Antropofobia: Síntomas, Diagnóstico y Tratamiento

La antropofobia, también conocida como antrofobia, es un trastorno de ansiedad que se caracteriza por la experimentación de un miedo excesivo, irracional e incontrolable hacía las relaciones interpersonales y la compañía humana.

Las personas que padecen esta alteración experimentan elevadas sensaciones de temor cuando se encuentran en contacto con otras personas. Así mismo, el hecho de interactuar con otros individuos les origina una marcada respuesta de ansiedad y malestar.

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Se trata de un trastorno psicológico grave que resulta especialmente prevalente en China y Japón. Como consecuencia principal de la enfermedad, se connota un notable aislamiento del sujeto respecto al resto de personas.

Este hecho se explica debido al malestar que origina el contacto con los demás. Las personas con antropofobia suelen optar por evitar todo contacto humano con el fin de no experimentar sensaciones de ansiedad y miedo.

En la actualidad, este tipo de fobia resulta una psicopatología bien estudiada y delimitada. Así mismo, se han desarrollado intervenciones que pueden resultar eficaces para su tratamiento.

En el presente artículo se revisan las características principales de la antropofobia. Se explican su sintomatología y diagnóstico y se comentan los tratamientos que pueden aplicarse para su correcta intervención.

Características de la antropofobia

El término antropofobia proviene del griego y significa, literalmente “miedo a la gente”. Este trastorno también se conoce como fobia social o fobia a las relaciones interpersonales.

La característica principal que permite definir la psicopatología es la presencia de un miedo patológico hacia las personas o la compañía humana.

Por miedo patológico se entiende miedo fóbico, es decir, un tipo de temor que resulta excesivo, irracional, incontrolable y desadaptativo.

En términos diagnósticos, la antropofobia constituye un subtipo de fobia social, por lo que ambos trastornos no resultan exactamente idénticos, aunque sí muy parecidos.

Las personas con esta alteración experimentan miedo fóbico y, como consecuencia, una marcada respuesta de ansiedad siempre que están en contacto con otras persona.

Así mismo, estas sensaciones pueden aparecer incluso cuando el individuo se encuentra relativamente cerca de otra persona, aunque no esté interactuando o comunicándose con ella.

La antropofobia es una alteración psicológica que puede desarrollarse en personas de cualquier edad, sexo y cultura. No obstante, en China y Japón se connota una mayor prevalencia del trastorno, el cual, en su cultura, se cataloga a través de la enfermedad conocida como Taijin Kyofusho.

Delimitación del temor de la antropofobia

Experimentar miedo a través del contacto con otras persona no resulta una respuesta normal de los seres humanos.

No obstante, esto no significa que todo tipo de miedo causado por las relaciones interpersonales o el contacto con los demás tenga que asociarse de forma directa con la antropofobia.

De hecho, las sensaciones de miedo en dichas situaciones no tiene por qué referir la presencia de una psicopatología. A no ser que el temor experimentado presente una serie de características.

En este sentido, los atributos que se deben cumplir acerca del miedo experimentado en la antropofobia, son esos que permiten identificar la presencia de un temor fóbico.

Este tipo de temor debe aparecer siempre que el individuo contacta con otra persona o se encuentra cerca de ella, y se caracteriza por:

Ser excesivo

La primera característica que define el miedo de la antropofobia es su intensidad. La persona experimenta unas sensaciones de temor totalmente desproporcionadas con respecto a las exigencias de la situación.

En términos prácticos, esta característica se traduce en la experimentación de elevadas sensaciones de temor en situaciones en las que no existe ningún peligro aparente para el individuo.

La situación es segura y no presenta amenazas, pero el sujeto la interpreta como altamente amenazante y angustiosa.

Ser irracional

Probablemente, la característica más importante del miedo de la antropofobia radica en los procesos mentales que rigen su aparición.

El temor fóbico no está gobernado por pensamientos racionales, coherentes o congruentes, sino que aparece mediante pensamientos totalmente irracionales.

Tanto el propio sujeto como los que le rodean se percatan de que no existe ningún motivo por el cual experimentar sensaciones de miedo cuando se encuentra en contacto con otras personas.

Ser incontrolable

A pesar de que el propio individuo es capaz de interpretar sus propios miedos como irracionales e injustificados, este no es capaz de controlar la aparición del temor.

Las sensaciones de miedo aparecen de una forma totalmente automática e incontrolable, sin que el sujeto pueda hacer nada.

Ser persistente

En ciertas etapas de la vida, especialmente durante la niñez o la infancia, el miedo hacía las relaciones interpersonales suele aumentar.

Resulta común que los niños se presenten temerosos a la hora de relacionarse con los compañeros del colegio o con personas que no conocen.

No obstante, el temor fóbico de la antropofobia puede aparecer en cualquier etapa de la vida de una persona. Y sea cual sea su momento de aparición, el miedo al contacto con los demás permanece de forma inmodificable.

Llevar a la evitación

Finalmente, la última y más grave característica del miedo de la antropofobia es que este lleva a la evitación del estímulo temido.

La persona con antropofobia tratará de evitar por todos su medios el contacto con los demás, ya que este es el único recurso que le permite también evitar el miedo, la ansiedad y el malestar que le provocan esas situaciones.

Consecuencias

La última característica del temor fóbico de la antropofobia pone de manifiesto la principal consecuencia del trastorno: la evitación.

Esta consecuencia es común en todos los tipos de fobia, ya que todos ellos provocan malestar cuando la persona se expone a sus elementos temidos.

No obstante, todas ellas difieren en gravedad dependiendo las características del estimulo temido.

En este sentido, trastornos como la fobia a las arañas, la fobia a la sangre o la fobia a las alturas, a pesar de compartir múltiples características con la antropofobia, resultan psicopatologías mucho menos graves debido a la diferencia entre los elementos temidos.

Evidentemente, no es lo mismo evitar el contacto con las arañas o la sangre, que evitar el contacto con las personas. En los primeros trastornos, la conducta de evitación suele ser relativamente sencilla y, en la mayoría de casos, suele afectar poco al funcionamiento y a la vida de la persona.

No obstante, en el caso de la antropofobia, la importancia del elemento temido hace que el temor fóbico cambie por completo y perjudique gravemente la vida del individuo.

De forma general, las personas con antropofobia son sujetos que viven encerrados en su casa, prácticamente no se comunican con los demás y evitan realizar cualquier actividad que implique el contacto con otra persona.

Así pues, la antropofobia es un trastorno de ansiedad grave que lleva a la persona a un aislamiento marcado y que limita muchísimo la vida del individuo.

Síntomas 

Las manifestaciones más habituales de la antropofobia suelen ser el rubor, la ausencia de contacto visual o las sensaciones de malestar cuando la persona se expone a situaciones sociales o de contacto con los demás.

No obstante, los síntomas de este trastorno van mucho más allá, y en la literatura actual se encuentra una óptima delimitación de cada una de las manifestaciones que puede originar.

En este sentido, en la actualidad se defiende que los síntomas de la antropofobia se caracterizan por ser manifestaciones ansiosas y afectar tanto al plano físico como al plano cognitivo y conductual del individuo.

Plano físico

Los síntomas referentes al plano físico de la persona hacen referencia a un conjunto de alteraciones y manifestaciones corporales que el individuo experimenta siempre que entra en contacto con su estímulo temido.

Estos síntomas pueden variar notablemente en cada caso, pero todos ellos son motivados por el mismo factor: el incremento de actividad del sistema nervioso central.

En este sentido, siempre que un individuo con antropofobia se expone al contacto con los demás, presenta alguno de los siguientes síntomas:

  1. Incremento de la tasa cardíaca.
  2. Incremento de la tasa respiratorio.
  3. Palpitaciones, taquicardias o sensaciones de ahogo.
  4. Aumento de la sudoración corporal y/o sudores fríos.
  5. Tensión muscular.
  6. Dolores de cabeza y/o estómago.
  7. Vómitos, nauseas, hormigueo o mareos.
  8. Sensación de irrealidad.
  9. Dilatación pupilar.
  10. Sequedad bucal.

Plano cognitivo

Los síntomas referentes al plano cognitivo engloban todos los pensamientos que desarrolla el sujeto con antropofobia respecto a sus temores.

Estos pensamientos se caracterizan por ser irracionales e incontrolables, por lo que aparecen en la mente del individuo de forma automática.

Así mismo, también se caracterizan por ser muy intensos y magnificar los atributos y las consecuencias negativas asociadas con el contacto con otras personas.

Estos síntomas se retroalimentan con las manifestaciones físicas, provocando un aumento progresivo e incontrolable del nerviosismo y las sensaciones de miedo y ansiedad.

Plano conductual

Finalmente, en el plano conductual se encuentran dos comportamientos principales causados por el temor fóbico: la evitación y el escape.

La evitación es la conducta que motiva al paciente rechazar cualquier tipo de contacto con los demás y, por lo tanto, a desarrollar un marcado aislamiento.

El escape en cambio, es la conducta que aparece cuando el individuo no es capaz de evitar el contacto con los demás, y se caracteriza por comportamientos rápidos y bruscos que permiten a la persona escapar de la situación.

Diferencias entre antropofobia, trastorno de ansiedad social y timidez

La antropofobia, el trastorno de ansiedad social y la timidez son conceptos que guardan ciertas similitudes pero que resultan notablemente diferentes.

En primer lugar, hay que destacar que a diferencia de la antropofobia y el trastorno de ansiedad social, la timidez resulta una condición psicológica normal que no hace referencia a ninguna patología.

En este sentido, la timidez puede diferenciarse de ambos trastornos por:

  1. La timidez puede aparecer en épocas tempranas de la vida y luego desaparecer, por lo que no siempre resulta una condición crónica como los trastornos fóbicos.
  1. La evitación son conductas que suelen aparecer poco o de forma muy leve en la timidez y que, además, se suelen ir superando poco a poco.
  1. La timidez no afecta a la vida social, laboral e interpersonal del individuo, el cual puede relacionarse de manera más o menos satisfactoria a pesar de que requiera algunos esfuerzos para realizarlo.

Por su parte, la diferenciación entre antropofobia y trastorno de ansiedad social resulta más compleja. De hecho, ambas alteraciones no son ni trastornos iguales ni trastornos diferentes.

Concretamente, la antropofobia resulta un subtipo grave de trastorno de ansiedad social. De este modo, mientras todos los casos de antropofobia pueden considerarse como trastornos de ansiedad social, no todos los trastornos de ansiedad social forman parte de la antropofobia.

De hecho, la mayoría de casos de trastorno de ansiedad social son menos graves que la antropofobia. Normalmente, el trastorno e ansiedad social implica la experimentación de temor fóbico en situaciones sociales o actuaciones en público, pero no suele abarcar todo tipo de contacto personal como la antropofobia.

Tratamiento

El tratamiento de la antropofobia presenta grandes obstáculos debido a las características del propio trastorno. El individuo con este tipo de fobia teme todo tipo de contacto personal, por lo que también temerá el contacto con profesionales médicos.

En este sentido, debido a la dificultad de establecer una relación próxima y de confianza entre terapeuta y paciente, el tratamiento que se ha mostrado más eficaz es la combinación de medicación y psicoterapia.

El tratamiento farmacológico suele basarse en medicamentos ansiolíticos, y suele constituir la primera parte de la intervención. A través de los fármacos, se intenta reducir la ansiedad del sujeto y así, brindar mayores capacidades para iniciar contactos personales.

Sin embargo, el tratamiento farmacológico por sí solo no has mostrado ser una intervención que permita erradicar la antropofobia. Por este motivo, se postula la psicoterapia como segunda parte de tratamiento.

En este caso suele resulta eficaz el tratamiento cognitivo conductual, el cual brinda herramientas al sujeto para aprender, poco a poco, a exponerse al contacto personal y controlar las sensaciones de ansiedad que provocan este tipo de situaciones.

Referencias

  1. Barlow D. and Nathan, P. (2010) The Oxford Handbook of Clinical Psychology. Oxford University Press.
  2. Caballo, V.(2011) Manual de psicopatologia y trastornos psicológicos. Madrid: Ed. Piramide.
  3. DSM-IV-TR Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (2002). Barcelona: Masson.
  4. Obiols, J. (Ed.) (2008). Manual de Psicopatología General. Madrid: Biblioteca Nueva.
  5. Sadock, B. (2010) Kaplan & Sadock manual de bolsillo de psiquiatría clínica. (5ª Ed.) Barcelona: Wolters Kluwer.
  6. Spitzer, R.L., Gibbon, M., Skodol, A.E., Williams, J.B.W., First, M.B. (1996). DSM-IV Libro de casos. Barcelona: Masson.
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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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