
¿Qué son las actividades para niños con TDAH?
Las actividades para niños con TDAH son acciones que permitirán tranquilizarlos, ayudarles a concentrarse y mejorar su bienestar, lo cual afectará la vida personal y colegial de los infantes.
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) no está exento de polémica. Muchos han puesto en duda su existencia y otros argumentan que su prevalencia ha crecido respecto a hace unos años.
Constituye, junto a la alergia infantil, la patología con mayor frecuencia en el sector infantil, por lo que ofrece retos futuros de investigación.
21 actividades para trabajar con niños con TDAH
Jugar al Memory
Un buen ejercicio para trabajar la falta de atención de los niños es jugar al Memory. Para ello, según la edad, puede adaptarse a sus necesidades y grado de dificultad.
Se trata de generar tarjetas por parejas (con fotografías, dibujos, números…). Debe haber dos tarjetas iguales. Se pueden fabricar en casa, adaptando las tarjetas a los gustos del niño, de modo que le resulte más interesante.
Después de tener un montón de pares de tarjetas, se barajan y colocan boca abajo. El juego consiste en que, estando todas las tarjetas boca abajo, y por turnos, el niño debe levantar una, fijarse en el dibujo que hay (por ejemplo, un coche) y después levantar otra (que puede ser, por ejemplo, un globo).
El niño debe prestar atención a la colocación de las cartas y fijarse en el dibujo de cada tarjeta, por lo que se entrena el déficit de atención.
Cuando en su turno sea capaz de levantar dos tarjetas con el mismo dibujo, se las guarda y continúa jugando. El juego termina cuando se han levantado todas las cartas. Y gana la persona que haya guardado más parejas de cartas.
Simón
El juego de Simón también sirve para prestar atención, uno de los mayores déficits que presentan los niños con TDAH, además de trabajar la impulsividad. Es un juego electrónico donde se van iluminando de forma aleatoria los cuadrantes de colores y emite un sonido propio.
El niño debe esperar a que el aparato deje de ejecutar la secuencia y posteriormente, introducir la secuencia mostrada en el orden correcto. Este juego permite al niño desarrollar la capacidad de autocontrol y la memoria.
Una de las ventajas es que existen diferentes niveles, conforme va acertando las secuencias se incrementa la velocidad de ejecución.
También hay aplicaciones para la Tablet que permiten trabajar de la misma manera. Algunas de ellas son: Neurogames – Effective learning made fun! Están creadas por el neuropsicólogo infantil Jonathan Reed. Entre ellas se mencionan el “Impulse control” o “memorise”.
La torre
Uno de los juegos que sirven también para trabajar la impulsividad es la Torre. Se trata de un juego de habilidad física y mental, donde los participantes deben retirar bloques de una torre por turnos y colocarlos en la parte de arriba hasta que se caiga.
Este juego cuenta con una de las ventajas de los juegos de mesa, como es el establecimiento de turnos. Además, el juego requiere que el niño se detenga por un momento inhibiendo su impulsividad y planifique su siguiente movimiento.
Debe retirar con sumo cuidado la pieza, trabajando la motricidad fina y la coordinación óculo-manual.
Técnicas de relajación
Para reducir la hiperactivación de los niños con TDAH se pueden utilizar las técnicas de relajación. Por ejemplo, las más apropiadas pueden ser las de Koeppen, que es una adaptación de la técnica de relajación de Jacobson, pero adecuada al ámbito infantil.
Los niños, por lo general, tienden a la activación y al juego, pero también precisan de momentos de relajación y calma, y más los niños que presentan el síntoma de la hiperactividad.
La técnica de relajación de Koeppen se basa en la tensión y la distensión, de manera que centrándose en distintas partes del cuerpo (brazos, manos, cara, nariz…), los niños son capaces de ir notando la diferencia cuando un músculo se contrae y luego se relaja.
Mikado
El Mikado es un juego antiguo y divertido, muy útil para los niños con TDAH, dado que les permite trabajar la motricidad fina y la impulsividad. Este juego consiste en un grupo de palitos muy finos con bandas de colores en las esquinas.
Para comenzar a jugar, se unen todos los palos y se ponen de manera vertical, dejándolos caer sobre una superficie. En ese momento, y por turnos, se comienza a jugar.
Los palitos caerán de una manera determinada y por turnos se deben ir extrayéndolos sin que los demás palos se muevan. Cuando se consiga coger todos los palos, se sumará quién tiene más puntos.
Actividades de Mindfulness
El Mindfulness para niños es una actividad extremadamente beneficiosa, dado que les permite trabajar la atención y la reducción de la hiperactividad.
El Mindfulness se basa en tomar conciencia y en la atención plena, lo que permite ejercitar la atención, además de lograr un estado de calma y bienestar que contrarresta la hiperactividad.
Puzles
Los puzles, adaptados a la edad, también pueden ser una actividad muy divertida para trabajar con los niños con TDAH, pues les permiten centrarse en una tarea y trabajar la atención y la motricidad.
Conduce una pajita
El juego de la pajita es divertido y útil para trabajar la atención y la impulsividad. Para ello, se necesita papel continuo, rotulador, bolitas hechas de papel y una pajita.
Se coge papel continuo y se dibuja una carretera con curvas. Se colocan las bolitas de papel por la carretera y soplando con la pajita, el niño intentará ir llevando la bolita por el camino.
Buscar objetos escondidos en láminas con distractores
Una buena actividad es buscar objetos dentro de láminas que tengan muchas cosas.
Hay que buscar láminas con dibujos muy completos (una ciudad con muchos edificios, tiendas, gente en bicicleta, animales…). Cuantos más elementos tenga, más dificultad tendrá la tarea y mayor exigencia.
Se trata de animar al niño a buscar determinados elementos, por ejemplo, “¿cuántos edificios ves en la fotografía?”, “¿cuántos gatos hay?”, “encuentra la panadería”, “encuentra las chicas con el pelo largo”. Esto ayudará al niño a centrarse en una tarea y mantener la atención.
Laberintos
Otra actividad fácil, divertida y útil para trabajar la atención y la planificación son los laberintos. Se consigue laberintos distintos, y con instrucciones como “presta atención y recuerda que no puedes chafar las líneas del borde del laberinto”, “hazlo con calma y atención, comienza aquí y encuentra la salida del laberinto”, el niño debe prestar atención a la tarea y planificar cómo debe realizarla para ubicar la salida.
Mapas
Una actividad sencilla y que permite a los niños trabajar la atención son los mapas. Puede adaptarse a la dificultad del niño y también le permitirá estudiar y repasar conceptos escolares.
Solo se necesitan mapas: de la propia provincia o estado, del país, Europa, América, del mundo o también un mapa mundi.
Se le pide al niño frente al mapa que busque un lugar concreto, por ejemplo, “encuentra Málaga”, “encuentra Ciudad de México”, etc. De este modo, prestará atención a la tarea para solucionar lo que se le demanda.
Actividad física
El ejercicio físico es una actividad muy buena para los niños con hiperactividad. Para ello, que haga ejercicio físico y deporte. Apuntar al niño a algún deporte que le interese le permite interactuar con otros niños.
Además, es bueno permitirle que haga mucha actividad física. Se le ofrecen actividades donde pueda moverse: ir al parque, excursiones, ir en patines…
Autoinstrucciones: para, piensa y actúa
Para trabajar las autoinstrucciones, las premisas son “Para, piensa y actúa”. Es una técnica cognitiva que pretende trabajar la impulsividad con los niños.
Se trata de seleccionar al principio, por ejemplo, una conducta inadecuada que suele repetir: “levantarse de la mesa mientras se come” o “levantarse de clase mientras está haciendo una actividad”.
Las autoinstrucciones deben ajustarse a cada niño, viendo lo que sea necesario para cada uno. Se las debe decir mentalmente y aplicarlas ante conductas impulsivas.
Las autoinstrucciones son útiles para que cuando el niño note el impulso de levantarse, piense: “Párate. ¿Qué es lo que tengo que hacer? Ahora mismo tengo que estar sentado. Puedo conseguirlo. Voy a estar un poco más de tiempo sentado”.
De este modo, se pretende que retrase un poco más la impulsividad de realizar esa conducta en ese momento determinado.
Trabajar con el efecto Stroop
El efecto Stroop es muy útil para trabajar la impulsividad. Es una tarea donde el color no corresponde con la palabra.
Por ejemplo, hacer una pancarta donde la palabra AMARILLO esté escrita en rojo, la palabra ROJO esté escrito en azul o la palabra VERDE en amarillo.
Se trata de que el niño diga el color en el que está escrita la palabra: con AMARILLO debería decir “rojo”, pero tenderá a leer la palabra, por lo que debe inhibir y decirlo correctamente.
La técnica de la tortuga
Para trabajar la impulsividad, también puede ser muy adecuada la técnica de la tortuga. Hay que indicarle al niño que en determinados momentos, se va a convertir en una tortuga y debe saber cómo se comportan.
Pueden ir caminando con la cabeza y las patas por fuera pero cuando sienten que algo las amenaza, se esconden en su caparazón. Se les indica que ellos pueden comportarse de ese modo. Así, cuando sienta que no puede controlarse, puede convertirse en una tortuga y esconderse en su caparazón.
Se le insta a que piense cosas bonitas, a que deje ir el enfado o las emociones desagradables y que se relaje.
Juegos de similitud
Para trabajar la atención, se imprimen y plastifican muchas imágenes con distintos dibujos de colores: muchas imágenes o figuras rojas, otras azules, verdes, amarillas…
Cuando se vaya a trabajar con el niño, se mezclan todas y se le pide una serie de consignas. Por ejemplo, “dame solo las tarjetas con objetos rojos”.
Si son figuras geométricas (habrá círculos grandes y pequeños, cuadrados azules grandes, cuadrados verdes pequeños, etc.), se hacen combinaciones y se le pide al niño consignas específicas. Por ejemplo: “dame solo los triángulos pequeños”, “dame los círculos grandes azules”. Obviamente, esta tarea se adecuará al nivel del niño.
El bingo
El bingo también es una actividad muy adecuada para trabajar la atención, pues se le da al niño una serie de números leídos en voz alta y él, con distintos cartones, debe centrar la atención y buscar el número extraído.
Si no presta atención, es muy fácil que no sea capaz de seguir el juego.
Juegos de estrategia
Muchos juegos de estrategia permiten al niño trabajar la atención y la concentración. En este sentido, se puede utilizar el dominó, el tres en raya, el ajedrez o hundir la flota.
Encontrar las diferencias
Los juegos de encontrar las diferencias también son útiles para trabajar la atención. Se le presentan al niño dibujos muy similares pero con pequeñas diferencias, y se le anima a que las ubique.
Se pueden hacer variaciones. Por ejemplo, establecer un dibujo de partida (una estrella) y en vertical, a su lado, se ponen 8 estrellas diferentes, una o varias pueden ser exactamente iguales y las demás ligeramente distintas.
Se le pide al niño que encuentre qué estrellas son iguales y cuáles diferentes. Este ejercicio se puede hacer con muy diversos objetos.
También se pueden establecer series de números, por ejemplo: “3 4 5 6” y al lado poner “3 4 5 6” o “3 5 4 6”, “4 7 4 6”, y se le pide que seleccione las que son iguales y las que son distintas.
Tareas de escucha
Estas tareas pretenden que el niño escuche atentamente alguna cosa y después conteste a algunas preguntas que se le hacen.
Vale contarle cuentos, descripciones, historias inventadas, chistes, adivinanzas… cualquier cosa, y después se le hacen preguntas pertinentes para que centre su atención.
También se le puede pedir que describa el entorno donde se encuentra o distintas ilustraciones: dónde está qué cosa, los colores, el espacio en el que están, etc.
Tareas de completar
Hay muchas tareas de completar que permiten centrar la atención. Se le presenta una imagen a la que le falta algún componente y su tarea consiste en decir, indicar o dibujar cuál es.
También se le pueden presentar algunos dibujos como modelo y una serie de versiones incompletas del mismo. Su tarea consiste en ver e informar y después acabar las partes hasta que sean idénticas al dibujo original.
Otra actividad es ordenar viñetas, pues el niño deberá centrar su atención y descubrir qué sucede en la historia al ordenarlas.
¿Qué procesos tener en cuenta al trabajar con niños con TDAH?
En el TDAH existen déficits en las funciones ejecutivas, y eso es lo que hay que tener en cuenta a la hora de diseñar actividades para trabajar con ellos.
Inhibición
Una de las dificultades es la inhibición. Así, el sujeto con TDAH no puede dejar de actuar cuando debería, no puede interrumpir sus acciones, no puede proteger su pensamiento.
Las personas con TDAH no tienen sentido interno del tiempo, viven el momento, no son capaces de usar su pasado para pensar en el futuro y prepararse para él.
Memoria de trabajo
También presentan dificultades en la memoria de trabajo (memoria operativa), que permite mantener la información en el cerebro en el momento que se requiera.
Lenguaje interno
Las personas con TDAH no pueden hablarse a sí mismas ni usar el lenguaje como guía. Esto conduce a su incapacidad para seguir instrucciones y reglas para hacer lo que se les ordena, por lo que tendrán dificultades en la comprensión, para entender lo que oyen, leen y ven.
Con esta habilidad, las personas son capaces de prever las probabilidades de respuesta, anticipar las consecuencias en cada una de las variables posibles y elegir una.
Emociones
Los niños con TDAH muestran sus emociones y deseos más que el resto de individuos, así que sentimientos como rabia, frustración y hostilidad deben controlarse y canalizarse para que sus relaciones sociales sean sanas.
Esto explica por qué existen niños con TDAH que desarrollarán Trastorno Oposicionista Desafiante.
Motivación
La motivación es otro punto clave para la comprensión de este trastorno. Quienes lo padecen no pueden motivarse por sí mismos, por lo que hay una falta de persistencia hacia el objetivo, manifestada en forma de déficit de motivación.
Resolución de problemas
La habilidad de jugar consigo mismo mentalmente se emplea para planificar y resolver problemas. Los niños con TDAH tienen disminuidas sus capacidades para resolver problemas. Son poco fluidos en su lenguaje y acciones, y si se les pregunta por lo que leyeron hace unos días, se obtendrán pensamientos inconexos, poco organizados o sin argumento.