Atelofobia: Síntomas, Causas y Tratamientos

La atelofobia constituye un tipo de fobia específica muy peculiar en el que la persona teme la imperfección y, sobretodo, ser imperfecto.

A diferencia de otras fobias en las que el elemento temido suelen ser objetos o situaciones más específicas, en este caso el elemento temido radica en las interpretaciones subjetivas de imperfección.

Atelofobia

Atendiendo a las características del elemento temido, la atelofobia puede constituir un tipo de fobia mucho más grave y discapacitante para la persona que la padece.

En este artículo hablaremos sobre este especial miedo a ser imperfecto, explicaremos sus posibles causas y comentaremos los tratamientos que se pueden realizar.

Un tipo de fobia específica

La atelofobia puede resultar una alteración mental difícil de diagnosticar y de diferenciar de otro tipo de trastornos psicopatológicos.

Este hecho radica en las características del objeto temido: la imperfección.

El hecho de que una persona tema de forma desmesurada no ser perfecta puede connotar desórdenes mentales referentes a una personalidad obsesiva y perfeccionista, más que a un trastorno de ansiedad.

A pesar de que los casos de atelofobia puedan estar asociados, en mayor o menor medida, con rasgos de personalidad patológicos, esta alteración constituye un trastorno de ansiedad determinado: la fobia específica.

La fobia específica constituye un trastorno que se caracteriza por la presencia de ansiedad clínicamente significativa en respuesta a la exposición u objetos específicos temidos, lo que suele dar lugar a comportamiento de evitación.

Así pues, la atelofobia se caracteriza por la presencia de reacciones especialmente elevadas de ansiedad cuando la persona se expone a pensamientos de imperfección.

¿Cuál es el elemento temido?

El objeto fóbico de la atelofobia se basa en ser imperfecto o no poder alcanzar la perfección en las acciones, ideas o creencias que se realizan.

A diferencia de otro tipo de fobia específicas como la fobia a las arañas, la respuesta de ansiedad no aparece cuando la persona se expone a un estímulo concreto sino que puede aparecer en cualquier momento en el que tenga pensamientos de imperfección.

Mientras que en una persona con fobia a las arañas se puede asegurar que no presentará respuesta de ansiedad siempre y cuando no haya arañas cerca, detectar cuando puede realizar respuesta de ansiedad una persona con atelofobia resulta bastante más complicado.

No obstante, la persona con atelofobia sí que realizará su respuesta fóbica en algunos momento específicos.

Por ejemplo, cuando el individuo fracase en algo, no realice bien una tarea o haga algo mal, muy seguramente realice una respuesta de ansiedad.

Sin embargo, la idea de imperfección es totalmente subjetiva por lo que delimitar qué situaciones le provocar fobia y qué situaciones no le provocarán suele ser prácticamente imposible.

De hecho, la persona con atelofobia puede responder con ansiedad ante una situación que otra persona identifique como perfecta y al revés.

La única persona que será relativamente capaz de detectar cuales son los estímulos que le pueden provocar ansiedad será el propio sujeto que padece el trastorno de ansiedad, ya que él será el que tendrá una mayor capacidad de reconocer sus pensamientos de imperfección.

¿Qué sucede cuando aparece un pensamiento de imperfección?

La persona con atelofobia experimentan un miedo desproporcionado, irracional, involuntario y desadaptativo a las ideas de imperfección.

De este modo, siempre que un individuo con esta afección es expuesta a una situación que le origina un pensamiento de imperfección, este responderá con un estado de elevada ansiedad.

La reacción de ansiedad realizada en esos momentos, afectará tanto el plano físico como el plano cognitivo y comportamental de la persona.

En el plano fisiológico, ante el pensamiento de imperfección, el individuo pondrá en marcha todo un conjunto de respuestas fóbicas que se caracterizan por un incremento de la actividad del sistema nervioso central.

De este modo, la persona experimentará un incremento de su tasa cardíaca, un aumento de su respiración, y una mayor sudoración y tensión muscular  por todo el cuerpo.

En el plano cognitivo, la persona desplegará toda una serie de creencias sobre la situación temida y sobre su capacidad para afrontarla.

Pensamientos como que la imperfección es inadmisible, que no ser perfecto le acarreará muchos problemas o que nunca podrá estar bien porque no es perfecto pueden aflorar con facilidad.

Finalmente, por lo que respecta al nivel conductual, el individuo puede empezar a desarrollar una serie de comportamientos que le permitan evitar la respuesta de ansiedad y, por lo tanto, los pensamientos de imperfección.

¿Cuáles son las principales consecuencias?

Debido a que el elemento temido en la atelofobia es una característica personal del individuo, este tipo de fobia específica puede acarrear un mayor número de consecuencias negativas.

Si continuamos con la comparación de antes, las consecuencias que puede acarrear tener fobia a las arañas se limitan a evitar cualquier situación en la que pueda aparecer un animal de este tipo.

A priori, la afectación de esta condición es mínima, ya que tengamos fobia a las arañas o no, cualquier persona optará por vivir en un medio en el que la aparición de arañas no sea muy frecuente.

Además, conseguir este objetivo resulta relativamente fácil, ya que afortunadamente en la mayoría de viviendas no abundan las arañas por los rincones.

Sin embargo, en el caso de la atelofobia la cosa cambia, ya que el objeto temido y, por lo tanto, lo que se pretenderá evitar es la aparición de pensamientos de imperfección.

De este modo, una persona con este tipo de fobia puede ir desarrollando un patrón de funcionamiento determinado guiado por su miedo principal: la imperfección.

La persona con atelofobia puede volverse muy crítica con cualquier cosa que diga o haga, temiendo continuamente todas sus acciones ya que las cosas que no realice de una forma perfecta le causarán una respuesta de ansiedad extremadamente elevada.

¿Cómo se puede volver una persona con atelofobia?

El miedo que experimenta una persona con atelofobia ante cualquier situación que le pueda hacer experimentar sentimientos, pensamientos o sensaciones de fracaso puede afectar gravemente en su forma de ser y de funcionar.

La ansiedad que se experimenta cada vez que aparece un pensamiento de imperfección originará en el individuo un comportamiento destinado a evitar que este tipo de pensamientos aparezcan.

De este modo, la propia fobia puede desembocar en un franca obsesión para evitar las sensaciones de fracaso.

La persona se puede volver muy crítica con cualquier cosa ya que debe estar totalmente alerta ante cualquier situación, acción o circunstancia que puede poner de manifiesto su imperfección.

Como el elemento que más teme una persona con atelofobia radica principalmente en la aparición de pensamientos de imperfección, su conducta y su patrón de funcionamiento se basará en evitar cualquier aspecto que se lo pueda provocar.

Dicho de otra forma, la persona con atelofobia puede ir adoptando un funcionamiento que esté totalmente centrado en alcanzar la perfección en cualquier situación o acción que realiza, a pesar de que esta pueda resultar totalmente irrelevante.

Obsesión, rigidez y perfeccionismo

Es muy habitual que las personas con atelofobia se vuelvan extremadamente perfeccionistas, rígidas, obsesivas y autoexigentes.

La mayoría de atelofóbicos miden sus propias competencias con los mejores, con el objetivo de poder evaluar la perfección de cada una de sus esferas personales.

Esto hace que continuamente estén tratando de afinar, rehacer o mejorar algo que ya está altamente considerado por quienes les rodean.

Este patrón de funcionamiento suele originarles problemas en sus relaciones personales, en su desempeño laboral y familiar, y en la capacidad para integrarse en la sociedad.

Como vemos, estas repercusiones que presenta la atelofobia sobre el patrón de funcionamiento del individuo que la padece responde a conductas de evitación.

Sin embargo, atendiendo a las cualidades del estímulo fóbico (la perfección), la evitación resulta mucho más grave.

La persona que tiene fobia a las arañas simplemente evitará estar en contacto o cerca de esos animales a los que tanto teme.

Para una persona atelofóbica, evitar su estímulo temido resulta prácticamente imposible, por lo que en los intentos de evitar su fobia puede desarrollar un patrón de funcionamiento desadaptado y patológico.

¿Cuáles son sus causas?

Como en todas las fobias específicas, se postula que las causas de la atelofobia se dividen entre componentes genéticos y componentes de aprendizaje.

Así mismo, se sustenta que en el caso de la atelofobia los estilos educativos recibidos durante la infancia, los patrones de funcionamiento de los educadores y los comportamientos a los que es expuesto la persona durante la infancia juegan un papel importante.

De este modo, parece que los factores ambientales y el condicionamiento al que se expone la persona durante su desarrollo pueden dar lugar a la aparición de la atelofobia.

Patrones educativos marcados por la autoexigencia, la perfección o la rigidez pueden resultar factores importantes en el desarrollo de atelofobia.

Así mismo, que los padres posean patrones de comportamiento marcados por la obsesión, la rigidez y la intolerancia a la imperfección también pueden contribuir al desarrollo de un miedo extremo a no ser perfecto.

A diferencia de otras fobias, la atelofobia puede ir muy ligada a la confección de un tipo de personalidad específica.

Así pues, la fobia a la imperfección pueden interpretarse desde una simple respuesta fóbica o desde un patrón de comportamiento, una forma de ser y tipo de personalidad determinado.

Este hecho puede verse reflejado en las repercusiones del trastorno, es decir, en el funcionamiento que provoca el hecho de tener fobia a la imperfección.

No obstante también resulta complicado delimitar cuál es la génesis de la patología.

¿Personalidad o fobia?

Hasta ahora hemos visto que la atelofobia origina una serie de modificaciones en el comportamiento y en la forma de ser.

No obstante, también hemos comentado como una forma de ser particular y una personalidad determinada puede vulnerabilizar la persona a padecer atelofobia.

De este modo, es relevante preguntarnos cuál es la causa de cada uno de los factores.

Es decir, ¿la atelofobia es causada por un tipo de personalidad obsesiva, rígida y perfeccionista? o ¿es la atelofobia la que crea un tipo de personalidad obsesiva, rígida y perfeccionista?

Plantear esta duda puede semejarse un poco a realizar la pregunta ¿qué fue antes el huevo o la gallina?

Así pues, a pesar de que la atelofobia se interpreta como un trastorno de ansiedad donde la respuesta fóbica resulta el elemento principal de tratamiento, suele ser interesante evaluar qué papel juegan los rasgos de personalidad obsesivos y perfeccionistas en la sintomatología presentada.

Por lo general, se interpreta la atelofobia como un trastorno de ansiedad. A pesar de que muy seguramente factores de personalidad hayan participado en el desarrollo de la patología, resulta beneficioso encaminar el tratamiento hacia la respuesta de ansiedad.

Sin embargo, a pesar de que se sustente que la remisión de la atelofobia pueda “suavizar” los patrones de personalidad desadaptados, estos también deben tenerse en cuenta ya que pueden dificultar u obligar a modificar el tratamiento.

¿Cómo se trata?

La primera opción de tratamiento de la atelofobia radica en esas intervenciones indicadas para las fobias específicas.

Así pues, la psicoterapia encaminada a relajar y exponer a la persona a sus situaciones temidas, es decir, a las ideas de imperfección, constituyen el tratamiento de elección.

Se sustenta que si se consigue remitir la respuesta fóbica a través de la habituación a las ideas de imperfección, la persona podrá dejar de realizar sus conductas de evitación y por lo tanto remitir su comportamiento obsesivo, rígido y perfeccionista.

No obstante, este tipo de fobia a menudo puede provocar mayores problemáticas en su tratamiento.

Especialmente en esos casos en los que la personalidad obsesiva y perfeccionista se presente especialmente marcada, las técnicas de exposición y relajación pueden no resultar suficientes, ya que el individuo puede seguir empeñado en funcionar de una manera determinada.

Las alteraciones de personalidad suelen ser más difíciles de tratar. En esos casos, a pesar de que no se debe abandonar el tratamiento de la fobia, suele necesario incorporar otros tratamientos como la terapia cognitiva o intervenciones farmacológicas.

Referencias

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  3. Capafóns, B.J. I. (2001). Tratamientos psicológicos eficaces para las fobias específicas. Psicothema, 13, 447-452.
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  5. Hekmat, H. (1987). Origins and development of human fear reactions. Journal of Anxiety Disorders, 1, 197-218.
  6. Silverman, W. K. y Moreno, J. (2005). Specific Phobia. Child and Adolescent Psychiatric Clinics of North America, 14, 819-843.
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Graduado en Psicología y Máster en Psicopatología Clínica del Adulto.

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