¿Qué es la Afasia de Broca?

La afasia de Broca es una alteración del lenguaje debida a una lesión cerebral. Este tipo de afasia se descubrió en 1861 por Paul Broca, quien observó a un paciente que sólo emitía una expresión: “tan”. Sin embargo, comprendía perfectamente frases sencillas ya que respondía a las preguntas mediante gestos.

Unos años después, encontró 25 casos con alteraciones similares que presentaban lesiones en el hemisferio izquierdo, ocupando la tercera circunvolución frontal. Lo que asoció con este tipo de afasia que hoy lleva su nombre.

afasia de Broca

La afasia de Broca se caracteriza por un habla poco fluida, con dificultades y lenta. El problema está centrado en la pronunciación de las palabras, estando perfectamente conservado el significado del mensaje.

Si quieres saber más, ahora vamos a presentar este tipo de afasia con más detenimiento.

¿En qué consiste?

La afasia de Broca, también llamada afasia no fluente o expresiva (National Aphasia Association, 2016), presenta una serie de características: alteraciones en los movimientos bucofaciales que le hacen hablar con poca fluidez, agramatismo, escritura y lectura deterioradas, y dificultades en la repetición de frases. La comprensión del lenguaje está algo más conservada que su expresión.

Vamos a describir los signos y síntomas de este tipo de afasia con más detalle a continuación.

Signos y síntomas

Los pacientes con afasia de Broca emiten sobre todo palabras sueltas y frases cortas con mucho esfuerzo y lentitud.

– Es habitual que se comentan errores de selección de fonemas (sonidos de la lengua), dando lugar a sustituciones o intercalaciones de fonemas. Por ejemplo, en vez de “guardia” podrían decir “guadria”. Esto se llama parafasia fonológica.

– Se presentan muchas veces omisiones y simplificaciones de consonantes. Por ejemplo, pueden pronunciar “da-do” en vez de “dardo”.

– Expresión agramatical: déficits en el uso de construcciones morfosintácticas adecuadas. Esto significa que no son capaces de establecer un orden de las palabras y enlazarlas formando frases correctas. El agramatismo también puede aparecer solo, sin problemas para la pronunciación lingüística. Un ejemplo puede ser decir “perro jardín” en vez de “los perros están en el jardín”.

– Lenguaje telegráfico.

– Utilizan pocos términos funcionales, que son palabras cortas como “un”, “él”, “en”, “sobre”, etc. Que su significado depende de las otras palabras que las acompañen y que son útiles para formar oraciones.

– No suelen usar de forma correcta los tiempos verbales compuestos. Por ejemplo, un paciente con este tipo de afasia es normal que diga “el niño es golpear la pelota” ante un dibujo de un niño que le está golpeando una pelota en la cabeza.

– Repetición de enunciados alterada. Esta es la principal diferencia de este tipo de afasia con la afasia motora transcortical, en la que la repetición está preservada.

– Anomia: o dificultad para encontrar la palabra adecuada. Es un síntoma común de todas las afasias pero es muy notable en la afasia de Broca, ya que es habla es muy poco fluida y los pacientes manifiestan un gran esfuerzo en buscar las palabras que se ve en su expresión facial y la emisión de sonidos sostenidos como “eeeh…”

– La denominación de objetos, animales y personas es mala, aunque puede mejorar si se le ayuda dándole pistas como decirle la primera sílaba de la palabra.

– Comprensión alterada: no captan bien las frases pasivas reversibles como “la niña fue besada por el niño”. No obstante, no tienen problemas con frases activas “el niño besó a la niña” o activas no reversibles “el niño cayó al suelo”.

– Lectura deteriorada, afectando incluso a la comprensión de lo que se lee.

– Escritura alterada, con agrafía afásica; lo que significa que hay problemas para la escritura debidos al daño cerebral. Su escritura es torpe, lenta, abreviada y agramática. Se pueden ver paragrafías por anticipaciones (como “lelo” en vez de “pelo”), perseveraciones (como “pepo” en vez de “pelo”) y omisiones de letras o sílabas (“libo” en vez de “libro”). Estas alteraciones son las mismas prácticamente que las que se observan cuando el paciente habla.

Aprosodia.

– Estos pacientes, a diferencia de la afasia de Wernicke, son conscientes de sus limitaciones ya que notan que su pronunciación no es correcta e intentan corregirla.

– La conciencia de sus problemas trae como consecuencia que los pacientes se sientan irritados y molestos, y muchas veces hacen gestos para indicar con más claridad lo que intentan decir. Pueden llegar a presentar síntomas de depresión y ansiedad.

– Hemiparesia o parálisis motora derecha principalmente, que puede variar en gravedad que puede ir desde una debilidad en la cara hasta una hemiplejía total.

Apraxias como la ideomotora, que implica la falta de capacidad para utilizar las extremidades intactas de forma voluntaria para realizar las acciones requeridas.

– Al igual que otros tipos de afasia, se encuentran intactas las capacidades intelectuales que no están relacionadas con el lenguaje (National Aphasia Association, 2016).

– Déficits sensoriales producto de la lesión, aunque esto es muy poco frecuente.

¿Cómo se origina?

La causa más habitual es el ictus, sobre todo los que dan lugar a lesiones en la arteria cerebral media izquierda que es la que irriga las zonas del lenguaje. Sin embargo, también puede aparecer por tumores, traumatismos craneoencefálicos, infecciones o tras una intervención quirúrgica cerebral.

Curiosamente, parece ser que para que el hecho de que aparezca la afasia de Broca no es suficiente con sólo una lesión en el área de Broca, como anunciaba Paul Broca. De hecho, si sólo se daña esta zona; se observaría un efecto de “acento extranjero”, es decir, problemas leves en la agilidad de la articulación del lenguaje y algunos déficits para encontrar las palabras necesarias. Además, no aparecerían hemiparesia o apraxia, que sí acompañan numerosas veces a la afasia de Broca descrita en este artículo.

Más bien la verdaderamente conocida como la afasia de Broca en la actualidad surge por lesiones en el área de Broca, la corteza lateral adyacente (áreas de Brodmann 6, 8, 9, 10 y 26), la ínsula y la sustancia blanca cercana. También influye de manera importante en la articulación y la gramática los ganglios basales.

Esto produce los síntomas que aquí hemos señalado, ya que estas estructuras cerebrales se encargan del uso correcto de las preposiciones, conjunciones, verbos, etc. Dando lugar a problemas tanto en la producción como en la comprensión siempre que sean frases cuyo significado dependa de preposiciones y orden especifico de las palabras.

Por otro lado, la anomia y el agramatismo parecen producirse por lesiones subcorticales o en el lóbulo frontal inferior. Estos síntomas, unidos al déficit articulatorio, pueden combinarse de formas distintas según la localización del daño cerebral y la fase de recuperación en la que esté el paciente.

Parece que en la afasia de Broca hay un déficit en el procesamiento sintáctico, que dan lugar a problemas con los componentes gramaticales del lenguaje. Es decir, hay muchas frases en las que su sentido depende de una sola preposición, adverbio o conjunción y si esto no se procesa bien no se va a entender.

¿Qué tipos hay?

– Afasia de tipo I, menor o del área de Broca: la que es producida por un daño cerebral que sólo abarca el área de Broca (cuyos síntomas describimos en el apartado anterior).

– Afasia Broca tipo II o extendida: ocurre cuando la lesión cerebral ocupa el opérculo frontal, la ínsula anterior, la circunvolución precentral y la sustancia blanca.

Importante no confundir la afasia de Broca con disartria (lesión en zonas cerebrales que controlan los músculos que se usan para el habla) o con apraxia del habla (incapacidad para planear la secuencia de movimientos de los músculos bucofonatorios necesarios para el lenguaje, debido a lesiones cerebrales adquiridas)

¿Cuál es su prevalencia?

La afasia de Broca es el segundo tipo más frecuente de afasia después de la afasia global (Vidović et al., 2011).

Se conoce también que es más frecuente en hombres que en mujeres, ocurriendo lo contrario con la afasia de Wernicke.

¿Cuál es el pronóstico?

Las primeras semanas tras la lesión siempre se observan síntomas graves y variables. Sin embargo, mejora muy rápido paralelamente a la recuperación cerebral (que suele durar entre 1 y 6 meses).

Las afasias que tienen mejor pronóstico son las ocasionadas por un traumatismo porque suelen darse en jóvenes y la lesión no suele ser muy extensa; mientras que las vasculares tienen una evolución peor ya que entre otras cosas, afecta normalmente a personas mayores con una menor plasticidad cerebral y tiende a ocupar más partes del cerebro.

Se puede agravar por la presencia de disartria, que consiste en dificultades en la ejecución de los movimientos de la boca y la lengua para producir el habla.

¿Cómo se evalúa?

– Resulta muy útil cuando se sospecha que el paciente tiene afasia, utilizar el Test de Boston para el Diagnóstico de la Afasia (TBDA). Que además ayuda a detectar de qué tipo de afasia se trata. Esta prueba examina todas las áreas del lenguaje. Algunas de ellas son: comprensión, repetición, denominación, lectura, escritura…

– Test de Token: se trata de un grupo de 20 fichas que con distintas formas, tamaños y colores. El paciente debe realizar las órdenes que le dé el examinador, por ejemplo “toque la ficha de color azul”. Esta prueba sirve para la comprensión en niveles más fáciles y en los más complicados puede medir la memoria de trabajo o el entendimiento de estructuras gramaticales (que están afectadas en pacientes con afasia de Broca). Es decir, un paciente con este problema haría bien los niveles más simples, pero tendría errores cuando la tarea sube de dificultad incluyendo oraciones como: “coloque el círculo verde entre el cuadrado rojo y el círculo amarillo”.

– Test de Vocabulario de Boston: consiste en un grupo de láminas con dibujos que el paciente debe nombrar.

– Pruebas de fluidez verbal como FAS: en esta prueba el sujeto debe decir todas las palabras que se le ocurra que empiece con “f”, con “a” y con “s” (lo que corresponde con fluidez de tipo fonológica) mientras que en una segunda fase debe decir todos los nombres de animales que recuerde (fluidez semántica).

– El nivel de agramatismo puede verse tan solo con la entrevista inicial.

Valorar otras funciones cognitivas que hayan podido alterarse con los daños cerebrales como:

– Atención y concentración

– Orientación espacial, temporal y personal

– Memoria

– Habilidades perceptivas

– Funciones ejecutivas

– Capacidad intelectual

– Velocidad de procesamiento

– Aspectos motores

También se puede confirmar el diagnóstico a través de pruebas de Resonancia Magnética.

¿Cómo se trata?

No hay un tratamiento específico y definido para la afasia de Broca, más bien depende del paciente y sus síntomas. El objetivo principal de la rehabilitación es mejorar la calidad de vida de la persona.

Para tratar la afasia hay que intervenir en:

– Lenguaje y comunicación

– Adaptación cognitivo- conductual del paciente al medio

– Intervención con la familia

– Ámbito social

Esto se puede lograr con un equipo multidisciplinar formado por: neuropsicólogos, logopedas, médicos, enfermeros, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales.

Es importante tener en cuenta que para diseñar un programa de rehabilitación adecuado hay que centrarse en la persona, es decir, que sea creado exclusivamente para ese paciente para adaptarse mejor a sus puntos fuertes y débiles.

También es esencial no olvidar los aspectos afectivos. Es muy frecuente que tras la lesión cerebral o bien por la propia conciencia de sus limitaciones, la persona tenga ansiedad o depresión. Se pueden observar además cambios en la expresión emocional que hay que supervisar y mejorar.

La conciencia de la enfermedad puede ser de utilidad para que la persona esté motivada para colaborar con el tratamiento.

Para la afasia de Broca ha resultado muy útil:

– Potenciar al máximo las habilidades lingüísticas conservadas; como la comprensión del lenguaje oral y escrito subiendo niveles de dificultad, gesticulación, dibujo y operaciones aritméticas sencillas.

– Rehabilitar los déficits debidos a las áreas dañadas, entrenando:

  • La apraxia bucofacial, de forma que se mejore la articulación del lenguaje.
  • Comenzar entrenando la pronunciación de palabras aisladas, luego de frases agramáticas y posteriormente de frases con estructura gramatical simple.
  • Escritura, mediante la copia y dictados de palabras.
  • Completar textos en los que falten palabras de unión para mejorar el agramatismo.
  • Paliar los déficits con nuevas tecnologías, como fomentando el uso de ordenador o móviles (puede ser necesario aquí entrenar paralelamente los déficits motores que pueden acompañar a la afasia).

Por otra parte, se utiliza también:

Terapia de entonación melódica: ya que se ha observado que hay pacientes que, sorprendentemente, no tienen problemas de fluidez del lenguaje al cantar. Parece servirse de las capacidades conservadas del hemisferio derecho (melódicas y prosódicas) y de los rasgos rítmicos y la familiaridad con las letras de las canciones.

Wilson, Parsons & Reutens (2006) defienden los beneficios de este tipo de terapia, indicando que facilitan el habla, promoviendo el almacenamiento y el acceso a las representaciones de frases completas.

Sin embargo, hay que ser cautelosos, pues en un estudio de Stahl et al. (2011) se indicó que el canto no era decisivo en la producción del habla en este tipo de afasia, sino lo importante era el ritmo en sí. También sugieren que las buenas pronunciaciones de las letras de estos pacientes se pueden deber por la memoria a largo plazo y la automatización de las letras de las canciones, ya sean cantadas o habladas.

Terapia de la afasia por restricción inducida: en este tipo de tratamiento se “obliga” al paciente sólo a hablar sin utilizar estrategias compensatorias, a no ser que sean absolutamente necesarias. El tratamiento suele ser muy intenso, de varias horas al día; y se basa en la potenciación de mecanismos de plasticidad cerebral para recuperar las funciones perdidas (Meinzer et al., 2007).

En un estudio realizado por la Universidad de Carolina del Sur en 2013: se manifestó que los pacientes con este tipo de afasia mejoraban significativamente su producción verbal cuando tenían que imitar a personas que aparecían en vídeos pronunciando palabras y frases.

En este vídeo puedes ver un ejemplo de la afasia de Broca:

Referencias

  1. Agrafía afásica. (1 de abril de 2015). Obtenido de Hospitales Nisa. Servicio de Neurorehabilitación.
  2.  Aphasia. (s.f.). Recuperado el 21 de junio de 2016, de American Speech Language Hearing association.
  3. Broca’s Aphasia. (s.f.). Recuperado el 21 de junio de 2016, de National Aphasia Association.
  4. Meinzer, M., Elbert, T., Djundja, D., Taub, E., & Rockstroh, B. (2007). Extending the Constraint-Induced Movement Therapy (CIMT) approach to cognitive functions: Constraint-Induced Aphasia Therapy (CIAT) of chronic aphasia. Neurorehabilitation, 22(4), 311-318.
  5. Sánchez López, M.P., Román Lapuente, F. y Rabadán Pardo, M.J. (2012). Capítulo 9: afasia de Broca. En M. Arnedo Montoro, J. Bembibre Serrano y M. Triviño Mosquera (Ed.), Neuropsicología. A través de casos clínicos. (pp. 111- 125). Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  6. Stahl, B., Kotz, S., Henseler, I., Turner, R., & Geyer, S. (2011). Rhythm in disguise: why singing may not hold the key to recovery from aphasia. Brain, 134(10): 3083-3093.
  7. Vidović, M., Sinanović, O., Šabaškić, L., Hatičić, A., & Brkić, E. (2011). Incidence and types of speech disorders in stroke patients. Acta Clinica Croatica, 50(4), 491-493.
  8. Wilson, S., Parsons, K., & Reutens, D. (n.d). Preserved singing in aphasia: A case study of the efficacy of melodic intonation therapy. Music Perception, 24(1), 23-35.
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Licenciada en Psicología (Universidad de Huelva). Máster en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta de la Universidad de Sevilla.

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