Alzheimer en Jóvenes: Signos de los Primeros Cambios

El Alzheimer en jóvenes se caracteriza por el comienzo de los síntomas a una edad entre los 40 y 60 años: pérdida de memoria, no recordar nombres, dificultad para orientarse, praxias, gnosias y pérdida de funciones ejecutivas.

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que se asocia a edades avanzadas y que se considera una patología de inicio en la vejez.

alzheimer en jóvenes

No obstante, esto no es del todo así, ya que el Alzheimer puede empezar a desarrollarse en el cerebro de un individuo en etapas mucho anteriores.

De este modo, en algunos casos se puede observar como esta enfermedad neurodegenerativa puede empezar a manifestarse durante la juventud y etapas primerizas de la adultez.

Estos descubrimientos abren una línea de investigación tanto de la patogenia como del tratamiento del Alzheimer altamente interesante y con un elevado potencial científico.

En este artículo hablaremos del Alzheimer en jóvenes con el fin de entender un poco mejor las complejidades de esta enfermedad y delimitar cuáles son los signos neurodegenerativos que pueden aparecer en estas etapas primerizas.

De este modo haremos un especial énfasis entre el inicio del Alzheimer y el momento en el que se diagnostica esta enfermedad que, como veremos a continuación, no son conceptos equiparables.

Es decir, la Enfermedad de Alzheimer no siempre empieza cuando se presentan los síntomas necesarios para su diagnóstico, sino que en muchos casos el deterioro del cerebro prototípico de esta enfermedad puede iniciarse de forma anterior.

¿Qué es el Alzheimer?

El Alzheimer o mejor dicho, la enfermedad de Alzheimer, es la patología neurodegenerativa más conocida.

Esta primera apreciación sobre lo que es la enfermedad de Alzheimer ya clarifica muchas de las características de esta patología.

Es decir, el hecho de que la enfermedad de Alzheimer configure una enfermedad neurodegenerativa nos informa de que consta de una patología que va degenerando las funciones cerebrales.

De hecho, la enfermedad de Alzheimer es el prototipo de las demencias corticales y se caracteriza por un deterioro precoz de la memoria episódica.

No obstante, el deterioro mental que produce el Alzheimer no se limita a su disfunción más prototípica (la memoria), sino que se va extendiendo hacia todas las otras funciones que realiza el cerebro.

Así pues, la enfermedad de Alzheimer constituye una alteración adquirida y prolongada de varias funciones cognitivas (mentales) en un grado tal que dificulta la realización normal de las actividades diarias habituales.

Hablar de alteración adquirida es especialmente relevante, ya que significa que la enfermedad se presenta en un momento de la vida en el que las funciones cognitivas ya se han desarrollado.

De este modo, las personas que padecen esta enfermedad poseen un desarrollo normal y sano de sus funciones mentales, sin embargo, llega un momento en el que estas empiezan a deteriorarse.

Así mismo, este deterioro mental se caracteriza por ser prolongado y crónico, es decir, desde el momento que empieza a objetivarse la enfermedad las alteraciones ya no desaparecen (no hay recuperación del deterioro) y estas van avanzando hasta degenerar totalmente el cerebro.

Así pues, el Alzheimer se diferencia de procesos agudos transitorios en los que se puede producir un deterioro cognitivo de forma temporal, pero en el que la persona recupera sus funciones mentales de forma posterior.

Además, cuando hablamos de Alzheimer hablamos de una afectación intensa de las funciones cognitivas y por eso debe interferir en la autonomía de la persona que lo padece.

¿Cuáles son las características del Alzheimer?

La enfermedad de Alzheimer empieza con una degeneración de las áreas del cerebro que se encargan de realizar los procesos de memoria, de este modo, los primeros síntomas y las manifestaciones más popularmente conocidas de la enfermedad son los fallos mnésicos y los olvidos frecuentes.

No obstante, como venimos remarcando, el deterioro del cerebro que produce este enfermedad es progresivo y crónico, por lo que la degeneración se va ampliando y va afectando paulatinamente todas las áreas del cerebro.

De este modo, de forma posterior a los fallos de memoria empieza a surgir otros déficits cognitivos, hasta afectar el funcionamiento mental de forma total.

Los principales síntomas de la enfermedad son:

  1. Memoria: es el principal síntoma de la enfermedad, en un principio puede aparecer una cierta dificultad para recordad cosas recientes o para aprender cosas nuevas, posteriormente el déficit se va ampliando hasta llegar a afectar todo tipo de memoria y recuerdos.
  2. Lenguaje: uno de los síntomas típicos de la enfermedad consiste en no recordar el nombre de ciertas palabras, así mismo, posteriormente se puede ir perdiendo todo el lenguaje y todas las habilidades verbales.
  3. Orientación: la persona con Alzheimer suele tener grandes dificultades para orientarse en sitios desconocidos, posteriormente también será incapaz de orientarse en sitios conocidos y perder la orientación temporal y personal.
  4. Praxias: en el Alzheimer se pierde la capacidad de realizar los movimientos motores necesarios para realizar una acción (por ejemplo coger un tenedor para comer), por lo que la persona se va perdiendo su funcionalidad y su autonomía.
  5. Gnosias: la enfermedad afecta a la capacidad de reconocimiento de los aspectos exteriores, de este modo, una persona con Alzheimer puede ser incapaz de reconocer objetos o incluso las caras de familiares o conocidos.
  6. Funciones ejecutivas: finalmente, el Alzheimer deteriora la capacidad de secuenciación, es decir, de saber qué pasos hay que realizar para llevar a cabo una acción determinada (por ejemplo, freír unos huevos fritos).

Finalmente, el deterioro cognitivo puede ser mucho mayor al final de la enfermedad, momento en el que la persona puede incluso llegar a perder la capacidad de caminar, hablar o comer de forma total.

Como vemos, los principales síntomas del Alzheimer nos hacen pensar en una enfermedad en la que la persona se ve altamente deteriorada y afectada por la degeneración de su cerebro.

Además, estos típicos síntomas del Alzheimer se presentan durante la vejez, es decir, las personas jóvenes y adultas no presentan Alzheimer propiamente dicho, ya que esta enfermedad empieza a connotarse sobre los 65 años aproximadamente.

No obstante, tal y como remarcábamos al inicio del artículo, ¿significa esto que la enfermedad empiece siempre en estos momentos?

La respuesta a esta pregunta es no, es decir, el Alzheimer puede empezar mucho antes de la presentación de los síntomas típicos.

De este modo, se entiende que el desarrollo cerebral típico de la enfermedad puede iniciarse antes de la aparición de los fallos mentales.

Es decir, la enfermedad puede empezar durante la juventud pero no manifestarse  hasta años después con los síntomas típicos del Alzheimer.

De este modo, existe un cierto solapamiento entre el diagnóstico de la patología neurodegenerativa y su inicio, ya que los criterios para detectar la presencia de Alzheimer no suelen cumplirse al inicio de la enfermedad.

Este hecho se explica principalmente porque el inicio del Alzheimer en la juventud es asintomático, es decir, no presenta síntomas que pueden ser observables en el funcionamiento de la persona.

No obstante, para salir un poco más de dudas en los dos próximos apartados comentaremos con mayor detenimiento las características del diagnóstico de Alzheimer y las características del inicio de la enfermedad.

¿Cuándo se diagnóstica el Alzheimer?

El diagnóstico de Alzheimer es el típico de Demencia, o el diagnóstico de Demencia es el típico de Alzheimer.

En definitiva, par diagnosticar Alzheimer o Demencia (que poseen los mismos criterios diagnóstico) se deben objetivar una serie de disfunciones cognitivas determinadas y durante un periodo de tiempo determinado.

Antes de ponernos a debatir la efectividad o utilidad de dichos criterios vamos a revisarlos.

Los síntomas que se deben presentar para realizar un diagnóstico de Demencia tipo Alzheimer son:

A. La presencia de los múltiples déficit cognoscitivos se manifiesta por:

  1. deterioro de la memoria (deterioro de la capacidad para aprender nueva información o recordar información aprendida previamente) (2) una (o más) de las siguientes alteraciones cognoscitivas:
  2. afasia (alteración del lenguaje) (b) apraxia (deterioro de la capacidad para llevar a cabo actividades motoras, a pesar de que la función motora está intacta)
  3. agnosia (fallo en el reconocimiento o identificación de objetos, a pesar de que la función sensorial está intacta) (d) alteración de la ejecución (p. ej., planificación, organización, secuenciación y abstracción)

B. Los déficit cognoscitivos en cada uno de los criterios A1 y A2 provocan un deterioro significativo de la actividad laboral o social y representan una merma importante del nivel previo de actividad.

C. El curso se caracteriza por un inicio gradual y un deterioro cognoscitivo continuo.

D. Los déficit cognoscitivos de los Criterios A1 y A2 no se deben a ninguno de los siguientes factores:

  1. otras enfermedades del sistema nervioso central que provocan déficit de memoria y cognoscitivos (p. ej., enfermedad cerebrovascular, enfermedad de Parkinson, corea de Huntington, hematoma subdural, hidrocefalia normotensiva, tumor cerebral)
  2. enfermedades sistémicas que pueden provocar demencia (p. ej., hipotiroidismo, deficiencia de ácido fólico, vitamina B12 y niacina, hipercalcemia, neurosífilis, infección por VIH)
  3. enfermedades inducidas por sustancias

E. Los déficit no aparecen exclusivamente en el transcurso de un delirium.

F. La alteración no se explica mejor por la presencia de otro trastorno del Eje I (p. ej., trastorno depresivo mayor, esquizofrenia.

Como vemos, para poder diagnosticar una Demencia tipo Alzheimer se deben dar la mayoría de los síntomas típicos de la enfermedad que hemos comentado anteriormente.

No obstante, este diagnóstico mundialmente utilizado resulta útil para determinar la presencia de un síndrome demencial pero no la presencia de la Enfermedad de Alzheimer.

Es decir, la Enfermedad de Alzheimer debuta mucho antes de llegar a presentar los síntomas necesarios para el diagnóstico que acabamos de mencionar.

De este modo, cuando se cumplen los criterios para diagnosticar la enfermedad, esta ya hace tiempo que está presente en el cerebro de la persona, sólo que todavía no se ha manifestado a través de sus típicos síntomas.

De este modo, resulta muy complejo detectar una enfermedad de Alzheimer durante la juventud, ya que no se presentan síntomas que permitan identificarla.

No obstante, esto no significa que no pueda existir el Alzheimer durante etapa más primerizas de la vida y que este pueda llegar a desarrollarse hasta presentar una demencia tipo Alzheimer como la que acabamos de comentar.

¿Cuándo empieza la enfermedad?

Como hemos dicho, el inicio del Alzheimer es asintomático, por lo que resulta prácticamente imposible detectar esta enfermedad en su debut puro y, por lo tanto, durante la juventud.

No obstante, un estudio denominado “Clinical and Biomarker Changes in Dominantly Inherited Alzhiemr’s Disease” publicado en The new England Jorunal of Medicine ha presentado una serie de cambios en los procesos neurológicos del Alzheimer que se presencian en el cerebro antes del inicio de los síntomas de la enfermedad.

Estos cambios neurológicos se pueden observar en los casos de Alzheimer únicamente hereditarios, y como en muchos casos de esta enfermedad se presencian otros factores, dichos descubrimientos se constatarían en aproximadamente un 10% de todos los casos de Alzheimer.

Sin embargo, este descubrimiento constituye un gran avance en el conocimiento de la enfermedad y en la confección de tratamientos e intervenciones preventivas que puedan la investigación para la cura del Alzheimer.

De este modo, las principales características que se han connotado en un cerebro aparentemente sano y joven pero que acabará presentando síntomas de Alzheimer con el paso de los años son:

  1. Descenso de los niveles de una proteína conocida con el nombre de beta amiloide en el líquido cefalorraquídeo del cerebro. Este proceso se puede detectar hasta 24 años antes del inicio de la pérdida de memoria.
  1. Aumento de los niveles de otra proteína denominada TAU que está presente en la mayoría de las neuronas del cerebro. Esta alteración funcional puede observarse 15 años antes de la aparición de los síntomas del Alzheimer.
  1. Reducción del consumo de glucosa en la actividad cerebral, así como leves problemas de memoria en ciertas áreas de la corteza cerebral.

Así pues, estos descubrimientos ponen de manifiesto lo que comentábamos al inicio de la enfermedad: el Alzheimer puede debutar en el cerebro mucho antes de la aparición de sus síntomas.

Conocer y ampliar la investigación en esta línea puede resultar fundamental para encontrar técnicas de detección temprana del Alzheimer y confeccionar tratamientos preventivos que puedan detener la evolución de la enfermedad y por lo tanto la aparición de los síntomas de demencia.

Referencias

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