Aritmofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La aritmofobia es una condición de miedo patológico a los números, a las matemáticas o a la aritmética.

Esta alteración, también conocida como numerofobia, constituye un trastorno de ansiedad en el que la persona teme de forma anormal, persistente e injustificada cualquier estímulo relacionado con el cálculo matemático.

aritmofobia

La aritmofobia se engloba dentro de los trastornos conocidos como fobias específicas. Así pues, esta alteración comparte muchas similitudes con otros temores patológicos como la fobia a las arañas, a las alturas o a la sangre.

Hoy en día está bien documentado que esta alteración puede afectar notablemente a distintos ámbitos de la vida que lo padece. Especialmente el ámbito académico y/o laboral es el que se puede ver más perjudicado.

Sin embargo, tareas cotidianas como calcular el coste de los gastos o gestionar la economía familiar pueden resultar situaciones altamente complejas para una persona que padece aritmofobia.

En la actualidad se cuenta con una buena documentación acerca de la aritmofobia. Así mismo, se han postulado terapias psicológicas que permiten intervenir la patología con resultados muy satisfactorios.

A continuación detallaremos cuáles son las características de este trastorno, qué factores pueden originarlo y que tratamientos se deben realizar para remitirlo.

Características de la aritmofobia

La aritmofobia es un trastorno de ansiedad, específicamente, configura una de las categorías diagnósticas conocidas como fobias específicas.

Estas alteraciones se encuentran muy bien documentadas y se caracterizan por un temor excesivo e irracional sobre algún estímulo determinado.

En el caso de la aritmofobia, el estímulo temido tiene que ver con el cálculo, los números, la aritmética o las matemáticas. De este modo, la persona que padece esta alteración teme de una forma desmesurada estos elementos.

Este hecho se traduce una altísima respuesta de ansiedad cada vez que el individuo se expone a elementos relacionados con los números o las matemáticas. Por ejemplo, la personas con aritmofobia se pondrá altamente nerviosa cuando tenga que realizar un problema matemático.

A parte de esto, el temor hacia estos elementos es tan elevado que el individuo con aritmofobia los intentará evitar por todos sus medios. Por este motivo, este trastorno puede afectar y perjudicar el día a día de la persona que lo padece.

Así pues, la aritmofobia no define una situación de cierto nerviosismo al realizar operaciones matemáticas, sino un temor extremo e intenso sobre cualquier estímulo relacionado con la aritmética.

A diferencia de otro tipos de fobias, esta puede resultar muy incapacitante, ya que las matemáticas son elementos que aparecen en el día a día con cierta frecuencia.

Realizar un cálculo para saber cuánto costará la compra, utilizar las matemáticas en los estudios o en el trabajo, gestionar la economía familiar…

Todos estos aspectos forman parte del día a día de la mayoría de personas, pero un individuo con aritmofobia será totalmente incapaz de hacerles frente y las evitará por completo.

El miedo a los números

Está bien establecido que no todos los tipos de miedo pueden pertenecer a una fobia. De hecho, para poder hablar de fobia se requiere la experimentación de un tipo de temor determinado.

Esto sucede también con la aritmofobia, por lo que el simple hecho de temer los cálculos matemáticos no tiene por qué implicar la presencia del trastorno.

Para poder hablar de aritmofobia, el miedo sobre los estímulos relacionados con los números, las matemáticas y la aritmética debe ser muy elevado. Pero también debe cumplir una serie de requisitos.

Desproporcionado

Evidentemente, el hecho de temer los números y las matemáticas resulta desproporcionado con respecto a las exigencias de la situación. Una operación aritmética resulta una situación inofensiva en la que no se requiere una respuesta de miedo y ansiedad.

Sin embargo, a menudo las operaciones matemáticas pueden ir relacionadas con situaciones más exigentes. Un examen importante de matemáticas que nos resulta complicado, una operación laboral compleja, una gestión delicada de la economía familiar, etc.

La experimentación de temor o inquietud en esas circunstancias no definen la presencia de aritmofobia. Para poder asociar el miedo con el trastorno, el temor hacia las matemáticas debe aparecer en cualquier situación y debe ser siempre muy elevado.

Irracional

El miedo a los números resulta irracional, porque en principio las matemáticas no tiene por qué suponer un elemento temible. Sin embargo, en la aritmofobia el temor a los números resulta irracional hasta para el propio individuo que lo padece.

Este no será capaz de justificar el motivo de su miedo ni razonar qué elementos de las matemáticas le producen temor. Simplemente experimentará las sensaciones de ansiedad siempre que se exponga a estos estímulos, sin poder explicar el motivo.

Incontrolable

El miedo de la aritmofobia es irracional pero también resulta incontrolable. Por este motivo, las personas que lo padecen no pueden dejar de experimentarlo a pesar de saber que no tienen motivo para hacerlo.

Este factor pone de manifiesto la complejidad del trastorno y que la aritmofobia puede resultar una alteración psicológica grave.  El individuo que lo padece no puede dejar de temer las matemáticas, por lo que requerirá un tratamiento especializado.

Lleva a la evitación

Las personas con aritmofobia viven sus sensaciones de miedo con mucha angustia. Las sensaciones de ansiedad que experimentan cuando se exponen a los números son muy elevadas y originan un altísimo malestar.

Debido a la intensidad del temor, los individuos con aritmofobia evitan por completo cualquier situación relacionada con la aritmética. Evitarán realizar cálculos matemáticos con el objetivo de evitar también el malestar que les provoca.

Este elemento es el que resulta más incapacitante del trastorno, ya que puede modificar el comportamiento de la persona y repercutir en su día a día. Así pues, las personas con aritmofobia requerirán de tratamiento psicológico para que sus miedos dejen de ser un problema.

Persiste a lo largo del tiempo

La aritmofobia no es un trastorno pasajero, por lo que el miedo a los números resulta persistente. Las personas que temen las matemáticas de forma temporal o en episodios de su vida muy concretos, no padecen aritmofobia.

En cambio, los individuos que desarrollar numerofobia sí que presentan estos temores de forma continuada. De hecho, los miedos a los números no remitirán nunca si no se tratan.

Es desadaptativo

Los miedos no patológicos poseen un claro componente adaptativo que ayudan a la persona a acoplarse mejor en las situaciones que requieren una respuesta de ansiedad.

Evidentemente, este no es el caso de la aritmofobia ya que el miedo a las matemáticas no permite al individuo adaptarse mejor. Al contrario, los temores resultarán una barrera importante en diversos ámbitos de su vida.

No es específico de una edad determinada

Durante la niñez o la adolescencia pueden florecer distintos tipos de miedos con mayor facilidad. No obstante, la aritmofobia no resulta específica de una edad determinada.

El individuo que teme los números desde pequeño, los temerá siempre si estos responden a este tipo de fobia específica.

Síntomas de la aritmofobia

El miedo excesivo, irracional, incontrolable, persistente y desadaptativo a los números y la aritmética provoca una serie de manifestaciones. De hecho, la aritmofobia origina alteraciones en los tres plano de una persona.

Tanto el componente físico, como el mental como el comportamental se ven afectados por el trastorno. La afección se explica principalmente por la respuesta de ansiedad que realiza el individuo cuando se expone a sus elementos temidos.

Síntomas físicos

Cuando una persona con aritmofobia se expone a situaciones relacionadas con las matemáticas o la aritmética, realiza una intensa respuesta de ansiedad.

Como todas las respuestas de ansiedad, esta implica modificaciones en el funcionamiento físico del organismo. Específicamente, el individuo presentará esos síntomas relativos a un incremento de la actividad del sistema nervioso central.

La sintomatología puede ser variable en cada caso, pero por lo general se suelen presentar algunas de las siguientes manifestaciones:

  1. Incremento de la tasa cardíaca.
  1. Incremento de la tasa respiratoria.
  1. Incremento de la sudoración.
  1. Dilatación pupilar.
  1. Aumento de la tensión muscular.
  1. Dolores de cabeza y/o barriga.
  1. Sensación de irrealidad.

8. Náuseas.

Síntomas psicológicos

Los síntomas físicos se acompañan siempre con una serie de pensamientos y cogniciones relacionadas. Estos elementos se retroalimentan con las manifestaciones fisiológicas e incrementan la intensidad de la ansiedad.

Los pensamientos acerca de los elementos temidos pueden ser muy variables. Sin embargo, estos se caracterizan siempre por presentar atributos negativos, de temor y de incapacidad.

El individuo puede pensar lo angustiosa que resulta la operación matemática, el peligro que supone para él o la incapacidad personal que presenta para hacerle frente.

Así mismo, pueden aparecer pensamientos distorsionados más elaborados como la asociación entre la aritmética y el daño personal, la ridiculización o la muestra de debilidades.

Síntomas conductuales

La ansiedad a  nivel físico y psíquico que provoca la aritmofobia afecta notablemente al comportamiento del individuo. La conducta más habitual suele ser la evitación, por lo que el individuo trata de no participar en ninguna situación en la que esté presente la aritmética.

Así mismo, comportamientos de agitación, impulsividad o huida pueden aparecer cuando el individuo no consigue evitar su elemento temido y debe enfrentarse a él. 

Diagnóstico

El diagnóstico de este trastorno de ansiedad debe ser realizado por un profesional médico de salud mental. Los criterios que se siguen para dictaminar su presencia son:

  1. Presencia de miedo o ansiedad intensa por un objeto o situación específica relacionada con el cálculo matemático o la aritmética.
  1. El objeto o la situación fóbica casi siempre provoca miedo o ansiedad inmediata.
  1. El objeto o la situación fóbica se evita o resiste activamente con miedo o ansiedad intensa.
  1. El miedo o la ansiedad es desproporcionado al peligro real que plantea el objeto o situación específica y al contexto sociocultural.
  1. El miedo, la ansiedad o la evitación es persistente, y dura típicamente seis o más meses.
  1. El miedo, la ansiedad o la evitación causa malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento.
  1. La alteración no se explica mejor por los síntomas de otro trastorno mental, como el miedo, la ansiedad y la evitación de situaciones asociadas a síntomas tipo pánico u otros síntomas incapacitantes (como en la agorafobia); objetos o situaciones relacionados con obsesiones (como en el trastorno obsesivo-compulsivo); recuerdo de sucesos traumáticos (como en el trastorno de estrés postraumático); dejar el hogar o separación de las figuras de apego (como en el trastorno de ansiedad por separación); o situaciones sociales (como en el trastorno de ansiedad social).

Causas

En la actualidad se sustenta que no existe una única causa para la aritmofobia, sino que distintos elementos pueden interactuar en el desarrollo del trastorno.

La mayoría de estudios muestran una especial importancia de los elementos ambientales. Mientras que los factores genéticos parecen quedar en segundo plano.

En este sentido, la vivencia de experiencias traumáticas (o vividas como traumáticas) con respecto a los números, podrían motivar la aparición de la fobia. Así mismo, la adquisición de información verbal o visual acerca de componentes negativos de las matemáticas también podrían influir.

Finalmente, se sustenta que la evitación de los elementos temidos sería el factor principal que explica el fortalecimiento de la fobia, así como su mantenimiento.

Tratamiento

La aritmofobia puede perjudicar altamente la vida de la persona que lo padece y limitar notablemente su funcionamiento.

Por este motivo, es especialmente importante intervenir este tipo de fobia, ya que de lo contrario puede acarrear consecuencias negativas.

El tratamiento que se ha mostrado más eficaz para tratarla es la psicoterapia. Excepto en casos en los que el estado de ansiedad es extremadamente elevado, se desaconseja el tratamiento con fármacos como primera opción.

Por lo que refiere las intervenciones psicológicas, el tratamiento cognitivo conductual es el que ha mostrado mayor eficacia, presentando tasas de recuperación muy elevadas.

En este tratamiento se interviene en el componente conductual, exponiendo al sujeto a sus situaciones temidas, así como el fisiológico mediante técnicas de relajación y el psicológico a través de terapia cognitiva. 

Referencias

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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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