Agliofobia (Miedo al dolor): Síntomas, Causas y Tratamientos.

La agliofobia es una alteración psicopatológica que se caracteriza por presentar un miedo irracional, excesivo e injustificado hacia el dolor.

Las personas que sufren este trastorno temen, por encima de cualquier cosa, sentir y experimentar sensaciones de dolor. El miedo hacía los estímulos dolorosos puede afectar notablemente a su comportamiento y al desempeño durante su día a día.

agliofobia

Así mismo, cuando los sujetos con agliofobia padecen sensaciones dolorosas, responden con una marcada respuesta de ansiedad que resulta altamente desagradable.

No obstante, los tratamientos psicológicos más novedosos resultan eficaces para intervenir este trastorno. Aplicando las técnicas y las psicoterapias adecuadas, una persona con agliofobia puede superar sus miedos al dolor.

En el presente artículo se revisa la información que se posee en la actualidad sobre este tipo de fobia específica.

Hoy en día, la literatura sobre esta alteración es muy abundante, hecho que permite una adecuada comprensión de la agliofobia y el desarrollo de intervenciones eficaces para tratarla.

¿Qué es la agliofobia?

La agliofobia es un trastorno de ansiedad. Específicamente consta de uno de los muchos tipos de fobia específica que se han descrito hoy en día.

Las fobias específicas  un grupo de trastornos que se caracterizan por la presencia de ansiedad clínicamente significativa en respuesta a la exposición a situaciones u objetos específicos temidos.

En el caso de la agliofobia, el elemento temido es el dolor, por lo que este trastorno se define como el temor fóbico hacia los elementos dolorosos.

El dolor es una experiencia personal y notablemente subjetiva. Hay personas que pueden ser más intolerantes a estas sensaciones e individuos que pueden estar más habituados al dolor.

Este hecho provoca que la agliofobia resulte un trastorno ligeramente más complejo que otros tipos de fobia específica.

En casos como la fobia a las arañas o la fobia a las alturas (dos tipos muy comunes de fobia específica), los elementos temidos son claramente identificables.

Sin embargo, en la agliofobia los estímulos temidos pueden ser mucho más variables. Dependen de cada caso, ya que cada individuo puede percibir elementos y situaciones dolorosas distintas.

Miedo de la agliofobia

El miedo que se experimenta en la agliofobia se caracteriza por ser fóbico. De este modo, debe diferenciarse del miedo al dolor adaptativo.

Las sensaciones dolorosas son experiencias que no resultan agradables para las personas. Así mismo, estas pueden indicar un notable grado de peligro para la integridad física.

Así pues, temer al dolor de por sí no constituye una alteración psicológica. Cualquier persona que vaya a recibir un estímulo doloroso intenso experimenta miedo en los momentos previos.

Así pues, para que el miedo al dolor pueda relacionarse con la agliofobia, este debe presentar una serie de características.

Los atributos del miedo fóbico al dolor ponen de manifiesto la intensidad del temor, su nulo carácter adaptativo y las consecuencias sobre el estado psicológico de la persona.

1- Miedo irracional

La primera y fundamental característica que define el miedo de la agliofobia es su irracionalidad. Es decir, el sujeto con este trastorno no es capaz de explicar racionalmente por qué teme al dolor.

Ante una situación de dolor inminente, las personas pueden argumentan con relativa facilidad por qué sienten miedo. La posibilidad de sufrir algún daño o experimentar una sensación altamente desagradable justifica el temor hacía el dolor.

No obstante, los estímulos temidos en la agliofobia son mucho más difusos. La persona con esta alteración puede temer una gran variedad de estímulos aparentemente inofensivos, pero que se relacionan con la experiencia de dolor.

2- Miedo excesivo

La irracionalidad del miedo de la agliofobia se acompaña de su intensidad. El temor experimentado resulta excesivo en comparación con las exigencias de la situación.

De este modo, en la agliofobia el miedo al dolor no se experimenta únicamente en situaciones de dolor real o probable.

Los elementos que pueden originar temor son múltiples, y la respuesta de miedo resulta exageradamente elevada.

3- Miedo incontrolable

A pesar de que la persona con agliofobia es consciente de que su temor es irracional y de que no existe ningún motivo por tenerlo, este sigue experimentando elevadas sensaciones de miedo cuando se expone a sus elementos temidos.

De este modo, el miedo fóbico adquiere un elevado componente incontrolable. La persona no puede hacer nada para gestionar sus sensaciones de temor. Cuando se expone al dolor, estas aparecen de forma automática.

4- Miedo desadaptativo

A diferencia de los miedos no fóbicos, el temor de la agliofobia es altamente desadaptativo. Esto quiere decir que el temor experimentado no permite al individuo adaptarse mejor a su medio.

Más bien todo lo contrario, el miedo al dolor de la agliofobia dificulta la adaptación de la personas y disminuye su calidad de vida.

El individuo experimenta miedos muy intensos en situaciones donde podría estar tranquilo y relajado. Por lo que el trastorno afecta notablemente a su estado psicológico y mental.

5- El miedo lleva a la evitación.

El temor al dolor de la agliofobia es tan intenso que motiva la evitación de las situaciones temidas. Es decir, la persona con esta alteración tratará de evitar, siempre que pueda, todos los elementos que relacione con el dolor y que le originen miedo fóbico.

Esta conducta resulta básica para el diagnóstico de la psicopatología y responde al elevado malestar que provocan los estímulos fóbicos. El sujeto con agliofobia evita dichos estímulos con el fin de evitar también las sensaciones de ansiedad y malestar.

En la agliofobia, los elementos temidos pueden ser muy variables en cada caso. Una aguja, una cerilla, practicar un deporte, enfermar… Todos estos elementos y situaciones son ejemplos de estímulos temidos en la agliofobia.

Por este motivo, la evitación que realiza una persona con esta alteración psicológica puede ser también altamente impredecible. Este hecho motiva una mayor afectación conductual de la enfermedad y , por lo tanto, una peor calidad de vida para el sujeto.

6- Miedo persistente

Finalmente, hay que tener en cuenta que el miedo fóbico no es pasajero. La agliofobia es un trastorno permanente, por lo que el temor al dolor persiste a lo largo del tiempo.

El individuo con agliofobia experimenta siempre sensaciones de miedo cuando se expone a sus elementos temidos. Estas no aparecen de forma esporádica ni de forma intermitente.

Síntomas de la agliofobia

La sintomatología de la agliofobia es principalmente ansiosa. Cuando la persona con esta alteración se expone a sus elementos temidos, responde con una elevada respuesta de ansiedad.

De hecho, ciertos síntomas de ansiedad y nerviosismo pueden aparecer incluso sin la presencia del elemento temido. La simple previsión de que se puede experimentar dolor en un momento determinado puede desembocar las manifestaciones ansiosas.

La ansiedad de la agliofobia se caracteriza por afectar tres planos diferentes de la persona: el plano físico, el plano cognitivo y el plano conductual.

1- Plano físico

La agliofobia provoca una amplia gama de alteraciones físicas sobre la persona. De hecho, cuando esta se expone a sus estímulos fóbicos, las primeras manifestaciones resultan fisiológicas.

La manifestaciones físicas de la agliofobia pueden resultar variables en cada caso. No todas las personas presentan los mismos síntomas ni un grupo único de alteraciones.

No obstante, la sintomatología física de la agliofobia radica en un incremento de la actividad del sistema nervioso central del cerebro. De este modo, las personas con este trastorno presentan algunas de las siguientes manifestaciones.

  1. Incremento de la tasa respiratoria.
  2. Aumento de la respiración.
  3. Sensación de ahogo.
  4. Tensión muscular.
  5. Escalofríos.
  6. Sudoración excesiva.
  7. Dilatación pupilar.
  8. Náuseas o mareos.
  9. Sensación de irrealidad.
  10. Boca seca.

 2- Plano cognitivo

El plano cognitivo abarca una infinidad de pensamientos que puede desarrollar la persona con agliofobia con respecto al miedo al dolor.

Estas cogniciones pueden ser múltiples y varían en cada caso. No obstante, todas ellas se caracterizan por presentar una elevada carga de atributos negativos y temerosos hacía la experiencia de dolor.

Estos pensamientos motivan la evitación de los estímulos relacionados con el dolor. Y cuando el individuo se expone a ellos, se retroalimenta con los síntomas físicos para incrementar el miedo y la ansiedad experimentada.

3- Plano conductual

Finalmente, la agliofobia se caracteriza por ser un trastorno que afecta notablemente al comportamiento de la persona. Las dos conductas más predominantes son la evitación y el escape.

La evitación hace referencia a todos los comportamientos que desarrolla la persona a lo largo del día que le permiten evitar el contacto con sus estímulos temidos.

El escape por su parte, hace referencia a la conducta de escapar que realizan los individuos con agliofobia cuando no consiguen evitar el estímulo temido y entran en contacto con él.

Ambas conductas están motivadas por el temor al dolor y persiguen un mismo fin: evitar la ansiedad y el malestar que provoca estar en contacto con los estímulos temidos.

Diagnóstico de la agliofobia

El diagnóstico de este trastorno debe ser realizado por un profesional médico. El cual, mediante la administración de diversas pruebas como cuestionarios y entrevistas, dictaminará la presencia o ausencia de agliofobia.

Para poder efectuar este diagnóstico, se deben cumplir una serie de criterios. Estos son:

  1. Miedo o ansiedad intensa por la experiencia de dolor, o elementos y situaciones específicas que se relacionan con ella (elementos fóbicos).
  2. Los elementos fóbicos casi siempre provocan miedo o ansiedad inmediata.
  3. Los elementos fóbicos se evitan o resisten activamente con miedo o ansiedad intensa.
  4. El miedo o la ansiedad es desproporcionado al peligro real que plantea el objeto o situación específica y al contexto sociocultural.
  5. El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.
  6. El miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  7. La alteración no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental.

Causas de la agliofobia

No existe una única causa que pueda originar este trastorno. De hecho, hoy en día se observa un elevado consenso científico en afirmar que diferentes factores pueden contribuir en el desarrollo de la agliofobia.

En este sentido, el condicionamiento clásico parece ser uno de los más importantes. Haber vivido experiencias traumáticas, haber visualizado elementos desagradables o haber recibido informaciones negativas relacionadas con el dolor, parecen ser factores que juegan un papel importante.

Así mismo, algunos autores postulan la presencia de factores genéticos en la enfermedad. No todas las personas presentan la misma probabilidad a desarrollar miedos fóbicos. Los individuos con familiares con trastornos de ansiedad, serían más susceptibles.

Finalmente, ciertos factores cognitivos como creencias poco realistas sobre el daño que podría recibirse si se expone al estímulo temido, el sesgo atencional hacia las amenazas relacionadas con la fobia, las bajas percepciones de autoeficacia y la percepción exagerada del peligro son elementos que podrían resultar importantes en el mantenimiento de la agliofobia.

Tratamiento de la agliofobia

La intervención que mostrado una mayor eficacia en el tratamiento de la agliofobia es la psicoterapia. Concretamente, la aplicación de el tratamiento cognitivo conductual presenta índices de recuperación notablemente altos en este trastorno.

Esta intervención se basa en exponer al sujeto con agliofobia a sus elementos temidos. De esta forma, el individuo se habitúa a los estímulos y poco a poco va superando su temor hacia ellos.

Para lograrlo, se construye una jerarquía de estímulos, para que la persona puede exponerse de forma gradual. Así mismo, la intervención se centra en evitar la respuesta de ansiedad cuando la persona se expone a sus elementos temidos.

En el caso de la agliofobia, se recomienda que dicha exposición se realice mediante realidad virtual. Esta técnica permite que el individuo fije su atención en el juego interactivo.

De hecho, un estudio reciente realizado en la Universidad de Barcelona mostró la influencia positiva que ejerce la realidad virtual sobre la disminución de la percepción del dolor.

De forma añadida, se pueden aplicar otras técnicas psicoterapéuticas. Las más utilizadas son las técnicas de relajación para disminuir la sintomatología ansiosa y aportar un estado de tranquilidad, y las técnicas cognitivas para modificar pensamientos alterados sobre el dolor.

Referencias

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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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