Trastornos de Ansiedad: tipos, síntomas, causas y tratamientos

Los trastornos de ansiedad se diferencian de la ansiedad normal en que las personas que sufren este trastorno experimentan tanto miedo y ansiedad en su día a día que son incapaces de llevar una vida normal.

La ansiedad es una respuesta normal que nos ayuda a prepararnos ante situaciones estresantes que resulta beneficiosa en algunas situaciones. Por ello es normal que todos sintamos ansiedad cuando tenemos una presentación en público importante o cuando vamos a hacer un examen. Pero hay que ser precavidos, pues la ansiedad normal puede convertirse en un trastorno.

trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad son muy frecuentes en los países desarrollados. Según la National Alliance of Mental Illness este trastorno mental es el más frecuente de los Estados Unidos, donde se calcula que el 18% de la población adulta, 40 millones de personas, padecen dicho trastorno. Siendo más frecuente en mujeres, quienes presentan un 60% más de probabilidad de sufrir un trastorno de ansiedad (NAMI, s.f.).

Este problema no afecta solo a los adultos, pues la mayoría de las personas presentan síntomas de ansiedad antes de los 21 años y se calcula que alrededor del 8% de los niños y adolescentes tienen problemas de ansiedad (NAMI, s.f.).

Afortunadamente hay cura para los trastornos de ansiedad pues existen numerosos tratamientos efectivos que pueden ayudar a los pacientes a volver a realizar las tareas cotidianas que el trastorno les impedía realizar y mejorar su calidad de vida.

Síntomas de los trastornos de ansiedad

Cada trastorno de ansiedad presenta síntomas únicos que le diferencian del resto de trastornos, pero todos ellos comparten una serie de síntomas comunes que se engloban dentro de los dos ejes que caracterizan estos trastornos: el miedo y la ansiedad excesiva.

 Estos problemas se presentan en forma de crisis de angustia y afecto negativo:

  • Las crisis de angustia, también denominadas ataques de pánico, consisten en una hiperactivación repentina de nuestro sistema provocando un sentimiento de tensión muy alto, aceleración del corazón, sudoración, sensación de ahogo, temblores, opresión en el tórax, náuseas, mareos, escalofríos y miedo a perder el control e incluso a morirse.
  • El afecto negativo se caracteriza por una anticipación ante situaciones que van a ser estresantes, es decir, sentir angustia antes de que la situación se presente y una hipersensibilidad ante las situaciones, de modo que siente una angustia exagerada para la naturaleza de la situación. La persona, siente que no puede controlarlo, lo cual hace que tenga un ánimo irritable o disfórico (nada le entusiasma). Además, una vez que ya ha ocurrido el evento estresante la persona sigue pensando en él y sintiendo ansiedad.

Tipos

A continuación se describirán los Trastornos de Ansiedad incluidos en el DSM-5, con sus síntomas diferenciales.

Trastorno de ansiedad por separación

La ansiedad por separación es una de las nuevas incorporaciones en los trastornos de ansiedad ya que anteriormente se encontraba incluido en la categoría de “Trastornos con inicio habitual en la infancia, la niñez o la adolescencia”.

Aunque antes sólo se diagnosticaba en niños y adolescentes, los psicólogos clínicos y psiquiatras se han encontrado con la presencia de este trastorno también en adultos, de modo que han adaptado los criterios diagnósticos para poder ajustarlos a las necesidades de los pacientes.

Los pacientes que tienen este trastorno sufren un miedo o una ansiedad intensa y persistente cuando tienen que separarse de una persona con la que le une un vínculo estrecho (un familiar, la pareja, un amigo, etc.).

Este miedo se evidencia en los siguientes síntomas:

  • Preocupación.
  • Malestar psicológico subjetivo (excesivo para la situación).
  • Rechazo a quedarse solo en casa o ir a algunos lugares solo (al colegio, al trabajo, a comprar, etc.)
  • Presencia de pesadillas o síntomas de ansiedad fisiológicos cuando están separados de la persona a la que están vinculados, o cuando van a separarse.

Para poder diagnosticarse este trastorno los síntomas de miedo, ansiedad o evitación deben estar presentes como mínimo durante 6 meses en adultos y 4 semanas en niños y adolescentes.

Mutismo selectivo

Al igual que el anterior trastorno, el mutismo selectivo se incluía antes en la categoría de “Trastornos con inicio habitual en la infancia, la niñez o la adolescencia”, pero ahora se engloba dentro de los Trastornos de ansiedad por el alto componente de ansiedad que presentan las personas que sufren este trastorno.

Las personas que sufren este trastorno se sienten incapaces de hablar en público o contestar a otras personas, aunque se encuentren en una situación social específica en la que se supone que debería de hablar.

Estas personas no tienen problemas para hablar en otros contextos en los que se sienten seguros, como en su propia casa o cuando están rodeados de familiares o amigos.

Para que se diagnostique este trastorno los síntomas deben estar presentes al menos durante un mes, aunque si ese mes coincide con un cambio importante en la vida del niño o del adolescente, como empezar en una nueva escuela o mudarse, debe estar presente durante más de un mes.

Fobia específica

Las personas que sufren alguna fobia sienten un miedo y una ansiedad intensa y persistente en cuanto sabe que va a tener que encontrarse con una situación, objeto, animal, etc. determinado.

Este miedo se produce de manera prácticamente inmediata y las personas suelen evitar las situaciones en las que prevean que van a tener que lidiar con la situación u objeto que les produce dicho miedo.

Las fobias pueden estar dirigidas a múltiples estímulos, en el DSM-5 se engloban dentro de 5 grupos:

  • Animal (arañas, serpientes, perros, etc.).
  • Entorno natural (alturas, tormentas, agua, etc.).
  • Sangre, heridas y/o inyecciones (agujas, intervenciones quirúrgicas, etc.)
  • Situacional (coger un vuelo, subirse a algún ascensor, etc.).
  • Otras (p. ej., situaciones que pueden derivar en ahogo o vómitos)

Trastorno de ansiedad social (fobia social)

Las personas con trastorno de ansiedad social sienten un miedo intenso y una gran ansiedad cada vez que se encuentran en alguna situación social. Estas personas temen mostrar síntomas de ansiedad o actuar de una manera que no sea correcta y que las personas que le rodean le juzguen negativamente por ello.

Dentro de este trastorno, hay un grupo de pacientes que sólo sienten miedo en ocasiones en las que tienen que actuar (por ejemplo, hablar en público), pero no cuando se encuentran en una reunión social en la que no deben hacer nada específico.

Para diagnosticar este trastorno es indispensable que los síntomas de miedo, ansiedad y/o evitación estén presentes como mínimo durante 6 meses.

Trastorno de pánico

El trastorno de pánico se caracteriza por la presencia de crisis de angustia de forma inesperada y recurrente.

Para diagnosticar este trastorno, al menos una de estas crisis debe estar seguida por una inquietud y preocupación, persistentes durante al menos un mes, debidas a anticipación de una nueva crisis.

También se diagnostica el trastorno si las crisis de angustia sufridas provocan en la persona un cambio significativo y desadaptativo en sus patrones de conducta que le impiden llevar a cabo una vida normal.

Aunque las crisis de angustias conforman un trastorno propiamente dicho, también pueden presentarse como síntoma de otros trastornos de angustia.

Agorafobia

Un error muy común es pensar que la agorafobia se define como tener fobia a los espacios abiertos, pero esto no es cierto. Las personas que sufren agorafobia pueden tener miedo o ansiedad ante cualquiera/s de estas situaciones:

  • Montarse en el transporte público.
  • Salir a lugares abiertos.
  • Entrar en lugares cerrados.
  • Hacer colas.
  • Estar en medio de una multitud.
  • Estar solo fuera de casa.

Para evitar sentir angustia en estas situaciones la persona busca a un acompañante o intenta rehuirlas.

Muchas veces las personas con agorafobia temen estas situaciones porque en otros casos han sufrido una crisis de ansiedad y temen que les vuelva a pasar y que nadie pueda ayudarle o que otras personas vean sus síntomas y la juzguen negativamente.

Para diagnosticar este trastorno los síntomas deben estar presentes durante 6 meses como mínimo.

Trastorno de ansiedad generalizada

Las personas que sufren trastorno de ansiedad generalizada sienten una ansiedad y preocupación excesiva, prolongada y persistente, ante múltiples situaciones, aunque muchas veces ni siquiera saben qué les está produciendo la ansiedad.

Cuando sienten esta preocupación excesiva son incapaces de controlarla y sienten una sobreactivación fisiológica que les dificulta realizar sus tareas diarias. Esta sobreactivación prolongada les lleva al agotamiento y puede provocarle náuseas y dolores de cabeza.

Para que sea considerado que una persona tiene este trastorno la persona debe sufrir esta angustia la mayoría de los días durante un mínimo de 6 meses.

Trastorno de ansiedad inducido por sustancias/medicamentos

Cuando la angustia de la persona viene precedida por la toma de una determinada sustancia o la abstinencia de esta, y la persona no tiene ningún otro trastorno de ansiedad, se le diagnostica un trastorno de ansiedad inducido por sustancias.

Las sustancias más comunes que pueden provocar este trastorno son:

  • El alcohol.
  • La cafeína.
  • El cannabis.
  • La feniciclidina.
  • Las sustancias alucinógenas en general.
  • Los opiáceos.
  • Los sedantes, hipnóticos y ansiolíticos.
  • Las anfetaminas.
  • La cocaína.

Afortunadamente, las personas con este trastorno suelen recuperarse pasado un tiempo tras dejar de tomar la sustancia, aunque el pronóstico se complica si este trastorno es comórbido con una adicción.

Trastorno de ansiedad debido a otra afección médica

Algunas enfermedades médicas, orgánicas, pueden producir síntomas de ansiedad. Algunas de estas enfermedades son:

Otros trastornos de ansiedad especificados

Cuando una persona sufre alguno de los síntomas de un trastorno de ansiedad, y éstos le provocan un malestar significativo, pero no cumple algún criterio de este trastorno se les diagnostica dentro de la categoría de otros trastornos de ansiedad, especificando los síntomas o criterios que cumple del diagnóstico.

Algunas de las especificaciones más usuales son:

  • Ataques sintomáticos limitados.
  • Ansiedad generalizada que no se produce en mayor número de días que en los que no está presente.
  • Khyâl cap (ataque de viento).
  • Ataque de nervios.

Trastornos de ansiedad no especificados

Dentro de esta categoría se incluyen los cuadros clínicos que incluyen síntomas de uno o más trastornos de ansiedad que causan un malestar significativo en la persona que lo sufre, pero no cumple los criterios para ser diagnosticado dentro de ningún trastorno específico.

Este diagnóstico suele darse cuando el profesional no tiene suficiente información, o tiempo para buscarla, y necesita dar un diagnóstico rápido, por ejemplo, en los servicios de urgencias.

Causas

¿Por qué algunas personas desarrollan trastornos de ansiedad y otras no, cuando han sufrido el mismo estrés? Hay una serie de factores que pueden predisponer el desarrollo de un trastorno de ansiedad. Para que finalmente se desarrolle la el trastorno tiene que darse una combinación de factores que incluyen variables genéticas y biológicas, y ambientales.

Entre los factores genéticos y biológicos destacan:

  • La presencia de un trastorno de ansiedad en familiares cercanos.
  • Tener niveles elevados de cortisol.
  • Tener un temperamento especialmente reactivo hacia el estrés.

En cuanto a los factores ambientales destacan:

  • Pertenecer a una familia desestructurada.
  • Disponer de pocos recursos económicos.
  • No disponer de una red de amigos en la que apoyarse.
  • Haber sufrido muchos eventos estresantes durante la infancia o la adolescencia.

Hay otros factores que son una combinación de los dos anteriores y también parecen ser importantes:

  • Las mujeres parecen tener una mayor predisposición para sufrir trastornos de ansiedad, ya sea por variables biológicas o culturales.
  • Las personas con un rasgo de la personalidad introvertido o tímido tienen una mayor predisposición para sufrir trastornos de ansiedad.

Tratamientos

Los trastornos de ansiedad suelen tratarse con psicoterapia y, sólo si es necesario y el médico lo cree conveniente, se trata con fármacos. Muchas veces estos se prescriben para complementar la psicoterapia y aumentar su efecto.

Psicoterapias

Independientemente de la corriente psicológica que siga el profesional hay un elemento clave que debe estar en todas las terapias y es que estas deben estar adaptadas a las necesidades y características particulares de la persona.

También es importante que el paciente, y las personas que convivan con él, se involucren activamente en la terapia y sigan los consejos del psicólogo.

Aquí os hablaré únicamente de la terapia cognitivo conductual al ser la que mayor efectividad ha demostrado para este tipo de trastornos.

Terapia Cognitivo Conductual

Este tipo de terapia se centra en enseñar a la persona a pensar, actuar y reaccionar de una manera diferente ante las situaciones que le producen estrés y/o miedo. Además, también suele emplearse para ayudar a la gente a mejorar sus habilidades sociales y así hacerse con una red social en la que pueda apoyarse si fuera necesario.

Las dos técnicas más usadas, dentro de la terapia cognitivo conductual, para tratar los trastornos de ansiedad son la terapia cognitiva y la técnica de exposición:

  • La terapia cognitiva consiste en identificar pensamientos negativos relacionados con la ansiedad que la persona posee e intentar neutralizarlos haciéndole ver a la persona que no son creencias ajustadas a la realidad y que no le están haciendo ningún bien.
  • La técnica de exposición consiste en hacer que la persona se enfrente a sus miedos de forma gradual. Para ello se le enseñan a la persona técnicas para afrontar la situación de una manera eficiente, como las técnicas de relajación.

Aunque ambas técnicas son bastante efectivas, algunos estudios han encontrado que la terapia cognitiva es más efectiva en trastornos de ansiedad social, comparada con la técnica de exposición.

Este tipo de terapia puede realizarse tanto de manera individual como grupal, siempre y cuando todas las personas tengan problemas similares. La terapia grupal es especialmente útil en trastornos de ansiedad social.

Además del trabajo realizado en la consulta es importante que la persona lleve a cabo las técnicas y los consejos que le han sido explicados en su vida cotidiana.

Cambio del estilo de vida

Llevar a cabo técnicas de control del estrés, así como meditar, puede ser muy beneficioso para las personas que sufren trastornos de ansiedad, además suelen aumentar el efecto de la terapia.

Realizar deporte de manera habitual también ha demostrado tener efectos desestresantes, aunque no hay evidencias de que pueda usarse como tratamiento único ante los trastornos de ansiedad. Es decir, aumentan la efectividad del tratamiento, pero no son un tratamiento por sí solos.

También hay que tener cuidado con los alimentos y sustancias que tomamos, los alimentos y sustancias estimulantes como el café, ciertas drogas y algunos medicamentos pueden agravar los síntomas de la ansiedad, por lo tanto, es necesario consultar con un médico si toma alguna medicación de forma habitual porque es probable que deba dejar de tomarla.

Aumentar y afianzar los lazos con la familia y los amigos también tiene un efecto protector muy importante para los trastornos de ansiedad.

Fármacos

La medicación por sí misma no puede curar los trastornos de ansiedad, pero si puede ayudar a paliar algunos síntomas.

Los psicofármacos más utilizados para combatir los síntomas de los trastornos de ansiedad son los antidepresivos, los ansiolíticos y los beta bloqueadores.

Antidepresivos

Además de para la depresión, los antidepresivos también son efectivos para tratar los trastornos de ansiedad. Su efecto suele tardar en notarse unas semanas y puede tener efectos secundarios como dolores de cabeza, náuseas y problemas para dormir.

Aunque los efectos secundarios no suelen ser un problema pues los antidepresivos van administrándose de forma progresiva por lo cual no suelen presentarse o se presentan de forma muy leve.

Ansiolíticos

Los ansiolíticos suelen utilizarse para tratar casos de ansiedad agudos, como el ataque de pánico, o trastornos muy graves.

Los fármacos más usuales para tratar trastornos de ansiedad son las benzodiacepinas. Aunque para casos de ansiedad aguda como los ataques de pánico o alguna fobia suelen usarse antidepresivos al principio y después benzodiacepinas.

Beta bloqueadores

Los fármacos beta bloqueadores más usados son el propanolol y el atenolol y su efecto principal consiste en paliar los síntomas físicos de la ansiedad como la taquicardia, los temblores y la sudoración.

Estos fármacos suelen prescribirse en los trastornos de ansiedad social ya que el temor principal de las personas que sufren este trastorno es que se les noten los síntomas físicos de ansiedad.

Referencias

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  2. Asociación Americana de Psiquiatría. (2014). Trastornos de Ansiedad. En A. A. Psiquiatría, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos (págs. 189-234). Arlington: Asociación Americana de Psiquiatría.
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