Anatidaefobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La anatidaefobia es el miedo irracional de que en algún momento determinado y desde algún lugar, un pato te esté mirando.

Aunque pueda resultar altamente extravagante, esta respuesta de miedo configura un trastorno de ansiedad, equivalente a otro tipo de fobias más comunes, y requiere un tratamiento específico.

Anatidaefobia

En este artículo analizaremos esta psicopatología, comentaremos sus principales características, estudiaremos las posibles causas y los elementos que pueden confeccionar su aparición, y postularemos los tratamientos que se pueden realizar.

Características de la anatidaefobia

En primer lugar me gustaría delimitar de forma específica en qué consiste el miedo de que en algún momento te esté mirando un pato.

Muy probablemente, si un amigo tuyo te comentara que tiene este tipo de temor, pensarías que está loco o que te está tomando el pelo.

Sin embargo, posiblemente no sea así, ya que la anatidaefobia constituye un trastorno mental científicamente estudiado.

Cabe remarcar, que esta alteración no hace referencia a ningún trastorno psicótico ni otras manifestaciones de locura.

La anatidaefobia es un tipo de fobia específica muy particular, donde el elemento temido resulta algo más extravagante que en otros tipos.

De este modo, esta alteración psicológica no difiere en exceso de otras fobias más conocidas y popularmente aceptadas como la fobia a la sangre, a los aviones, a las alturas o a los espacios cerrados.

De hecho, lo único que diferencia la anatidaefobia del resto de fobias específicas es el elemento temido.

Así pues, en cada tipo de fobia específica encontramos un estímulo que causa una reacción de ansiedad muy elevada.

En la hematofobia, la exposición a la sangre o elementos relacionados hace que la persona entre en pánico.

En la claustrófobia, el hecho de estar encerrado en un espacio pequeño y sin salidas produce una clara respuesta de ansiedad.

Y en la anatidaefobia, la posibilidad de que un pato te esté mirando produce elevadas sensaciones de miedo y temor.

¿Qué le pasa a una persona con anatidaefobia?

La alteración principal que padece una persona con anatidaefobia consiste en presentar un temor extremo y un miedo totalmente irracional de que un pato le esté mirando.

A priori, parece sencillo de detectar este tipo de fobia, ya que el propio elemento temido pone de manifiesto que el miedo experimentado es irracional.

De este modo, se puede dudar si una persona presenta un miedo normal o un miedo patológico frente a las arañas, obligando a realizar un estudio más exhaustivo sobre la presencia de la aracnofobia (fobia a las arañas).

En cambio, el concepto de temer que un pato te esté mirando, puede poner de manifiesto de por sí que el miedo experimentado no es adaptativo.

Sin embargo, para poder diagnosticar este trastorno de ansiedad, se requiere que la persona presente una respuesta específica cuando se expone al elemento temido.

Así pues, cuando una persona con anatidaefobia genera el pensamiento de que un pato le puede estar mirando desde cualquier lugar, presentará los siguientes síntomas.

1- Plano fisiológico

Ante la aparición del estímulo temido, la persona con anatidaefobia pone en marcha un conjunto de respuestas fisiológicas características de un incremento de la actividad del sistema nervioso central.

Así pues, suelen aumentar su tasa cardíaca y respiratoria, presentar sudoración, tensión muscular y otros síntomas como boca seca o dolores en diferentes regiones del cuerpo.

Estas manifestaciones pueden variar mucho en cada individuo ya que existen diferencias individuales importantes en el patrón de reacciones autonómicas.

Sin embargo, todo aquel que presente anatidaefobia presentará un aumento de actividad física cuando se exponga al estímulo temido.

2- Plano cognitivo

En el pensamiento de la persona con anatidaefobia se desarrollan una serie de creencias e idas sobre el estímulo temido.

De este modo, la persona puede pensar que el pato puede estar en cualquier lado, que le estará observando o que le puede atacar en cualquier momento.

Estos pensamientos pueden traducirse en imágenes o autoverbalizaciones sobre las consecuencias negativas que se esperan acerca del estímulo temido y genera elevadas sensaciones de ansiedad.

3- Plano motor

A nivel motor, la principal respuesta que caracteriza las fobias es la evitación, es decir, abandonar la situación o el estímulo temido lo más rápido posible.

En el caso de la anatidaefobia, la situaciones en las que puede aparecer el temor y la ansiedad resultan bastante impredecibles.

Sin embargo, suele ser habitual que la persona con esta alteración quiera abandonar el espacio en el que se encuentra ante la experimentación del temor de que un pato le esté mirando.

En  algunos casos en cambio, el individuo puede ser capaz de no huir ni evitar la situación, y soportar las sensaciones de miedo con mucho malestar.

¿Cómo es el miedo experimentado en la anatidaefobia?

El  tipo de miedo y las respuestas de temor que padece una persona con anatidaefobia son las mismas que se presentan en los otros tipos de fobia específica.

De hecho, la anatidaefobia se considera una psicopatología equivalente a otras fobias como la fobia a las alturas o a la sangre, donde lo único que difiere las unas de las otras es el elemento temido.

Así pues, para clasificar el miedo a que un pato te esté mirando como perteneciente a este trastorno de ansiedad, se deben presentar la siguientes condiciones.

  1. El miedo experimentado es desproporcionado con respecto a las exigencias de la situación. Aquí se considera que la reacción no se corresponde con la existencia de una situación particularmente peligrosa o amenazante para el individuo, por lo que la persona no se ve expuesta a la posibilidad real de ser atacado por un pato.
  2. Los pensamientos de temor y miedo no pueden ser explicados y razonados por el individuo. La persona con anatidaefobia teme de forma extrema la posibilidad de ser observado por un pato pero no puede razonar por qué tiene este tipo de miedo.
  3. La persona no puede controlar las sensaciones y los pensamientos de miedo, los cuales aparecen de forma totalmente automática.
  4. El individuo con anatidaefobia es plenamente consciente de que su miedo es irracional. Esta característica permite diferenciar esta alteración de un posible trastorno psicótico o pensamientos delirantes.
  5. El temor a la posibilidad de que un pato le esté mirando persiste a lo largo del tiempo y no aparece sólo una vez o de forma esporádica.
  6. El miedo es totalmente desadaptativo.

¿Es una fobia a los animales?

A parte de la anatidaefobia, existen muchas otras fobias a los animales como fobia a las arañas, fobia a las serpientes, fobia a los pájaros, a los perros o a los gatos.

De hecho, las fobias específicas pueden clasificarse de forma general en 4 tipos principales: fobia a los animales, fobias ambientales (truenos, lluvia, tormentas, etc.), fobia a la sangre-inyecciones-daño, y fobias situacionales (coches, aviones, espacios cerrados, etc.).

De estos cuatro tipos, al que mejor se adapta la anatidaefobia es a la fobia animal, ya que el elemento temido es un pato.

Sin embargo, la anatidaefobia requiere una serie de consideraciones especiales.

En primer lugar, las fobias animales se caracterizan por presentar la respuesta de temor y ansiedad cuando la persona se expone al animal temido.

Así pues, una persona con fobia a las arañas presentar su respuesta fóbica cuando se exponga, esté cerca, vea o note la presencia de una araña.

Mientras la persona no vea ninguna araña, la ansiedad, el miedo y la respuesta fóbica no aparecerá.

En cambio, en la anatidaefobia no se requiere la presencia de un pato para que la persona empiece a manifestar sensaciones de ansiedad, temor y miedo, y lleve a cabo la respuesta fóbica.

De hecho, en esta alteración de ansiedad, el elemento temido no es la presencia de un pato en sí, sino la posibilidad de que un pato esté presente y esté observando al individuo.

Así pues, las personas con anatidaefobia no suelen realizar la respuesta de ansiedad cuando se exponen a un pato sino cuando se exponen a su pensamiento interno de que puede haber un pato mirándolo.

Inicio y curso

La anatidaefobia es un trastorno de ansiedad que suele aparecer en la infancia o adolescencia aunque en algunos casos también puede debutar en edades adultas.

Durante su curso, este tipo de miedos pueden desaparecer o atenuarse, mientras que si se prolongan durante la etapa adulta pueden volverse crónicos.

No obstante, como la gran mayoría de las fobia, este trastorno suele responder bien a los tratamientos psicológicos, puede intervenirse con relativa eficacia y, en muchos casos, la anatidaefobia puede resolverse por completo.

¿Cuáles son sus causas?

La anatidaefobia puede desarrollarse debido a diferentes factores y a la interacción de casusas distintas.

De hecho, se considera que no existe un elemento único que explique la aparición de este trastorno y se postula una patogenia multifactorial.

No obstante, a diferencia de otro tipo de fobias, la anatidaefobia se caracteriza por iniciarse en la infancia.

De este modo, se postula que las experiencias tempranas pueden jugar un papel fundamental en el desarrollo de esta alteración psicológica.

Haber experimentado situaciones aversivas con patos, como ser atacado o vivir un momento de peligro con estos animales cuando se es pequeño puede dar lugar a un condicionamiento directo en el que el niño empareja el animal con sensaciones de miedo.

Esta asociación podría dar lugar a la aparición de pensamientos de miedo y el desarrollo de la fobia.

No obstante, no todos los casos de anatidaefobia responden a estas características y una persona puede desarrollar esta psicopatología sin haber vivido ninguna experiencia traumática con patos.

En este sentido aparecen otros factores que pueden resultar relevantes.

Uno de ellos es el condicionamiento vicario, en el que la visualización (ya sea en la realidad o en la ficción a través de contenidos televisivos) de una situación relacionada con patos puede dar lugar al desarrollo de la fobia.

Así mismo, el adquisición de información verbal sobre estos animales también pueden condicionar la respuesta de miedo.

Finalmente, hay teorías que postulan la importancia de los factores genéticos, por lo que podría haber personas con una mayor predisposición para desarrollar respuestas fóbicas, incluida la anatidaefobia.

¿Por qué es importante el tratamiento?

Si la fobia no desaparece con el paso del tiempo es importante realizar tratamientos que permitan superar este peculiar miedo.

De hecho, las personas con este trastorno de ansiedad puede ver notablemente afectada su vida debido a las características del estímulo temido.

La respuesta fóbica y las sensaciones de ansiedad producen un elevado malestar sobre la persona.

Además, como el estímulo que dispara la reacción de ansiedad en este tipo de fobia no responde a una situación o elemento específico, sino a la generación del pensamiento de que un pato puede estar mirando, el malestar se puede volver muy impredecible.

La persona con anatidaefobia puede experimentar miedo en cualquier situación y este hecho puede afectar en su funcionamiento laboral, académico, social o familiar.

Así pues, erradicar con el problema suele resultar de vital importancia para la calidad de vida de la persona que padece esta afección.

¿Cómo se puede tratar?

El tratamiento de primera elección para este trastorno es la psicoterapia.

De hecho los tratamientos psicológicos se han mostrado muy eficaces para erradicar las alteraciones fóbicas y resultan modalidades terapéuticas más eficientes que los psicofármacos.

De todas las intervenciones psicológicas, las que han mostrado una mayor eficacia son los tratamientos cognitivo conductuales.

Este tipo de psicoterapia específica para las fobias se basan en dos técnicas principales.

Por un lado, se realizan tratamientos de exposición en los que se expone al paciente a su elemento temido con el objetivo de que se habitúe a ellos y vaya extinguiendo poco a poco el temor que experimenta.

Por otro lado, se aplican técnicas de relajación para disminuir el estado de ansiedad y conseguir que la persona experimente sensaciones de calma y tranquilidad cuando se expone al elemento temido.

Finalmente, también se pueden realizar tratamientos cognitivos para modificar creencias distorsionadas y eliminar la irracionalidad de los pensamientos fóbicos.

Referencias

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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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