Altruismo: Características, Teorías y Ventajas

El altruismo es el principio o práctica de preocuparse por el bienestar de los demás. Es una virtud tradicional de muchas culturas y un concepto central de varias religiones.

La palabra fue acuñada por el filósofo francés Aguste Comte como altruisme, como antónimo de egoismo. La derivó de la palabra italiana altrui, derivada del latín alteri, que significa “otras personas”.

altruismo

Ser altruista significa mostrar comportamientos que no benefician a uno mismo, solo a las demás personas. Por ejemplo; ser voluntario enseñando a niños, ayudar a personas mayores a cuidarse, ayudar a un familiar a salir adelante.

Sin embargo, hay un debate abierto sobre si las conductas altruistas son beneficiosas para el individuo que las lleva a cabo, ya que puede que la persona sea más feliz y se sienta más realizada al realizar este tipo de conductas.

Además, autores importantes como Richard Dawkins proponen que estas conductas, que no parecen tener beneficios para la persona que la lleva a cabo, si resultan beneficiosas si pensamos en términos de especie y mucho más si se realizan con personas de una misma familia, ya que al ayudar a otra persona de tu familia estás ayudando a tus propios genes. 

Teorías psicológicas del altruismo

Corriente conductista

Según esta corriente, todas las conductas prosociales (dentro de las cuales se encuentra el altruismo) son aprendidas mediante mecanismos de condicionamiento clásico y operante.

Esto quiere decir que los individuos altruistas los son porque, en ocasiones anteriores, cuando han realizado una conducta altruista estas han sido reforzadas, ya sea por otras personas o por él mismo. Creo que se entenderá mejor con el siguiente ejemplo:

Juan ayuda a hacer los deberes a su hermana pequeña un día y sus padres se lo agradecen, entonces Juan seguirá ayudando a su hermana mientras sus padres se lo agradezcan.

Según la primera definición del altruismo esto sería paradójico pues se supone que las personas altruistas no reciben ningún beneficio. Pero, como he explicado anteriormente, parece que esto no es del todo cierto.

Según la teoría de Bandura, los reforzadores que modulan la conducta (en este caso la altruista) empezarían siendo externos, es decir, proporcionados por otras personas y, a medida que la persona crece, irían tomando un mayor valor los reforzadores internos, controlados por ella misma.

Esto ocurriría de la siguiente manera, siguiendo el ejemplo anterior: Juan crece, y sus padres ya no le agradecen que ayude a su hermana con los deberes, pero él sigue ayudándola porque cuando lo hace se siente más inteligente y le gusta ver a su hermana contenta.

Otra forma de aprendizaje, incluida dentro de esta corriente, es el aprendizaje vicario o por observación. Es decir, la persona aprendería observando el comportamiento de otras personas y las consecuencias que éste tiene. Según Bandura gran parte de los comportamientos sociales se aprenden de esta manera.

Un modelo que se encuentra dentro de esta corriente es el Modelo de activación y coste de Recompensa de Pilavin y Dovidio. Según este modelo, las personas realizan conductas que maximicen sus recompensas y minimicen sus costes. Es decir, la persona será altruista si piensa que los beneficios de ayudar serán mayores que los de no hacer nada.

Este modelo parte de la premisa de que para que una persona ayude esta tiene que sentirse activada (de forma desagradable) al saber que otra persona tiene un problema. De modo que ayudará para no sentir más esa activación.

Los autores que elaboraron este modelo intentaron predecir si una persona llevaría a cabo un comportamiento altruista y, si es así cómo lo haría. Para ello elaboraron la siguiente tabla:

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Corriente cognitiva

La corriente cognitva aborda el altruismo desde una perspectiva moral. De modo que la persona llevará a cabo conductas altruistas dependiendo de si percibe que ese comportamiento será correcto moralmente o no.

Un modelo que podría incluirse tanto dentro de esta corriente como en la conductista es el de Daniel Batson, quien sostiene que la empatía que sentimos hacia la otra persona es una de las principales motivaciones que enemos para llevar a cabo conductas altruistas.

Si tenemos una buena relación con la persona que necesita ayuda sentiremos empatía y, por lo tanto, nos sentiremos mal al ver sufrir a la otra persona. De modo que ayudaríamos a la persona para no sentirnos mal nosotros mismos.

Este modelo se apoya en los estudios que han encontrado que los bebes empiezan a realizar conductas prosociales hacia los 2 años, la misma edad con la que desarrollan la empatía.

Kohlberg realizó un modelo con el que pretendía relacionar los comportamientos con el nivel de moralidad de la persona. Según este modelo existe tres niveles morales (Preconvencional, Convencional y Postconvencional) y según el nivel de moralidad en el que se encuentre la persona realizará conductas altruistas por unas razones u otras.

En la siguiente tabla podéis observar los motivos que le llevarían a las personas a ser altruistas dependiendo de su nivel de moralidad.

Altruismo2

En el siguiente vídeo se explican muy bien las Etapas del Razonamiento Moral de Kohlberg.

Pero, si el altruismo sigue estas reglas, ¿por qué la misma persona es altruista algunas veces y otras no? Los investigadores Bibb Latané y John Darley, se hicieron esta misma pregunta y elaboraron un modelo de decisión sobre la intervención en emergencias.

Según este modelo la toma de decisión sobre si ayudar o no a una persona sigue 5 pasos:

  1. Reconocer que está pasado algo.
  2. Reconocer que la situación requiere que alguien ayude.
  3. Tomar la responsabilidad de ayudar.
  4. Considerarse capaz de ayudar
  5. Decidir cuál es la mejor manera de ayudar.

Quizá uno de los pasos más estudiados es el 3, pues aquí puede ocurrir el efecto del espectador. Según este efecto a medida que aumentan los testigos disminuye la percepción de responsabilidad (difusión de la responsabilidad).

Corriente psicoanalítica

En las teorías psicoanalíticas tradiciones no aparecen las contuctas altruistas como tal. Según esta corriente, el ser huamano al realiza actos motivados por instintos y deseos desde el nacimiento y será la sociedad la que irá reprimiendo y controlando estos impulsos.

Más tarde la persona interiorizará las normas sociales y formará su propia moralidad y participará en la reprimenda y el control de los actos de otras personas.

Según esta corriente, las personas realizarían conductas altruistas para evitar el sentimiento de culpa, porque tienen una tendencia autodestructiva o para resolver conflictos internos.

Teorías sociológicas del altruismo

Normas sociales

Muchas veces llevamos a cabo actos altruistas sin ni siquiera haberlo pensado antes, sin calcularlo ni planearlo. Lo hacemos simplemente porque consideramos que hay que hacerlo.

Estas conductas altruistas están motivadas por normas sociales. Estas normas nos indican lo que se espera que hagamos, las expectativas que tiene la sociedad.

Las normas sociales más importantes en el estudio de la conducta altruista son la norma de reciprocidad y la de responsabilidad social.

  • Norma de reciprocidad. Según esta norma cuando ayudamos a una persona esperamos que en un futuro también nos ayuden cuando necesitemos ayuda, o al menos no nos perjudiquen.
  • Norma de responsabilidad social. Esta norma nos indica que hay que ayudar a las personas que necesitan ayuda y se la merecen, es decir, ayudamos por obligación, aunque no nos salga rentable ayudar. Pero no ayudamos a todo el mundo, solo a aquellas personas que percibimos que merecen ser ayudadas, no a aquellas que pensemos que se han buscado ellas mismas el problema.

Teorías sobre el sentido evolutivo del altruismo

Psicología de la evolución

Hay numerosos estudios que han encontrado comportamientos altruistas en varias especies animales.

En un estudio realizado con chimpacés se demostró que éstos demostraban conductas altruistas si otro chimpacé les pedía ayuda.

Los chimpacés eran situados en habitaciones separadas comunicadas por un agujero, se le ponía a cada uno una prueba diferente para conseguir su comida. Para completar la prueba cada chimpancé necesitaba la herramienta que tenía el otro chimpancé.

Los investigadores descubrieron que, si un chimpacé le pedía la herramienta al otro, éste le ayudaba, aunque el otró chimpancé no tuviera nada que darle.

Se podría pensar que los chimpancés son altruistas porque son muy cercanos (genéticamente hablando) a la especie humana, pero se han observado casos de comportamiento altruista otras especies más alejadas al hombre, aquí tenéis algunos ejemplos:

  • Existen casos de perros hembra que han adoptado a cachorros de otras especies (gatos, ardillas…) y los han críado como si fueran sus propios cachorros.
  • Los murcíelagos comparten su comida con otros murciélagos si estos no han conseguido alimentos.
  • Las morsas y los pingüinos adoptan a crías de su misma especie que se han quedado huérfanas, especialmente si han perdido a sus propias crias.

Protección de los genes

Como he mencionado anteriormente, Richar Dawkin sostiene en su libro El gen egoísta que el motivo principal por el que los individuos son altruistas es porque los genes son egoístas.

Esta teoría se basa en que compartimos una gran cantidad de material genético con individuos de otras especies, y aun más con individuos de nuestra especie y de nuestra propia familia. De modo que al ayudar a otras personas realmente estamos asegurándonos de que los genes que compartimos se mantengan y se extiendan mediante la reproducción.

Este sería un modo de explicar por qué somos más altruistas con personas de nuestra familia o parecidas a nosotros (de nuestro país, de nuestra etnia…). Y que se ayude antes a los individuos que tienen un mayor potencial reproductivo (primero a los niños y a las mujeres, después a los hombres adultos).

Teorías neurobiológicas

Los investigadores Jorge Moll y Jordan Grafman descubrieron las bases neurales del comportamiento altruista. En un estudio se les realizó una resonancia magnética funcional a los voluntarios mientras éstos llevaban a cabo una serie de conductas como donar dinero (sin coste para el voluntario), negarse a donar dinero (sin coste para el voluntario), donar parte de su propio dinero (con coste para el voluntario) y negarse a donar parte de su propio dinero (con coste para el voluntario).

Los investigadores descubrieron que, mientras el sistema de reforzamiento (sistema límbico) se activaba siempre que la persona donaba dinero, otra zona se activaba específicamente cuando el hecho de donar tenía un coste para el voluntario.

Esta zona es el area anterior de la corteza prefrontal y parece ser crucial para los comportamientos altruistas.

Ventajas de ser altruista

Muchos estudios han demostrado que las personas que practican de manera habitual comportamientos altruistas, como los voluntarios, presentan unos mayores indicadores de felicidad y bienestar, tanto en el presente como en el futuro.

Por ejemplo, en un estudio que comparaba a adultos que habían sido voluntarios cuando era jóvenes y otros que no lo había sido, se encontró que los primeros mostraban indicadores mayores en cuanto a la satisfacción con su vida y más bajos de depresión, ansiedad y somatización (sufrir síntomas físicos debidos a problemas psicológicos).

Otros estudios han encontrado además que las personas altruistas tienen menos problemas físicos y son más longevos.

Así que ya sabes, ser altruista mejora tanto tu vida como la de las demás.

Referencias

  1. Field, A. J. (2004). Reciprocal Altruism, Norms, and Evolutionary Game Theory. En A. J. Field, Economics, Cognition and Society : Altruistically Inclined? : The Behavioral Sciences, Evolutionary Theory, and the Origins of Reciprocity (págs. 121-157). Ann Arbor, MI, USA: University of Michigan Press. 
  2. Gamboa, J. (2008). El altruismo. Lima. 
  3. Moll, J., Kruege, F., Zah, R., Pardin, M., Oliveira-Souza, R., & Grafman, J. (2006). Human fronto–mesolimbic networks guide decisions about charitable donation. PNAS, 15623–15628.
  4. Walrath, R. (2011). Kohlberg’s Theory of Moral Development. Encyclopedia of Child Behavior and Development, 859-860. doi:10.1007/978-0-387-79061-9_1595
  5. Yamamoto, S., Humle, T., & Tanaka, M. (2009). Chimpanzees Help Each Other upon Request. PLoS ONE. doi:10.1371/journal.pone.0007416
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Graduada en Psicología y estudiante del máster en Cerebro y Conducta y del Doctorado en Psicología de la Universidad de Sevilla. Especialista en el campo de las neurociencias y la psicofisiología.

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