Astenia: Síntomas, Causas, Tipos y Tratamientos

La astenia es un síntoma producido por una gran variedad de causas distintas. Provoca que la persona que lo sufre se sienta débil y sin energía. La extrema fatiga que produce permanece de manera prolongada en el tiempo, y suele causar también una gran falta de motivación y ganas de llevar a cabo cualquier actividad.

Por lo general, la astenia no aparece por sí sola, sino como un síntoma de otro problema más grave. Sin embargo, en ocasiones es posible que la falta de energía generalizada sea la única dificultad presente o la más importante. Este sería el caso, por ejemplo, de lo que ocurre en la astenia primaveral.

Fuente: pixabay.com

En la mayoría de ocasiones, la falta de energía y motivación que acompaña a la astenia puede provocar grandes dificultades en la vida de quienes la sufren. En casos especialmente complejos, pueden aparecer otros síntomas como problemas de memoria, concentración y atención, que convierten en un desafío muchas tareas cotidianas.

En las variantes más graves de la astenia, la persona experimenta también falta de apetito, disminución del deseo sexual, movimientos ralentizados, dificultad para dormir y síntomas depresivos. Es posible, incluso, que aparezcan algunos síntomas más graves como alucinaciones, fiebre, cambios en la visión o pérdida de conciencia.

Síntomas

El principal síntoma de la astenia es una falta de energía que puede ser o bien local, o bien generalizada. La persona experimenta un gran cansancio continuo, que afecta en ocasiones tan solo a unos cuantos órganos o partes del cuerpo. Sin embargo, en general esta fatiga crónica está presente en todo el organismo.

Según las investigaciones al respecto, en la mayoría de los casos de astenia no existe una verdadera debilidad muscular, sino que se trata tan solo de un síntoma percibido por el individuo. En cualquier caso, los efectos que provoca esta fatiga son muy reales, y pueden dificultar en gran medida el desarrollo de una vida normal.

Así, entre otras cosas, la persona tendrá que realizar un gran esfuerzo para llevar a cabo sus tareas cotidianas, debiendo para ello recurrir a su fuerza de voluntad. Esto suele provocar que, a medio y largo plazo, disminuya la actividad del individuo además de su motivación.

Si no se soluciona a tiempo, la astenia puede acabar afectando a muchas áreas de la vida de la persona, entre ellas sus relaciones con los demás, su trabajo o sus aficiones. Por ello, es necesario encontrar la causa que está provocando esta fatiga lo antes posible e intervenir sobre ella cuanto antes.

Tipos

astenia

En función de varios factores, es posible clasificar la astenia en diferentes tipos. A continuación estudiaremos las divisiones más comunes.

Astenia real vs. Astenia percibida

En algunos casos, la sensación que tiene la persona de contar con menos energía, fuerza o resistencia está provocada por una pérdida real del tono muscular. Esto puede darse como resultado de diferentes enfermedades y trastornos, como por ejemplo de una distrofia.

En el caso de condiciones médicas como la miastenia gravis, la persona conserva su fuerza intacta, pero después de realizar algún tipo de ejercicio la pierde rápidamente. Debido a ello, los trastornos en los que esto ocurre son muy complicados de diagnosticar.

En otras ocasiones, la pérdida de fuerza tan solo es percibida. Esto quiere decir que, a pesar de que la persona realmente experimenta fatiga o debilidad, sus músculos siguen funcionando correctamente. En estos casos, el origen del problema suele ser psicológico en lugar de físico.

Tipos de astenia física

Cuando la sensación de fatiga y falta de fuerza está provocada por un problema físico real, no relacionado con una patología, este puede ser de tres tipos: fatiga central, fatiga neuromuscular, o fatiga muscular periférica.

1- Fatiga central

La fatiga central suele describirse como una reducción de las señales llevadas por los nervios a los músculos motores, de tal manera que se produce una disminución de la fuerza bruta que la persona puede emplear en una tarea.

Se cree que la fatiga central puede aparecer como una especie de mecanismo de defensa frente a un esfuerzo excesivo, que podría poner en peligro la integridad del cuerpo de no detenerse. No se sabe exactamente cómo se produce este problema, pero las investigaciones apuntan a que estaría relacionado con los niveles cerebrales de serotonina.

2- Fatiga neuromuscular

Los nervios controlan los movimientos del cuerpo al determinar el número, orden y fuerza de los movimientos de distintos músculos. Cuando un nervio experimenta fatiga sináptica (un estado en el cual no puede realizar conexiones con otras neuronas con facilidad), le resulta imposible estimular el músculo que normalmente activaría.

En general, la fatiga neuromuscular solo aparece cuando se están realizando movimientos muy cerca del límite superior de fuerza que una persona podría desarrollar en condiciones normales. Por ejemplo, suele darse entre individuos que realizan entrenamientos de fuerza, que tienen que mover grandes pesos en un estado corto de tiempo.

La persona que experimenta fatiga neuromuscular no siente ningún tipo de dolor ni sensación desagradable. Sin embargo, el músculo deja poco a poco de responder, hasta que simplemente deja de realizar el movimiento.

Este proceso es fundamental para entender cómo se producen algunas de las ganancias de fuerza entre atletas como los gimnastas o los halterofílicos. Parte de sus procesos de entrenamiento físico se encargan de aumentar las veces que pueden realizar movimientos exigentes sin alcanzar el estado de fatiga neuromuscular.

3- Fatiga muscular periférica

La fatiga muscular periférica se produce cuando el cuerpo es incapaz de suministrarle a un músculo concreto toda la energía que este necesita para llevar a cabo un movimiento determinado. En estos casos, se experimenta una sensación de ardor, y la parte afectada deja de poder realizar una contracción.

Este problema está asociado también con el ejercicio físico, y por lo tanto puede ser solucionado con reposo y con un aporte suficiente de nutrientes al cuerpo.

Causas

Además de los tipos de fatiga físicos que ya hemos visto, que surgen por el propio funcionamiento normal del cuerpo, algunas personas experimentan astenia que está provocada por otras causas distintas. Estas pueden estar asociadas a una patología subyacente, o a distintos problemas psicológicos.

1- Astenia provocada por causas físicas o enfermedades

La falta de energía y motivación asociadas con la astenia pueden producirse debido a varios problemas relacionados con el cuerpo. Algunos de los más frecuentes son los siguientes:

– Procesos de alergia o relacionados con trastornos autoinmunes. Este es el caso, por ejemplo, de la astenia primaveral o de algunos pacientes que han sido infectados con el virus del SIDA.

– Infecciones generalizadas del cuerpo, debido al enorme aporte de nutrientes que el organismo debe realizar para hacer frente a la invasión externa y la consiguiente falta de energía que queda libre para llevar a cabo otras tareas físicas.

– Niveles bajos de ciertos nutrientes, hormonas o vitaminas en el cuerpo. Por ejemplo, algunas de las sustancias más relacionadas con la fatiga crónica son la vitamina D y la testosterona.

– Algunas enfermedades como los tumores, la diabetes o ciertos trastornos neurológicos también pueden tener entre sus síntomas la aparición de astenia.

– Por último, el uso de ciertos medicamentos como los ansiolíticos o los antidepresivos pueden provocar el efecto secundario de la fatiga crónica.

2- Astenia provocada por factores psicológicos

Según las últimas investigaciones al respecto, más de la mitad de los casos de astenia podrían estar provocados por causas exclusivamente psicológicas. En este caso, el problema recibe el nombre de astenia psicógena o funcional.

Una de las causas más comunes de este tipo de fatiga crónica es la presencia continua de altos niveles de estrés. Esto se daría, por ejemplo, en los casos de síndrome de burnout, o en personas con unos niveles de autoexigencia muy elevados.

Otro factor que puede causar la astenia funcional es una alteración extrema de los patrones del sueño. Esto puede deberse, por ejemplo, al insomnio, o a cambios en los ritmos circadianos; por ejemplo, debido a un cambio de hora muy extremo (como el que se da en el jet – lag).

Por último, la astenia psicógena también aparece como uno de los síntomas más comunes en muchos trastornos psiquiátricos, como por ejemplo la depresión mayor, el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo – compulsivo o la bipolaridad.

Complicaciones

Por sí sola, la astenia no puede llegar a poner en peligro la vida de una persona ni su salud. Sin embargo, en los casos en los que se trata tan solo de un síntoma de una enfermedad subyacente, es posible que esta empeore hasta llegar a convertirse en una verdadera amenaza para el bienestar del individuo.

Debido a ello, en estos casos es necesario acudir lo antes posible a un especialista para que nos ayude a solucionar el problema de fondo.

Por el contrario, en los casos en los que la astenia aparece debido a factores psicológicos o como consecuencia de un trastorno mental, el bienestar físico del individuo no tiene por qué verse afectado de ninguna manera. Sin embargo, ciertas áreas de su vida sí que pueden sufrir debido a la fatiga crónica.

Entre otras cosas, la falta de energía y dificultad para realizar todo tipo de tareas pueden suponer problemas laborales, pérdida de relaciones de amistad o sentimentales, falta de interés por hobbies y aficiones, e incluso la aparición de anhedonia (un aplanamiento emocional severo).

En los casos más graves de astenia funcional, esta podría acabar desembocando en un trastorno psicológico como la depresión. Esto se debe a que uno de los principales factores de riesgo para la aparición de esta enfermedad es precisamente una actividad reducida y la falta de estimulación en la vida cotidiana.

Tratamientos

Debido a que la astenia puede estar causada por muchos factores distintos, no existe una sola manera de solucionarla. A continuación veremos cuáles son los tratamientos más eficaces para cada uno de los tipos de fatiga crónica existentes.

Astenia debido a causas físicas

En el caso de personas que sientan fatiga crónica debido a un sobreesfuerzo continuado, como atletas o personas que realizan un exceso de trabajo físico, el principal remedio para la astenia es el descanso. Por lo general, si no existe ningún otro problema, tras unos días de reposo el individuo recuperará toda su energía sin dificultades.

En algunos casos, además, será necesario que la persona aumente el número de calorías que consume o los nutrientes que aporta a su organismo. Esto suele ser especialmente cierto en personas que pasan mucho tiempo a dieta o intentando perder peso.

Astenia debido a una enfermedad

Cuando la fatiga crónica se produce por el efecto de una enfermedad, no sirve de nada tratar de paliar este síntoma de manera aislada. Por lo general, será necesario realizar una intervención sobre la patología subyacente con el fin de eliminar la causa de raíz.

Sin embargo, en algunos casos se pueden suministrar ciertos medicamentos a las personas que sufran una enfermedad crónica incurable que les cause astenia.

Por ejemplo, en individuos que ven sus niveles de testosterona reducidos a causa de una patología, el uso de una terapia de reemplazo hormonal puede ayudarles a recobrar parte de su vigor.

Fatiga crónica producida por causas psicológicas

En el caso del último tipo de astenia, aquella que está provocada por un trastorno mental u otras causas puramente psiquiátricas, la intervención normalmente se centrará en dos factores: cambios en el estilo de vida, y terapia psicológica.

Ciertos cambios en el estilo de vida pueden ayudar a paliar muchos de los síntomas del estrés, la ansiedad y otros problemas relacionados. Así, cuando se eliminan estos factores, la fatiga crónica tiende a desaparecer por sí sola sin necesidad de realizar ningún otro tipo de acción.

Por otro lado, herramientas como la terapia cognitivo – conductual, la meditación o la terapia de aceptación y compromiso pueden ayudar a eliminar algunos de los factores psicológicos relacionados con la aparición de la astenia funcional.

En el caso de la presencia de trastornos más graves, como la depresión, en ocasiones es necesario el uso de psicofármacos que permitan a la persona desempeñar sus tareas de forma efectiva mientras se busca una solución más a largo plazo. Los más utilizados en este sentido son los inhibidores de la recaptación de la serotonina.

Referencias

  1. “Asthenia: What Causes Weakness or Loss of Energy and Strength?” en: ePain Assist. Recuperado en: 05 Octubre 2018 de ePain Assist: epainassist.com.
  2. “Astenia: ¿qué es y qué síntomas produce?” en: Psicología y Mente. Recuperado en: 05 Octubre 2018 de Psicología y Mente: psicologiaymente.com.
  3. “What causes asthenia?” en: Healthline. Recuperado en: 05 Octubre 2018 de Healthline: healthline.com.
  4. “Asthenia” en: Britannica. Recuperado en: 05 Octubre 2018 de Britannica: britannica.com.
  5. “Weakness” en: Wikipedia. Recuperado en: 05 Octubre 2018 de Wikipedia: en.wikipedia.org.
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3 Comentarios

  1. Llevo cinco años padeciendo de astenia, por mis sintomas es lo que deduzco porque ningun medico me ha sabido diagnosticar, solo me mandan antidrepresivos y acido folico y esto no mejora mi condicion, he estado tan desesperada que he pensado que es mejor estar muerta para descansar, esto no es vida, se llevo mi tranquilidad, ya no volvi a ser la misma de antes. me siento inutil ya no funciono igual en ningun sentido, me cuesta realizar hasta las labores mas sencillas, ya no puedo con esto, es desesperante si alguien puede ayudarme se lo agradeceria desde lo mas profundo de mi ser.

  2. Te comento que te puede ayudar el medicamento homeopático “COLIBACILLINE” 30a. Tomar 5 gotas diluidas en poca agua, 3 veces al día antes de los alimentos, durante 3 semanas.
    Si te benefició, suspender 2 semanas y repetir el tratamiento.

    –> Acudir a un Médico Homeópata.

    Que te mejores!

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