Área de Wernicke: Funciones y Anatomía (con Imágenes)

El área de Wernicke es una de las principales áreas de la corteza cerebral responsable de la comprensión del lenguaje hablado y escrito. Se considera el centro del lenguaje receptivo.

Por lo general, aunque no siempre, se encuentra en el hemisferio izquierdo. Esto es así en el 90% de las personas diestras y en el 70% de las personas zurdas aproximadamente.

En concreto, el área de Wernicke abarca la parte posterior del lóbulo temporal izquierdo. Sin embargo, la ubicación exacta y la extensión de esta área ha sido un tema controvertido entre los científicos.

Los últimos estudios se ha comprobado que el área de Wernicke se activa en personas sordas que se comunican con lenguaje de signos. Esto indica que el área de Wernicke no sólo se utiliza para el lenguaje hablado, sino para cualquier modalidad de lenguaje.

Su nombre se debe a que fue descubierta por el neurólogo alemán Karl Wernicke en 1874. Este científico descubrió esta área mientras observaba a personas que tenían daños en la parte posterior del lóbulo temporal del cerebro.

Las personas que tienen daños en el área de Wernicke pueden desarrollar una condición llamada afasia de Wernicke. Se caracteriza por la imposibilidad de comprender el lenguaje, repetir palabras o frases, a pesar de tener preservada la articulación de los sonidos del habla.

Descubrimiento del área de Wernicke

Muchos de los científicos que estudian el cerebro llegan a conclusiones gracias a la observación de pacientes con daños cerebrales.

De esta manera, examinan a pacientes que han sufrido alguna lesión o patología que afecta al cerebro, y los comparan con personas sanas.

En este contexto se enmarca el famoso descubrimiento realizado por Paul Broca. En 1861, este neurocientífico estudió el cerebro de un paciente que sólo podía emitir la palabra “Tan”. Aunque comprendía el lenguaje hablado, solo podía decir esa palabra.

Broca encontró que su paciente tenía una lesión en la tercera circunvolución frontal. Sugiriendo que esta zona se encargaba de controlar el habla.

En estudios posteriores confirmó sus hipótesis, tomando el nombre esta parte del cerebro de “área de Broca”. Los estudios de Broca dieron un gran impulso al estudio de las bases anatómicas del lenguaje.

Poco tiempo después, Karl Wernicke hizo un descubrimiento similar. Éste observó que sus pacientes no eran capaces de hablar correctamente. A pesar de que pronunciaban bien y conservaban cierta estructura gramatical, el discurso no tenía sentido y era difícil de entender.

Al parecer, lo que les ocurría a estos pacientes es que no podían comprender el lenguaje. Y, por tanto, no podían mantener una conversación fluida.

Wernicke encontró en ellos lesiones en el cerebro en el hemisferio izquierdo, pero en la parte posterior del lóbulo temporal.

En 1874, publicó un trabajo sobre la afasia que algunos autores consideran como la primera teoría neurolingüística. Este científico propuso que existe un “centro para las imágenes auditivas de las palabras”, que está ubicado en la primera circunvolución temporal. Dicho centro nos permite entender el lenguaje que escuchamos.

Wernicke describió el primer modelo conexionista de las bases neurales del lenguaje. Según esta perspectiva, el lenguaje surge por el trabajo conjunto de varios centros de lenguaje que están conectados entre sí.

La tesis de Wernicke sostiene que existen dos localizaciones anatómicas para el lenguaje. La primera es el área anterior, que se encuentra en la parte posterior del lóbulo frontal (área de Broca). Esta área contiene “memorias” de los movimientos del habla, controlando así la producción del lenguaje.

La segunda sería la conocida como el área de Wernicke, situada en el lóbulo temporal posterior. En ella se encontrarían las “imágenes de los sonidos”, esto es, la que se ocupa de procesar las palabras que oímos y darles sentido.

Ubicación

El área de Wernicke normalmente se localiza en el hemisferio izquierdo, específicamente en el lóbulo temporal.

Se corresponde con las áreas de Brodmann 21 y 22, abarcando la zona posterior del giro temporal superior. Esta zona de nuestro cerebro incluye la corteza auditiva y el surco lateral, aquella parte donde convergen el lóbulo temporal y el parietal.

No obstante, su extensión exacta no está clara y parece haber desacuerdo entre autores. A veces se incluye la corteza auditiva primaria y otras zonas cercanas. Por ejemplo, las áreas de Brodmann 39 y 40, situadas en el lóbulo parietal.

Estas zonas se han asociado con la lectura y con aspectos semánticos del lenguaje.

Conexiones

El área de Wernicke está conectada a otra región del cerebro llamada área de Broca. Esta zona se sitúa en la parte inferior del hemisferio izquierdo del lóbulo frontal y controla las funciones motoras involucradas con la producción del habla.

La diferencia entre el área de Broca y el área de Wernicke es que la primera se encarga principalmente de planificar la producción del habla, mientras que la segunda recibe el lenguaje y lo interpreta.

El área de Broca y el área de Wernicke se unen a través de una estructura llamada fascículo arqueado, que es un gran haz de fibras nerviosas.

Aunque estudios recientes han demostrado que estas dos áreas también están conectadas por otra estructura llamada “territorio de Geschwind”. Es una especie de vía paralela que circula a través del lóbulo parietal inferior.

Estas dos áreas, la de Broca y la de Wernicke nos permiten hablar, interpretar, procesar y comprender el lenguaje hablado y escrito.

Área de Wernicke y modelos del lenguaje

Muchos autores han tratado de explicar cómo el área de Wernicke participa en el lenguaje y se conecta con otras estructuras.

A continuación, se describen los modelos del lenguaje más destacados que describen el posible papel del área de Wernicke.

Modelo Geschwind-Wernicke

Este fue el primer modelo de organización de las funciones cerebrales del lenguaje. Fue propuesto por Norman Geschwind a partir de los estudios de Wernicke.

Según este modelo, cada una de las características del lenguaje como la percepción, la comprensión, la producción, etc. Se gestionan por un área específica del cerebro que se comunica con las demás por una serie de conexiones.

Según este modelo, los trastornos del lenguaje surgen por daño en esa red de conexiones entre los distintos módulos.

Cuando se oye la palabra hablada, la señal auditiva se procesa primero en la corteza auditiva primaria del cerebro. Luego se envía al área de Wernicke. Allí, se asocia la estructura de esta señal (sus sonidos) con la representación de la palabra almacenada en la memoria. Así conseguimos entender su significado.

Cuando se lee una palabra en voz alta ocurre algo similar, aunque la información se percibe en la corteza visual inicialmente. Luego se trasfiere a la circunvolución angular, y de ahí viaja al área de Wernicke.

Ya sea que se escuche una palabra o se lea en voz alta, el léxico mental del área de Wernicke la reconoce y la interpreta de acuerdo con el contexto.

Para que se dé el habla, esta información se transmite al área de Broca, que se encarga de controlar el proceso de pronunciación. A continuación, las señales sobre las secuencias motoras se envían a la corteza motora que controla los músculos para poder emitir el habla.

El modelo de Wernicke-Geschwind se basa entonces en la localización anatómica de áreas del cerebro concretas, que tienen funciones distintas.

Aunque este modelo es muy útil para explicar trastornos primarios del lenguaje como la afasia de Broca o la afasia de Wernicke, no explica otros trastornos parciales.

Además, parte de la hipótesis que cada una de estas áreas están conectadas en serie. Es decir, cada paso anterior debe ser completado antes de pasar al siguiente, algo que parece que no ocurre en todos los casos.

Modelo Mesulam

El neurólogo estadounidense Marsel Mesulam propuso una alternativa al anterior modelo. Defendía la existencia de una jerarquía de redes en las que la información se procesa según su complejidad.

Así, cuando se realizan procesos de lenguaje simples como recitar los días de la semana en orden, se activan directamente las áreas motoras y premotoras del lenguaje. Sin embargo, cuando se expresa algo que requiere un mayor análisis semántico y fonológico entran en juego otras áreas.

El lenguaje sería resultado de la actividad sincronizada de amplias redes neuronales. Éstas están construidas por diversas regiones corticales y subcorticales, así como por las vías que las conectan.

No se niega entonces que una lesión localizada pueda generar cierto tipo de afasia. Lo que se niega es atribuir a una sola área del cerebro la pérdida de toda una función lingüística.

Modelo de Damasio y Damasio

Es un modelo que funciona con sistemas interrelacionados. El primer sistema se llama “sistema de conceptos” que permite a la persona interactuar con su entorno.

Anatómicamente estaría representado en las áreas asociativas y en las áreas motoras, incluyendo el sistema límbico y el hipocampo.

Otro sistema sería el “sistema lingüístico” que se encarga de procesar el lenguaje, incluyendo las representaciones fonémicas y las reglas sintácticas.

También existiría un “sistema intermedio” que conectaría los sistemas anteriores. Es decir, los conceptos generales con sus representaciones lingüísticas.

Funciones

Las principales funciones del área de Wernicke se relacionan con procesos de recepción y comprensión del lenguaje.

A través de varios experimentos mediante imágenes del cerebro, se han encontrado tres zonas en el área de Wernicke que se activan según la función realizada:

– Una se activa cuando se pronuncian palabras que emitimos nosotros mismos.

– La segunda responde a las palabras que pronuncia otra persona, aunque también se activa al recordar una lista de diferentes palabras.

– Mientras que, la tercera, se relaciona con la planificación de la producción del discurso.

Esto manifiesta que el objetivo general del área de Wernicke es representar las secuencias fonéticas (sonidos). Ya sea las que escuchamos de otras personas, las que generamos nosotros mismos o las recordadas por nuestra memoria.

Cuando leemos un libro, no almacenamos en nuestra memoria imágenes de las palabras, sino más bien, recordamos las palabras en forma de lenguaje.

Esto ocurre porque lo que percibimos a través de nuestros sentidos suele convertirse en lenguaje una vez procesado. Posteriormente, se almacena en la memoria con ese “formato”.

El área de Wernicke es la principal zona del cerebro que interpreta el lenguaje escuchado. La primera vía por la que aprendemos el lenguaje es a través de los sonidos del habla. Eso explica su cercanía y conexión con las áreas auditivas primarias y secundarias del lóbulo temporal.

En definitiva, el área de Wernicke se encarga del reconocimiento, interpretación, compresión y procesamiento semántico del lenguaje. Ya sea hablado o escrito. De hecho, esta zona también participa tanto en la lectura como en la escritura.

Lesiones en el área de Wernicke

Cuando se da una lesión en el área de Wernicke, lo esperable es que se encuentren ciertas alteraciones en la comprensión del lenguaje.

La consecuencia más típica de daños en esta zona es la afasia de Wernicke. Consiste en dificultades para entender lo que escucha, mientras que tiene preservada la pronunciación de los fonemas.

Al no comprender el lenguaje, les cuesta construir un discurso que tenga un significado coherente. Aunque articula sin problemas los sonidos de las palabras.

Más concretamente, una lesión en el área de Wernicke provocaría:

– Problemas para diferenciar los fonemas del lenguaje (es decir, los sonidos del lenguaje). Esto provoca directamente que no se comprenda el habla.

– Debido a las dificultades para identificar los sonidos del lenguaje, es habitual que estos pacientes unan palabras de forma incoherente.

– Debido a lo anterior, tampoco serán capaces de evocar las representaciones gráficas de los fonemas, teniendo alterada la escritura.

Sin embargo, hay autores que destacan que para que surja afasia de Wernicke deben dañarse más áreas cerebrales. En concreto, zonas adyacentes. Ya que ésta se manifiesta por déficits que también abarcan tanto la comprensión como parte de la expresión hablada, gestual y escrita.

En cambio, indican que una lesión localizada en el área de Wernicke exclusivamente produciría un trastorno denominado “sordera pura para las palabras”. Parece que afecta sólo a la recepción del lenguaje escuchado, de manera que estos pacientes entienden mejor el lenguaje escrito.

Además, tienen preservada la identificación de sonidos no verbales (como una sirena, un estornudo…) y la escritura.

Es importante destacar que existen otras áreas en el cerebro que poseen capacidades interpretativas. El paciente puede ayudarse de éstas para recuperar su función. Consisten en algunas zonas del lóbulo temporal y de la circunvolución angular del hemisferio opuesto.             

Referencias

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Licenciada en Psicología (Universidad de Huelva). Máster en Estudios Avanzados en Cerebro y Conducta de la Universidad de Sevilla.

2 Comentarios

  1. Excelente escrito acerca del área de Wernicke. Cubre básicamente todos los procesos para comenzar a desarrollar algún escrito. Las citas fenomenales, estructura y trabajo del material inigualable. Felicidades por el trabajo.

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