Agrafobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La agrafobia es el miedo excesivo a ser víctima de una violación o padecer algún tipo de ataque violento a la persona. 

El temor a este tipo de situaciones es muy prevalente en nuestra sociedad, especialmente en mujeres. Es especialmente frecuente entre los individuos que han sido víctimas de un abuso sexual, sin embargo, no es necesario haber padecido una violación o una situación parecida para desarrollar este trastorno.

Loneliness

La agrafobia constituye una fobia específica que puede alterar notablemente el funcionamiento de la persona que la padece, disminuyendo tanto su bienestar como su calidad de vida.

Fobia específica situacional

Fobia específica situacional es la categoría diagnóstica que se le atribuye a la agrafobia. Esto quiere decir que este trastorno hace referencia al temor fóbico de una situación determinada, la violación o el abuso sexual.

Hay que tener en cuenta que la agrafobia es un tipo de fobia algo especial, ya que a diferencia de otro tipo de fobias más comunes, lo que se teme no es una situación en sí, sino la predicción de una situación.

Dicho de otra forma, mientras que el fóbico a las arañas (aracnofobia) responde con elevadas sensaciones de ansiedad cuando se expone a uno de estos animales o cree que puede exponerse, la persona que padece agrafobia sólo lo experimenta cuando cree que se puede padecer una violación.

Evidentemente, si el sujeto con agrafobia padece una violación real, también presentará una respuesta de elevada ansiedad.

Sin embargo, el miedo experimentado en esa situación no puede catalogarse como fóbico, ya que cualquier persona lo  desarrollaría ante un abuso sexual.

Así pues, hay que tener en cuenta que la violación es una situación que supone un riesgo real y tangible para la integridad de la persona, por lo que la situación en sí no es un elemento fóbico.

El estímulo temido de la agrafobia no es pues a la violación o el abuso sexual, sino el temor a que esta pueda aparecer en cualquier momento.

Miedo al abuso

Como hemos visto, el miedo que define a la agrafobia posee una serie de características importantes.

De hecho, antes de poder analizar cualquier aspecto sobre este trastorno hay que tener en cuenta que el miedo ante una violación es algo completamente normal que no corresponde a una fobia.

De este modo, el miedo pertinente a la agrafobia debe centrarse ante la posibilidad de padecer un abuso sexual. Es decir, la persona con este trastorno está permanentemente alerta ante la posibilidad de padecer una violación.

El sujeto cree que en cualquier momento puede padecer un abuso y, estímulos aparentemente neutros, pueden ser interpretados como fóbicos y respondiendo ante estos con elevadas sensaciones de ansiedad.

Criterios para diagnosticar agrafobia

Para poder catalogar un tipo de miedo como correspondiente a la agrafobia hay que tener en cuenta los siguientes criterios.

1- Desproporción

El miedo que se experimenta en la agrafobia es desproporcionado con respecto a las exigencias de la situación.

Este primer criterio es altamente importante ya que un abuso sexual de por sí, confecciona una situación con unas exigencias muy elevadas que pueden justificar cualquier respuesta de ansiedad de una persona.

De este modo, la persona con agrafobia experimenta respuestas de ansiedad y un temor altamente elevado a padecer una agresión sexual en situaciones que realmente no son peligrosas.

Esto quiere decir que el individuo puede experimentar pánico extremo a padecer una violación en situaciones aparentemente normales como quedarse solo en casa o ver un hombre pasear por lo calle.

2- Irracionalidad

Este es otro de los puntos fundamentales que nos permiten entender e interpretar adecuadamente el miedo que caracteriza la agrafobia.

La persona con este trastorno de ansiedad no es capaz de razonar y explicar por qué padece este tipo de miedo tan elevado.

El individuo puede ser consciente de que las situaciones que tanto teme realmente no tienen por qué suponer un peligro y saber que no debería responder con el miedo y el temor excesivo que experimenta.

3- Incontrolabilidad

De forma relacionada con el punto anterior, el individuo puede ser consciente de que su  miedo es ilógico e irracional, pero esto no le basta para poder controlarlo.

Por lo tanto, la persona puede querer no tener tanto miedo y temer tanto el hecho de padecer un abuso sexual, pero no lo puede evitar.

Ante ciertas situaciones que el individuo puede interpretar como amenazantes, la respuesta de ansiedad aparece, sin que el sujeto pueda controlar su temor.

4- Evitación

El miedo experimentado es tan intenso, que el sujeto tratará de evitarlo todo lo que pueda con el objetivo de ahorrarse el mal rato.

Sin embargo, a diferencia de otras fobias donde la situación o el elemento temido y a evitar está bien delimitado, las situaciones que puede evitar una persona con agrafobia pueden ser más impredecibles.

Siguiendo con la comparación anterior, la persona con fobia a las arañas evitará cualquier situación en la que pueda estar en contacto con este animal, es decir, evitará estar cerca de una araña.

Sin embargo, en la agrafobia el término “estar cerca de un abuso sexual” es demasiado ambiguo como para poder delimitar qué situaciones evitará una persona con esta patología.

Así pues, el individuo con agrafobia puede evitar una amplia gama de situaciones en las que se presencia un estímulo que él interprete como amenazante.

5- Persistente

En determinados momentos de la vida, sobre todo si se han experimentado eventos aversivos de forma reciente, las personas podemos mostrarnos más temerosos ante múltiples situaciones.

De hecho, una víctima de un abuso sexual muy probablemente experimente un elevado temor ante la posibilidad de padecer una violación durante los momentos posteriores. Sin embargo, este hecho de por sí, no explica la presencia de la agrafobia.

Para poder hablar de agrafobia el miedo tiene que ser persistente, es decir, debe de estar presente durante años y no tiene que ser específico a una fase o un periodo de tiempo determinado.

6- Desadaptativo

Finalmente, hay que tener en cuenta que el miedo de la agrafobia, como sucede con todos los tipos de fobias, es desadaptativo.

Este criterio adquiere especial relevancia en la agrafobia ya que el miedo a padecer un abuso sexual sí que puede ser adaptativo.

De este modo, cuando un individuo ve que está a punto de ser violado, experimenta un temor que le permite responder de una forma adecuada y adaptarse a las exigencias de la situación.

No obstante, esto no sucede en la agrafobia, ya que el individuo con esta alteración experimenta las sensaciones de miedo en ansiedad en situaciones que no confeccionan ningún peligro para su integridad.

Síntomas

La agrafobia produce una serie de síntomas sobre la persona que pueden poner en entredicho su funcionalidad.

Por un lado, hay que tener en cuenta que la ansiedad que experimenta la persona cuando aparecen los estímulos fóbicos es muy elevada y va acompañada de una serie de síntomas muy molestos.

La persona con agrafobia responderá en la situaciones en las que crea que puede padecer un abuso sexual con un elevado incremento del funcionamiento de su sistema nervioso autónomo.

Esto quiere decir que el individuo experimentará síntomas como incremento de la tasa cardíaca y de la tasa de respiratoria, sudoración excesiva, temblores, sofocos, sensaciones de ahogo, tensión muscular e incluso ataques de pánico.

Así mismo, estos síntomas físicos pueden ir acompañados de pensamientos altamente perniciosos sobre los abusos sexuales. Estos pensamientos de carácter negativo incrementan la ansiedad y pueden apoderarse del estado de la persona.

Finalmente, la conjunción de estos síntomas que hemos descrito hasta ahora repercuten de forma notable en la conducta del individuo.

La persona con agrafobia puede tener enormes dificultades para salir de casa porque el temor de un ataque sexual podría aumentar después de abandonar la seguridad del hogar.

Los individuos con agrafobia pueden tener dificultades para establecer relaciones personales debido a la desconfianza que crean sus temores, y sus elementos fóbicos pueden repercutir también en su intimidad sexual.

Causas de la agrafobia

No existe una causa única de la agrafobia, sin embargo, sí que hay una serie de factores bien delimitados que se relacionan con su aparición.

En primer lugar, las personas que han sido víctimas de un abuso sexual tiene mayores probabilidades de padece agrafobia.

Este hecho indica que el condicionamiento directo juega un papel principal en el desarrollo de la agrafobia.

Sin embargo, ni todos las víctimas de abuso sexual desarrollan agrafobia ni todas las personas con agrafobia han sido víctimas de violaciones.

Así pues, existen otros factores que también puede jugar un papel importante en la aparición de la enfermedad.

Uno de ellos es el condicionamiento vicario, es decir, la visualización de imágenes, ya sean reales o a través de la televisión o internet, en las que se presencia algún tipo de agresión sexual o violación.

Los estilos educativos sobreprotectores, en los que se ponen un especial énfasis en los múltiples peligros que hay en la vida y en las amenazas que tenemos las personas de forma constante, también pueden contribuir en el desarrollo de agrafobia.

¿Cómo se mantiene la agrafobia?

Todas las personas que son víctimas de un abuso o acoso sexual experimentan elevadas sensaciones de temor e inseguridad de forma posterior.

Sin embargo, no todas estas personas acaban desarrollando agrafobia, por lo que se postula que hay algunos elementos distintos a la causa de origen que se encargan de mantener la fobia.

Aunque no existen datos irrefutables, parece que el elemento principal que mantiene al agrafobia es la evitación.

De este modo, las personas que debido al temor que experimentan evitan cualquier estímulo que les cause sensaciones de miedo y ansiedad, tendrán mayores probabilidades de mantener la agrafobia.

En cambio, las personas que sean capaces de exponerse a sus estímulos temidos se darán cuenta que esos elementos realmente no son peligrosos e irán venciendo poco a poco a sus miedos.

Tratamiento

La agrafobia debe tratarse con psicoterapia, mediante un terapeuta especializado en este tipo de alteraciones.

En la actualidad existen múltiples tipos de terapias, sin embargo, las que se han mostrado más eficaces para revertir la agrafobia son las terapias cognitivo conductuales.

Estas terapias se basan en lo que comentábamos recientemente, es decir, en realizar intervenciones de exposición a los estímulos temidos.

La exposición se puede realizar en vivo o en imaginación, a través de estrategias de jerarquías como la desensibilización sistemática.

La elección de cada una de estas técnicas se realiza en función de las necesidades de cada sujeto.

Si un individuo presenta niveles de ansiedad muy elevados ante un estímulo, probablemente sea más adecuado realizar desensibilización sistemática para ir exponiendo al paciente poco a poco.

En cambio, si un sujeto presenta un estímulo fóbico muy abstracto, probablemente la exposición en vivo sea demasiado compleja, por lo que se optaría por la exposición en imaginación.

Independientemente de la modalidad, el objetivo terapéutico de estas técnicas es el mismo y consiste en que la persona contacte con sus estímulos temidos sin huir de ellos.

Este hecho permite que el individuo, de forma paulatina, vaya viendo como sus estímulos fóbicos y temidos son en realidad inofensivos, hecho que permite ir superando el miedo y reduciendo las respuestas de ansiedad.

De forma añadida, suele ser útil incorporar técnicas de relajación que permitan reducir los niveles de ansiedad del sujeto.

Hay que tener en cuenta que una persona con agrafobia es totalmente incapaz de exponerse a sus estímulos temidos por sí sola, por lo que el terapeuta, con el objetivo de facilitar la intervención, puede optar por añadir estrategias que permitan reducir el nivel de ansiedad y nerviosismo.

Referencias

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