19 Actividades de Estimulación Temprana para Niños

Las actividades de estimulación temprana permiten que padres y madres ayuden a sus hijos e hijas a desarrollarse de manera óptima.

La estimulación temprana se centra en fomentar el desarrollo de los niños y niñas mediante la estimulación del sistema nervioso con la intención de que los menores vayan desarrollando su autonomía e independencia y mejoren su capacidad psicomotriz, cognitiva, sensorial y de lenguaje.

Baby Play With Bead Maze

Consiste en actividades y juegos que sirven para estimular a los niños y niñas a través de los sentidos, además de mejorar la comunicación y la relación entre padres e hijos por lo que disfrutan tanto pequeños como adultos

Los ejercicios de la estimulación temprana se centran en cuatro áreas del desarrollo:

  • Motricidad gruesa: son los grandes movimientos del cuerpo, piernas y brazos.
  • Motricidad fina: son los movimientos finos y precisos de las manos y dedos.
  • Lenguaje: es la capacidad de comunicarse y hablar.
  • Socio-afectiva: es la capacidad de relacionarse con los demás y expresar sentimientos y emociones.

Las actividades de estimulación se realizan con menores de 0 a 5 años para así aprovechar la gran plasticidad cerebral de la que disfruta el ser humano en las etapas iniciales de la vida, sobre todo durante el período de lactancia.

De las técnicas de estimulación temprana pueden beneficiarse todos los pequeños, aunque sobre todo se utilizan con aquellos que padecen de algún tipo de patología relacionada con su desarrollo para reforzar aquello en lo que tenga déficit y fomentar su óptimo crecimiento.

Así, si quieres beneficiarte de todas las aportaciones de la estimulación temprana, a continuación, tienes algunos ejercicios.

Actividades de estimulación temprana

Motricidad fina

  1. Estimula la sensibilidad del rostro. Coloca tus pulgares en el centro de la frente del bebé y deslízalos hacia los lados. Después, coloca tus dedos a los lados de su nariz y haz lo mismo en las mejillas. Para estimular los labios haz el mismo movimiento como si estuvieras marcando unos bigotes.
  1. Estimula la sensibilidad corporal. Recorre el cuerpo de tu pequeño con una toalla o algodón y acaricia cada una de las partes de su cuerpo, procurando hacerle cosquillas, a medida que las vas nombrando.

Es recomendable que el bebé esté sin ropa, así que después del baño puede ser un buen momento para ello.

Cuando sea un poco más grande, puedes utilizar su mano para que toque cada una de las partes mientras tú las nombras. Y cuando aprenda a hablar, será el mismo el que indique cada una de ellas.

  1. Coloca en su mano objetos que tengan texturas diferentes, por ejemplo, una cuchara, un papel, una esponja, una toalla… y anímale a que lo examine y juegue con él. También puedes usar objetos de diferentes tamaños y motivarle para que se los pase de una mano a otra.

Mientras lo hace, habla e interactúa con tu bebé, puedes preguntarle cuál de los objetos le gusta más, explícale qué es cada cosa, etc.

A medida que vaya creciendo, puedes dejarle que juegue con plastilina, masa de harina, papeles que pueda romper y arrugar, arena, agua…

  1. Siéntate con él o ella, abre un cuento y deja que pase las hojas. Léele la historia y ve señalándole las ilustraciones del libro, también puedes pedirle que sea tu bebé quien las señale mientras tú le cuentas la historia de cada personaje.
  1. Juega con él o ella a meter y sacar objetos de un cubo o bote y que los clasifique por color, tamaño y forma. También puedes animarle a hacer torres y construcciones con piezas o cajas y enseñarle a ensartar aros en una cuerda, ayudándole hasta que sea capaz de hacerlo por sí mismo.
  1. El dibujo es algo muy importante durante la infancia, por lo que puedes motivarle para que coja un lápiz y papel y empiece a dibujar. Al principio comenzará con rayas y garabatos hasta que vaya adquiriendo más destreza y llegue a dibujar figuras y quién sabe si alguna obra de arte.

Motricidad gruesa

  1. Colócale a gatas, poniendo debajo de él/ella una toalla o mantita enrollada, y muéstrale un juguete para que intente alcanzarlo de forma que quede apoyado sobre una sola mano. También, puedes apoyar las palmas de tus manos sobre las plantas de sus pies y empujarlo para ayudarle a arrastrarse y que alcance el juguete.

Si ya gatea, anímale a que vaya a por el juguete o a que llegue hasta a ti.

  1. Acuéstale boca arriba y tira suavemente de sus manos hasta que quede sentado, si aún no se mantiene sólo, puedes colocar cojines alrededor para evitar que se vaya de lado.

Cuando esté sentado, cógele por los hombros y balancéale hacia los lados suavemente, después haz el mismo ejercicio hacia adelante y hacia atrás.

 Si ya se sienta por sí sólo, enséñale cómo usar las manos para apoyarse en el suelo. Cuando haya aprendido, empújale ligeramente hacia los lados con la intención de que use sus manos para no caerse.

  1. Cuando ya tenga edad suficiente, muéstrale cómo ponerse de pie. Puede empezar poniéndose de rodillas para después ponerse de pie agarrándose a ti o algún otro soporte. Después, puede enseñarle cómo sentarse y a ponerse en cuclillas.

Para alentarle a caminar, muéstrale cómo ayudándole a adelantar y apoyar un pie y luego el otro. Cuando haya aprendido un poco la mecánica, puedes poner un juguete delante de él y animarlo a que lo alcance. Tú serás su soporte hasta que logre hacerlo por su cuenta.

  1. A medida que crece, puedes aumentar la complejidad de los ejercicios que puede hacer levantado. Por ejemplo, juega con él a agacharse y levantarse, a perseguirle para que corra, a saltar a la cuerda o desde alturas pequeñas como un escalón. Anímale a que juegue a la pelota, a que se ponga de puntillas, a saltar obstáculos, a bailar…

Lenguaje

  1. Aunque los bebés cuando nacen no saben articular palabras o frases, eso no significa que no sepan comunicarse. Su forma de comunicación, a falta de palabras, es a través de los gestos, balbuceos, gritos y, sobre todo, el llanto. Así, cada vez que emita algún sonido o balbucee, imítale y habla con tu bebé y, por supuesto, si llora, responde a su llamado. Con esto le motivarás a comunicarse, puesto que el bebé va aprendiendo que cada vez que se expresa, alguien le responde.
  1. Es importante que llames a tu pequeño por su nombre con tono cariñoso y que le hables, le sonrías y le muestres afecto.
  1. A la hora de comer, nombra cada uno de los alimentos para que los vaya identificando. Además, puedes interaccionar con él preguntándole si le gusta la comida o si quiere más. si aún no habla, su respuesta será una sonrisa o algún gesto.
  1. A medida que vaya aprendiendo palabras, anímale a que cuando quiera algo lo llame por su nombre y aprovecha cualquier momento para hablar con él o ella.

Cuando se habla con pequeños es muy frecuente el uso de diminutivos o palabras modificadas y esto es un error. Es importante que a los niños se les hable de forma clara y con frases completas, evitando los diminutivos e incluyéndoles en las conversaciones familiares como si pudiera hablar perfectamente.

  1. Comparte momentos de lectura con él o ella. Puedes leerle algún cuento y que después él/ella te repita parte de la historia e incluso podéis hacerlo en forma de teatro. ¡Mucho más divertido!

También puedes enseñarles canciones infantiles, jugar a formar palabras o a las adivinanzas.

Social

  1. Cada vez que interacciones con tu bebé, hazlo mirándole a la cara, con una sonrisa y acompañado de alguna caricia o gesto de cariño. Hazle reír y celebra su risa, que vea lo que se disfruta estando alegre.
  1. Acostumbra al pequeño/a a estar con otras personas, a que juegue con ellas y se relacione. Siempre respetando sus tiempos y no forzándole a estar con alguien que no quiere.
  1. Enséñale las reglas sociales básicas como decir hola, adiós, por favor, gracias… y buenos hábitos como lavarse las manos, recoger los juguetes una vez que ha terminado de jugar o ayudarte a hacer las tareas de la casa.
  1. Ayúdale a conocerse, a saber cómo se siente, a gestionar y expresar esos sentimientos.

Algunas sugerencias

  • Desarrolla las actividades con tu bebé en un ambiente tranquilo, relajado y seguro. Puedes acompañarlas con música, canciones y rimas y convertirlas en un juego.
  • Si no le apetece realizar los ejercicios, no le fuerces. Se supone que es un momento divertido para compartir, no para pasarlo mal.
  • Ten cuenta la edad y el momento evolutivo de tu bebé y adapta las actividades a sus capacidades.
  • Sería interesante que participaran y se implicaran todas las personas encargadas del cuidado diario del bebé.
  • Un buen momento para realizar los ejercicios de estimulación es cuando están despiertos y tranquilos. Si acabas de alimentarle, deja pasar al menos 30 minutos antes de comenzar con las actividades.
  • Puedes aprovechar las tareas cotidianas como el momento de alimentarle, vestirle o el baño para llevar a cabo las actividades de estimulación.
  • A todos nos gusta saber qué hacemos algo bien y que nos refuercen, por lo que tu bebé no va a ser menos. Es importante que le premies los resultados obtenidos con alguna caricia, sonrisa o gesto afectivo.
  • La repetición es necesaria para que la estimulación sea efectiva. Repite los ejercicios por lo menos cinco veces, preferiblemente a diario, y mantenlos durante un largo período de tiempo para lograr los resultados buscados.
  • Es recomendable dejar pasar un tiempo entre un ejercicio y otro para que tu pequeño/a descanse, esto le mantendrá interesado y con una mayor disposición para realizar ella siguiente actividad.
  • No es necesario invertir en instrumentos o juguetes caros para realizar los ejercicios de estimulación, puedes diseñar tú los juegos y herramientas que quieras utilizar.

¿Sabías que…? 

  • Brazelton (1983) afirma que el bebé viene al mundo preparado para aprender acerca de sí mismo y del mundo que le rodea, por lo que es importante estimularlo de todas las maneras posibles.
  • Se denomina estimulación temprana por el momento en el que se aplica. Se aprovecha la mayor plasticidad cerebral de los pequeños a edades más tempranas.
  • En el desarrollo cerebral intervienen tanto aspectos genéticos como todas las experiencias brindadas por el entorno. Son necesarios multitud de estímulos diferentes para que las neuronas de los bebés reaccionen y se activen. Los cinco sentidos (vista, oído, gusto, tacto y olfato) sirven de vía de entrada para que esos estímulos lleguen a las neuronas y descarguen su dosis de carga positiva.
  • La gran parte de conexiones y circuitos neuronales se forman en los tres primeros años de vida.
  • Aunque la estimulación es mucho más efectiva cuanto menor es la edad, es posible seguir estimulando el sistema nervioso durante toda la vida con resultados más que positivos.
  • Desde el punto de vista evolutivo, la familia es considerada como el mejor entorno posible para la atención al menor, teniendo un papel central en el ajuste psicosocial de éste. Según Palacios (1999) las influencias familiares son las primeras, las más persistentes y configuran la base para mantener relaciones fuera de ésta.
  • Los niños y niñas aprenden por observación, por lo que sus cuidadores son los responsables de promover valores, actitudes y comportamientos adecuados que favorezcan su buen desarrollo. Así pues, tú eres el encargado de darle ejemplo.

Referencias

  1. Grantham-McGregor, SM, Walker, SP, Chang, S. M, Powell, CA, (1997), Efectos de la suplementación de la primera infancia con y sin estimulación en el desarrollo posterior en los niños con retraso del crecimiento de Jamaica, American Society for Clinical Nutrition, 247-53 .
  2. Gibson, David; Los campos, Donald L., (1984) los programas de estimulación temprana para niños para los niños con síndrome de Down: Un examen de la eficacia, los avances en desarrollo y Pediatría del comportamiento, 5, 331-371.
  3. Harrison, L., (1985), Efectos de los programas de estimulación temprana para bebés suplementarios prematuros: Revisión de la literatura, Materno-niño de pecho Journal, 14, (2), 69-90.
  4. Regidor, R., (2005), Las capacidades del niño: Guía de estimulación temprana de 0 a 8 años, Madrid, Ediciones Palabra.
  5. Simeonsson, R, J. Cooper, DH Scheiner, AP (1982), una revisión y análisis de la eficacia de los programas de intervención temprana, Pediatría, 69, 5.
  6. Unidad de UNICEF ECD, (2009), el Kit de Desarrollo Infantil Temprano: Una caja del tesoro de actividades. Guía de actividades
  7. Yarrow, LJ Rubenstein, JL Pedersen FA, Jankowski JJ (1972), Las dimensiones de estimulación temprana y sus efectos diferenciales en el desarrollo infantil, Merrill-Palmer Trimestral de Comportamiento y Desarrollo, 3, (18), 205-218.
  8. http://hesperian.org. Guía de ejercicios de estimulación temprana.
  9. Unicef (2011). Ejercicios de estimulación temprana.
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