Ataxofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La ataxofobia es el miedo excesivo e irracional al desorden. Es decir, es la fobia a los elementos desordenados y/o descolocados.

Las personas que padecen esta alteración experimentan elevadas sensaciones de ansiedad cuando las cosas no están organizadas a su gusto. Por este motivo, suele ser muy común que no dejen que los demás se acerquen a sus asuntos personales.

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Así mismo, los sujetos con ataxofobia tienen la firme creencia de que sólo ellos pueden organizar. Es decir, cuando algo está desordenado tiene que ser él mismo quien lo organice.

También cabe destacar que el miedo al desorden de esta alteración puede afectar tanto a elementos físicos (una habitación desordenada) como a elementos funcionales (la realización de una actividad, especificación de la agenda personal, etc.)

La ataxofobia puede limitar mucho el día a día de la persona. Esta puede participar únicamente en actividades que esté correctamente organizadas, y puede presentar una enorme necesidad de orden permanente.

En el presente estudio analizaremos las características de la ataxofobia. Explicaremos sus síntomas, sus causas y los tratamientos que resultan útiles para superar el miedo al desorden.

Características de la ataxofobia

La ataxofobia forma parte del famoso grupo de trastornos conocidos como fobias específicas. Estas alteraciones se caracterizan por temer de una forma irracional un elemento o una situación específica.

En el caso de la ataxofobia, la situación temida es el desorden. Por lo que este trastorno puede entenderse como “la fobia al desorden”.

Las fobias específicas configuran un tipo de trastorno de ansiedad. Este hecho se debe a la respuesta que realizan las personas que las padecen cuando se exponen a sus elementos temidos.

De este modo, un individuo con ataxofobia experimentará una respuesta de ansiedad de intensidad extrema cada vez que se expone a una situación de desorden. Siendo la ansiedad que experimenta en esas situaciones mucho más elevada a la que puede experimentar en cualquier otro momento.

La ataxofobia se considera un trastorno perseverante. De este modo, el miedo hacia el desorden no desaparece si no se interviene adecuadamente.

¿Ataxofobia u obsesión por el orden?

La ataxofobia no es lo mismo que la obsesión por el orden, sin embargo ambos elementos pueden concurrir en una misma persona.

La obsesión por el orden no implica poseer también temor hacia el desorden. De este modo, ambas alteraciones se distinguen mediante el componente fóbico.

El miedo irracional y excesivo hacia el desorden es un elemento específico de la ataxofobia. La presencia del temor fóbico define la existencia de ataxofobia, y su ausencia pone de manifiesto la inexistencia del trastorno.

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El futbolista británico David Beckham reconoció que padece ataxofobia

No obstante, muy a menudo se puede observar una clara obsesión por el orden en los sujetos con ataxofobia. Así pues, ambos conceptos pueden coexistir en una misma persona, pero no resultan sinónimos.

Una persona puede experimentar obsesión por el orden pero no temer el desorden y no presentar ataxofobia. Del mismo modo que un sujeto puede experimentar ataxofobia sin presentar una clara obsesión por el orden.

Miedo al desorden

Al igual que sucede con todos los tipos de fobias, el miedo al desorden que se experimenta en la ataxofobia presenta una serie de características.

De hecho, la emoción de miedo es una respuesta muy común entre los humanos, y los elementos temidos pueden ser múltiples, incluyendo el desorden.

Así pues, no todos los miedos al desorden implican la presencia de ataxofobia. Para poder establecer la presencia de este trastorno, el temor experimentado debe presentar los siguientes requisitos.

1- Desproporcionado

El miedo hacia el desorden debe resultar desproporcionado con respecto a las exigencias de la situación.

De por sí, el desorden no implica ningún peligro para las personas, por lo que el temor a este tipo de situaciones suele identificarse rápidamente como fóbico.

No obstante, el miedo experimentado debe ser exageradamente intenso y resultar altamente desproporcionado. Un elemento neutro debe ser interpretado como altamente temible y provocar una elevada respuesta de ansiedad.

2- Irracional

El temor hacia el desorden debe resultar también irracional, es decir, no puede ser explicado a través de la razón.

El individuo es consciente de que su temor no se sustenta en ninguna evidencia que justifique su presencia, y es totalmente incapaz de razonar por qué lo experimenta.

3- Incontrolable

El sujeto con ataxofobia sabe que su miedo al desorden es irracional. Le resulta altamente desagradable tener este tipo de temor y probablemente preferiría no experimentarlo.

Sin embargo, no es capaz de gestionar la fobia ya que su miedo hacia el desorden está fuera de su control voluntario.

4- Desadaptativo

Los miedos no fóbicos cumplen con una clara función adaptativa, es decir, permiten al individuo adaptarse mejor al medio.

Para que un miedo sea adaptativo es necesario que este responda a una amenaza real. Por este motivo, el temor de la ataxofobia no se considera como adaptativo.

De hecho, el temor fóbico al desorden resulta desadaptativo ya que no sólo no permite al sujeto adaptarse mejor a su medio, sino que le dificulta su adaptación. La ataxofobia puede limitar la funcionalidad de la persona y acarrear consecuencias negativas.

5- Lleva a la evitación

Cuando una persona con ataxofobia se expone a situaciones de desorden experimenta elevadas sensaciones de ansiedad y malestar, debido a la intensidad del miedo que padece.

Este hecho motiva la evitación de las situaciones temidas, ya que es la forma que tiene el sujeto con ataxofobia de evitar el malestar que le provocan.

De este modo, la persona puede evitar por completo exponerse a situaciones en las que se presencien elementos desordenados.

Así mismo, la ataxofobia puede provocar también múltiples comportamientos de organización, ya que de este modo el sujeto también consigue eliminar los elementos desordenados y, por lo tanto, sus estímulos fóbicos.

6- Perseverante

El temor de la ataxofobia es continuo y perseverante. Esto quiere decir que aparece en cualquier situación en la que el individuo interprete la presencia de desorden.

No existen situaciones con desorden en las que no aparezca el miedo fóbico, ya que este aparece siempre de forma invariable.

Además, el temor al desorden de la ataxofobia no se limita a una fase o a una etapa determinada. Cuando se desarrolla el trastorno, este persevera a lo largo del tiempo y no desaparece.

De este modo, se pone de manifiesto la necesidad de tratamiento que exhibe la ataxofobia. Si no se interviene adecuadamente, la alteración no se resuelve y el temor fóbico al desorden permanece.

Síntomas

La ataxofobia produce una clara sintomatología ansiosa, la cual aparece siempre que el sujeto se expone a sus elementos temidos, es decir, al desorden.

Las manifestaciones de ansiedad de la ataxofobia pueden variar ligeramente en cada caso.

Sin embargo, todos los síntomas que puede provocar la ataxofobia se engloban dentro de los típicos signos de la ansiedad. Así mismo, en todos los casos se ve afectado tanto el componente físico como el componente mental y el conductual.

Componente físico

La ataxofobia produce un incremento de la activad del sistema nervioso autónomo. Este incremento de actividad es originado por el temor y la señal de alarma que se enciende cuando el sujeto se expone al desorden.

Los síntomas físicos que provoca la ataxofobia pueden variar ligeramente en cada caso. Sin embargo, siempre se presentan algunas de las siguientes manifestaciones.

  1. Incremento de la tasa respiratoria.
  2. Incremento de la tasa cardíaca.
  3. Taquicardias.
  4. Aumento exagerado de la sudoración.
  5. Dilatación pupilar.
  6. Tensión y/o rigidez muscular.
  7. Dolores de estómago y/o cabeza.
  8. Sensación de ahogo.
  9. Náuseas y/o mareos.
  10. Sensación de irrealidad.

Síntomas cognitivos

Los síntomas cognitivos hacen referencia a todos los pensamientos que experimenta un individuo con ataxofobia cuando se expone a situaciones de desorden.

Los pensamientos pueden ser muy variables pero siempre contienen aspectos negativos, tanto sobre la amenaza de la situación como sobre las capacidades personales para hacerle frente.

Pensamientos sobre las nefastas consecuencias que ocasionará el desorden, la imperiosa necesidad de ordenar o la exigencia de permanecer en un espacio organizado, son algunos ejemplos de las cogniciones que puede elaborar una persona con ataxofobia.

Estos pensamientos incrementan el estado de ansiedad y se retroalimentan con las sensaciones físicas para aumentar el temor y el nerviosismo respecto al desorden.

Síntomas conductuales

La ansiedad que provoca la exposición al elemento temido provoca una alteración inmediata del comportamiento del sujeto.

La conducta dejará de estar guiada por la razón y empezará a funcionar a través de las exigencias que dictaminan las emociones de miedo y ansiedad.

Entre los comportamientos más habituales que puede ocasionar la ataxofobia encontramos:

  1. Evitación de situaciones con desorden.
  1. Comportamientos de organización.
  1. Estilos de vida altamente meticulosos y organizados.
  1. Realización únicamente de actividades bien ordenadas.
  1. Evitación de que otras personas puedan controlar o modificar los asuntos personales, para que no los desordenen.
  1. Aislamiento para conservar el orden.

Causas

Los elementos que originan las fobias específicas se encuentran hoy en día en fase de investigación.

Lo que sí parece claro es que no existe una única causa que motive el desarrollo de una fobia específica. En la actualidad, existe un elevado consenso en afirmar que múltiples factores participan y se retroalimentan en la formación de las fobias.

En el caso de la ataxofobia, los factores que parecen jugar un papel más importante en la etiología del trastorno son:

Condicionamiento clásico

Haber estado expuesto de pequeño a estilos educativos y referentes paternos en los que se le dé un gran valor al orden y a la organización puede resultar un factor relevante.

El rechazo al desorganización y la clara preferencia por el orden parecen ser elementos que se desarrollan durante los primeros años de vida. Por este motivo, el condicionamiento de temor hacia el desorden puede adquirir una especial importancia durante las primeras etapas de vida.

Condicionamiento vicario

Del mismo modo que sucede con el condicionamiento clásico, visualizar comportamientos de elevada obsesión por el orden, también puede participar en el desarrollo de la ataxofobia.

Así mismo, recibir información de forma permanente acerca de los aspectos negativos que presenta el desorden también podría influir.

Factores cognitivos

Creencias poco realistas sobre el daño que podría recibirse si se expone al estimulo temido, sesgos atencionales hacia las amenazas relacionadas con la fobia, bajas percepciones de autoeficacia o percepciones exageradas del peligro, son elementos que pueden participar en el desarrollo de las fobias.

De forma concreta, se considera que estos factores relativos al pensamiento serían especialmente relevantes en el mantenimiento de la ataxofobia, y no tanto en la génesis del trastorno.

Tratamiento

La ataxofobia puede motivar un cambio importante en el comportamiento del sujeto. Puede privarle de la realización de múltiples actividades, limitar los espacios en los que se encuentra cómodo y exigir la realización constante de conductas de orden.

Estos elementos pueden reducir mucho la calidad de vida del sujeto, así como producirle elevadas sensaciones de malestar cuando se expone a los estímulos temidos.

Por este motivo, es muy importante tratar el trastorno, con el objetivo de superar lo miedos y resolver la ataxofobia.

El tratamiento de primera elección para este tipo de alteraciones es la terapia psicológica, la cual se muestra mucho más eficaz que los psicofármacos.

Específicamente, el tratamiento cognitivo-conductual presenta índices de eficacia muy elevados, y constituye la mejor solución para el trastorno.

Este tipo de psicoterapia se centra en exponer al sujeto a sus elementos temidos. La exposición se realiza de una forma gradual y controlada, y el objetivo consiste en conseguir que el individuo permanezca en situaciones de desorden sin escapar de ella.

A través de la exposición gradual, la persona se irá habituando poco a poco a sus elementos temidos, e irá perdiendo el miedo al desorden.

Por otro lado, se suelen aplicar técnicas de relajación para reducir la ansiedad y facilitar la exposición al desorden. Las técnicas cognitivas también permiten eliminar pensamientos distorsionados acerca del desorden.

¿Te sientes tu también identificado con este trastorno? ¡Cuéntanos tus experiencias diarias y como te afectan!

Referencias

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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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