tratamiento la mayoría de niños pueden tener éxito en la escuela y llevar una vida productiva.

Adultos con Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad

Normalmente los adultos con TDAH han tenido el trastorno desde la infancia, aunque no ha sido diagnosticado hasta la edad adulta.

La evaluación ocurre normalmente a partir de un compañero, amigo o miembro familiar que ha observado problemas en el trabajo o en las relaciones personales.

Los síntomas de los adultos pueden ser algo diferentes de los de los niños porque hay una diferencia de madurez y diferencias físicas.

Mitos sobre el TDAH

1-Todos los niños con TDAH son hiperactivos

Algunos niños con este trastorno son hiperactivos, aunque otros que tienen problemas de atención no. Los niños con TDAH que tienen problemas de atención pero no tienen exceso de activación pueden parecer desmotivados.

2-Los niños con TDAH no pueden prestar atención

Los niños con TDAH pueden concentrarse en las actividades que disfrutan. Sin embargo, tienen problemas para mantener el foco de atención cuando la tarea es aburrida y repetitiva.

3-Los niños con TDAH se podrían comportar mejor si quisieran

Los niños con TDAH pueden dar lo mejor de si mismos para ser buenos, aunque son incapaces de sentarse, permanecer quietos o prestar atención.

4-Cuando crecen, los niños dejan de tener TDAH

El TDAH continúa normalmente en la edad adulta, aunque el tratamiento ayuda a controlar y minimizar los síntomas.

5-La medicación es la mejor opción

Aunque la medicación se prescribe a menudo, puede que no sea el mejor tratamiento para un niño. El tratamiento efectivo también incluye educación, terapia conductual, ejercicio, nutrición correcta y apoyo escolar y familiar.

¿Realmente es Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad?

Solo porque un niño tenga falta de atención, hiperactividad o impulsividad no significa que tenga TDAH.

Otras condiciones médicas, trastornos psicológicos y eventos estresantes pueden provocar síntomas parecidos.

Antes de que se pueda hacer un diagnóstico claro de TDAH es importante que un profesional de la salud evalúe otras posibilidades:

  • Problemas de aprendizaje: lectura, escritura, habilidades motoras o lenguaje.
  • Experiencias traumáticas: bullying, divorcios, muerte de personas queridas…
  • Trastornos psicológicos: depresión, ansiedad y trastorno bipolar.
  • Trastorno conductual: por ejemplo trastorno desafiante.
  • Condiciones médicas: problemas de tiroides, condiciones neurológicas, epilepsia y trastornos del sueño.

Efectos positivos asociados al TDAH

Además de los desafíos con los que se encuentran, hay rasgos positivos asociados en las personas con TDAH:

  • Creatividad: los niños con este trastorno pueden ser muy creativos e imaginativos. Niños que tiene cientos de pensamientos pueden crear fuentes de ideas para resolver problemas. Aunque se distraigan fácilmente, pueden darse cuenta de cosas que otros no ven.
  • Flexibilidad: los niños con TDAH consideran muchas opciones a la vez y están abiertos a más ideas.
  • Entusiasmo y espontaneidad: los niños con TDAH están interesados en muchas cosas diferentes y son activos.
  • Energía: niños con TDAH pueden esforzarse mucho si están motivados. Si les interesa una tarea, es complicado distraerles de ella.

Nota: el TDAH no esta relacionado con el talento o la inteligencia. Sin embargo, si puede haber niños en los que coincida una alta inteligencia y TDAH.

Síntomas de Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad

Las conductas características de las personas con TDAH son inatención, hiperactividad e impulsividad.

Aunque es normal que los niños muestren esos comportamientos, los que tienen TDAH tienen síntomas más severos y son frecuentes.

Los síntomas de falta de atención pueden ser:
  • Distraerse fácilmente, no fijarse en detalles, olvidar cosas y pasar rápidamente de una a otra actividad.
  • Tener dificultades centrándose en una cosa.
  • Aburrirse con una tarea solo tras unos minutos, al menos que hagan algo que disfruten.
  • Tener problemas al completar tareas.
  • Parecer que no prestan atención.
  • “Soñar despierto”, moverse lentamente o confundirse fácilmente.
  • Tener dificultades procesando la información.
  • Problemas para seguir instrucciones.
Los síntomas de la hiperactividad pueden ser:
  • Moverse sin parar en los asientes.
  • Hablar sin parar.
  • Caminar, tocando y jugando con cualquier cosa.
  • Tener problemas con sentarse para hacer actividades normales.
  • Estar moviéndose constantemente.
  • Tener dificultades haciendo actividades tranquilas.
Los síntomas de impulsividad pueden ser:
  • Ser impaciente.
  • Decir comentarios inapropiados.
  • Actuar sin pensar en las consecuencias.
  • Interrumpir conversaciones u otras actividades.

Causas

Aunque se desconoce la causa de la mayoría de casos de TDAH, se cree que esta relacionado con interacciones entre factores genéticos y factores ambientales.

Algunos casos pueden ser por infecciones previas o por traumas cerebrales.

Factores genéticos

Los estudios con gemelos indican que el trastorno se hereda de los padres, determinando el 75% de los casos.

Se calcula que los hermanos de niños con TDAH tienen 3-4 veces más probabilidades de desarrollarlo.

También se cree que ciertos factores genéticos determinan si el trastorno persiste durante la edad adulta.

Están involucrados varios genes, muchos de los cuales afectan a la neurotransmisión dopaminérgica: DAT, DRD4, DRD5, TAAR1,MAOA, COMT, y DBH. Otros son: SERT, HTR1B, SNAP25, GRIN2A, ADRA2A, TPH2, y BDNF. Se estima que una variante del gen llamado LPHN3 es responsable del 9% de los casos, y que cuando este gen esta presente, la persona responde a la medicación estimulante.

Debido a que el TDAH es común, es probable que la selección natural haya favorecido estos rasgos y que hayan dado una ventaja para la supervivencia.

Por ejemplo, algunas mujeres pueden sentirse atraídas por hombres que toman riesgo, aumentando la frecuencia de transmisión de genes.

Debido a que el TDAH es más común en niños con madres ansiosas o estresadas, se ha argumentado que puede ser una adaptación que ayuda a niños a enfrentarse a ambientes peligrosos o estresantes, con mayor impulsividad y comportamiento exploratorio.

La hiperactividad pueden haber sido beneficiosa desde una perspectiva evolutiva en situaciones de riesgo, competitividad o comportamiento impredecible (por ejemplo para explorar nuevas áreas o explorar nuevos recursos).

En estas situaciones, las personas con TDAH pueden ser beneficiosas para la sociedad, aunque pueda ser perjudicial para el individuo.

Por otra parte, individualmente puede haber ofrecido ventajas como responder de forma más rápida a depredadores o tener mejores habilidades de caza.

Factores ambientales

Se cree que los factores ambientales juegan un papel menos importante en el desarrollo del TDAH.

La ingesta de alcohol durante el embarazo puede provocar síndrome alcohólico fetal, el cual puede incluir síntomas similares al TDAH.

La exposición al tabaco durante el embarazo puede provocar problemas en el desarrollo del sistema nervioso central del feto y puede aumentar el riesgo de TDAH.

Muchos niños expuestos al tabaco no desarrollan TDAH o solo tienen síntomas intermedios, lo cual no alcanza para un diagnóstico.

Una combinación de predisposición genética junto a algunos factores como exposiciones negativas durante el embarazo puede explicar porqué algunos niños desarrollan TDAH y otros no.

Los niños expuestos al cloro, incluso a niveles bajos, o a bifenilos policlorados pueden desarrollar problemas parecidos al TDAH. La exposición a insecticidas organofosforados clorpirifos y a fosfato dialquil se asocia con un aumento del riesgo, aunque no hay evidencia concluyente.

Bajo peso al nacer, nacimiento prematuro o infecciones durante el embarazo, nacimiento e infancia temprana también aumentan el riesgo. Estas infecciones incluyen varios virus -el sarampión, varicela, rubeola, enterovirus 71- e infección bacteriana estreptocócica.

Al menos el 30% de los niños con lesión cerebral desarrollan TDAH y el 5% se debe a daño cerebral.

Algunos niños pueden reaccionar negativamente a colorantes de alimentos o conservadores. Es posible que algunos colorantes puedan actuar como desencadenantes del TDAH en niños que están genéticamente predispuestos.

Sociedad

El TDAH puede representar problemas familiares o con el sistema educativo en lugar de un problema individual.

Se ha encontrado que los niños más pequeños de las clases tienen más probabilidades de ser diagnosticados con TDAH, posiblemente por la diferencia de desarrollo con sus compañeros de clase.

El comportamiento del TDAH ocurre más a menudo en niños que han experimentado abuso emocional o físico.

Según la teoría de la construcción social, es la sociedad la que determina los límites entre el comportamiento normal y anormal.

Los miembros de una sociedad -padres, maestros, médicos- determinan qué diagnóstico y criterios se usan, afectando por tanto al número de personas afectadas.

Esto lleva a situaciones como la actual, en la que a partir del diagnóstico del DSM-IV, se diagnostican 3-4 veces más casos de TDAH que con los criterios del ICE-10.

Algunos psiquiatras, como Thomas Szasz, ha argumentado que el TDAH fue inventado, no descubierto.

Patofisiología

Los modelos actuales del TDAH sugieren que esta relacionado con alteraciones funcionales en algunos sistemas neurotransmisores del cerebro, particularmente de dopamina y norepinefrina.

Las vías de la dopamina y noreprinefina se originan en el área tegmental ventral y en el locus coeruleus se proyectan a diversas regiones cerebrales del cerebro, controlando varios procesos cognitivos.

Las vías de la dopamina y noreprinefrina que proyectan al cortex prefrontal y estriado controlan la función ejecutiva (control cognitivo del comportamiento), percepción de recompensas y motivación.

Los psicoestimulantes pueden tener eficacia porque incrementan la actividad neurotransmisora en estos sistemas.

Además, puede haber anormalidades en las vías colinérgica y serotonérgica.

También parece tener un papel la neurotransmisión del glutamato.

Estructura cerebral

Existe una reducción del volumen de ciertas regiones cerebrales en niños con TDAH, especialmente en el cortex prefrontal izquierdo.

El cortex parietal posterior también muestra un adelgazamiento en niños con TDAH.

Motivación y funciones ejecutivas

Los síntomas del TDAH están relacionados con dificultades en las funciones ejecutivas; procesos mentales que controlan y regulan las tareas diarias.

El criterio para un déficit en las funciones ejecutivas se da en un 30-50% de los niños y adolescentes con TDAH.

Algunos problemas son con el control del tiempo, organización, procastinación, concentración, procesamiento de información, control de emociones o memoria de trabajo.

Un estudio encontró que el 80% de las personas con TDAH tenían problemas en al menos una función ejecutiva, comparado con el 50% de personas sin TDAH.

El TDAH también se ha relacionado con déficits de motivación en niños, además de dificultades para centrarse en recompensas a largo plazo. En estos niños, mayores recompensas positivas mejoran la ejecución de las tareas. Además, los estimulantes pueden mejorar la persistencia.

Diagnóstico

El diagnóstico del TDAH requiere una evaluación completa, debido a que no hay una prueba que lo detecte.

Es preferible que los niños sean evaluados por psiquiatras, psicólogos o neurólogos, antes que por doctores familiares o pediatras.

Para cumplir ser diagnosticado con TDAH un niño debe:

  • Mostrar uno de los tres comportamientos principales (falta de atención, impulsividad e hiperactividad) antes de los 12 años.
  • Los comportamientos deben ser más severos que en otros niños de la misma edad.
  • Los comportamientos duran más de 6 meses.
  • Los comportamientos ocurren y afectan a dos áreas de la vida (colegio, escuela, relaciones sociales).

Además, estos comportamientos no deben estar relacionados con problemas familiares o estrés. Niños que han experimentado divorcios o muertes de personas cercanas pueden cambiar repentinamente su comportamiento.

Trastornos parecidos y relacionados al TDAH

2 de cada 3 veces ocurre otro trastorno junto al TDAH en niños. Los más comunes son:

Criterio diagnóstico según el DSM-V

A- Patrón persistente de inatención y/o hiperactividad-impulsividad que interfiere con el funcionamiento o desarrollo que se caracteriza por (1) y/o (2):3

1. Inatención

Seis (o más) de los siguientes síntomas se han mantenido durante al menos 6 meses en un grado que no concuerda con el nivel de desarrollo y que afecta directamente las actividades sociales y académicas/laborales:

NOTA: Los síntomas no son sólo una manifestación del comportamiento de oposición, desafío, hostilidad o fracaso para comprender las tareas o instrucciones. Para adolescentes mayores y adultos (a partir de 17 años de edad), se requiere un mínimo de 5 síntomas.

a. Con frecuencia falla en prestar la debida atención a los detalles o por descuido se cometen errores en las tareas escolares, en el trabajo o durante otras actividades (por ejemplo, se pasan por alto o se pierden detalles, el trabajo no se lleva a cabo con precisión).

b. Con frecuencia tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades recreativas (por ejemplo, tiene dificultad para mantener la atención en clases, conversaciones o lectura prolongada).

c. Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla directamente (por ejemplo, parece tener la mente en otras cosas, incluso en ausencia de cualquier distracción aparente).

d. Con frecuencia  no sigue las instrucciones y no termina las tareas escolares, lo1s quehaceres o los deberes laborales (por ejemplo, inicia tareas pero se distrae rápidamente y se evade con facilidad).

e. Con frecuencia tiene dificultad para organizar tareas y actividades (por ejemplo, dificultad para gestionar tareas secuenciales; dificultad para poner los materiales y pertenencias en orden; descuido y desorganización en el trabajo; mala gestión del tiempo; no cumple los plazos).

f.  Con frecuencia evita, le disgusta o se muestra poco entusiasta en iniciar tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido (por ejemplo tareas escolares o quehaceres domésticos; en adolescentes mayores y adultos, preparación de informes, completar formularios, revisar artículos largos).

g. Con frecuencia pierde cosas necesarias para tareas o actividades (por ejemplo, materiales escolares, lápices, libros, instrumentos, billetero, llaves, papeles de trabajo, gafas, móvil).

h. Con frecuencia se distrae con facilidad por estímulos externos (para adolescentes mayores y adultos, puede incluir pensamientos no relacionados).

i. Con frecuencia olvida las actividades cotidianas (por ejemplo, hacer las tareas, hacer las diligencias; en adolescentes mayores y adultos, devolver las llamadas, pagar las facturas, acudir a las citas).

2. Hiperactividad e Impulsividad

A) Seis (o más) de los siguientes síntomas se han dado durante al menos 6 meses con una intensidad que no concuerda con el nivel de desarrollo y que afecta directamente las actividades sociales y académicas/laborales. Nota: Los síntomas no son sólo una manifestación del comportamiento de oposición, desafío, hostilidad o fracaso para comprender las tareas o instrucciones. Para adolescentes mayores y adultos (a partir de 17 años de edad), se requiere un mínimo de 5 síntomas.

a. A menudo juguetea o golpea con las manos o los pies o se retuerce en el asiento.

b. A menudo se levanta en situaciones en que se espera que permanezca sentado.

c. A menudo corretea o trepa en situaciones en las que no resulta apropiado.

d. A menudo es incapaz de jugar o de ocuparse tranquilamente en actividades recreativas.

e. A menudo está “ocupado”, actuando como si “lo impulsara un motor”.

f. A menudo habla excesivamente.

g. A menudo responde inesperadamente o antes de que se haya concluido una pregunta.

h. A menudo le es difícil esperar su turno.

i. Con frecuencia interrumpe o se inmiscuye con otros.

B) Algunos síntomas de inatención, hiperactividad o impulsividad estaban presentes antes de los 12 años.

C) Varios síntomas de inatención o hiperactivo-impulsivos están presentes en dos o más contextos (por ejemplo, en casa, en el colegio o el trabajo; con los amigos o familiares; en otras actividades).

D) Existen pruebas claras de que los síntomas interfieren con el funcionamiento social, académico o laboral, o reducen la calidad de los mismos.

E) Los síntomas no se producen exclusivamente durante el curso de la esquizofrenia o de otro trastorno psicótico y no se explican mejor por otro trastorno mental.

En función de los resultados se podrán clasificar las siguientes presentaciones clínicas:

Presentación combinada: si se cumplen el Criterio A1 (inatención) y el Criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) durante los últimos 6 meses.

Presentación predominante con falta de atención: si se cumple el Criterio A1 pero no se cumple el criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) durante los últimos 6 meses.

Presentación predominante hiperactiva/impulsiva: si se cumple el Criterio A2 (hiperactividad-impulsividad) y no se cumple el Criterio A1 (inatención) durante los últimos 6 meses.

Tratamiento para el Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad

Las terapias actuales se centran en reducir los síntomas del TDAH y en mejorar el funcionamiento en la vida diaria.

Los tratamientos más comunes son la medicación, varios tipos de psicoterapia, educación y combinación de varios tratamientos.

Medicación

Estimulantes como el metalfenidato y anfetaminas son los tipos de medicación más usados para tratar el TDAH.

Puede parecer contraintuitivo combatir la hiperactividad con un estimulante, aunque estos medicamentos activan regiones cerebrales que mejoran la atención, reduciendo la hiperactividad.

Además, se usan medicamentos no estimulantes como la atomoxetina, guanfacina y clonidina.

Sin embargo, es necesario encontrar la medicación para cada niño. Un niño puede tener efectos secundarios con un fármaco, mientras que a otro le puede beneficiar. A veces es necesario utilizar varias dosis y tipos de fármacos antes de encontrar uno que funcione.

Los efectos secundarios más comunes son problemas de sueño, ansiedad, irritabilidad y descenso del apetito.

Otros efectos secundarios menos frecuentes son tics o cambios de personalidad.

La medicación no cura el TDAH, sino que controla los síntomas mientras se toma. Los fármacos pueden ayudar al niño a concentrarse o a aprender mejor.

Psicoterapia

Se usan distintos tipos de psicoterapia para tratar el TDAH.

Específicamente, la terapia conductual cambia los patrones de comportamiento al:

  • Reorganizar el ambiente escolar y del hogar.
  • Dar órdenes claras.
  • Establecer un sistema de recompensas positivas y negativas consistentes para controlar comportamientos.

Estos son algunos ejemplos de estrategias conductuales:

  • Organizar: poner las cosas en el mismo lugar para que el niño no las pierda (objetos del colegio, ropa, juguetes).
  • Crear una rutina: seguir el mismo horario cada día, desde que el niño se levanta hasta que se acuesta. Colocar el horario en un lugar visible.
  • Evitar distracciones: apagar radio, TV, teléfonos o computadoras cuando el niño esta haciendo las tareas.
  • Limitar las opciones: hacer que el niño tenga que elegir entre dos cosas (comidas, juguetes, ropa) para evitar la sobreestimulación.
  • Utilizar metas y recompensas: usar una hoja en la que escribir las metas y las recompensas obtenidas si se consiguen. Asegurarse de que las metas son realistas.
  • Disciplina: por ejemplo, que el niño pierda privilegios como consecuencia del mal comportamiento. Los niños más pequeños pueden ser ignorados hasta que muestran mejor comportamiento.
  • Encontrar actividades de ocio o talentos: encontrar lo que se le da bien al niño -música, arte, deporte- para fomentar su autoestima y habilidades sociales.

Ayuda de los padres

Los niños con TDAH necesitan la guía y comprensión de padres y maestros para alcanzar su potencial y tener éxito en la escuela.

Puede que se genere frustración, culpas u odio en la familia antes de que un niño sea diagnosticado.

Los profesionales de la salud pueden educar a los padres sobre el TDAH, entrenar habilidades, actitudes y nuevas formas de relacionarse.

Los padres pueden ser entrenados para usar sistemas de recompensas y consecuencias para modificar el comportamiento del niño.

A veces la familia entera puede necesitar terapia para encontrar nuevas maneras de enfrentarse a los comportamientos problemáticos y animar cambios de comportamiento.

Finalmente, los grupos de apoyo pueden ayudar a las familias a conectar con otros padres con problemas y preocupaciones parecidos.

Terapias alternativas

Hay poca investigación que indique que las terapias alternativas puedan reducir o controlar los síntomas del TDAH.

Antes de utilizar alguna de ellas, pregunta a un profesional de la salud mental si son seguras para tu niño.

Algunas terapias alternativas son:

  • Dieta: eliminar alimentos como el azúcar o posibles alergenos como la leche o el huevo. Otras dietas recomiendan eliminar cafeína, colorantes y aditivos.
  • Suplementos herbales.
  • Vitaminas o sumplementos.
  • Ácidos grasos esenciales:
  • Yoga o meditación.

TDAH en la escuela

Estos son algunos consejos para las clases en las que hay niños con TDAH:

  • Evitar distracciones: por ejemplo sentando al niño cerca del maestro en lugar de cerca de la ventana.
  • Utilizar una carpeta de tareas: incluir en ella progresos y notas para compartir con los padres.
  • Dividir tareas: dividir tareas en partes claras y pequeñas para los niños.
  • Dar refuerzos positivos: animar o dar algún reforzador cuando el niño se comporta adecuadamente.
  • Supervisión: controlar que el niño va a la escuela con los libros y materiales correctos.
  • Fomentar la autoestima: evitar que el niño haga actividades difíciles en público y animar cuando haga las cosas bien.
  • Enseñar técnicas de estudio.

Estilo de vida

Debido a que el TDAH se da de forma única en cada niño, es difícil dar recomendaciones que funcionen para todos.

Sin embargo, algunas de las siguientes recomendaciones puede ayudar a controlar mejor los síntomas:

  • Mostrar afecto: los niños necesitan oír que son apreciados. Centrarse solo en los aspectos negativos del comportamiento puede dañar a la relación y afectar a la autoestima.
  • Compartir tiempo libre: una de las mejores formas de mejorar la aceptación entre padres e hijos es compartir tiempo libre.
  • Fomentar la autoestima: los niños con TDAH suelen desempeñarse bien en actividades artísticas, musicales o deportivas. Encontrar el talento especial de un niño mejorará su autoestima.
  • Organización: ayudar al niño a que lleve un diario de tareas diarias. Además, ordenar el lugar de trabajo para que no tenga distracciones.
  • Dar direcciones: usar palabras simples, hablar lento y dar órdenes concretas.
  • Establecer horarios: establecer rutinas de sueño y actividades, además de utilizar calendarios para marcar actividades importantes.
  • Descansos: la fatiga y cansancio pueden empeorar los síntomas del TDAH.
  • Identificar situaciones: evitar situaciones difíciles para el niño como sentarse en largas presentaciones, ir a supermercados o actividades aburridas.
  • Ser paciente: intentar permanecer tranquilo incluso cuando el niño esta fuera de control.

Complicaciones

Las complicaciones en la vida de los niños pueden ser:

  • Dificultades en la escuela.
  • Tendencia a tener más accidentes y lesiones.
  • Posibilidad de tener peor autoestima.
  • Problemas al interactuar con otras personas.
  • Mayor riesgo de consumo de alcohol o drogas.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo pueden ser:

  • Familiares con TDAH u otro trastorno mental.
  • Exposición a toxinas ambientales.
  • Uso de alcohol o drogas de la madre durante el embarazo.
  • Exposición de la madre a toxinas ambientales durante el embarazo.
  • Nacimiento prematuro.

Prevención

Para reducir la posibilidad de que un niño desarrolle TDAH:

  • Durante el embarazo: evitar daños al feto, evitar alcohol, tabaco y otras drogas. Evitar la exposición a toxinas ambientales.
  • Proteger al niño de la exposición a toxinas ambientales como tabaco o químicos industriales.
  • Limitar exposición a pantallas: aunque no ha sido probado, puede ser prudente evitar la exposición excesiva del niño a la TV o videojuegos durante los primeros cinco años de vida.

Controversias

El TDAH y su diagnóstico han sido controvertidos desde los años 70.

Las posiciones varían desde ver el TDAH como un comportamiento dentro de lo normal hasta la hipótesis de que es una condición genética.

Otras áreas de controversia incluyen el uso de medicaciones estimulantes en niños, la forma de diagnóstico y el posible sobrediagnóstico.

Referencias

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  2. National Institute of Mental Health (2008). “Attention Deficit Hyperactivity Disorder (ADHD)”. National Institutes of Health.
  3. Bailey, Eileen. “ADHD and Learning Disabilities: How can you help your child cope with ADHD and subsequent Learning Difficulties? There is a way.”. Remedy Health Media, LLC. Retrieved 15 November 2013.
  4. Sand T, Breivik N, Herigstad A (February 2013). “[Assessment of ADHD with EEG]”. Tidsskr. Nor. Laegeforen. (in Norwegian) 133 (3): 312–316. .
  5. Willcutt, EG (July 2012). “The prevalence of DSM-IV attention-deficit/hyperactivity disorder: A meta-analytic review”. Neurotherapeutics 9 (3): 490–9. doi:10.1007/s13311-012-0135-8. PMC 3441936. PMID 22976615.
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