10 Alimentos Cancerígenos que Comes a Diario

Hay alimentos cancerígenos que a pesar de sus efectos perjudiciales para la salud se comen a diario, como los refrescos azucarados, la bollería industrial, la carne, las chacinas, la leche y otros que a continuación mencionaré.

En una sociedad como la nuestra, donde los ritmos son cada vez más rápidos, resulta muy tentador elegir un tipo de comida precocinada, rápida y procesada.

alimentos cancerígenos

Sin embargo, en esta misma sociedad, hay cada vez más información sobre el impacto que tiene lo que ingerimos diariamente en el desarrollo de muchas enfermedades, entre ellas el desarrollo de tumores.

Cada vez se sabe más sobre cuales son aquellos alimentos que nos ayudan a prevenirlo y a llevar una vida saludable, y también sobre aquellos que, al revés, son más dañinos y que a largo plazo, pueden crear en nuestro organismo las condiciones apropiadas para el desarrollo de varios tipos de cáncer.

¿De que manera lo que comemos interacciona con nuestro organismo aumentando o disminuyendo este nivel de riesgo?

Gracias a los estudios del  World Cancer Research Fund (WCRF), se han individuado algunos de los principales mecanismos que gobiernan la relación entre comida y enfermedad.

Conocer tanto los alimentos que nos protegen como aquellos que nos ponen a riesgo, es el primer paso para poder elegir una alimentación saludable y equilibrada.

 Paracelso, médico y alquimista del siglo XVI, dijo una frase que nos puede servir de guía:

“La dosis hace el veneno”

Esto quiere decir que es el utilizo diario y constante de algunos alimentos que eleva el riego de desarrollar algunos tipos de cánceres, no el uso esporádico.

Siempre es mejor evitar su consumo cuando se pueda, para dar espacio a una alimentación lo más equilibrada y natural posible.

10 alimentos peligrosamente cancerígenos

Hoy quiero poner la atención sobre 10 alimentos que son considerados malos para nuestra salud por su poder cancerígeno.

1- Refrescos y zumos de frutas industriales

Las bebidas comerciales, los refrescos gaseados y no gaseados, hasta los zumos de frutas que se suelen dar a los niños para merendar, son alimentos muy malos para nuestra salud si tomados a diario.

¿Porque? Porque contienen una cantidad muy elevada de azúcar.

Fíjate que una lata de coca-cola tiene 27 gramos de azúcar, que equivale a nueve cucharillas llenas.

¿Por qué es malo tomar tanta azúcar?¿Que pasa en nuestro organismo?

Cuando nos tomamos una coca-cola, por ejemplo, los niveles de azúcar en nuestra sangre aumentan repentinamente. Esto desencadena la producción, por parte de nuestro páncreas, de insulina, una hormona que juega un papel importante en la relación entre comida y cáncer.

Cuando producimos demasiada insulina se produce, al mismo tiempo, una elevada producción en las mujeres de testosterona, una hormona sexual masculina.

Además favorece la producción de de un factor de crecimiento, llamado IGF-I, que funciona como si fuera un verdadero abono para las células cancerosas.

Algunos tumores malignos, como por ejemplo lo de mama, son muy sensibles a la acción combinada de estos dos factores: las hormonas sexuales y los factores de crecimiento.

Aprender a utilizar poca azúcar es la primera costumbre que deberíamos incorporar en nuestra vida diaria como primera prevención contra los tumores.

Muchas personas desconocen el efecto nocivo que tienen también los zumos de frutas, pensando inocentemente que pueden remplazar un correcto aporte de fruta fresca.

¡Error! Los zumos de fruta industriales, a parte de tener una elevada dosis de azúcar, también contienen menos vitaminas y antioxidantes respeto a la fruta de verdad.

Además al ser procesados, son elaborados y modificados en su estructura originaria, se les añaden muchos conservantes y pierden todos los nutrientes necesarios para mantener un buen estado nutritivo y de salud.

2- Bollería industrial

Me refiero a todos los productos procesados tanto dulces (donuts, magdalenas, galletas…) como salados (crackers, patatas fritas, galletas…).

Las razones para considerarlos enemigos de nuestra salud reside en su contenido de:

– harinas refinadas

– grasas hidrogenadas

– conservantes

Todos los alimentos procesados están hechos con harina blanca, incluido el pan común que solemos comprar en la panadería.

La harina blanca es así porqué ha pasado por un proceso industrial llamado refinación, en el cual se les quita al cereal (en este caso al trigo) la parte externa, que es la que contiene fibra y los micronutrientes (antioxidantes, las vitaminas, minerales).

Los micronutrientes tienen importantes funciones: mejoran las defensas inmunitarias, reducen los procesos inflamatorios y protegen las células de los radicales libres.

Además la fibra contenida en los cereales integrales favorece el buen funcionamiento del aparato digestivo, protegiéndonos de las enfermedades cardiovasculares y del cáncer de colon. Al final de este proceso el cereal solo se queda con almidón (azúcar) y proteínas.

El resultado de todo esto es que el alimento en cuestión pierde casi completamente su valor nutricional actuando en nuestro organismo como un factor desencadenante todo el proceso de la insulina del que te hablé arriba.

Todos los productos industriales, tanto dulces como salados, además, tienen en común la presencia de muchas grasas hidrogenadas o grasas trans. Como sugiere el nombre son grasas que se forman cuando el aceite vegetal se endurece en un proceso llamado hidrogenación.

Este tipo de grasas no existen en la naturaleza y son perjudiciales para la salud porque pueden elevar los niveles de colesterol malo en la sangre y también pueden bajar los niveles de colesterol bueno (HDL). Además alteran la permeabilidad de las fluidez y la permeabilidad de las membranas de las células y favorecen la formación de radicales libres.

Estas grasas se encuentran en la mayoría de los productos comerciales horneados (rosquitas fritas, pastelitos y galletas), los alimentos procesados y algunas margarinas.

Muchos anuncios publicitarios nos quieren hacer creer que la margarina, por ejemplo, es más ligera y sana de la mantequilla, sin informar de la presencia elevada de grasas trans.

Es importante leer las etiquetas de información nutricional en los alimentos, lo cual le ayudará a conocer qué tipos de grasas contienen y en qué cantidad.

Para acabar no hay que olvidar la elevada presencia de los conservantes que abundan en todo tipo de alimentos procesados e industriales.

No todos son tóxicos y nocivos para la salud, sin embargo otros (ácido benzoico y sus sales conocidos como parabenes) si lo son si tomados en cantidad elevadas.

3- Carne

Cada vez se escucha más hablar de la toxicidad de la carne, sobre todo la roja. Pero ¿por qué es mejor evitarla? La respuesta es muy sencilla.

Primero la carne que comemos hoy en día no es la misma que se comía hace 50 años. Con esto quiero decir que a producción industrial de carne fomenta un sistema de criar a los animales (que luego vamos a comer) poco sano y equilibrado.

La carne que llena nuestros supermercados viene de animales a los que se le han dado hormonas y antibióticos y, al comerla, nos tomamos estas sustancias también.

La carne roja, además, es rica de grasa saturadas. Estas grasas aumentan el riesgo de cáncer  porque hacen engordar y, en grandes cantidades, dificultan el buen funcionamiento de la insulina.

Otro factor que hace la carne peligrosa es la manera en la que la cocinamos, que resulta ser determinante. La carne se suele cocinar utilizando altas temperaturas (horno, barbacoa, plancha, hervido), que causan la formación de sustancias peligrosas como las aminas heterocíclicas, que se consideran muy cancerígenos y relacionados con el cáncer del intestino y de mama.

Por otro lado, los humos generados al caer las gotas de grasa, liberan compuestos volátiles (hidrocarburos aromáticos) altamente cancerígenos como el benzopireno, impregnando los alimentos.

La combinación de calor, humo y carne, produce además dioxinas, otro carcinógeno.

Estas sustancias se encuentran también en el pollo asado y en el pescado a la brasa, acumulándose en la parte más superficial. Por esta razón es muy importante quitar siempre la piel al pollo y al pescado.

4- Chacinas

Ya habrás escuchado varias veces la noticia de que las chacinas (chorizo, salami, salchicha, jamón etc) es altamente cancerígena.

El motivo reside en las sustancias que se utilizan para conservarlas, siendo una de las más poderosas sustancias cancerígenas conocidas. Hablamos de los nitratos y de los nitritos.

Los nitratos normalmente son bastante inocuos, pero pueden transformarse en niritos, sustancias que tienen la capacidad de pegarse a la hemoglobina, haciendo que no pueda transportar el oxígeno en la sangre.

Los nitritos, además, tienen la capacidad de reaccionar con las aminas, sustancias contenidas en las proteínas, dando origen a sustancias altamente cancerígenas llamadas nitrosaminas.

5- Leche

Desde siempre la leche está asociada a la idea de salud, de crecimiento y de bienestar, siendo toto una realidad para un niño en los primeros meses de su vida.

Sin embrago para una persona adulta la leche no es tan beneficiosa como pensamos. Varios estudios han demostrado que hace aumentar la producción del factor de crecimiento IGF-I, responsable de la proliferación de las células cancerígenas.

Hay que tener en cuenta que el ser humano es el único mamífero que sigue bebiendo leche cuando es adulto.

Sin embargo, como la naturaleza es muy sabia, la producción de la enzima lactasa, responsable de la digestión de la lactosa (el azúcar de la leche), baja o desaparece con la edad. Esta es la razón por la que muchos adultos tienen intolerancia a la lactosa: simplemente la actividad de esta enzima es muy reducida.

La leche además, aunque tenga un gran aporte de calcio, si es consumida en exceso promueve que el pH natural de nuestro organismo se vuelva más ácido por el aporte de proteínas animales.

Esto desencadena un mecanismo que nuestro cuerpo activa para que el pH vuelva a su valor normal. ¿Cómo? Utilizando el calcio de los huesos como regulador de pH, causando, a largo plazo, osteoporosis.

6- Fritos

Durante el proceso de fritura, se forma una sustancia altamente tóxica y cancerígena, llamada acrilamida, que da a la comida el típico aspecto dorado.

La acrilamida se forma también en otros tipos de cocciones, como la del horno o a la brasa.

Otras sustancias peligrosas, que se forma cuando freímos, son los aldehídos. Estos compuestos tóxicos aparecen en algunos aceites cuando se calientan a temperatura de fritura. Por esta razón es muy importante no volver a calentar los aceites que hemos utilizado previamente, teniendo mucho cuidado a que no generen humo cuando los calentamos.

De hecho, los aldehídos están presentes también en los humos de los aceites y es muy fácil incorporar estas sustancias en nuestro organismo simplemente inhalándolas.

Los resultados de muchos estudios revelan que los aceites de girasol y lino, especialmente el primero, son los que generan más cantidad de aldehídos tóxicos y en menos tiempo.

Por el contrario, el aceite de oliva, que presenta mayor concentración de ácidos monoinsaturados (como el oleico), genera menos y más tarde estos compuestos nocivos.

7- Alimentos light

Con esto me refiero a todos los productos donde aparece la escrita “Light” o “Sugar free”.

Es muy fácil caer en la trampa que estos alimentos sean más saludables de los que tienen azúcar, por todos los mecanismos que te he explicado antes. Sin embargo no es así.

Las bebidas light, por ejemplo, contienen sustancias químicas como los edulcorantes artificiales (sacarina, aspartamo) que tienen un impacto dañino en nuestra salud, porque pueden provocar alteraciones metabólicas que causan el aumento de la glicemia (concentración de azúcar en la sangre).

Como te conté al principio de este artículo, una concentración elevada de azúcar en la sangre está asociada con la producción repentina y masiva de insulina que, a su vez, está conectada con la producción de hormonas relacionadas con la proliferación de células cancerígenas.

Una mala costumbre de la sociedad moderna en la que vivimos, es el descontrolado consumo de las bebidas light, con “zero” calorías.

Recientes estudios han relacionado con su consumo el cancer de colon, sobre todo en personas obesas.

8- Palomitas de microondas

Las palomitas no son un alimento de riesgo. Sin embargo, las que vienen en bolsas listas para calentarse al microondas, si que son peligrosas.

La bolsa en las vienen que casi todas las variedades de palomitas de maíz de microondas, está llena de ácido perfluorooctanoico (PFOA).

Este producto químico es el mismo material tóxico que se encuentra en las ollas y sartenes de teflón. Puede permanecer en el medio ambiente y en el cuerpo humano durante largos periodos de tiempo.

Varios experimentos sobre animales de laboratorio han comprobado que este producto químico, una vez calentado, está relacionado con la infertilidad, el cáncer y otras enfermedades.

9- Enlatados

¿Quién no compra comida en latas? Es muy cómoda, lista para su uso y se conserva en el tiempo. El problema de este tipo de comida puede estar contaminada por muchos compuestos químicos  contenidos en las paredes de las latas.

Por ejemplo la mayoría de los que conservan las legumbres (lentejas, alubias, garbanzos), tienen un revestimiento de una resina que contiene el Bisfenol A, cancerígeno.

Es aconsejable elegir alimentos conservados en botes de cristal y evitar de comprar las latas.

10- Alcohol

La molécula base de todas las bebidas con alcohol es el etanol, que está caracterizado por su su elevada toxicidad y poder cancerígeno.

Cuando nos tomamos una copa, el etanol se absorbe de manera muy rápida por nuestro organismo: el 5% en la boca, el 15% en el estómago y el 80% en el intestino tenue.

Cuando se supera el consumo de dos vasos al día para los hombres y de uno para las mujeres, se ha comprobado que el riesgo de desarrollar cáncer aumenta, sobretodo del aparato digestivo.

¿Y tú qué otros alimentos cancerígenos conoces?

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