Atención selectiva: características, teorías, tests y actividades

La atención selectiva es un proceso cognitivo mediante el cual la persona se centra en uno o unos pocos estímulos, a la vez que es capaz de ignorar todos los demás. Se trata de una herramienta mental muy importante, ya que nos permite procesar los datos de nuestro entorno sin vernos sobrepasados por ellos.

La atención es un recurso limitado, por lo que necesitamos algún tipo de mecanismo que nos ayude a filtrar la información que recibimos en función de nuestros intereses en cada momento. Existen diferentes modelos teóricos sobre cómo funciona esta habilidad, pero casi todos comparan la atención selectiva con el cuello de una botella.

Fuente: pixabay.com

Así, gracias a esta capacidad podemos coger el caudal de información que llega a nuestros sentidos cada momento, y centrarnos tan solo en uno de los datos hasta que hayamos terminado de procesarlo. Se cree que la parte del cerebro encargada de este proceso es el Sistema Activador Reticular Ascendente (SARA).

Existen tres modelos principales que tratan de explicar la manera en la que funciona esta habilidad: el de Broadbent, el de Treisman, y el de Deutsch y Deutsch. En este artículo examinaremos cada uno de ellos, las características de esta capacidad, y la manera en la que podemos entrenarla.

Características

psicología experimental

En todo momento, recibimos un bombardeo constante de información a través de nuestros sentidos. Sonidos, colores, olores, sensaciones… El problema es que la capacidad de procesamiento de nuestro cerebro es limitada, por lo que no podemos prestarle atención a todos estos estímulos al mismo tiempo.

Debido a ello, nuestra mente tiene que filtrar la información que le llega en función de la importancia que tenga para nosotros. El mecanismo que se encarga de ello es la atención selectiva, mediante la cual nos centramos en ciertos elementos de nuestros entorno a la vez que ignoramos por completo todos los demás.

Existen diferentes teorías sobre la atención selectiva que varían en función del sentido del que estemos hablando. Sin embargo, todas nuestras capacidades sensoriales comparten una serie de similitudes a la hora de filtrar estímulos. A continuación veremos algunas de las más importantes.

Foco en un solo elemento

Diversos estudios sobre el funcionamiento de la atención selectiva muestran que en todo momento estamos seleccionando un solo estímulo e ignorando todos los demás.

En función del grado de concentración que tengamos, cierta información de nuestro entorno puede pasarnos desapercibida por completo, de tal forma que es como si no existiese.

Por ejemplo, en el famoso experimento de los balones de baloncesto, se le pedía a los participantes que mirasen un vídeo en el que dos equipos se hacían pases con varias pelotas, a la vez que contaban el número de veces que una de ellas cambiaba de mano. Sin embargo, la investigación tenía truco.

Y es que, a la vez que los equipos se pasaban los balones, en el vídeo se podía ver a un hombre vestido de gorila bailando entre los jugadores y realizando todo tipo de gestos.

A pesar de ser totalmente obvio en un segundo visionado, la inmensa mayoría de los participantes estaban tan centrados en contar los pases que no le veían.

Mente consciente vs. inconsciente

Sin embargo, a pesar de que nuestra mente consciente solo es capaz de centrarse en un elemento cada vez, otras investigaciones han descubierto que nuestra mente subconsciente es capaz de procesar muchos más estímulos al mismo tiempo.

Por ejemplo, hoy en día sabemos que cierta información que nos pasa desapercibida a nivel consciente se graba aún así en nuestra memoria y es incluso capaz de influir la manera en la que actuamos.

Esto se conoce como priming o efecto de imprimación, y está muy relacionado con los mensaje subliminales y la publicidad inconsciente.

Al mismo tiempo, incluso cuando estamos muy concentrados en una sola cosa, nuestra mente subconsciente no para de prestarle atención a nuestro entorno en busca de información más relevante.

Es por eso que, incluso cuando estamos inmersos en una tarea, un ruido fuerte o el sonido de nuestro nombre pueden hacernos cambiar el foco atencional.

Puede empeorar y mejorar

El auge de Internet y otras tecnologías de la información han hecho que muchos expertos se preocupen por su efecto sobre nuestra capacidad de mantener la atención selectiva.

El problema es que esta capacidad se puede entrenar, pero de la misma manera, también puede debilitarse si no la utilizamos lo suficiente.

Hoy en día, debido al constante bombardeo de información que recibimos y a la necesidad de hacer “multitarea”, muchas personas encuentran que tienen grandes dificultades para centrarse en una sola cosa durante un tiempo prolongado. Cualquier estímulo es capaz de desviarles de lo que están haciendo y capturar su atención por completo.

Por suerte, gracias a las diferentes teorías que existen sobre la atención selectiva, se han desarrollado numerosas técnicas que pueden ayudarnos a mejorar esta capacidad.

Lograrlo es algo fundamental para todas las áreas de nuestra vida, y conseguirlo nos ayudará tanto en el ámbito profesional como en el personal.

Teorías de la atención selectiva

Déficit de Atención sin Hiperactividad

Hoy en día, no existe consenso dentro del campo de la psicología sobre cómo funcionan exactamente los procesos de atención selectiva.

Actualmente existen tres modelos principales que tratan de explicar este fenómeno: el de Broadbent, el de Treisman, y el de Deutsch y Deutsch. A continuación veremos en qué consiste cada uno de ellos.

Modelo de Broadbent

Una de las primeras teorías sobre la atención fue la propuesta por el psicólogo Donal Broadbent. Se conoce como “modelo del filtro rígido”.

La idea principal es que nuestra capacidad física para procesar información está limitada, y por lo tanto es necesario que nuestros sentidos filtren los datos que llegan hasta nuestro cerebro.

Para conseguir separar lo que es importante de lo que no, Broadbent decía que utilizamos un filtro para decidir a qué hacerle caso. Según esta teoría, todos los estímulos serían procesados en función de características como su color, su intensidad, la dirección de la que provienen o su forma.

De esta manera, el filtro atencional permitiría que ciertos estímulos llegasen hasta nuestra conciencia, mientras que otros no podrían passar del cuello de botella formado por nuestros sentidos y la llamada “memoria sensorial”.

Modelo de atenuación de Treisman

Treisman, un investigador posterior a Broadbent, pensaba que aunque el enfoque de este era correcto en lo esencial, pero que tenía algunos fallos que hacía que no fuese del todo correcto.

El principal para este psicólogo era que, incluso cuando no se le está haciendo caso a un estímulo, si sus características cambian puede llegar a llamar nuestra atención.

Un ejemplo podría ser el de una persona que está concentrada en la lectura de un libro sin prestar atención a su entorno; pero entonces alguien se acerca y dice su nombre.

A pesar de haber estado filtrando los estímulos para solo centrarse en lo que leía, el estímulo concreto del nombre ha conseguido llegar hasta su conciencia.

Para explicar este fenómeno, Treisman sugería que nuestros sentidos no actúan como filtro, sino que simplemente atenúan los estímulos a los que no les estamos haciendo caso.

Por eso, incluso aquellos elementos a los que no les prestamos atención pueden registrarse levemente en nuestra conciencia; de ahí la idea, por ejemplo, de la publicidad subliminal.

Al estar los estímulos atenuados en lugar de filtrados por completo, si uno de ellos aumenta de intensidad o cambia de características, nuestra atención podría volverse hacia él. Esto es lo que ocurriría en el caso de escuchar nuestro nombre mientras estamos inmersos en una tarea.

Modelo de Deutsch y Deutsch

Deutsch y Deutsch tenían ideas ligeramente diferentes sobre cómo funciona la atención que Broadbent y Treisman. Al igual que estos investigadores, pensaban que existía algún tipo de filtro que permitía seleccionar a qué hacerle caso y a qué no. Sin embargo, creían que este filtro se encontraba más adelante en el proceso atencional.

Así, para Deutsch y Deutsch todos los estímulos serían analizados por nuestra mente de la misma manera; y una vez que nuestro cerebro conoce su significado, solo los más importantes pasarían a nuestra conciencia y a nuestra memoria activa.

Tests

La atención selectiva es una capacidad fundamental a la hora de alcanzar el éxito en todo tipo de tareas y conseguir los objetivos que nos propongamos. Además, fomentar esta habilidad puede ser muy útil para tratar problemas como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).

Debido a ello, en el ámbito de la psicología cognitiva se han desarrollado una serie de herramientas cuyo objetivo es evaluar la capacidad de atención selectiva de una persona.

Una vez que se sabe cuál es su habilidad de base, se puede entrenar a un individuo para que aprenda a mejorar su concentración si esto fuese necesario.

A continuación veremos algunos de los tests más comunes utilizados para evaluar la capacidad de atención selectiva.

Prueba de Stroop

Probablemente el test de atención selectiva más conocido fuera del campo de la psicología clínica sea la Prueba de Stroop. Se trata de una actividad en la que a una persona se le presentan una serie de nombres de colores, que están escritos en el papel en una tonalidad distinta a la que mencionan. Por ejemplo, “rojo” dibujado en color azul.

La tarea consiste en lo siguiente: la persona tiene que nombrar en voz alta y lo más rápido posible la tonalidad de todas las palabras de la lista.

Este test es bastante más complicado de lo que parece, y requiere de toda la capacidad de concentración del individuo. En función de su número de aciertos, se le asigna una puntuación más o menos alta.

Go/No Go

Otro test muy popular para medir la capacidad de atención selectiva consiste en presentarle a la persona una serie de estímulos, y decirle que ejecute una acción concreta cuando el que ve tenga una cierta característica.

Por ejemplo, la persona puede estar viendo una serie de imágenes, y su tarea consistiría en apretar un botón cuando una de ellas incluyese algún tipo de vehículo.

La puntuación se calcularía en función de las veces que no ha tocado el botón cuando debería haberlo hecho, y de cuándo lo ha pulsado erróneamente.

Test de atención breve

Este ejercicio consiste en lo siguiente: el participante escucha una lista de números y letras más o menos larga, y se le pide que se concentre en contar cuántos elementos de uno de los tipos hay mientras ignora el otro.

Más adelante, se invierte la tarea, de modo que si primero tenía que contar los números en la segunda parte debe hacerlo con las letras.

La puntuación de este test se calcula en función de cómo de lejos se haya quedado la persona de la cantidad real de letras y números de la lista.

Actividades para mejorar la atención selectiva

Una vez que se ha determinado que la atención selectiva de una persona no está tan desarrollada como debería (o si el propio individuo se da cuenta de que tiene un problema en este sentido), no todo está perdido: existen multitud de acciones que se pueden llevar a cabo para mejorar esta capacidad.

En esta última sección te contaremos algunas de las cosas que puedes hacer para mejorar tu concentración y tu capacidad de atención selectiva.

Cuida tu cuerpo

Hacer ejercicio físico, dormir bien y cuidar de la dieta es algo fundamental a la hora de mejorar nuestra salud. Sin embargo, ¿sabías que estas tres actividades también tienen un impacto gigantesco en nuestro cerebro?

Numerosos estudios confirman que dormir mal, tener una dieta poco equilibrada o llevar una vida excesivamente sedentaria interfiere en gran medida con nuestra capacidad de mantener la atención centrada en una sola tarea. En cambio, las personas que se cuidan tienen más facilidad para conseguir concentrarse.

Meditación

Otra actividad que ha demostrado ser muy efectiva a la hora de mejorar la concentración es meditar. A pesar de que esta labor lleva practicándose desde hace miles de años, solo recientemente las investigaciones nos han mostrado su efecto beneficioso sobre nuestro cerebro.

Existen multitud de variantes de la meditación tradicional: desde concentrarte en tu propia respiración durante quince minutos al día, hasta tratar de concentrarte en todo lo que haces sin dejarte distraer por tus pensamientos, se trata de una de las mejores opciones para mejorar tu capacidad de atención selectiva.

Referencias

  1. “How We Use Selective Attention to Filter Information and Focus” en: VeryWell Mind. Recuperado en: 14 Diciembre 2018 de VeryWell Mind: verywellmind.com.
  2. “Theories of Selective Attention” en: Simply Psychology. Recuperado en: 14 Diciembre 2018 de Simply Psychology: simplypsychology.com.
  3. “Selective attention” en: Explorable. Recuperado en: 14 Diciembre 2018 de Explorable: explorable.com.
  4. “Atención selectiva: definición y teorías” en: Psicología y Mente. Recuperado en: 14 Diciembre 2018 de Psicología y Mente: psicologiaymente.com.
  5. “This Is How To Increase Your Attention Span: 5 Secrets From Neuroscience” en: Barking Up The Wrong Tree. Recuperado en: 14 Diciembre 2018 de Barking Up The Wrong Tree: bakadesuyo.com.
Alejandro Rodríguez Puerta es un psicólogo y coach titulado por la Universidad Autónoma de Madrid, que compatibiliza su trabajo en el campo de la salud mental humana con sus labores como escritor y divulgador. Actualmente colabora con varias páginas de psicología y salud, hablando sobre distintos temas relacionados con el bienestar de las personas.

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