Trastornos Sexuales: Tipos y Causas

Los trastornos sexuales abarcan una amplia gama de dificultades que producen que los individuos no puedan disfrutar plenamente de actividades sexuales, y, por lo tanto, provocan malestar y una disminución en la calidad de vida. Estas dificultades pueden experimentarse en cualquier etapa del sexo: placer, deseo, excitación o activación, u orgasmo.

Ejemplos de estas dificultades pueden ser alteraciones del deseo sexual, eyaculación precoz, anorgasmia, dolor durante el coito..

Couple Having Problems In Bedroom

O parafilias, como puede ser el exhibicionismo o zoofilia, que suponen que el individuo no pueda sentirse excitado si lleva a cabo otras actividades sexuales que no se relacionan con la parafilia.

Es importante saber que considerar las parafilias como trastornos sexuales es algo controvertido. La mayoría de los profesionales adoptan la postura de asumirla como una condición a tratar sólo si ocasionan malestar o problemas para la persona o los que están alrededor.

Además, hay autores que discuten que las parafilias deban ser consideradas un trastorno. Ya que la sexualidad es algo muy íntimo de la persona y que, si no produce daño a nadie, no tiene por qué estigmatizarse.

Lo considerado o no como un trastorno de la sexualidad ha cambiado con el tiempo y según los distintos criterios de clasificación de la salud.

Ciertamente es un tema controvertido, porque hay condiciones que se han considerado patológicas cuando no tienen por qué serlo. Por ejemplo, en versiones anteriores del Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM) se incluía la homosexualidad, formando parte de los trastornos sexuales.

Así, lo que se ha considerado como normal, extraño o patológico, depende en gran medida de la edad, el sexo, la cultura, la historia, las normas sociales, etc.

Para entenderlo mejor vamos a definir la salud sexual. Según la Organización Mundial de la Salud es “la integración de los elementos somáticos, emocionales, intelectuales y sociales del ser sexual, por medios que sean positivamente enriquecedores y que potencien la personalidad, la comunicación y el amor”.

Mace, Bannerman y Burton (1974) postularon que la sexualidad sana debe tener 3 componentes esenciales:

  1. La aptitud para disfrutar de la actividad sexual y reproductiva y para regularla de conformidad con una ética personal y social.
  2. La ausencia de temores, de sentimientos de vergüenza y culpa, de creencias infundadas y de otros factores psicológicos que inhiban la reacción sexual o perturben las relaciones sexuales.
  3. La ausencia de trastornos orgánicos, de enfermedades y deficiencias que entorpezcan la actividad sexual y reproductiva.

Causas de los trastornos sexuales

Las disfunciones sexuales pueden tener múltiples causas, pero suelen clasificarse en:

– Factores psicógenos: factores de índole psicológico como estrés, ansiedad, incomodidad, estado de ánimo bajo, preocupaciones, etc.

– Factores orgánicos: es muy poco común, pero hay algunas situaciones concretas que pueden asociarse con alguna condición orgánica.

– Combinados o asociados: se han definido características asociadas como el estado de salud, la cultura, factores que tienen que ver con la relación (poca comunicación, discrepancias entre los gustos sexuales), vulnerabilidad individual (baja autoestima, mala imagen corporal, haber sufrido abuso emocional o sexual), presentar otros trastornos psiquiátricos (depresión, ansiedad), estar pasando por situaciones estresantes como un duelo, factores religiosos, educativos o, los relacionados con condiciones médicas que pueden empeorar la disfunción existente.

Tipos de trastornos de la sexualidad

Actualmente se han refinado los criterios para diagnosticar las disfunciones sexuales y las parafilias. De forma que se evita que ciertos casos sean considerados patológicos de forma incorrecta.

La 5ª Edición del Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales, es un ejemplo de esto. En él se ha procurado tener en cuenta varios factores para que los diagnósticos sean acertados.

Trastornos de la Sexualidad según el DSM V

Aparecen bajo el nombre de “Disfunciones sexuales”. Este manual diagnóstico describe que las disfunciones sexuales se caracterizan por alteraciones en los procesos cíclicos de la respuesta sexual o por dolor relacionado con el acto sexual, y se diferencian según el sexo.

Disfunciones sexuales en las mujeres:

Trastorno del interés/ excitación sexual femenino

Se asocia con una falta completa o reducción significativa en el interés o excitación sexual. Para ser diagnosticado, deben darse 3 o más de los siguientes síntomas: ausencia de interés en la actividad sexual, disminución voluntaria de dicha actividad y ausencia de fantasías o pensamientos eróticos o de índole sexual. Además, la mujer tampoco desea iniciar encuentros sexuales: y si los lleva a cabo, no percibe ninguna sensación de placer.

Es importante mencionar que esto no está causado por condiciones físicas, biológicas o asociadas con el consumo de sustancias o medicamentos.

Puede tener distintos niveles de gravedad (leve, moderado o grave), y el problema puede ser situacional (ocurriendo sólo en algunos casos) o generalizado (siempre sucede).

Dolor genito-pélvico/penetración

Incluyen el vaginismo y la dispareunia. El primero se refiere a la contracción de los músculos de vagina de manera involuntaria cuando se intenta introducir algo en ella, pudiendo ser algo persistente o que ocurre sólo en ciertas ocasiones.

El segundo se trata de la aparición de dolor debido a la penetración antes, después o durante del coito. Este dolor puede localizarse tanto en el abdomen, como en la zona de la pelvis o en la interior o exterior de la vagina.

Hay que destacar que estos problemas no están asociados con situaciones anteriores traumáticas como abusos sexuales, violencia de género, o causas médicas.

Trastorno orgásmico femenino

Es muy frecuente, afectando aproximadamente en al 42% de las mujeres fértiles en algún momento de su vida.

Se caracteriza por algún cambio o alteración en el orgasmo, como puede ser retraso, disminución de la intensidad o simplemente carencia o poca frecuencia de éstos. Debe durar como mínimo 6 meses y no ser causa directa de otros problemas, además de tener como requisito provocar un importante malestar en la vida de la mujer.

Para algunas mujeres ocurre después de un periodo de actividad sexual normal, en cambio para otras, puede suceder desde el primer encuentro sexual. En otros casos es situacional y ocurre con ciertas actividades sexuales o compañeros. En definitiva, su presentación varía mucho de una mujer a otra.

Se ha relacionado comúnmente con estrés, problemas de relaciones (peleas, abuso, malentendidos, diferencias en la intimidad…), depresión, ansiedad, historia de abuso, creencias religiosas, ciertas condiciones médicas, o el uso de algunos fármacos.

Disfunciones sexuales en los hombres:

Eyaculación retardada

Se define como la dificultad recurrente o persistente para conseguir un orgasmo con una estimulación sexual suficiente, o que necesita una estimulación anormal, lo que llega a producir ansiedad en la persona que lo padece. Aunque el DSM lo define simplemente como retardo marcado de la eyaculación o eyaculación ausente o infrecuente.

La incidencia está entre el 3 y el 11% de la población y entre las posibles causas se encuentran la edad (si es más avanzada), el consumo de fármacos, alcohol o drogas, factores psicológicos y factores orgánicos.

Masters y Johnson estimaron que los hombres con esta condición logran eyacular un 85% de las veces por masturbación y un 50% mediante estimulación de la pareja (no coital).

Trastorno eréctil

Se considera una incapacidad que es persistente o recurrente para conseguir o mantener una erección completa hasta el final de la actividad sexual, lo que causa un gran malestar en el hombre o problemas en sus relaciones interpersonales.

Además, no es causa directa de otro trastorno o no se debe a efectos de drogas, medicamentos o enfermedades médicas.

Puede haber ocurrido durante toda la vida de la persona o bien, ser adquirido después de un tiempo de actividad sexual normal. También puede ser general (que ocurre siempre) o bien, dependiente de la situación.

Por otro lado, su etiología puede ser psicológica, o bien, combinada. De hecho, en la mayoría de los casos es algo psicológico, pero es habitual que los hombres acudan asustados a pedir ayuda médica pensando que tiene algún origen físico.

Trastorno del deseo sexual hipoactivo

Se define por reducida frecuencia de fantasías sexuales o pensamientos eróticos, y una disminución del deseo de realizar actividades sexuales.

Debe extenderse durante 6 meses y suponer un malestar importante para el hombre. La valoración del grado de afectación la realiza el clínico, teniendo en cuenta la edad y los contextos socioculturales y generales.

También es importante para su diagnóstico que su aparición no esté directamente vinculada a un trastorno no sexual, una alteración grave en las relaciones interpersonales, factores estresantes importantes, drogas, fármacos o condiciones médicas.

No existe mucha información sobre este trastorno, pero se sabe que genera un importante impacto en el bienestar de la persona y que su prevalencia se incrementa con la edad (en ambos sexos).

Se considera un problema común: se ha estimado que alrededor del 20% de los hombres lo ha padecido alguna vez.

Eyaculación prematura (precoz)

Para diagnosticar este trastorno, debe de ocurrir de forma persistente o frecuente que durante la actividad sexual con una pareja el hombre eyacule aproximadamente en el minuto siguiente a la penetración, antes de lo que éste desearía.

Esto debe provocar un malestar significativo en el hombre. Además, debe ocurrir al menos durante 6 meses y en todas o casi todas las ocasiones que mantiene relaciones sexuales.

Según Medscape (2016) se estima que la eyaculación precoz es el trastorno sexual más común en hombres menores de 40 años, siendo algo que puede generar importantes tensiones en las relaciones de pareja. También esta condición destaca por no tener una causa orgánica conocida, sino que su etiología es psicológica.

También se pueden clasificar, independientemente se ser hombre o mujer:

  • Disfunción sexual inducida por sustancias/medicamentos: que se produce claramente por el uso de alguna droga o fármacos, cuando se está bajo sus efectos, en intoxicación o bien en fase de abstinencia.
  • Otra disfunción sexual especificada/no especificada: cuando se cumplen algunos síntomas de una disfunción, pero otros necesarios para su diagnóstico no (como puede ser que esté presente durante más de 6 meses, por ejemplo).

Debes saber que estas condiciones deben darse durante más de 6 meses y ocurrir con una frecuencia del 75 al 100% de las veces. Por otro lado, cada uno puede ser considerado leve, moderado o grave.

El CIE-10 añade…

El sistema de Clasificación Internacional de Enfermedades añade otro trastorno que no está presente en el DSM-V:

Impulso sexual excesivo

Consiste en un deseo sexual muy acentuado que hace que tanto hombres como mujeres lleguen a sentir malestar consigo mismos. Puede aparecer por sí sólo, siendo más frecuente en la adolescencia y adultez temprana. Aunque también puede ser secundario a un trastorno del humor o afectivo, o vincularse al inicio de la demencia.

Abarca tanto ninfomanía (en la mujer) como satiriasis (en el hombre)

Trastornos parafílicos

Realmente existe un intenso debate sobre si las parafilias, o intereses sexuales poco habituales, constituyen un trastorno mental o no.

El DSM-V define las parafilias como la presencia de fantasías sexuales intensas y recurrentes que exciten, impulsen o instiguen a comportamientos sexuales enfocados a:

1) Objetos no humanos (zapatos)

2) Sufrimiento o humillación de la pareja o de uno mismo

3) Niños u otras personas sin consentimiento

Para ser diagnosticado de un trastorno parafílico las personas deben experimentar esos intereses durante más de 6 meses y deben cumplirse ciertas condiciones:

– Que sufran malestar o angustia por tener esos deseos atípicos, siempre que no sea sólo el malestar ocasionado por sentir que no encaja socialmente. Debe haber otros conflictos personales que provoquen que la persona se sienta mal consigo mismo.

– Su deseo sexual o conducta involucra a otras personas, haciéndoles sentir angustia psicológica, lesiones o incluso muerte. O bien, las personas no quieren tener encuentros sexuales o son incapaces de dar su consentimiento legal.

Entonces encontramos que una parafilia en sí no supondría un problema mental. Sería una forma menos habitual de vivir la sexualidad que es válida siempre que no perjudique a uno mismo u otras personas.

Los principales trastornos parafílicos que nos encontramos son:

– Exhibicionismo: obtener excitación al asustar a otras personas exponiendo ante ellas su cuerpo desnudo (o algunas partes del cuerpo).

– Voyeurismo: ver a otras personas llevar a cabo el acto sexual, excitándole la idea de ser descubierto.

– Fetichismo: utilización de ciertos objetos variados o prendas para poder obtener satisfacción sexual (zapatos, ropa interior, medias…)

– Frotteurismo: el placer sexual se consigue frotando los genitales contra otras personas desconocidas.

– Masoquismo sexual: excitación sexual al ser humillado, golpeado, atado, sometido o cualquier otro tipo de sufrimiento físico o moral.

– Sadismo sexual: el placer proviene de maltratar, someter, golpear o herir a otra persona.

– Pedofilia: sentirse excitados sólo con niños.

– Transvestofilia: en este caso, la persona se encuentra excitada cuando se viste con prendas de ropa del sexo opuesto. Principalmente ropa interior.

¿De dónde vienen estas clasificaciones?

En un estudio de Zonana (2011) se expresa que los trastornos sexuales definidos por el DSM están diseñados cada vez más para ajustarse al sistema legal.

Se da así una crítica que este sistema de clasificación debería estar enfocado a la salud, y no al sistema judicial.

De esta forma el debate sigue:

¿Dónde están los límites entre la vida íntima de una persona, lo que se considera enfermedad mental o lo que debe permitirse o no por la ley?

¿Qué piensas de este tema?

Referencias

  1. Zonana, H. (2011). Sexual Disorders: New and Expanded Proposals for the DSM-5. Do We Need Them? J Am Acad Psychiatry Law 39:2:245-249
  2. William IsHak, W. & Tobia G. (2013). DSM-5 Changes in Diagnostic Criteria of Sexual Dysfunctions. Reprod Sys Sexual Disorders 2:122
  3. Mace, D.R., Bannerman, R.H.O. & Burton, J. (1974). The teaching of human sexuality in schools for health professionals. Public Health Paper 57. Geneva: World Health Organization.
  4. Masters, W.H. & Johnson, VE. (1966). Human Sexual Inadequacy. Boston: Little, Brown.
  5. Sarquella Geli, J., Vilches R. & Palma, C. (2014). Trastornos de la eyaculación. Rev. med. clin. Condes, 25(1) 129-137.
  6. CIE-10: Disfunciones sexuales de origen no orgánico. (s.f.). Recuperado el 18 de agosto de 2016, de Psicomed: http://www.psicomed.net/cie_10/cie10_F52.html
  7. Deem, S. (15 de marzo de 2016). Premature Ejaculation. Obtenido de Medscape: http://emedicine.medscape.com/article/435884-overview
  8. Meador, P. (s.f.). Female Sexual Interest-Arousal Disorder DSM-5. Recuperado el 18 de agosto de 2016, de Theravive: http://www.theravive.com/therapedia/Female-Sexual-Interest–Arousal-Disorder-DSM–5-302.72-(F52.22)
  9. Mendoza, A. (1998). Capítulo 18: trastornos sexuales. En H. Rotondo, Manual de Psiquiatría 2º Edición. Lima: UNMSM.
  10. Paraphilic Disorders. (s.f.). Recuperado el 18 de agosto de 2016, de DSM5.org: http://www.dsm5.org/Documents/Paraphilic%20Disorders%20Fact%20Sheet.pdf
  11. Schumacker, Y. (19 de febrero de 2014). ¿Cuántas disfunciones sexuales existen? Obtenido de Asociación de Estudiantes de Psicología: http://fajardo.inter.edu/contenido/vida-estudiantil/psyc/6.%20%20Psyc%20News%206%20Trastornos%20sexuaes%20y%20de%20identidad%20feb.%202014.pdf

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