Adjetivos posesivos: para qué sirven, tipos y ejemplos

Los adjetivos posesivos son palabras que complementan al sustantivo y que indican pertenencia. Como todo adjetivo, acompaña al sustantivo para destacar sus características. En su caso específico, este acompañamiento tiene la función de determinarlo a través de una relación de posesión. Es decir, lo relaciona con una persona particular o con un grupo.

Estos adjetivos posesivos se clasifican tomando como criterio la posición que ocupan con respecto al sustantivo. Obsérvese el lugar que ocupan con respecto al sustantivo mentira en las oraciones: Esa mentira tuya no la creerá nadie y Nadie creerá tu mentira.

De este modo, aquellos que ocupan la posición detrás del sustantivo se denominan tónicos o posesivos fuertes. Esta lista está conformada por mío, tuyo, vuestro y nuestro, junto con sus formas femeninas y sus formas plurales. Como se puede notar, estos concuerdan tanto en género como en número con el sustantivo que le antecede.

Mientras, los átonos – también conocidos como adjetivos débiles – se sitúan antes del sustantivo. Este grupo incluye los adjetivos posesivos mi, tu y su, junto con sus formas plurales, además de nuestro y vuestro, junto con sus formas plurales y femeninas. Así pues, solo la primera y segunda persona del plural concuerdan en género.

¿Para qué sirven los adjetivos posesivos?

Establecimiento de vínculos de propiedad

Tradicionalmente, los adjetivos se definen como las palabras que califican o determinan al sustantivo. En el caso específico de los adjetivos posesivos, estos tienen una función determinativa. Más concretamente, estos establecen vínculos de propiedad entre los objetos, seres y emociones.

Así pues, al reforzar este vínculo de propiedad, aíslan un sustantivo en particular del universo de otros sustantivos. Esto ayuda a dotar de coherencia al discurso.

Por ejemplo, en la frase mi casa, el adjetivo posesivo mi especifica un status de pertenencia que distingue esa casa de otras.

Otros usos

Por otra parte, los adjetivos posesivos pueden contribuir a dar cierta información posicional o espacial. Esto lo logra a través de expresiones como a mi lado, a su derecha o a nuestro alrededor.  

Asimismo, pueden ser útiles para transmitir estados de ánimo. Esta función está influida por rasgos personales y situaciones circunstanciales.

Así pues, estas manifestaciones pueden ir desde una queja, como en ¡Esta suerte mía!, hasta la expresión de aprecio por un ser querido, como en ¡Amiga mía!

Como se puede apreciar en estas oraciones, un mismo adjetivo posesivo puede tener diferentes connotaciones y efectos dependiendo de la persona que lo use y de las condiciones.

Estas distintas significaciones se puede observar claramente en la oración ¡Ese es nuestro equipo!. Por un lado, puede ser la manifestación de orgullo por el desempeño de un grupo deportivo o de otra naturaleza. Pero también puede expresar la frustración por un rendimiento pobre.

Incluso, los adjetivos posesivos pueden ser usados para establecer distancias no espaciales, sino de carácter emotivo. Este es el caso, por ejemplo, de un padre hablando con la madre de su hijo y refiriéndose a él como tu hijo en vez de nuestro hijo.

Tipos

Los adjetivos posesivos se clasifican en tónicos y átonos. Como se mencionó anteriormente, los primeros se ubican tras el sustantivo.

Esta es la lista completa de tónicos: mío, mía, míos, mías, tuyo, tuya, tuyos, tuyas, vuestro, vuestra, vuestros, vuestras, nuestro, nuestra, nuestros y nuestras.

Por su parte, los átonos se sitúan delante del sustantivo. Este grupo lo conforman: mi, mis, tu, tus, su, sus, vuestro, vuestra, vuestros, vuestras, nuestro, nuestra, nuestros y nuestras.

Excepto por la primera y segunda persona del plural, a estos adjetivos posesivos también se les denomina adjetivos apocopados. Deben este nombre al hecho de que se apocopan al estar delante del sustantivo. Nótese la diferencia entre Su problema y Ese problema suyo.

Por otro lado, debe mencionarse el caso del pronombre relativo cuyo y sus formas femeninas y plurales. Estos también se utilizan con valor de posesivo.

Cuyo, cuya, cuyos y cuyas se colocan luego de un antecedente que identifica al poseedor y antes del sustantivo que denota lo poseído. Y siempre concuerdan con ese sustantivo en género y número.

Ejemplos

Adjetivos posesivos apocopados

“No estoy tratando de justificar mis pecados de juventud con el cuento de que no podía controlar el ímpetu de mis deseos, ni mucho menos […] En mi generación hacíamos un distingo entre las mujeres decentes y las otras…” (La casa de los espíritus de Isabel Allende, 1982)  

“… pero de repente pasaba por ahí Harold Lloyd y entonces te sacudías el agua del sueño y
al final te convencías de que todo había estado muy bien, y que Pabst y que Fritz Lang.Me hartabas un poco con tu manía de perfección, con tus zapatos rotos, con tu negativa a aceptar lo aceptable.” (Rayuela de Julio Cortázar, 1963)

“Entró atropelladamente y todas suspendieron de inmediato sus labores para no perderse una sola de sus palabras. Se encontraban ahí reunidas con el propósito de preparar tortas de Navidad. Como su nombre lo indica, estas tortas se elaboran durante la época navideña, pero en está ocasión las estaban haciendo para festejar el cumpleaños de Tita.”(Como agua para chocolate de Laura Esquivel, 1989)

Adjetivos posesivos plenos

“Dulce amor mío, es tal y tanto el estrépito de tus enemigos que no me dejan dormir más; los golpes se hacen más violentos, oigo el rumor de las cadenas […] Amor mío y todo mío, mientras te arrastran y el aire parece que ensordece por los gritos y silbidos, ya Ilegas ante Caifás…” (Las Horas de la Pasión de Luisa Piccarreta, 1928)

“Un oficial amigo suyo está muy enfermo con neumonía en el camarote noventa y seis. El teniente Wheeler lo ha mantenido con vida […] Eso es asunto suyo, pero no interferirá en el cumplimiento de mis obligaciones.” (Uno de los nuestros de Willa Cather, 1922)

“Saleem-y-Shiva, nariz-y-rodillas… solo compartíamos tres cosas: el momento (y sus consecuencias) de nuestro nacimiento; la culpa de la traición; y nuestro hijo, Aadam, nuestra síntesis, sin sonreír, serio, con unas orejas omniaudientes.” (Hijos de la medianoche de Salman Rushdie, 2011)

Pronombres relativos

“La temporada se abrió con una compañía francesa de ópera cuya novedad era un arpa en la orquesta, y cuya gloria inolvidable era la voz inmaculada y el talento dramático de una
soprano turca…” (El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez, 1985)

“Tratan de adivinar mi burla, esa burla final que tanto he saboreado a solas, esa humillación definitiva cuyas consecuencias totales ya no podré gozar, pero cuyos espasmos iniciales me deleitan en este momento.” (La muerte de Artemio Cruz de Carlos Fuentes, 1962)

Referencias

  1. Marín, E. (1991). Gramática española. México, D. F. :Editorial Progreso.
  2. Grijelmo, A. (2014). La gramática descomplicada. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial España.
  3. Luna Traill, E., Vigueras Avila, A. y Baez Pinal, G. E. ( 2005). Diccionario básico de lingüística. México, D. F.:UNAM.
  4. Cuyo. (s/f). Diccionario de la Real Academia Española-ya. Tomado de lema.rae.es.
  5. De la Cortina Montemayor, S. D. (2012). Fichas gramaticales de la lengua española. Madrid: Editorial Manuscritos.
  6. Pérez Cino, W. (2005). Manual Práctico de gramática española. Madrid: Editorial Verbum.
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Magíster en Lingüística. Profesora titulada de inglés.

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