Astrofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La astrofobia es un tipo de fobia extraña que se caracteriza por temer de forma excesiva e irracional a las estrellas u objetos celestes relacionados con el firmamento.

A pesar de que su prevalencia es relativamente baja en la población general, la astrofobia constituye un trastorno bien delimitado y estudiado.

astrofobia

Las personas que padecen esta psicopatología experimentan elevadas sensaciones de ansiedad y malestar cuando se exponen a su estímulo fóbico. Es decir, cuando ven o visualizan una estrella.

De forma general, evitar la visualización con las estrellas puede resultar relativamente sencillo. Motivo por el cual muchas personas con esta alteración optan por no realizar tratamientos que permitan eliminar su miedo fóbico.

No obstante, que las visualización de estrellas pueda evitarse en múltiples momentos del día a día, no significa que la astrofobia no afecte al bienestar del sujeto que lo padece.

Más bien todo lo contrario, esta enfermedad mental puede modificar y limitar el comportamiento del individuo, disminuyendo así su calidad de vida.

El objetivo de este artículo consiste en exponer los datos que se poseen hoy en día acerca de la astrofobia y explicar qué intervenciones deben realizarse para tratarse adecuadamente.

Características de la astrofobia

La astrofobia configura un trastorno de ansiedad. Concretamente, hace referencia a un tipo determinado de las conocidas fobias específicas.

Estas alteraciones se caracterizan por la presencia de un temor irracional, excesivo e incontrolable (un temor fóbico) hacia un elemento o situación específica.

De este modo, la astrofobia es el tipo de fobia específica en el que el estímulo temido por parte del sujeto son las estrellas o astros celestes.

A pesar de ser un trastorno muy poco frecuente, ciertas investigaciones han mostrado que sus características son parecidas a las de los otros tipos de fobia específica.

Así pues, atendiendo a la abundante información que se posee hoy en día sobre las fobias, resulta relativamente sencillo proporcionar una explicación clara y detalladas sobre la astrofobia.

Para entender adecuadamente esta psicopatología se tienen que tener en cuenta dos aspectos principales: el temor hacía el estímulo y la respuesta de ansiedad que este desencadena en el sujeto.

El temor hacía el estímulo consiste en detallar el tipo de miedo que experimenta la persona hacía las estrellas, el cual guarda una serie de características y particularidades esenciales para el diagnóstico de astrofobia.

La respuesta que desencadena la exposición al estímulo hace referencia a la sintomatología del propio trastorno, la cual se caracteriza principalmente por manifestaciones de ansiedad.

1- El temor a las estrellas

El miedo que se experimenta en las fobias guarda una serie de características definitorias. De este modo, no todas las sensaciones de temor o angustia hacen referencia a dichos trastornos de ansiedad.

Más concretamente, para que un temor pueda considerarse relativo a una fobia, este debe caracterizarse por ser fóbico. Por lo tanto, para la detección de astrofobia es necesario que el miedo que provocan las estrellas también lo sea.

El temor fóbico es considerado como la base de la enfermedad y el elemento que produce la sintomatología de ansiedad del trastorno.

Así pues, la determinación sobre el tipo de temor que se experimenta hacía las estrellas es un aspecto fundamental que permite definir las características de la astrofobia.

Los aspectos principales que presenta el temor fóbico a las estrellas son:

a) Resulta excesivo

El primer elemento que hay que evaluar para la determinación del temor de la astrofobia radica en su intensidad. Es decir, este debe resultar mucho más intenso de lo que cabría esperar en situaciones normales.

Dicho de otra forma, el miedo que producen las estrellas no responde a las exigencias reales de la situación.

De este modo, la persona desarrolla sensaciones extremadamente elevadas de temor cuando en realidad no hay ningún motivo por el cual experimentar miedo.

b) Resulta irracional

El temor referente a la astrofobia es tan excesivo y desproporcionado principalmente porque también es irracional.

Es decir, el miedo hacía las estrellas no está sujeto a pensamientos racionales y congruentes. Por este motivo, el individuo experimenta elevadas sensaciones de temor sin razón alguna.

Es importante tener en cuenta que la irracionalidad del temor no es únicamente detectada y percibida por terceras personas. Sino que el propio individuo que padece astrofobia es capaz de identificar la incongruencia de su miedo a las estrellas.

Este será incapaz de explicar de una forma razonada y coherente el por qué de sus temores. No tiene razón por la qué tener miedo, simplemente lo tiene.

c) Resulta incontrolable

El temor experimentado en la astrofobia resulta excesivo porque es irracional. Del mismo modo, el sujeto con el trastorno experimenta un miedo irracional porque este es también incontrolable.

La persona con astrofobia no es capaz de controlar sus sensaciones de miedo hacía las estrellas. Este temor aparece de forma automática sin que el individuo tenga ninguna intención de experimentarlo.

Más bien todo lo contrario, las personas con astrofobia desearían no temer a las estrellas, pero son incapaces de realizarlo.

Así mismo, cuando las sensaciones de temor aparecen, el individuo tampoco tiene ninguna capacidad de control y gestión sobre ellas.

d) Lleva a la evitación

Las tres características anteriormente comentadas producen una alteración conductual importante en la persona. Es decir, provocan que el individuo con astrofobia evite de forma constante la exposición a las estrellas.

Este factor comportamental del temor de la astrofobia se relaciona con la intensidad y el elevado malestar que este provoca. La persona no es capaz de soportar las sensaciones de ansiedad que le produce el estímulo fóbico, motivo por el cual evita entrar en contacto con él siempre que puede.

e) Es permanente

Los temores “normales”, es decir, esos que no se consideran fóbicos, se caracterizan por ser relativamente dinámicos.

Por ejemplo, un individuo puede temer atracciones como la montaña rusa pero con el paso del tiempo puede ir perdiendo esos miedos.

En cambio, el temor referente a la astrofobia resulta permanente y persistente, por lo que este no desaparece con el paso del tiempo.

En este aspecto se debe tener especial consideración sobre las etapas o los momentos en los que aparece el temor a las estrellas.

Por lo general, durante la niñez, todos los elementos relacionados con la noche suelen producir un mayor temor que en la adultez. En este sentido, es más probable que un niño experimente cierto temor hacía las estrellas que un adulto.

No obstante, en la astrofobia este temor no se limita a una etapa específica del desarrollo. El niño que padece astrofobia temerá por igual a las estrellas durante su etapa infantil que durante su etapa adulta.

2- La respuesta de ansiedad

La respuesta de ansiedad de la astrofobia es provocada por el temor a las estrellas. El temor especificado en el apartado anterior provoca que el individuo responda con una serie de síntomas de ansiedad.

Esta sintomatología aparece únicamente cuando el sujeto se expone a su elemento temido. Por lo que en plena luz del sol, es poco probable que se experimenten manifestaciones ansiosas.

No obstante, cualquier estímulo relacionado con las estrellas pueden provocar la respuesta de ansiedad. Fotografías, vídeos o incluso relatos pueden ser elementos suficientes para que aparezcan los síntomas.

Las manifestaciones de ansiedad de la astrofobia suelen ser muy intensas y provocar un elevado malestar sobre el individuo. Así mismo, se caracterizan por afectar en tres esferas diferentes.

a) Esfera física

La esfera física engloba todas las manifestaciones referentes al funcionamiento físico del organismo. Son las primeras en aparecer y responden a un incremento de la actividad de sistema nervioso central.

Si se analizan desde un punto de vista evolutivo, los síntomas físicos responden a las necesidades que presenta el organismo ante la presencia de una amenaza. Es decir, ante la experimentación de temor.

Cuando una persona detecta una situación o un elemento peligroso, activa una serie de modificaciones físicas con el objetivo de preparar el cuerpo para responder de forma eficaz ante la amenaza.

En este sentido, los síntomas físicos de la astrofobia puede variar en cada caso, pero todos ellos responden a las modificaciones provocadas por el temor. Las manifestaciones más típicas son:

  1. Incremento de la tasa cardíaca.
  2. Aumento de la tasa respiratoria.
  3. Palpitaciones o taquicardias.
  4. Sensación de ahogo o dificultades para respirar.
  5. Tensión muscular generalizada.
  6. Incremento excesivo de la sudoración.
  7. Dilatación pupilar.
  8. Sensación de irrealidad.
  9. Náuseas, mareos y vómitos.
  10. Sequedad de boca.
  11. Dolores de cabeza y/o estómago.

b) Esfera cognitiva

Los síntomas de la astrofobia no se limitan a una serie de manifestaciones físicas. Estas resultan altamente angustiosas y desagradables para la persona, pero se acompañan de más alteraciones.

Concretamente, el temor que provoca el estímulo fóbico origina de inmediato una serie de pensamientos negativos.

Estos pensamientos se encuentra focalizados sobre las propias estrellas y el elevado daño que estas pueden originar. Las cogniciones de la astrofobia se caracterizan por ser irracionales y originar un elevado malestar en el individuo.

Además, estos pensamientos se retroalimentan con las sensaciones físicas para incrementar el estado de ansiedad. En primer lugar, los síntomas físicos hacen aumentar los pensamientos negativos sobre las estrellas. Posteriormente, estos provocan un notable incremento de las sensaciones corporales desagradables.

c) Esfera conductual

Finalmente, las manifestaciones de ansiedad de la astrofobia se ven reflejadas también en el comportamiento y las conductas del individuo. En este plano de funcionamiento, los síntomas principales son la evitación y el escape.

Ambas conductas están motivadas por el temor que provocan las estrellas y se caracterizan por rechazar el contacto con ellas.

El primero de ellos, la evitación, es la conducta deseada por cualquier persona que padece astrofobia. Esta tratará siempre que pueda evitar la exposición con las estrellas para evitar también el temor y los síntomas de ansiedad que le producen.

La conducta de escape en cambio, hace referencia al comportamiento que desarrolla la persona con astrofobia cuando no es capaz de alcanzar su deseo. Es decir, cuando no puede evitar entrar en contacto con las estrellas.

En momentos que el individuo visualiza, escucha o percibe a través de cualquier sentido la presencia de una estrella, pondrá en marcha una serie de conductas que le permitan escapar de esa situación y evitar el contacto con el estímulo fóbico.

Causas

La investigaciones apuntan que los factores etiológicos relacionados con la astrofobia resultan los mismos que los de los otros tipos de fobia específica.

En este sentido, se concluye que no existe una única causa que pueda producir la psicopatología. Sino que es la combinación de distintos elementos lo que produce el desarrollo de la astrofobia. Los más importantes son:

Aprendizaje directo

Se postula que haber vivido alguna experiencia desagradable o traumática que se relacione de forma directa con las estrellas podría jugar un papel importante en la adquisición del temor fóbico.

Aprendizaje vicario y verbal

Del mismo modo, haber visualizado imágenes impactantes o haber escuchado información negativa acerca de las estrellas también podría predisponer al desarrollo de la alteración.

Factores genéticos

Aunque no se han detectado genes específicos, ciertas investigaciones respaldan el componente genético de la patología. En este sentido, tener historia familiar de ansiedad podría incrementar el riesgo de padece astrofobia.

Factores cognitivos

Finalmente, ciertos factores relacionados con el pensamiento se han asociado con el mantenimiento del temor fóbico. Los principales serían la baja percepción de autocontrol, la exageración del daño que puede percibir uno mismo y la atención selectiva hacía el estímulo fóbico.

Tratamiento

Aunque los psicofármacos son herramientas terapéuticas altamente utilizadas en los trastornos de ansiedad, por lo general se desaconseja su uso en el caso de la astrofobia.

En su lugar, resulta mucho más eficaz realizar psicoterapia. Concretamente, el tratamiento cognitivo conductual ha mostrado ser la intervención más adecuada para este tipo de alteraciones.

Este tipo de tratamientos interviene principalmente en el componente conductual, mediante la exposición del sujeto a sus elementos temidos. Como en el caso de la astrofobia la exposición a las estrellas puede resultar complicada, suele optarse por la exposición en práctica imaginada.

Referencias

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